Adiós a Ben Bradlee

22 Oct

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Benjamin Bradlee, exdirector del “Washington Post”.

Benjamin Bradlee, exdirector del “Washington Post”. Autor: Miguel Ariel Contreras (Licencia CC).

El 21 de octubre fallecía en Washington D.C. Benjamin C. Bradlee quien fuera durante 23 años director del Washington Post. En 1972 el mítico diario estadounidense destapó el caso Watergate y forzó la dimisión del presidente de Estados Unidos, Richard Nixon.

Como homenaje a un grande del periodismo, a continuación se reproducen algunas de las declaraciones que el propio Bradlee hizo públicas en sus memorias tituladas La vida de un periodista y editadas en 1995:

“La caza de talentos nunca cesa en un periódico. Cuantos más encontramos, más hambrientos nos volvemos. Y al incrementarse lentamente, y luego no tan lentamente, el presupuesto para la redacción, esta búsqueda de los mejores escritores y periodistas se convirtió en una obsesión. Estaba decidido a que cada periodista del Washington Post fuera el mejor de la ciudad en su campo. Teníamos un largo camino que recorrer”. (1968)

“Casi todos los periodistas que empiezan su larga trayectoria profesional trabajando como principiantes en un pequeño diario local aprenden enseguida que algunos miembros del Gobierno mienten cuando están preocupados. En  octubre de 1962 el presidente Kennedy volvió a Washington porque supuestamente tenía una “gripe”, y en realidad había vuelto para hacer frente a la crisis de los misiles cubanos”.

Los Bradlee y los Kennedy en la Casa Blanca en 1963.

De izda. a dcha., Ben Bradlee, Jackie Kennedy, Tony, primera esposa de Ben Bradlee y John F. Kennedy en la Casa Blanca en mayo de 1963. Autor: Cecil Stoughton. (Imagen de dominio público).

“En algún momento a principios de la primavera de 1971 empezamos a oír rumores de que el New York Times estaba trabajando en una “bomba”, una exclusiva informativa que nos iba a reventar en la cara. Noticias como esa producen una sensación muy incómoda en el estómago de un jefe. Que se te adelanten y te golpeen con una historia es ya bastante malo de por sí, pero esperar a ser golpeado es sencillamente insoportable”.

Los periodistas pasan gran parte de su vida profesional en trinchera, a la defensiva. Si el  problema no se diagnostica pronto y se le pone remedio, las consecuencias son irremediables”.

“Nosotros, los periodistas, somos susceptibles porque nos critican con demasiada frecuencia. Son bastantes las ocasiones en las que merecemos la crítica, porque cometemos errores, muchos errores; y nuestros errores permanecen expuestos a la luz del día durante más de veinticuatro horas e incluso más tiempo, para que todos los puedan ver. Los errores más graves se producen cuando transmitimos información procedente de terceras personas –presidentes, manipuladores de la información o ignorantes-“.

“A veces, la razón es que nuestras fuentes mienten o que están mal informadas, o que carecen de información. También, porque los plazos nos hacen olvidarnos de buscar información antes de empezar a redactar”.

Caso Watergate

“A lo largo de los años me he jactado de ser capaz de reconocer una buena historia en cuanto la veo, aunque no la viera nadie más. Eso es lo que mejor hago”.

“Algunas historias son difíciles de ver, generalmente porque las pistas están escondidas o disfrazadas. Por accidente o a propósito. Pero otras historias te revientan en plena cara. Como, por ejemplo, el Watergate”.

Investigando el caso Watergate.

De izda. a dcha., Katherine Graham, editora del “Washington Post”, Carl Bernstein y Bob Woodward, los periodistas que investigaron el caso Watergate, Howard Simons, jefe de redacción y Ben Bradlee (sentado) en 1972. Fuente: http://www.republica.es (Licencia CC).

“A los mejores periodistas del mundo se les puede perdonar por no haberse dado cuenta de que se trataba del primer acto de un escandaloso melodrama político que terminaría con la dimisión de un presidente deshonrado y el encarcelamiento de más de cuarenta personas. Pero había que ser el propio Nixon para decir que aquello no era una historia”.

“Empecé a darme cuenta de que ya había pasado por mis manos la mejor noticia que me pudiera tocar, y que vinieran las noticias importantes que vinieran, nada iba a ser mejor que el Watergate”. (1984)

Caso “Janet Cooke”

“La mentira que ocupa el capítulo más oscuro de mi carrera periodística fue un error de juicio que situó para siempre a la firma del reportaje en la galería de los horrores. Janet Cooke es una cruz con la que el periodismo, sobre todo el Washington Post, y especialmente Benjamin C. Bradlee tendrán que cargar toda la vida”.

“Las palabras “Janet Cooke” entraron a formar parte del vocabulario como símbolo de lo peor del periodismo americano, exactamente de la misma forma que “Watergate” entró en el vocabulario de lo mejor del periodismo americano”.

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Benjamin_Bradlee

Ben Bradlee en 2013. Fuente: La Casa Blanca. (Imagen de dominio público).

Benjamin Crowninshield Bradlee nació en Boston (EE.UU.) el 26 de agosto de 1921. Estudió en Harvard antes de combatir en la Segunda Guerra Mundial y al finalizar el conflicto bélico emprendió una exitosa carrera en el mundo del periodismo. Regresó al diario cuando su amigo y vecino, el que sería futuro presidente de EE.UU. John F. Kennedy, compró el Washington Post. Dirigió la publicación desde 1968 hasta 1991. En los últimos años de su vida padeció los efectos del Alzheimer.

 

Janet Cooke

Janet Cooke en 1982. Fuente: http://www.hoaxes.org

Janet Cooke, una periodista del Washington Post escribió una conmovedora historia sobre un niño de ocho años adicto a la heroína a quien la pareja de su madre le inyectaba droga con regularidad. En 1981 su historia ganó el codiciado premio Pulitzer en la categoría de reportaje de fondo.  Cooke confesó dos días después de recibir el premio que se lo había inventado todo. Devolvió el premio por el reportaje “Jimmy´s world“.

 

Los pormenores del caso Watergate fueron llevados a la gran pantalla en el film Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976). El actor Jason Robards interpretó el  papel de Benjamin Bradlee. Robert Redford y Dustin Hoffman encarnaron respectivamente a Bob Woodward y Carl Bernstein.

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