Alexander Litvinenko: el pasado siempre vuelve

27 Ene

Autora: Samia Benaissa Pedriza

El caso Litvinenko.

De izda. a dcha., Alexander Litvinenko en su lecho de muerte en el University College Hospital, el presidente ruso Vladimir Putin y el exmagistrado del Tribunal Supremo británico, Robert Owen. Debajo: La policía investiga el asesinato de Litvinenko en el Millenium Hotel de Londres. Fuentes: Internet y Wikipedia (Licencia CC).

La historia sitúa el final de la Guerra fría en 1991, cuando la URSS dejó de ser una unión de repúblicas soviéticas y parecía que las sórdidas historias de espías dejarían de ser una fuente de inspiración constante para el imaginario colectivo.

Pero el llamativo asesinato en Londres del espía ruso Alexander Litvinenko cometido presuntamente por dos agentes de los servicios rusos de inteligencia en el año 2006 vino a sacarnos una vez más de la edad de la inocencia.

Diez años después del crimen se publican las conclusiones de una investigación de naturaleza política encargada por el parlamento británico en el año 2012 al exmagistrado del Tribunal Supremo, Robert Owen. Y el informe, de 329 páginas, no tiene desperdicio.

En primer lugar porque la estructura del relato y el estilo de narración lo convierten en una mezcla entre un informe científico-técnico, una investigación periodística y una novela policiaca. Es probable que Sir Robert Owen haya creado un nuevo género periodístico-literario casi por casualidad y sin esperarlo. Que tiemblen los popes del nuevo periodismo.

Al comenzar la lectura del informe, el lector tiene la impresión de estar recorriendo las líneas de una rigurosa investigación periodística, con sus antecedentes, sus hechos, la descripción de personajes clave y otras informaciones de interés organizadas en partes y capítulos con títulos clásicos como “Alexander Litvinenko: su vida en Rusia y en el Reino Unido, su enfermedad y su muerte” (tercera parte) o “¿Enemigo del Estado ruso?” (cuarta parte).

Además el juez no oculta que entre las fuentes de la investigación incluyó publicaciones como The Litvinenko File del periodista de investigación Martin Sixsmith o The Terminal Spy, de Alan Cowell.  Todo con la finalidad de diseñar un perfil de la víctima lo más próximo a la realidad del caso.

Pero si nos adentramos un poco más en la lectura observamos que Owen adopta unas formas de expresión cercanas al drama y a la novela negra clásica. “¿Quién querría asesinar a Alexander Litvinenko?” o “¿Quién ordenó el asesinato?” son preguntas que Owen formula para introducir las partes 4 y 9 de la investigación.

No resulta difícil imaginar a Sir Robert Owen sentado en una butaca de cuero inglés sugiriendo y descartando hipótesis como si de un moderno Sherlock Holmes se tratara. “¿Se auto envenenó Alexander Litvinenko?”, se plantea el juez en el capítulo 5 de la octava parte. “¿Si el Sr. Litvinenko no vertió el polonio 210 en la tetera aquella tarde, quien lo hizo?”, continúa con su razonamiento. “Estoy seguro de que los Sres. Lugovoy y Kovtun vertieron polonio 210 en la tetera del Pine Bar el 1 de noviembre de 2006”, termina por afirmar. Elemental, querido Watson.

Es de agradecer que en su informe el antiguo magistrado decidiera emplear un estilo de narración asertivo, claro y en ocasiones obvio hasta la saciedad. También que incluyese valoraciones personales y que se expresase sin miedo en primera persona (“me siento plenamente satisfecho de que los servicios de inteligencia británica y las instituciones de gobierno británicas en general no tuviesen nada que ver en el asesinato de Alexander Litvinenko ”, llega a decir en sus conclusiones).

Para terminar de convertir el informe en un best seller, habría que añadir al documento unas cuantas fotografías que ilustrasen las localizaciones principales y el valioso listado de “dramatis personae” que incluye Owen en los anexos de la investigación.

Aunque para ser sinceros, la investigación ordenada por la Cámara de los Comunes ha conseguido generar más ruido que furia. Las afirmaciones del magistrado sobre la “probable” autoría intelectual del crimen que recaería en el propio presidente Vladimir Putin y en Nikolai Patrushev, el responsable de los servicios de seguridad rusos (FSB) solo han servido para enturbiar temporalmente las relaciones diplomáticas entre Rusia y el Reino Unido.

De momento el gobierno ruso solo ha decidido tomarse las acusaciones como una muestra más del “fino humor británico”. Que nadie espere pues acciones contundentes ni reales amenazas. Como mucho, algunas expresiones de descontento mutuo al estilo de la Guerra fría, que ya parecía un vestigio del pasado.  Aunque el pasado siempre vuelve.

+ info:

Informe Litvinenko completo (inglés, PDF). The Litvinenko Inquiry. Report into the death of Alexander Litvinenko. Ponente: Sir Robert Owen. Enero de 2016.

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2 comentarios to “Alexander Litvinenko: el pasado siempre vuelve”

  1. arkavillaGorka febrero 12, 2016 a 9:58 am #

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    • sbp0 febrero 15, 2016 a 10:41 am #

      Gracias por tu comentario, la información que suministras en tu blog resulta muy útil. ¡Suerte en los premios de La Blogoteca!

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