Archivo | enero, 2016

Alexander Litvinenko: el pasado siempre vuelve

27 Ene

Autora: Samia Benaissa Pedriza

El caso Litvinenko.

De izda. a dcha., Alexander Litvinenko en su lecho de muerte en el University College Hospital, el presidente ruso Vladimir Putin y el exmagistrado del Tribunal Supremo británico, Robert Owen. Debajo: La policía investiga el asesinato de Litvinenko en el Millenium Hotel de Londres. Fuentes: Internet y Wikipedia (Licencia CC).

La historia sitúa el final de la Guerra fría en 1991, cuando la URSS dejó de ser una unión de repúblicas soviéticas y parecía que las sórdidas historias de espías dejarían de ser una fuente de inspiración constante para el imaginario colectivo.

Pero el llamativo asesinato en Londres del espía ruso Alexander Litvinenko cometido presuntamente por dos agentes de los servicios rusos de inteligencia en el año 2006 vino a sacarnos una vez más de la edad de la inocencia.

Diez años después del crimen se publican las conclusiones de una investigación de naturaleza política encargada por el parlamento británico en el año 2012 al exmagistrado del Tribunal Supremo, Robert Owen. Y el informe, de 329 páginas, no tiene desperdicio.

En primer lugar porque la estructura del relato y el estilo de narración lo convierten en una mezcla entre un informe científico-técnico, una investigación periodística y una novela policiaca. Es probable que Sir Robert Owen haya creado un nuevo género periodístico-literario casi por casualidad y sin esperarlo. Que tiemblen los popes del nuevo periodismo.

Al comenzar la lectura del informe, el lector tiene la impresión de estar recorriendo las líneas de una rigurosa investigación periodística, con sus antecedentes, sus hechos, la descripción de personajes clave y otras informaciones de interés organizadas en partes y capítulos con títulos clásicos como “Alexander Litvinenko: su vida en Rusia y en el Reino Unido, su enfermedad y su muerte” (tercera parte) o “¿Enemigo del Estado ruso?” (cuarta parte).

Además el juez no oculta que entre las fuentes de la investigación incluyó publicaciones como The Litvinenko File del periodista de investigación Martin Sixsmith o The Terminal Spy, de Alan Cowell.  Todo con la finalidad de diseñar un perfil de la víctima lo más próximo a la realidad del caso.

Pero si nos adentramos un poco más en la lectura observamos que Owen adopta unas formas de expresión cercanas al drama y a la novela negra clásica. “¿Quién querría asesinar a Alexander Litvinenko?” o “¿Quién ordenó el asesinato?” son preguntas que Owen formula para introducir las partes 4 y 9 de la investigación.

No resulta difícil imaginar a Sir Robert Owen sentado en una butaca de cuero inglés sugiriendo y descartando hipótesis como si de un moderno Sherlock Holmes se tratara. “¿Se auto envenenó Alexander Litvinenko?”, se plantea el juez en el capítulo 5 de la octava parte. “¿Si el Sr. Litvinenko no vertió el polonio 210 en la tetera aquella tarde, quien lo hizo?”, continúa con su razonamiento. “Estoy seguro de que los Sres. Lugovoy y Kovtun vertieron polonio 210 en la tetera del Pine Bar el 1 de noviembre de 2006”, termina por afirmar. Elemental, querido Watson.

Es de agradecer que en su informe el antiguo magistrado decidiera emplear un estilo de narración asertivo, claro y en ocasiones obvio hasta la saciedad. También que incluyese valoraciones personales y que se expresase sin miedo en primera persona (“me siento plenamente satisfecho de que los servicios de inteligencia británica y las instituciones de gobierno británicas en general no tuviesen nada que ver en el asesinato de Alexander Litvinenko ”, llega a decir en sus conclusiones).

Para terminar de convertir el informe en un best seller, habría que añadir al documento unas cuantas fotografías que ilustrasen las localizaciones principales y el valioso listado de “dramatis personae” que incluye Owen en los anexos de la investigación.

Aunque para ser sinceros, la investigación ordenada por la Cámara de los Comunes ha conseguido generar más ruido que furia. Las afirmaciones del magistrado sobre la “probable” autoría intelectual del crimen que recaería en el propio presidente Vladimir Putin y en Nikolai Patrushev, el responsable de los servicios de seguridad rusos (FSB) solo han servido para enturbiar temporalmente las relaciones diplomáticas entre Rusia y el Reino Unido.

De momento el gobierno ruso solo ha decidido tomarse las acusaciones como una muestra más del “fino humor británico”. Que nadie espere pues acciones contundentes ni reales amenazas. Como mucho, algunas expresiones de descontento mutuo al estilo de la Guerra fría, que ya parecía un vestigio del pasado.  Aunque el pasado siempre vuelve.

