Miguel de Cervantes y William Shakespeare, juntos pero no revueltos

23 Abr

Día Internacional del libro

Especial Conectados. 400 aniversario

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Miguel de Cervantes y William Shakespeare

A la izda. retrato de Miguel de Cervantes firmado por Eduardo Balaca en el siglo XIX (Museo del Prado). A la dcha., retrato de William Shakespeare atribuido a John Taylor (National Portrait Gallery de Londres). Imágenes de dominio público.

Desde que en 1995 la UNESCO declarase el 23 de abril como día internacional del libro y de los derechos de autor, la conexión entre Miguel de Cervantes y William Shakespeare ha quedado universal y atemporalmente  fijada. Aunque la idea original surgió en la mente de un modesto editor valenciano que en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera convenció al gobierno para dedicar un día al año a promover la escasa cultura literaria de los españoles.

Miguel de Cervantes y William Shakespeare probablemente sean los dos mayores escritores en lengua castellana e inglesa que haya dado la literatura universal. La repercusión e influencia de sus obras a lo largo de los siglos es indiscutible, pero aunque  compartieron una misma época histórica, muy pocas cosas más tuvieron en común.

Miguel de Cervantes Saavedra provenía de una familia de juristas caída en desgracia. La ruina económica de su familia le obligó a desempeñar los oficios de  soldado y recaudador de impuestos a la Iglesia lo que le valió tres excomuniones  por parte de la misma institución en la que su abuelo había colaborado como juez de la Santa Inquisición. William Shakespeare (o Shakspere, Shaksper y Shake-speare,  según las diversas grafías patronímicas admitidas en la época isabelina), por el contrario, descendía de una buena familia que supo conservar su posición económica. Tuvo la oportunidad de desarrollarse como actor y dramaturgo y conocer el éxito en vida.

Cervantes, ávido lector desde la infancia -un hecho poco común en la España del siglo XVI- era un entusiasta del teatro. Pero aunque escribió obras de este género–los célebres entremeses- nunca gozó de la aceptación popular que  sí lograron las comedias de Lope de Vega, mucho menos tradicionales y moralistas que las de Cervantes. Shakespeare, en cambio, centró su producción literaria en el teatro de forma casi exclusiva. Lo cierto es que el escritor inglés nunca consiguió destacar como novelista, un terreno que le resultaba difícil de manejar y que parecía estar reservado para Cervantes de forma preferente.

Se dice que William Shakespeare se inspiró en un personaje de la primera parte de El Quijote para escribir una comediaCardenno– que se representó  tan solo en dos ocasiones ante la Corte Inglesa. De la Historia de Cardennio solo se conserva un extracto tras el incendio del Teatro del Globo en 1613 y según los expertos se trataría de una obra escrita a dos manos por Shakespeare y otro escritor apellidado  Fletcher. Cervantes  por su parte, nunca oyó hablar del genio inglés, lo que da una medida fiel del nivel de apertura cultural de la España de los siglos XVI y XVII.

La historia es verosímil aunque lo que resulta contrastado es que Miguel de Cervantes no consiguió disfrutar del reconocimiento universal de sus obras  hasta casi el final de sus días. El éxito de El Quijote fue moderado durante el Siglo de Oro español y Cervantes murió pobre y enfermo de diabetes a los 68 años de edad. La fecha exacta de su muerte es desconocida- al igual que la de su nacimiento- y tan solo se conserva el registro de la fecha de su entierro, el 23 de abril de 1616. William Shakespeare falleció alcoholizado ese mismo día en su tierra natal, aunque  según el calendario gregoriano por el que se regía  la Iglesia católica,  dicha fecha se correspondía en realidad con el 3 de mayo.

Ni en la fecha de su muerte coincidieron  ciertamente Shakespeare y Cervantes, pero sí lo hicieron en la repercusión mundial de sus obras, innovadoras en sus respectivos géneros e influyentes en los movimientos literarios que surgieron a partir del siglo XIX en Inglaterra y en España a finales del XVIII. En 2016 el mundo conmemora los 400 años transcurridos desde la desaparición de estos dos genios de la literatura universal, una celebración que cobra mayor importancia si cabe en los últimos tiempos de cambios culturales y digitales.

+ info:

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es la obra escrita más traducida en el mundo después de la Biblia y el Corán. Se la considera la primera novela moderna de la historia. Fue publicada en dos partes entre 1605 y 1615. Entremedias, Cervantes escribió sus Novelas Ejemplares.

En esa misma época, existe un misterioso vacío en la vida de William Shakespeare. Los historiadores no han sido capaces de determinar todavía qué fue de la vida artística y personal del dramaturgo inglés durante los últimos años de la década de 1590.

→Los expertos coinciden en afirmar que la  muerte de Miguel de Cervantes no ocurrió el 23 de abril de 1616 sino un día antes, en la noche del 22 de abril. La falta de exactitud  sobre las fechas de nacimiento y muerte del escritor se debe a la costumbre de la época de registrar solo los hechos oficiales como bautizos, bodas y entierros.

→Según expertos alemanes, William Shakespeare no murió a causa de su alcoholismo sino a consecuencia de un cáncer a los 52 años en su localidad natal de Statford-upon-Avon. La fecha del 23 de abril de 1616 como día de su fallecimiento es exacta según el calendario juliano, vigente en la Iglesia de Inglaterra hasta mediados del siglo XVIII. Al igual que Cervantes, se desconoce la fecha concreta del nacimiento de William Shakespeare. Se conjetura que sucedió unos días antes del 26 de abril de 1564 según los datos registrados en su partida de bautismo.

→No existen retratos oficiales de Miguel de Cervantes y William Shakespeare. El español fue retratado por Juan de Jaúregui pero ninguno de los retratos pintados por el artista puede identificarse a ciencia cierta con el escritor de El Quijote. El retrato Chandos  atribuido a John Taylor  puede considerarse la representación más verosímil que se conoce de William Shakespeare. El título del retrato se debe a su propietario, James Brydges, primer duque de Chandos.

→Artículo relacionado: De Cervantes a Cervantes

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