En defensa de Gustave Caillebotte

30 Nov

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Piraguas en el río Yerres

“Piraguas en el río Yerres” (1877). Gustave Caillebotte. Copyright: Washington National Gallery of Art. Cuadro expuesto en la primera exposición retrospectiva de Caillebotte en España.

Mientras 2016 se va cerrando con conmemoraciones pictóricas varias y el transcurso del tiempo contribuye a poner a cada genio en su sitio, surge la oportunidad de reivindicar la figura de Gustave Caillebotte, pintor impresionista zaherido por sus contemporáneos y recuperado por las generaciones futuras de finales del siglo XX. Una exposición itinerante organizada por el Museo de los impresionismos de Giverny el Museo Thyssen-Bornemizsa ha sido el evento más mediático, pero no el único. Conferencias, reportajes y críticas especializadas sobre Caillebotte y su obra se han ido sucediendo para difundir y poner en valor la producción de un artista original, tanto por su técnica como por su condición social.

Caillebotte y la Nueva Pintura

Los acuchilladores de parqué

“Los acuchilladores de parqué” (1875). Gustave Caillebote. Copyright: París, Comité Caillebotte.

El cuadro Los acuchilladores de parqué, uno de los primeros ensayos de Caillebotte con la pintura, fue rechazado en el Salón Oficial de 1875 por referir una temática demasiado trivial y alejada de los cánones de la alta burguesía. Caillebotte, a pesar de pertenecer a una familia acaudalada y no tener la obligación de trabajar para sobrevivir, no era ajeno a entornos sociales más bajos que otros pintores, mucho menos favorecidos económicamente, evitaban retratar. Irónicamente, Los acuchilladores de parqué se ha convertido 140 años después en uno de los cuadros más emblemáticos de Gustave Caillebotte.

Precursor de la fotografía

Remero con sombrero de copa

“Remero con sombrero de copa” (1878). Gustave Caillebotte. Copyright: RMN-Grand Palais.

Al pintor y mecenas francés algunos críticos le reprochaban la precisión fotográfica de sus cuadros. El escritor naturalista Emile Zola dijo de sus pinturas en 1876 que eran “totalmente antiartísticas, demasiado transparentes y exactas” y que “la fotografía de la realidad cuando no se ve reforzada por el talento artístico resulta algo vergonzoso”. Zola, experto en describir con la pluma el realismo social de las clases obreras fue uno de los más destacados detractores de Caillebotte. Aunque más tarde fueran el uso de la perspectiva y el enfoque en picado de muchos de sus cuadros las características más apreciadas del pintor francés.

Luces y sombras

Ropa blanca secándose al viento

“Ropa blanca secándose al viento” (1888). Gustave Caillebotte. Imagen de dominio público.

Si hay algo por lo que destacan las obras de Gustave Caillebotte son los toques de luz estratégicamente logrados mediante pinceladas cargadas de blanco o amarillo y  los juegos de luces y sombras, poco frecuentes en el impresionismo. Era especialmente habilidoso a la hora de difuminar colores para crear cielos y fondos sobre los que destacaban el resto de las figuras o de los paisajes rupestres que pintaba a orillas del Sena.

La paleta de colores

El Boulevard, visto desde arriba

“El boulevard, visto desde arriba” (1880). Gustave Caillebotte. Copyright: París, Comité Caillebotte.

De Caillebotte se decía que abusaba de los tonos apagados, de los grises y de los azules: “todo es azul en él, asusta pensar lo que se puede gastar en azul cobalto, en azul ultramar y en añil”, ironizaba el pintor Louis Leroy en el periódico Le Charivari.  A pesar de las críticas, las pinturas plomizas del parisino Boulevard Haussman que Caillebotte elaboró fueron las más apreciadas por la crítica a partir de los años 1970. Más adelante Caillebotte introduciría el color y los contrastes entre vivos rojos y verdes en la última etapa de su producción artística, cuando se dedicó casi en exclusiva a representar las plantas que hacía crecer en su invernadero del Petit Gennevilliers.

Un mecenas generoso

Girasoles. Jardín de Petit Gennevilliers

“Girasoles. Jardín de Petit Gennevilliers” (1885). Gustave Caillebotte. Imagen de dominio público. La residencia del pintor fue totalmente destruida por los bombardeos aéreos que tuvieron lugar en 1944 durante la Segunda Guerra mundial.

Los enemigos de Caillebotte le reprochaban su escaso amor por el trabajo. Consideraban que el rico heredero empleaba demasiado tiempo en otras ocupaciones como la horticultura, el coleccionismo de sellos o la construcción de veleros de competición. La realidad fue que a Caillebotte, con una producción cercana a los 500 cuadros, el destino no le concedió más tiempo para trabajar pues murió a los 45 años de edad a causa de un derrame cerebral. El artista legó al Estado francés su colección personal de cuadros impresionistas de Renoir, Monet, Cézanne o Pisarro, artistas que Caillebotte había ayudado y financiado generosamente en vida y que constituye la base del actual Museo de L´Orangerie de París.

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Caillebotte. Autoretrato

Autorretrato de Gustave Caillebotte (1889). Imagen de dominio público.

Gustave Caillebotte (1848-1894) no tuvo la oportunidad de presenciar el nacimiento del nuevo siglo (XX). A pesar de ello fue un hombre avanzado por la introducción de técnicas e ideas novedosas en la corriente impresionista que no siempre fueron bien recibidas. Su evolución como artista plástico fue amplia en un tiempo corto, desde la representación de distintos ambientes sociales hasta el uso de la luz, el color y la perspectiva. Caillebotte dejó inacabada su última obra, unos paneles de margaritas para las puertas del comedor de su casa en Petit Gennevilliers (Francia). Más tarde Claude Monet, su gran amigo, retomaría su idea para crear sus composiciones de gran formato.

Caillebotte no comenzó a ser reconocido internacionalmente hasta el último cuarto del siglo XX en Estados Unidos. Francia, su país de origen, organizó la primera exposición retrospectiva del artista en 1994 pero hubo que esperar al nuevo milenio para que la figura de Caillebotte se reivindicara y apreciara también en el mercado del arte. La primera exposición retrospectiva de Gustave Caillebotte en España se ha celebrado en 2016 con una discreta muestra de 65 cuadros en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Exposición Caillebotte, pintor y jardinero

Entrada a la exposición “Caillebotte, pintor y jardinero” con una reproducción en gran tamaño de “Calle de París, tiempo lluvioso”, boceto (1877). Museo Thyssen-Bornemisza. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

→Visita virtual Caillebotte, pintor y jardinero (Museo Thyssen-Bornemisza)

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