Archivo | agosto, 2017

La última imagen de Elvis Presley con vida

16 Ago

Una imagen o mil palabras

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Última foto Elvis Presley

Elvis Presley regresa a Graceland tras una visita nocturna al dentista en la madrugada del 16 de agosto de 1977. Fuente: Internet.

Elvis Presley moría trece horas después de que su imagen fuese tomada por última vez por los fotógrafos y fans apostados a la entrada de Graceland. Eran las 00.28 de la madrugada del 16 de agosto de 1977 y el “rey del rock” volvía a su domicilio después de visitar a su dentista para colocarse una corona provisional.

Elvis había salido camino de su cita médica a las 22:30 vestido con una camiseta de la DEA (la agencia antidrogas estadounidense) y dos pistolas amarradas a la cintura. Desde que el presidente Nixon le nombrara agente especial antidroga, a petición del propio Elvis, era habitual ver al cantante parar coches por la carretera y dar sermones a sus ocupantes sobre seguridad vial y los efectos de conducir bajo los efectos de los estupefacientes. Una más de sus múltiples contradicciones y excentricidades.

A su regreso a Graceland, el templo que había construido en su honor, telefoneó a su médico de confianza, el Dr. George C. Nichopoulos, para pedirle la receta de unos sedantes. Un empleado fue a recogerlos en una farmacia abierta las 24 horas.

Los testigos cuentan que Elvis jugó un corto rato al tenis y que posteriormente prefirió tocar el piano. La última canción que cantó en su vida fue el blues de Willie Nelson, Eyes crying in the rain. El cantante estuvo hablando con su equipo para ultimar los detalles de la gira de dos semanas que iba a emprender de forma inmediata. El mismo día 16 tenía previsto tomar un vuelo a Portland donde iba a dar el primer concierto de los doce programados. Poco después Elvis se retiró a su habitación con la idea de descansar antes de su viaje. Ingirió un primer somnífero que no surtió efecto. A esta primera dosis le siguieron dos más, recetadas por el Dr. Nichopoulos.

Los problemas de Elvis Presley para conciliar el sueño eran legendarios y se remontaban a los tiempos en que cumplía el servicio militar. El insomnio le acompañó a lo largo de giras, actuaciones y vacaciones. Al no poder dormir, Presley le dijo a su novia Ginger Alden, una joven de 21 años a la que le doblaba la edad, que se iba a leer al baño. Cuando esta se despertó a las 13:30 lo encontró inconsciente, tendido boca abajo sobre el suelo y con la lengua prácticamente partida.

Los primeros auxilios que Elvis Presley recibió los prestaron los empleados de la casa. Su hija Lisa Marie, que había ido a pasar las vacaciones de verano a Graceland tras el divorcio de sus padres en 1971, pronto fue consciente de lo que estaba pasando a escasos metros de su cuarto.

Elvis Presley, Lisa Marie, Ginger Alden

Imagen de Elvis Presley junto a su hija Lisa Marie y su novia Ginger Alden tomada el 12 de agosto de 1977. Fuente: Internet.

Se hicieron sendas llamadas al Dr. Nichopoulos y a los servicios de emergencia que fueron los responsables de trasladar al cantante hasta el hospital Memphis Baptist Memorial. A las 15:30 los médicos que le atendieron certificaron su muerte por paro cardíaco.

La autopsia practicada al cuerpo de 130 kilos de Elvis Presley reveló que en su sangre circulaban los restos de 14 tipos de estupefacientes diferentes, entre ellos anfetaminas y narcóticos. Se llegó a la conclusión de que el cantante había tropezado o había intentado arrastrase unos pasos por el suelo antes de fallecer por una sobredosis de medicamentos.

La muerte del cantante se anunció a media tarde del día 16 y generó un revuelo mediático comparable al asesinato del presidente Kennedy. Al día siguiente, el mismo en que Elvis debía comenzar su gira por el sur de EE.UU., el cuerpo peinado y maquillado del cantante fue expuesto en un ataúd de bronce en Graceland. Al velatorio solo acudieron las celebridades más próximas a Presley en la última etapa de su vida: su gran amiga Ann-Margret, Sammy Davies Jr. y James Brown. El 18 de agosto el cuerpo de Elvis Presley fue enterrado en el cementerio de Forest Hill donde reposaban los restos de su querida madre. No obstante, tras un intento de robo del cuerpo del cantante ocurrido unos días después, se decidió enterrarlo en el Jardín de Meditación de Graceland, junto a su progenitora.

Portadas muerte Elvis Presley

La muerte de Elvis Presley fue portada de los principales diarios estadounidenses. Fuente: Internet.

 

Tumba de Elvis Presley en Graceland

Los restos de Elvis Presley reposan desde el 2 de octubre de 1977 en el Jardín de Meditación de Graceland, en Memphis. Autor: Daniel Schwen (Licencia CC).

+ info:

Elvis Presley en los años setenta

Elvis Presley en su última etapa como artista. Fuente: Internet.

→En 2017 se cumplen cuarenta años de la desaparición de Elvis Presley.

→ Cuando falleció, el cantante tenía 42 años. La muerte le sobrevino en un período de descanso entre actuaciones de su gira. Presley solía actuar y viajar durante dos semanas seguidas y descansar durante otras dos.

→ El 1 de agosto de 1977, dos semanas antes de su muerte, se publicó el libro Elvis: What happened?, coescrito por tres de sus guardaespaldas que habían sido despedidos recientemente. En él se narraban de forma detallada las adicciones del cantante. Presley intentó paralizar la publicación del libro, sin éxito. No era capaz de admitir que se había convertido en un adicto a las drogas y que recurría a las prescripciones médicas para justificar el consumo de altas dosis de medicamentos.

