Archivo | diciembre, 2019

Cuento de Navidad. La cabaña

24 Dic

Felices fiestas desde Blogosphera

Autora: Samia Benaissa Pedriza

En el bosque

En el bosque. Fuente: Internet.

Aquel año Marie-Jeanne dispuso la mesa para siete comensales. Mientras colocaba los cubiertos podía escuchar a sus hijos menores trasteando en el piso de arriba. Su marido Charles y su hijo mayor habían ido en busca del inesperado huésped que recibirían aquella navidad. El nuevo párroco del pueblo iba a instalarse en su humilde morada hasta que finalizasen las obras de acondicionamiento de la iglesia.

Había encargado a Pierre-Jacques ir a cortar el tronco que encenderían aquella misma noche, como mandaba la tradición católica. Las cuatro velas de adviento permanecían encendidas desde hacía semanas y solo faltaba que el más joven de la familia –el pequeño Louis- hiciera el honor de prender el fuego, tras ser consagrado el tronco por el patriarca. Quizá en esta ocasión, el nuevo párroco quisiera darles también su bendición. Como cada año, conservaría las cenizas para alejar el mal de la casa y obtener buenas cosechas.

El adviento tocaba a su fin.

El adviento tocaba a su fin. Fuente: Internet.

Pronto llegarían todos y la familia se reuniría una vez más para dar las gracias al señor por todo lo logrado durante el pasado año. Debía afanarse si quería tener todo preparado a tiempo. Esperaba que Pierre-Jacques no se entretuviera demasiado en el bosque con cualquier pasatiempo. El tronco debía empezar a consumirse antes de que finalizara la noche.

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A sus catorce años, Pierre-Jacques se había convertido en un jovencito algo díscolo. Había protestado por tener que ir a buscar un “pedazo de madera hedionda” a lo más recóndito del bosque. Lo cierto es que solo tenía que cortar antes del alba un tronco de árbol que pudiera consumirse durante la nochebuena. Su madre, Marie-Jeanne se encargaría de avivar las brasas hasta la epifanía.

Mientras caminaba por el bosque, Pierre-Jacques pensaba en la apetitosa cena que su madre estaba preparando. Deseaba encontrar pronto un árbol cuyo tronco fuera suficientemente grueso y seco. La noche había caído desde que saliera de la granja familiar y el frío inclemente comenzaba a calarle los huesos. Había ido recogiendo algunos frutos de los árboles que iba encontrando. Más tarde los emplearía para alimentar a los cerdos que su padre criaba y de los que él mismo esperaba poder ocuparse algún día.

Había pasado ya la linde del río, cubierto a esa hora por un inquietante manto negro. Un paso en falso en la oscuridad dominante podía resultar fatal. La luna apenas iluminaba sus pasos y la ausencia de luz dificultaba su misión. Dejó atrás la cabaña de la anciana Arnault. La había reconocido por la luminiscente corona de muérdago que colgaba del porche. Corrían extraños rumores sobre aquella mujer enjuta y arrugada que apenas se dejaba ver por el pueblo. Había oído decir a su hermano Guillaume que la anciana practicaba la brujería. También le había advertido de que se mantuviera alejado de ella.

En el bosque reinaba la oscuridad.

En el bosque reinaba la oscuridad. Fuente: Internet.

Unos metros más allá, divisó algo que le hizo detenerse en seco. Una luminiscencia cegadora le hizo retroceder. Con el antebrazo intentó proteger sus ojos de aquella potente fuente de luz blanca. Un ruido sordo agudo atravesó sus tímpanos. El dolor que sentía era tan intenso que apenas podía procesar lo que estaba sucediendo. Hendido por la presión penetrante, vislumbró unas siluetas. Parecían acercarse. La luz se intensificó y Pierre-Jacques perdió el control de su cuerpo.

De pronto, regresó la más completa oscuridad. La espesura del bosque le rodeaba. Podía escuchar el sonido del viento y todo parecía haber vuelto a la normalidad. Decidió volver sobre sus pasos y regresar cuanto antes a su hogar. Desconocía lo que había sucedido en aquel punto del bosque hacía tan solo unos instantes. Solo sabía que no podía contar nada de lo que había experimentado si no quería que en la aldea lo tomasen por loco.