+ info:

Informe Litvinenko completo (inglés, PDF). The Litvinenko Inquiry. Report into the death of Alexander Litvinenko. Ponente: Sir Robert Owen. Enero de 2016.

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Upfront Foto-reporteros de guerra: esperanza y dignidad

18 Ene

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Sirios refugiados en una cueva a causa de los bombardeos. En el año 2013, 400 familias se ocultaron en las cavernas de la provincia de idlib (Siria). Autor: Ricardo García Vilanova, foto-reportero español candidato al premio Pulitzer. García Vilanova fue secuestrado durante 194 días por el Estado Islámico en Siria. La imagen forma parte de la exposición Upfront.

Un grupo de niños sirios se refugia en una cueva a causa de los bombardeos. En el año 2013, 400 familias tuvieron que ocultarse en las cavernas de la provincia de Idlib (Siria) tras ser bombardeadas sus casas en la guerra civil. Autor: Ricardo García Vilanova, foto-reportero español candidato al premio Pulitzer. García Vilanova fue secuestrado durante 194 días por el Estado Islámico en Siria. La imagen forma parte de la exposición Upfront.

La exposición Upfront en el Centro Conde Duque de Madrid coincide con el lanzamiento de la nueva campaña de Reporteros Sin Fronteras (RPS), dedicada a los reporteros de guerra en el año en que la organización celebra la 50 edición del libro “100 fotos por la libertad de prensa”, en honor a Robert Capa.

Según Reporteros sin Fronteras en los últimos quince años se ha perdido el 40% de los profesionales que cubren conflictos bélicos en el mundo. Y esa cifra no se debe solo a desapariciones causadas por muertes o secuestros de informadores gráficos en los principales escenarios de guerra, sino al abandono voluntario de la profesión por la falta de perspectivas laborales.

Ser reportero de guerra sigue siendo una profesión de alto riesgo y los que se dedican a ella lo asumen desde el principio. Si bien es cierto que la vocación es capaz de mover montañas, la inseguridad laboral también tiene un límite. La remuneración  que hasta principios de la década de 2000 cobraran los foto-reporteros de guerra asalariados se ha convertido ahora en cobros por servicios prestados de forma autónoma. Ello implica asumir de forma individual todos los gastos de desplazamiento, manutención, visados y equipamiento, muchas veces a cambio de nada.

Porque vender este tipo de fotografías no siempre es fácil ni resulta rentable. En la profesión existen grandes diferencias entre países: muchos reporteros españoles que trabajan en la actualidad en zonas de conflicto como Siria, Irak o Afganistán denuncian que sus trabajos son mucho mejor reconocidos por los medios internacionales que por los nacionales.

Cadáver en la morgue de Gaza (2013)

Fotografía tomada por Miguel Ángel Sánchez en la morgue de Gaza tras una operación militar del ejército israelí en el año 2013. En la intervención murieron 170 palestinos. Fotografía integrada en la exposición Upfront.

Según Gervasio Sánchez, fotógrafo y periodista especializado en cubrir conflictos armados, “es  imposible sobrevivir si solo trabajas con medios españoles”. Antonio Pampliega, periodista español desplazado a Afganistán, Haití, Líbano y Siria, va más allá y denuncia que los diarios nacionales solo le han ofrecido publicar sus trabajos a cambio de “reconocimiento profesional”.

→Ver video “Paying to go to war”. Asma Films. Duración: 07:30 minutos. En el documental Antonio Pampliega expone la cruda situación laboral a la que se enfrentan los foto-reporteros de guerra españoles en la actualidad.

PAYING TO GO TO WAR from Asma Films on Vimeo.

Manu Brabo, foto-reportero español ganador de un Pulitzer, se lamenta de que haya  “más presupuesto para un partido del Mirandés que para comprar una crónica desde Kandahar”.

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David Bowie: se apaga una estrella

12 Ene

Autora: Samia Benaissa Pedriza

David Bowie en directo (1976).

David Bowie en directo desde el O´Keefe Center (Toronto, Canadá) en febrero de 1976. Fuente: Jean Luc Ourlin (Licencia CC).

Que David Bowie falleciera dos días después de lanzar su 25 álbum de estudio ha generado una corriente de opinión mayoritaria sobre el disco alejada en parte de la realidad. Porque Blackstar no se percibe como un legado o un testamento musical, sino más bien como otra novedosa creación de Bowie en estado puro.

“Las palabras y temáticas que siempre he elegido para escribir son el aislamiento, el abandono, el miedo, la ansiedad y los puntos culminantes de la vida de uno”, decía Bowie. Y en Blackstar hay bastante de todo eso y alguna cosa más. Porque musicalizar la propia crónica de una muerte anunciada puede considerarse un acto extraordinario y, sin duda alguna, uno de esos momentos cumbre de la vida privada de un individuo. Sobre todo si uno se llama David Bowie.

