Archivo | octubre, 2016

James Nachtwey, arte y sentimiento

28 Oct

Una imagen o mil palabras

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Campo de refugiados en Idomeni (grecia)

Imagen de refugiados en el campamento de Idomeni (Grecia) a principios de 2016. Copyright: James Nachtwey.

Ver a un fotoperiodista de guerra en acción sigue resultando impactante. James Nachtwey, reciente Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades y uno de los grandes fotoreporteros del siglo XX que aun se conserva en activo, parece estar a prueba de balas, a pesar de haber resultado herido en tres ocasiones, la última durante la crisis de los refugiados sirios en Europa.

Nachtwey, que comenzó su carrera en 1976 y ha cubierto casi todos los grandes conflictos bélicos de los últimos tiempos, vuelve a estar de actualidad. El último trabajo del fotógrafo estadounidense sobre la guerra de Siria bien podría haber pasado desapercibido entre tanta competencia. Pero es imposible no fijarse en las imágenes tomadas por Nachtwey, con su dramatismo en blanco y negro o la intensidad de las formas a contraluz. Lo suyo no es solo un oficio, también es arte, aunque en ocasiones resulte improvisado: “En el caos solo tenemos un disparo para un determinado momento. Es imposible saber lo que significa cada cosa que vemos, debemos improvisar y seguir nuestra intuición, usar nuestros instintos y experimentar” (Diario El País. 20.05.2016).

Campo de refugiados sirios en Jordania

Campo de refugiados sirios gestionado por Naciones Unidas en Jordania. Copyright: James Nachtwey.

En el año 2002, Christian Frei rodó un documental sobre la figura de Nachtwey que fue nominado a los premios Oscar. El director colocó unas microcámaras de vídeo sobre la cámara fotográfica de Nachtwey con el fin de poder obtener una visión de los acontecimientos más próxima a la experiencia de los fotógrafos de guerra. En el caso de Nachtwey resulta sorprendente su capacidad para reflejar momentos de gran desolación humana sin perder la compostura.

→Vídeo. War Photographer (2002). Dirigido por Christian Frei. El documental ganó el premio Peabody en el año 2003. Fuente: You Tube.

Nachtwey, ganador en dos ocasiones del prestigioso premio World Press Photo, ha reflejado  con sensibilidad el sufrimiento humano en El Salvador, Ruanda, Pakistán, Bosnia o Sudán, aunque del trabajo que más orgulloso se siente es el que llevó a cabo en Somalia durante la hambruna que azotó al país sudafricano en 1992. En aquella ocasión sus fotografías contribuyeron a movilizar la ayuda internacional que salvó más de un millón de vidas.

Premio World Press Photo 1995

Fotografía de James Nachtwey ganadora del World Press Photo de 1995. Superviviente de un campo de exterminio hutu (Ruanda, 1994). Fuente: http://www.jamesnachtwey.com

Francotirador en la guerra de Bosnia (1993)

Un francotirador croata dispara contra sus vecinos musulmanes durante la guerra de Bosnia en 1993. Copyright: James Nachtwey. Fuente: http://www.jamesnachtwey.com

Centro de rehabilitación en Pakistán (2001)

Centro de rehabilitación para adictos a la heroína en Pakistán (2001). Copyright: James Nachtwey. Fuente: http://www.jamesnachtwey.com

Hambruna en Somalia (1992)

Las víctimas de la hambruna en Somalia (1992). Copyright: James Nachtwey. Fuente: http://www.jamesnachtwey.com

+ info:

James Nachtwey

James Nachtwey en la actualidad. Fuente: Wikipedia (Licencia CC)

James Nachtwey, fotoreportero estadounidense de 68 años, lleva cuarenta años en activo. En 1980 se instaló en Nueva York donde comenzó a trabajar como free lance para distintos medios, entre ellos la revista Time. Fue miembro de la agencia Magnum hasta que en 2001 cofundó su propia agencia de fotografías, VII Photo Agency. Ganó el World Press Photo en dos ocasiones casi consecutivas, en 1993 y 1995.

→Galería de fotografías de James Nachtwey

→Instagram de James Nachtwey

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Dylan, el Nobel y la palabra en movimiento

18 Oct

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Bob Dylan en su etapa eléctrica.

Bob Dylan a mediados de los sesenta en su etapa eléctrica. Fuente: Pete Townsend/Flickr (Licencia CC).

Los temas que Bob Dylan escribió en los sesenta han acabado convertidos en pura literatura gris que amenaza ahora con blanquearse tras la concesión del Premio Nobel de Literatura al célebre cantautor de Minnesota. La reacción del autor de Like a Rolling Stone ha sido paradójicamente explícita porque los cuatro días que lleva sin querer hablar con los miembros de la Academia sueca que concede los premios son más que elocuentes.

Que a Bob Dylan le concedan el galardón más importante con que se reconoce a los mejores escritores del mundo probablemente le resultará indiferente. Obviamente él siempre ha sido un hombre de letras, las de sus canciones protesta, el autor de inmensos versos airados por la injusticia social y el abuso de los poderosos. Temas universales que siguen, para bien o para mal, de plena actualidad. Dylan se ha alejado de la polémica entre los que no entienden el premio -los literatos y su ortodoxia- y los que lo celebran -no en vano es el primer cantautor que lo recibe en la historia de los Nobel-.

¿Por qué el género poético?