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El motel del voyeur, o la crisis de credibilidad del “nuevo periodismo”

6 Ago

Lecturas de verano

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Cubierta de “El motel del voyeur”,

Cubierta de “El motel del voyeur”, del periodista Gay Talese. Editorial Alfaguara. Fuente: Internet.

Lo peor que le puede suceder a un periodista es perder la credibilidad. El asunto se agrava cuando hablamos de un grande del “nuevo periodismo” –Gay Talese-,  que ha trabajado para el New York Times y cuyo talento se basa en analizar hechos, hechos y más hechos.

La publicación del último libro de Talese, “El motel del voyeur”, ha generado una polémica sobre la ética en el uso de las fuentes periodísticas pero también ha servido para visibilizar el contraste que existe entre las nuevas y las viejas formas de hacer periodismo.

En los años sesenta existían periodistas de la competencia gozosos por encontrar fallas que resquebrajasen historias ajenas, sobre todo si estas acababan convirtiéndose en exclusivas superventas. En la actualidad, ese trabajo se lleva a cabo por razones éticas por los equipos de fact-checking de las redacciones, que vienen a realizar el mismo trabajo solo que de forma más rápida y eficaz.

Talese siempre ha defendido el periodismo activo, el ir a buscar las fuentes de información, investigar y documentarse. Y afirma que lleva sesenta años haciendo el mismo trabajo: “no se hace periodismo con Google y por email”, asegura. También lamenta que ya no existan periodistas comprometidos como Woodward y Bernstein, los reporteros del Washington Post que destaparon el caso Watergate.

Pero resulta que a Talese le ha pasado por encima la apisonadora del actual periodismo de investigación y del fact-checking a sus 84 años de edad. Y es difícil determinar la manera en que un periodista experimentado como él ha podido dejarse manipular por una fuente de información que solo cuenta medias verdades. Precisamente Talese, que siempre se ha enorgullecido de contar historias reales sobre personas.

En “El motel del voyeur” el afamado periodista describe con su peculiar estilo aséptico las experiencias como “voyeur” de Gerald Foos, propietario de un motel en Denver (EE.UU.), desde 1966 hasta 1990.

Gerald Foos

Gerald Foos en el motel que regentaba en Denver en los años sesenta. Fuente: Internet.

Según iba escribiendo el libro Talese creía realmente que las historias que iba a contar eran “un experimento sobre la realidad, diferente a lo que vemos en esa farsa que es la telerrealidad” (abc.es. 25.03.2013). Entre ellas, las prácticas sexuales de los clientes del motel y hasta el presunto asesinato de una mujer que fue estrangulada en una de las habitaciones en 1977. Hecho no registrado en los registros públicos sobre crímenes cometidos en Colorado y que Talese no fue capaz de confirmar.

El motel Manor House

El motel “Manor House” donde presuntamente ocurrieron los hechos presenciados por Gerald Foos y narrados por Gay Talese en “El motel del voyeur”. Fuente: Internet.

Tampoco comprobó Talese otros hechos que debieran haber sido documentados como que Foos no fue propietario del motel hasta el año 1969 o que lo vendió en 1980. El autor de “El motel del voyeur” declaró que el fact-checker de The New Yorker presionó a su fuente sin obtener resultados satisfactorios. Y a pesar de ello, decidieron publicar un fragmento en exclusiva. Cuando el libro salió al mercado, las antenas de la competencia se pusieron a funcionar. El contenido era demasiado sabroso (delitos de omisión del socorro, complicidad en un asesinato, violación del derecho a la intimidad) y el diario The Washington Post fue el primero en ponerse a indagar.

Nada más salir a la luz los resultados de la investigación del Washington Post, Talese tuvo que disculparse. Por haber basado su relato en una única fuente de información y en un breve ejercicio de observación participante (el periodista afirma que pasó tres días espiando huéspedes junto al dueño del motel). También por no haber sabido contrastar debidamente los datos aportados por su informante al que pagó por revelar secretos.

Gay Talese.

El periodista estadounidense Gay Talese. Autor: David Shankbone (Licencia CC).

A pesar de lo controvertido del asunto, lo que se cuenta en “El motel del voyeur” no deja de tener un valor narrativo, siempre que se no se utilice un prisma periodístico para interpretarlo. Porque de lo contrario, el resultado solo sería el fruto de un árbol podrido. Una fabulación descrita con maestría, pero sin ningún viso de credibilidad. En definitiva, una ficción literaria totalmente alejada del género que Talese encumbró hace medio siglo y que aun se conoce como “nuevo periodismo”.

+ info:

→“El motel del voyeur” comenzó siendo un artículo que Gay Talese empezó a escribir en el año 2012 utilizando información guardada en sus archivos durante décadas. Talese afirma que fue ese año cuando su fuente le autorizó a contar su historia basada en las horas que Gerald Foos, presunto propietario de un motel de Denver, pasó espiando a sus huéspedes sin que estos lo supieran.

→Las expectativas fueron tan grandes que antes de que saliese a la luz el escándalo, Steven Spielberg llegó a comprar los derechos de autor de “El motel del voyeur” para realizar una futura adaptación cinematográfica.

→Fragmento (primeras páginas) de El motel del Voyeur. Gay Talese. Ed. Alfaguara. 2017.

Primer capítulo en inglés de El motel del voyeur. Fuente: The New Yorker.