Desde finales de los sesenta Bowie ha experimentado con casi todo y casi siempre con éxito. Aunque los años ochenta fueron difíciles desde un punto de vista comercial y creativo. Su mayor reconocimiento en aquella época lo alcanzó en colaboración con otros artistas. Let´s dance (1983) la escribió junto a Nile Rodgers, Under Pressure (1981) fue un hit a dúo con Freddy Mercury y con Mick Jagger cantó Dancing in the Street (1985). En los noventa fundó una banda de corto recorrido, Tin Machine, con más pena que gloria, al tiempo que se adentraba en los senderos farragosos de la música electrónica.

→Vídeo Space Oddity (1969). Fuente: You Tube. El primer vídeo promocional del tema Space Oddity -el primer gran éxito de Bowie- se comprende dentro un contexto histórico particular: el lanzamiento del single –julio de 1969- coincidió con la fecha exacta de la llegada del hombre a la luna. Para los puristas, existe otro videoclip oficial lanzado en el año 1972 rodado ya con una marcada estética glam.

 

→Vídeo Heroes (1977). Fuente: You Tube. Uno de los mejores temas de Bowie fue compuesto durante su exilio en Berlín, cuando el británico buscaba desintoxicarse por su adicción a las drogas. Narra la historia de amor imposible entre dos alemanes separados por el muro de Berlín. En esta ocasión Bowie interpreta el tema en directo.

 

Sin esperarlo, Bowie se despidió de los escenarios internacionales en el año 2004. Con toda seguridad, a su pesar, porque lo que le apartó de la vida pública no fue el hastío o la falta de inspiración sino un infarto de miocardio que le fulminó en la parada alemana de su última gira mundial, A Reality Tour. Su última aparición actuando frente a un público fue junto a la cantante Alicia Keys en un acto benéfico celebrado en el año 2006.

David Bowie en familia.

David Bowie junto a su hijo el cineasta Duncan Jones en el año 2009 en el festival de cine de Tribeca (Nueva York). A la dcha., la segunda esposa de Bowie, la exmodelo Iman, con la que llevaba casado 23 años. Desde el año 2004 el cantante se dedicó en exclusiva a su familia. Fuentes: Wikipedia-David Shankbone (Licencia CC).

Última actuación pública de David Bowie.

Última actuación pública de David Bowie en noviembre de 2006 junto a la cantante estadounidense Alicia Keys. Fuente: Internet.

Desde entonces Bowie permaneció en silencio y presuntamente retirado hasta que hace tres años sorprendió a sus seguidores con una nueva producción –The Next Day– en la que mezclaba distintos estilos musicales con un claro predominio rockero. Pero en Blackstar, lanzado el día que el artista cumplía 69 años, hay un deliberado alejamiento del rock. Según Tony Visconti, el legendario productor de Bowie, se trataba de hacer un disco nuevo, con influencias jazzísticas pero sin ser un disco de jazz.

→Vídeo Lazarus (2016). Fuente: You Tube. Segundo sencillo del álbum Blackstar. El tema ha inspirado un musical homónimo estrenado en diciembre de 2015, antes de la salida del disco. En el vídeo Bowie recita: “Estoy en el cielo. Tengo cicatrices que no se pueden ver. Un drama que no puede ser robado. Voy a ser libre como el pájaro azul”.

 

David Bowie se ha ido en un mes aciago para la música. Su desaparición se suma a las de Scott Weiland (Stone Temple Pilots) y Lemmy Kilmister (Motörhead), curiosamente también fallecido cuatro días después de su cumpleaños, a causa de un cáncer y con el último disco de su banda recién horneado. Quizás es lo que suponga ser una estrella del rock: morir accidentalmente a los 27 dejando un hermoso cadáver, o extinguirse repentinamente por un cáncer aniquilador a los 70. El “rey del glam”, el “duque blanco” y Ziggy Stardust han disipado su luz terrenal pero Bowie siempre será una supernova en el firmamento de las estrellas del rock.

+ info:

David Bowie falleció por sorpresa para sus seguidores el 10 de enero de 2016 a consecuencia de un cáncer de hígado que el artista había decidido mantener en secreto.

→Sin previo aviso (tal y como ocurriera con el álbum The Next Day), dos días antes y coincidiendo con su 69 cumpleaños, salió al mercado el 25º y último disco de su carrera. Blackstar es un conjunto de siete temas de una duración individual variable (de 10 a 4 minutos) y global de 40 minutos.

→El primer sencillo, Blackstar, que da título al disco es un tema compuesto por David Bowie para la serie británico-francesa The Last Panthers.

→Leer artículo relacionado: Estreno de “Valentine´s day”, nuevo videoclip de Bowie (y van cuatro).