Que Bob Dylan haya resultado ganador del Nobel en esta última edición de los premios ha sido sorprendente no solo por tratarse de un músico sino porque su producción artística se encuentra más emparentada con el verso que con la prosa. Cuando Dylan estaba en el cénit de su carrera se animó a escribir una novela inspirada en los temas que centraban su música, pero el resultado no estuvo a la altura de las expectativas. La crítica destrozó Tarántula (1971) y su autor no volvió a retomar el puso a la narración hasta 2004 cuando se decidió a publicar sus memorias en Chronicles Volume I.

Lo cierto es que la poesía no ha resultado demasiado premiada por el comité que decide la concesión de los premios Nobel y en la actualidad sigue sin ser un género demasiado popular. Como apunta acertadamente el escritor Javier Marías, “puede que la poesía solo sobreviva como letras de canciones. En la medida en que las letras de canciones pueden ser poesía a veces” (Diario El País 16.02.2015). Si así fuese, Dylan sería sin duda el primero en llevarse todos los honores.

→Vídeo. El célebre Subterranean Homesick Blues, del quinto álbum de Dylan Bringing it all back home (1965). Fuente: Vevo/You Tube.

¿Por qué Dylan?

Bob Dylan es uno de esos autores privilegiados capaces de describir con naturalidad situaciones vitales con un torrente de palabras en movimiento. Su peculiar fraseo es claramente reconocible -a pesar de las imitaciones-, pero reconozcamos que sin la guitarra y la voz del genio nada adquiere un significado completo.

La Academia sueca lo valora por “haber creado nuevas expresiones poéticas en la gran tradición de la canción americana”. Algo que parece evidente para  todo tipo de públicos desde que Dylan es Dylan, aunque haya sido el álbum Blonde on Blonde (1966) el definitivo para la concesión del Nobel según afirma Sara Danius, Secretaria de la Academia. Un trabajo que surgió cuando el de Minnesota decidió poner punto y final a su etapa como máximo exponente de la canción protesta y de la contracultura en Estados Unidos.

No sé cómo escribí esas canciones. Me trato de sentar y escribir algo como eso. Lo hice alguna vez y puedo hacer otras cosas ahora, pero eso ya no lo logro“. (Bob Dylan, BBB World. 2004)

Lo que Dylan hizo en realidad fue introducir la intelectualidad en el folk, el rock y el pop. A mediados de los sesenta los poetas beat alcanzaron un presencia significativa en los círculos literarios estadounidenses y su influencia se extendió hasta la escena musical del momento y de los años inmediatamente posteriores. El mundo poblado de imágenes de escritores como Charles Bukowski y Jack Kérouac o poetas como Allen Ginsberg se plasmó en los versos que acabó coreando toda una generación. Como Dylan, también Jim Morrison escribió poesía en varios libros que fueron escasamente reconocidos. Leonard Cohen, otro grande, lo intentó como novelista y poeta pero fracasó igualmente y prefirió centrarse en escribir composiciones folk, mucho mejor recibidas por crítica y público.

Bob Dylan y Allen Ginsberg

Bob Dylan y el poeta “beat” Allen Ginsberg en 1975. Autora: Elsa Dorfman. Fuente: Wikipedia (Licencia CC).

Dylan fue el primero, pero después fueron llegando más, todos ellos influidos en mayor o menor medida por el original: Tom Waits, Patti Smith (“Bob Dylan era como Arthur Rimbaud en directo, pero en mi época. Le dio voz a tantas cosas: políticamente, poéticamente, tenía tanto magnetismo”), Nick Cave o Bruce Springsteen. Sobre Dylan,  Springsteen ha afirmado en su reciente autobiografía que le dio esperanzas porque “formulaba las preguntas que todos temían hacerse, en especial un chico de quince años: ¿How does it feel … to be on your own?”.

→Vídeo. Bruce Springsteen y Bob Dylan interpretan a dúo Forever Young, un tema de Dylan de 1974. Fuente: You Tube.

¿Por qué ahora?

Aunque secundemos a Joaquín Sabina, que opina que el Nobel le llega tarde a Bob Dylan, puede que la Academia sueca haya acertado en esta 109 edición de los premios al reconocer como género literario al arte de escribir canciones. Una expresión de la cultura popular del siglo XX que por fin alcanza el estatus que se merece. ¿O es que acaso los textos recitados o cantados con talento no dignifican las palabras? La veda se ha abierto con el maestro, Robert Allen Zimmerman. Esperemos que no haya que esperar otros cien años para sumar otro músico a la ilustre lista de premiados.

+ info:

A Bob Dylan se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en el año 2007 por ser un “mito viviente en la historia de la música popular y faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo” y que “conjuga la canción y la poesía en una obra que crea escuela y determina la educación sentimental de muchos millones de personas”, según el jurado de la Fundación Príncipe de Asturias.

Dylan no asistió a la entrega de premios pero al contrario de lo que está ocurriendo con el Nobel, sí agradeció el premio con el siguiente comunicado: “Permítanme agradecer al Rey, al príncipe Felipe y a los españoles el haberme concedido el Premio Príncipe de Asturias. Soy consciente del enorme prestigio que este premio proporciona, así como también de la larga lista de ilustres galardonados. Es realmente un gran honor. Lamentablemente, no puedo estar ahí para recibir el premio en persona, pero espero regresar pronto a España para manifestar mi gratitud por este galardón“.

Bob Dylan no ha sido nunca galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Letras, de naturaleza fundamentalmente literaria y que sí obtuvo Leonard Cohen en 2011. El trovador canadiense donó 50.000 euros del premio para crear una cátedra en su nombre en la Universidad de Oviedo con la finalidad de crear “un lugar de encuentro entre la poesía y la música”.