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Día del libro. Crítica de “Nuestras riquezas” (Kaouther Adimi)

23 Abr

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Portada de la novela de Kaouther Adimi, “Nuestras riquezas"

Portada de la novela de Kaouther Adimi, “Nuestras riquezas”, publicada por Libros del Asteroide (2017). Fuente: Internet.

“Jóvenes, por los jóvenes, para los jóvenes” es el slogan con el que Edmond Charlot, fundador de la librería “Les vraies richesses” (Las verdaderas riquezas) recibía a sus visitantes en 1936. El lema también podría inspirar alguna de las consignas que en los últimos tiempos viene lanzando la juventud argelina contra el caduco régimen político que gobierna el país desde hace más de dos décadas. Pero lo cierto es que el leit motiv que la escritora Kaouther Adimi recuperase del editor francés en su novela, “Nuestras riquezas”, carece de toda intención política.

El libro, de apenas 192 páginas, rinde homenaje a Edmond Charlot, un francés de la Argelia colonizada que decidió acondicionar una minúscula librería en un barrio popular de Argel y hacer que su amor por los libros y la literatura superase los avatares de una vida personal y política turbulenta.

La obra mezcla la narración de hechos reales (Edmond Charlot y su pequeña librería existieron en realidad) con otros ficticios, al tiempo que ilustra el modo de vida de una editorial independiente en un país con una exigua tradición literaria. A la competencia con las grandes casas de edición, las rencillas entre escritores y editores, la escasa difusión y los recursos e ingresos reducidos se suman las circunstancias propias de una época marcada por las grandes guerras y revoluciones del siglo XX (segunda guerra mundial, guerra de independencia argelina).

La librería “Les vraies richesses”(izda.), en la actualidad reconvertida en biblioteca municipal (Argel).

La librería “Les vraies richesses”(izda.), en la actualidad reconvertida en biblioteca municipal (Argel). Edmond Charlot tomó prestado el nombre de un texto de Jean Giono. Fuente: Internet.

Edmond Charlot no era un escritor frustrado, admitía que era incapaz de escribir una línea, pero en cambio, sí se reconocía a sí mismo el talento de descubrir una obra literaria o un autor relevante cuando lo leía (Albert Camus, Emmanuel Roblès, Henri Bosco). El traspaso de su amada librería a su hermano, la fundación de otra fallida en París y su triste retiro, casi ciego, en Francia se narran en primera persona a través de anotaciones de un imaginario diario personal que Adimi construye con tino. No en vano, la autora pasó un año buceando entre los archivos de Charlot para descubrir y conocer a la persona que después convertiría en un personaje carismático.

Interior de la librería “Les vraies richesses”, inaugurada en 1936

Interior de la librería “Les vraies richesses”, inaugurada en 1936 en la antigua calle Charras (actual calle Hamani) de Argel. Fuente: Internet.

El tono nostálgico de la novela recuerda en ocasiones a Patrick Modiano, un hecho que quizá sorprenda en una autora que apenas ha alcanzado la treintena. Sin embargo, la lectura no resulta tediosa gracias a la elección de un ritmo rápido y una narración corta que intercala los relatos en tiempo presente y pasado. La descripción de la historia de Argelia, en el principio de la novela, inevitablemente ligada a Francia y, posteriormente, desvinculada ya de ella, se ajusta bien a la realidad, sin incluir valoraciones políticas más allá de las necesarias, sin duda para dar protagonismo a una historia genuina de libros, autores y editores.

Prueba de ello es que Kaouther Adimi describe en su novela a una juventud argelina alejada de la historia y más interesada por el fútbol que por las cuestiones de orden político. Ryad, el joven estudiante de enseñanzas técnicas, representa el presente decadente de la literatura. Ryad es el antihéroe de 21 años (la misma edad con que Charlot fundó su librería) que con toda crudeza tira libros a la basura y que ni siquiera es capaz de reconocer a los autores que marcaron una época. También en ese contexto destaca el inquietante personaje de Abdallah, el gerente de la librería de Charlot cuando este retorna a Francia, que opera como como bisagra entre dos mundos opuestos.

Quizá se eche de menos en esta ficción centrada en hechos reales y su devenir histórico, la ausencia de anticipación sobre lo que en apenas dos años ocurriría en Argelia, ya que la decepcionante imagen de la juventud que pinta Adimi contrasta con las movilizaciones políticas que desde hace meses se suceden en todo el país exigiendo el fin del actual régimen. Los militares, que en la novela son descritos como héroes de la independencia y que posteriormente regresaron para pacificar el país tras la sangrienta guerra civil de los noventa, quedan desdibujados en la narración del presente. En este, Adimi solo refiere la figura fantasmal de un régimen que no significa nada para unos jóvenes que no vivieron la descolonización y que definitivamente han pasado la página del pasado más remoto.

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Cruce del bulevar Bodin y la calle Charras de Argel en los años cuarenta.

Cruce del bulevar Bodin y la calle Charras de Argel en los años cuarenta. Fuente: Internet.

→Argumento: Es 2017 y Ryad, un estudiante argelino de ingeniería en París se traslada a Argel para hacer unas prácticas académicas. Allí deberá vaciar el local de una antigua librería, “Les Vraies Richesses”, reconvertida en biblioteca nacional durante los años noventa, y que en breve pasará a ser una tienda de buñuelos. Ryad cumple su trabajo con desgana y nulo interés por los libros mientras es observado a distancia por Abdallah, quien fuera el gerente de la librería durante décadas. A través de sus recuerdos volverán a la vida un desconocido Albert Camus, quien publicará por primera vez sus escritos en “Les vraies richesses”, y los por entonces jóvenes y prometedores escritores Jean Giono, Max-Pol Fouchet y Jules Roy, entre otros.

 

El editor francés Edmond Charlot

El editor francés Edmond Charlot en la última etapa de su vida. Fuente: Internet.

→Edmond Charlot: nacido en Argel en 1915 de padres franceses, fue editor y fundador de la librería y modesta editorial “Les vraies richesses”. En 1939 editó en Argel el primer texto conocido de Albert Camus, titulado “Noces” (Nupcias). Nada más abrir las puertas de su librería decidió publicar a Federico García-Lorca, ejecutado durante los primeros meses de la guerra civil española.

Posteriormente editaría a otros autores que con el tiempo llegarían a alcanzar la fama y algunos de los cuales acabarían por abandonarle al finalizar la segunda guerra mundial, seducidos por las promesas de éxito y dinero de las grandes casas de edición francesas, contra las que Charlot no podía competir. Tras su etapa como editor ocupó diversos cargos públicos relacionados con la cultura en Turquía y Marruecos hasta su retiro y muerte en Béziers (Francia) en el año 2004.

 

La escritora argelina Kaouther Adimi.

La escritora argelina Kaouther Adimi. Fuente: Internet.

→Kaouther Adimi: nacida en Argel en 1986, “Nos richesses” (Nuestras riquezas) es su tercera novela publicada tras “L´envers des autres” (El reverso de los otros) y “Des pierres dans ma poche” (Piedras en mi bolsillo).

En el año 2006 ganó el premio “Joven escritor francófono” y en 2011 el “Premio literario de la vocación” por su primera novela publicada. Con la última consiguió ganar el prestigioso premio Renaudot des Lycéens y quedar finalista del Goncourt.

“Nos richesses”, escrita en lengua francesa, se publicó por “Editions du Seuil” en el año 2017 y en castellano por la editorial “Libros del Asteroide”.