Avanzó un tramo entre la vegetación que ya no le resultaba familiar, sino salvaje y amenazante. La peculiar entrada de la morada de Madame Arnault surgió ante él. A pesar de la tenue fosforescencia, la casa no parecía habitada. – ¿Cómo era posible? ¡Caminaba en dirección contraria! ¿Se había desorientado tanto que había vuelto al punto de partida?- Pierre-Jacques retrocedió y se internó de nuevo en el bosque, en dirección al río. Avanzó aterido y asustado hasta que sus ojos localizaron un habitáculo familiar. La corona de muérdago brillaba en la lóbrega noche, inanimada en el umbral de la choza espectral de Madame Arnault. Una vez más.

La cabaña de Madame Arnault.

La cabaña de Madame Arnault. Fuente: Internet.

Pierre-Jacques se santiguó y comenzó a rezarle a todos los santos que conocía. Sin duda, aquello debía ser obra del diablo. Temía haber muerto y estar en el infierno. En su desesperación, la imagen de su padre se le apareció. “Si te pierdes en el bosque, busca el norte, hijo mío”. Pierre-Jacques cerró los ojos y corrió con todas sus fuerzas en esa dirección, completamente a ciegas.

Cuando abrió los ojos el silencio lo rodeaba de nuevo. De repente, la quietud se vio interrumpida por una resonancia ahogada. Percibió a lo lejos unas sombras. Cada vez estaban más cerca. ¡No!, gritó. ¡Otra vez, no!

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– ¡Pierre-Jacques!, ¿dónde estás? ¡Te estamos buscando!, gritó Charles d´Alembert, en la soledad de la noche. Le acompañaban su hijo mayor Guillaume y Monsieur Girault, el recién nombrado párroco de la aldea de Saint Gobain des Prés.

Las teas iluminaban la negrura de aquel bosque encantado. Los pasos de la comitiva expedicionaria eran el único sonido que el oído humano podía percibir en aquella madrugada, a excepción del viento envolvente y turbador.

Entre el boscaje, localizaron un cuerpo desfallecido, tendido en el suelo. ¡Era Pierre-Jacques! Charles d´Alembert corrió hacia su hijo. Lo sacudió y envolvió entre sus ropajes, intentando que entrase en calor. Cuando Pierre-Jacques reaccionó y vio el rostro de su padre, creyó estar delirando.

– ¡No, otra vez no!, exclamó.

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Ninguno de los allí presentes llegó nunca a conocer con exactitud qué sucedió la nochebuena de 1798 en el bosque de la pequeña aldea de Saint Gobain des Prés. El párroco, Monsieur Girault, celebró la misa del gallo la misma noche de su llegada al pueblo, agradeciéndole al señor su benevolencia y a la familia de Monsieur d´Alembert, su hospitalidad. Pierre-Jacques jamás mencionó nada que pudiera recordar los inexplicables acontecimientos que sucedieron la nochebuena del año que se perdió en el bosque.

+ info:

Tronco de navidad

Tronco de navidad. Fuente: Internet.

Antiguamente, en el sur de Francia se cortaba un tronco de árbol -preferentemente frutal- que debía consumirse entre la nochebuena y la epifanía. El tronco se decoraba con las hojas del árbol y se colocaba en la chimenea para que ardiese lentamente. Los habitantes de la casa conservaban las cenizas de un año a otro para protegerse del mal de ojo y atraer la buena suerte durante las cosechas. El cabeza de familia debía bendecir el tronco antes de que el miembro más joven lo encendiera.

En la actualidad, esta tradición ha inspirado un dulce navideño muy popular de origen francés, el tronco de navidad (o “Bûche de Noël”), elaborado a partir de un bizcocho relleno de crema y recubierto de chocolate.

Directo de Bryan Adams en Madrid

11 Dic

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Bryan Adams y su banda en el concierto del WiZink Center en Madrid. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

Habrá que comenzar a creer en la máxima de que “los viejos roqueros nunca mueren” si nos atenemos a la excelente forma física de Bryan Adams, sus potentes directos y una extensa carrera artística que abarca casi cuatro décadas sobre los escenarios. El célebre canadiense regaló a sus fans españoles los cinco últimos conciertos de su Shine a Light Tour antes del parón navideño. Un regalo de Reyes anticipado para muchos de los asistentes a los que el frío de la noche de Madrid no iba a arredrar lo más mínimo.

Para algunos era la primera vez que el elegido “artista de la década de los 90” visitaba su ciudad (Murcia); otros tuvieron que esperar hasta tres largos años para repetir cita (Madrid). Por eso, quizá llame la atención la sorpresa del artista ante la cálida acogida de su público: “¿Qué hacéis aquí un lunes? ¿No tenéis que levantaros a las 6:00 para ir a trabajar mañana?”, preguntaba Bryan Adams a los asistentes del concierto de Madrid. “¡Sois maravillosos!”, gritaba exultante ante una audiencia entregada desde el minuto uno.

