El trato inhumano de Anders Breivik y Leopoldo López

20 Mar

Conectados

Semana del 14 al 20 de marzo de 2016

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Anders Breivik y Leopoldo López

El autor de la matanza de Utøya, Anders Breivik, haciendo el saludo nazi (izda.) y el opositor venezolano Leopoldo López. Fuentes: Flickr Day Donaldson y A. Davey (Licencia CC).

Anders Breivik, autor del asesinato en Noruega de 77 personas en el verano de 2011, ha comparecido ante la justicia de su país, no para responder nuevamente por sus actos, sino para demandar al Estado por infligirle presuntos tratos degradantes e inhumanos en prisión. Las instalaciones en las que Breivik, neonazi de 37 años, pasa sus días cuentan con biblioteca, acceso a radio, prensa y televisión,  gimnasio y actividades de ocio.

Breivik, condenado a 21 años de prisión revisables, ve transcurrir el tiempo en una celda de tres habitaciones de 31 metros cuadrados en régimen de aislamiento por su peligrosidad social. Si bien no mantiene contacto con otros presos, en su espaciosa celda dispone de televisión, DVD, consola Play Station, libros, máquina de escribir y aparatos de musculación.

Mientras, en Venezuela, el opositor al régimen del presidente Nicolás Maduro, Leopoldo López, condenado a 14 años de prisión por instigar una revuelta política en su país, cuenta los días en una celda de 2×2 metros, con apenas ventanas. López ha pasado siete meses de los dos años que lleva cumpliendo condena en régimen de aislamiento: en una habitación sin ventilación, sin espejos y con solo una hora de patio al día. A Leopoldo López, reconocido por Amnistía Internacional como preso de conciencia, le siguen cámaras, micrófonos y varios funcionarios de contrainteligencia militar a cada paso que da cuando se junta con otros presos políticos en la cárcel.

De Anders Breivik hemos sabido que solo le vigilan los anodinos funcionarios de la prisión de Skien en la que cumple condena y en cuyo gimnasio se siguen ahora las sesiones del nuevo proceso judicial por razones de seguridad. Si bien  las autoridades noruegas han reconocido que revisan su correspondencia, también han alegado que lo hacen para evitar que sus mensajes de odio racista se propaguen y puedan inspirar a otros criminales.

Durante tres horas Breivik tuvo ocasión de ser escuchado y probar sus acusaciones de tratos vejatorios, entre ellos, verse obligado a comer alimentos de marcas baratas de los supermercados noruegos y beber café frío. El asesino en serie de Oslo y Utøya acusa además al Estado noruego de estar conduciéndole al suicidio por el aislamiento al que se ve sometido. Argumenta pérdida de memoria y de concentración para proseguir sus estudios de ciencias políticas desde la cárcel.

Leopoldo López también ha perdido agudeza visual en prisión, pero además ha pasado hambre (se puso en huelga cuando unos hombres armados secuestraron en su celda a Daniel Ceballos, un compañero), ha sufrido censura (solo parte de sus diarios clandestinos han podido salir a la luz milagrosamente) y ha aguantado humillaciones como  la que siguió a una protesta en la cárcel por su traslado a otro penal: como represalia,  los guardias lanzaron a los presos bolsas con excrementos humanos y cortaron el agua durante doce horas para evitar la limpieza de las celdas.

Leopoldo López y Anders Breivik comparten una vida en prisión y un alto perfil mediático, pero muy poco más. El opositor venezolano ha recibido el apoyo de personalidades políticas internacionales y a pesar de la censura, su voz se escucha alta y clara gracias a su esposa Lilian Tintori,  tanto en España como en Europa. A Anders Breivik, la justicia de su país también ha intentado acallarle -se ha negado a retransmitir el proceso judicial por televisión- aunque en su caso la decisión se ha tomado por estrictas razones de seguridad pública.

La justicia, ciega, no siempre computa en su balanza la medida exacta de lo que pesa. Los casos de Breivik y Leopoldo López no se basan en una diferencia de grado o de apreciación ideológica. Las presiones que Leopoldo López y su familia soportan a diario tienen más que ver con la ausencia de una justicia real que con su ineficiencia; lo de Anders Breivik es simplemente un cuento chino.

+ info:

El opositor venezolano Leopoldo López, exalcalde de Charao, publica en España el libro “Preso pero libre”(Península, 2016), un relato de los malos tratos infligidos en prisión desde que en el año 2014 se entregara a las autoridades acusado de provocar un levantamiento callejero contra el presidente Nicolás Maduro en el que resultaron muertas varias víctimas civiles.

→Leer primer capítulo de “Preso pero libre”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: