Archivo | noviembre, 2018

Perfil. Joël Dicker, escritor

27 Nov

Autora: Samia Benaissa Pedriza

El escritor suizo, Joël Dicker.

El escritor suizo, Joël Dicker. Fuente: Internet.

El estreno de la miniserie La verdad sobre el caso Harry Quebert y la publicación del último éxito literario de la temporada, La desaparición de Stephanie Mailer, han vuelto a poner el foco sobre el novelista Joël Dicker. El autor, que ha dejado de ser un neófito, reclama ahora su sitio en el universo de las adaptaciones cinematográficas.

Adaptación televisiva de “La verdad sobre el caso Harry Quebert”

La adaptación televisiva de “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, protagonizada por el actor Patrick Dempsey. Fuente: Internet.

Treinta tres años pueden dar para mucho o para muy poco. De Joël Dicker, un niño criado en Ginebra entre libros y amor por la literatura, puede decirse que ha empleado bien su tiempo. No porque haya generado una prolija obra artística, ni porque lograse grandes hitos académicos o personales. Sino, más bien, porque Dicker ha sabido ser constante, perseverante y jugar muy bien sus cartas.

Con escasa vocación para los estudios, Dicker eligió graduarse en Derecho, una carrera que prácticamente no ha ejercido, mientras daba sus primeros pasos en el mundo de la escritura. Tuvo que escribir seis novelas antes de que una editorial decidiese tomarle en serio. La decisión de escribir en francés fue todo un acierto. En primer lugar, porque Dicker procede de la región francófona de Suiza, pero, sobre todo, porque esta sería la mejor manera de introducirse en el prestigioso entorno literario parisino.

Postularse para varios premios literarios fue su forma de llamar la atención. Su primera novela, Los últimos días de nuestros padres, ganó en 2010 el premio de los escritores de Ginebra (Prix des écrivains genevois), un año después de que fuese escrita. Ninguna editorial había querido publicarla.

Vladimir Dimitrijevic, un editor suizo, decidió entonces sacarla al mercado, aunque su repentino fallecimiento provocó que el proceso se retasara hasta el año 2012. En el ínterin y sin desanimarse, Dicker, siguió escribiendo el que sería el mayor éxito de su carrera hasta la fecha: La verdad sobre el caso Harry Quebert, una novela con rasgos policíacos ambientada en el estado de Maine (Estados Unidos), el lugar donde el autor pasaba los veranos de su infancia.

Con esta última novela Dicker ganó su segundo galardón literario y el primero de renombre, el Gran Prix du roman de l´Académie française. También con ella iniciaría una provechosa relación comercial con su nuevo editor, Bernard de Fallois, al que conoció cuando este tenía 85 años y estaba a punto de cerrar su editorial. Puede decirse que Dicker ha sido el último autor de éxito publicado por de Fallois, ya que, quien fuera editor de Marcel Pagnol o Georges Simenon, falleció a principios de 2018, a los 91 años de edad.

Joël Dicker y su editor, Bernard de Fallois.

Joël Dicker y su editor, Bernard de Fallois. Fuente: Facebook de Joël Dicker.

Bernard de Fallois posiblemente descubrió el interés que despertaría en los lectores el joven Dicker empleando un método infalible y muy personal: si visualizando un episodio de Colombo, el manuscrito a prueba le enganchaba hasta el punto de no querer saber cómo terminaba el capítulo televisivo, es que la historia merecía ser publicada.

A de Fallois le dedica Joël Dicker su última novela, La desaparición de Stephanie Mailer, una novela a la que el escritor ha dedicado tres años de su vida. Un período de tiempo similar al empleado para dar forma a sus anteriores obras, todas convertidas en un éxito de ventas, a pesar de la opinión de algunos críticos.

Lo cierto es que La verdad sobre el caso Harry Quebert comienza de una manera brillante, pero también lo es que va perdiendo fuerza a medida que avanza la trama y el perfil de algunos personajes se diluye en ella. El libro de los Baltimore (2015), que recupera al personaje de Marcus Goldberg, constituye una mejora, aunque La desaparición de Stephanie Mailer (2018) transita peligrosamente por la senda de los relatos corales que no conducen a ninguna parte. Como reconoce el propio autor: “El proceso creativo es un ejercicio que estoy empezando a manejar bien ahora pero cada vez que vuelvo a escribir estoy solo frente a mi página y soy el único que puede resolver las preguntas.” (El diario.es, 24.11.2018)

Portadas de “El libro de los Baltimore” y “La desaparición de Stephanie Mailer”

Portadas de “El libro de los Baltimore” y “La desaparición de Stephanie Mailer” publicadas en francés. Fuente: Internet.

Es incuestionable que Dicker ha encontrado el modo de suscitar una inmensa expectación cada vez que publica de nuevo. Y no es Joël Dicker un autor que tienda a repetir la misma fórmula que le encumbró en su primera novela: “Como autor no quiero escribir lo mismo una y otra vez. Quieres probar, arriesgar, hacer cosas diferentes. Podría haber escrito un libro igual a los anteriores, sin la mitad de los personajes. Pero no se trata de eso.” (Zendalibros.com, 15.07.2018).

Tampoco le gusta ser clasificado dentro del género negro, porque en sus historias hay crímenes, pero su resolución no es el elemento central: “Me gusta la investigación no en el sentido policiaco, sino en el sentido de descubrir o perseguir cosas que permanecían ocultas. Pensar constantemente en cómo se desarrolla la investigación y sus detalles o giros te permite escapar mentalmente. Te convierte en parte de la historia. Eso es algo que disfruto muchísimo como autor.” (Zendalibros.com, 15.07.2018)

A Joël Dicker, como a su colega Fred Vargas, no le gusta recibir etiquetas calificativas de un género que, hasta hace relativamente poco, era considerado el hermano menor y poco agraciado de la literatura. La saturación de títulos de novela policíaca y polar en el mercado, quizá haya ha contribuido a su actual desprestigio. Algo que no parece haber ahuyentado a las productoras audiovisuales, siempre en busca del último éxito comercial adaptable a la pequeña o gran pantalla.

En el caso de Joël Dicker fueron los casi tres millones de ejemplares vendidos de La verdad sobre el caso Harry Quebert lo que convenció a la Metro Golden Mayer. El proyecto presentado por Jean Jacques Annaud fue el elegido por Dicker y de Fallois entre un centenar de propuestas.  El escritor se sintió tan cómodo con el director de El oso (1988) o El nombre de la rosa (1986) que incluso participó como actor en la adaptación televisiva.

El gustillo de Dicker por la interpretación venía de lejos, cuando con tan solo 19 años decidió trasladarse a París para estudiar interpretación. Aunque pronto descubrió que aquello no era lo suyo, ahí quedan sus cameos en los dos primeros episodios de la serie, jugando al Black Jack junto a Marcus Goldman, de figurante en la universidad y, finalmente, encarnando a un policía.

Escena de la miniserie “La Verdad sobre el caso Harry Quebert”.

Escena de la miniserie “La Verdad sobre el caso Harry Quebert”. Fuente: Internet.

En la serie “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, un escritor es acusado del asesinato de la joven de 15 años, Nola Kellergan.

En la serie “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, un escritor es acusado del asesinato de la joven de 15 años, Nola Kellergan. Fuente: Internet.

Annaud reconoció que Dicker fue muy amable y discreto durante el rodaje, y que no pretendió inmiscuirse en la grabación, al contrario que otros autores de éxito. Cuando Annaud leyó el libro que más tarde adaptaría, se dio cuenta de que la complejidad de la trama no se sostendría en un mero largometraje. De ahí su idea de producir una serie de diez capítulos en la que, esta vez sí, los personajes quedarían mejor definidos que en el original. Aunque los paisajes de Maine están presentes en la serie, la mayor parte de las localizaciones se rodaron en Canadá, con el beneplácito de Dicker.

Imagen del rodaje de la miniserie “La verdad sobre el caso Harry Quebert”. A la izq., de pie, el director Jean Jacques Annaud.

Imagen del rodaje de la miniserie “La verdad sobre el caso Harry Quebert”. A la izq., de pie, el director Jean Jacques Annaud. Fuente: Internet.

Con su última novela aún caliente en las librerías, Joël Dicker afirma que ahora mismo no retomaría la convivencia con sus personajes, pero sí que anda dándole vueltas a nuevas ideas. “Una vez que tienes el tiempo, tienes que preguntarte por qué continúas escribiendo, cuál es la razón. Muchas veces no escribo para ver si tengo el mono de escribir.” (ABC, 09.08.2018)

Ciertamente, esa necesidad imperiosa de relatar dará lugar a una nueva novela de Joël Dicker, aunque será, muy probablemente, dentro de tres años.

+ info:

Joël Dicker en la Feria del Libro de Madrid (2017).

Joël Dicker en la Feria del Libro de Madrid (2017). Fuente: Internet.

Joël Dicker (16 de junio de 1985) es el segundo hijo de una familia de cuatro hermanos, residente en Ginebra (Suiza). Su madre, bibliotecaria, y su padre, profesor de literatura, le inocularon el virus de la escritura en su más tierna infancia.

Dicker se graduó en Derecho por la Universidad de Ginebra en el año 2010, aunque solo llegó a trabajar temporalmente en el Parlamento constitucional de Ginebra antes de dedicarse plenamente a la literatura. Presentó su primer relato, El Tigre, a un concurso literario, aunque los jueces descartaron premiarlo por no creer que había sido realmente escrito por Dicker. Pensaron que un autor de 19 años no podía haber escrito una historia tan buena. Finalmente, El Tigre, obtuvo el Premio internacional para jóvenes autores francófonos.

Dicker se declara admirador de Philip Roth y del escritor francés Romain Gary.

Anuncios