On the road again

La nueva gira de Bryan Adams toma el nombre de su decimocuarto álbum, Shine a Light, un trabajo por el que el cantante de Ontario probablemente no recibirá un premio Grammy pero que tampoco defraudará a sus más fieles seguidores. “The last night on earth”, con el que dio comienzo el concierto en Madrid, y el single “Shine a Light” fueron las únicas aportaciones del más inmediato presente musical de Bryan Adams.

→ “Shine a Light” (2019). Fuente: YouTube.

Todo en la escenografía invitaba a conocer el nuevo trabajo, incluida una portada animada del disco (¿alguien esperaba ver a un mefistofélico Bryan Adams comerse literalmente una mosca ante 15.000 almas descarriadas?), pero lo cierto es que aquello duró poco. Enseguida comenzó un festival de grandes éxitos, salpicados por clásicos del rock and roll de los cincuenta y peticiones espontáneas del público (pocos artistas están en disposición de improvisar cualquier canción de su repertorio sin ensayar previamente).

Una parada de autobús en una calle lluviosa y desierta (reproducción del vídeo de “Shine a Light”) amenizaba la espera hacia las 21.00, hora prevista para el inicio del concierto en el WiZink Center. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

A las 21.20 Bryan Adams y su banda saltaban al escenario. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

Directo de “Can´t stop this Thing We Started” en Madrid. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

El clásico “Heaven” fue coreado por los 15.000 asistentes del WiZink Center. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

Genio y figura

Parece mentira que aquel chaval tan rubio y energético que se diera a conocer en los maravillosos años ochenta, acabe de cumplir sesenta añazos. Por aquel entonces, tener que compartir firmamento con estrellas de la talla de Madonna, Prince o Michael Jackson puede que le restase algo de protagonismo. Pero la sucesión de éxitos cosechados en los ochenta y, sobre todo, en los años noventa, ha contribuido a consolidar una carrera estratégicamente bien llevada hasta el día de hoy.

Bryan Adams en directo en los ochenta y en la actualidad. Fuente: Internet.

Posiblemente solo Bruce Springsteen sea capaz de igualar en la actualidad las condiciones físicas y vocales de las que hace gala Bryan Adams en sus directos. Misma voz, misma energía y una capacidad innata para conectar con el público: “Hola, me llamo Bryan. Soy cantante por las noches”, le soltó hilarante y a modo de presentación al respetable. “¿Es tu novia o tu hija?”, le espetó más tarde a un asistente de las primeras filas.

No podía faltar “18 Till I Die”. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

“Back to You”, rock clásico en estado puro. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

→ “Go Down Rockin´”subió el nivel de decibelios del WiZink Center. Fuente: YouTube.

El público del concierto de Madrid, cuya media de edad rondaba los cuarenta años, pertenece a una generación que musicalmente se crio entre ídolos del pop y del rock. Bryan Adams era uno de ellos y Jorge Gutiérrez, un fan acérrimo, se propuso tocar con su ídolo en aquella ocasión única. Lo sorprendente es que Bryan Adams le dejara subirse al escenario y tocar con su banda ante los vítores de los asistentes. Y es que a veces, los dioses acceden a bajar del Olimpo para contentar a los mortales. Hace falta tan poco.

→Jorge Gutiérrez utilizó una pancarta para pedirle a Bryan Adams que le dejase tocar la guitarra en el escenario. El cantante accedió a su petición en “The only thing that looks good on me is you”. Fuente: YouTube.

El príncipe del pop-rock

Buena parte de las canciones que el público esperaba escuchar fueron en su día éxitos comerciales, incluidos temas de películas como Robin Hood, Príncipe de los Ladrones (1991) o Los Tres Mosqueteros (1993). “Heaven”, “Summer of ´69” o “It´s only love” (cantada en su día junto a Tina Turner, a quien Adams amagó con presentar de forma estelar –sus tomaduras de pelo a la audiencia rayaban a esas alturas el club de la comedia-) son solo una pequeña muestra.

→ “It´s only love” (sin Tina Turner, felizmente retirada en Suiza). Fuente: YouTube.

→“Summer of ´69” posiblemente sea la canción más emblemática de Bryan Adams. Fuente: YouTube.

Inevitablemente se coló alguna que otra horterada (“Have you ever really loved a woman”, perteneciente a la banda sonora de la película Don Juan de Marco, por mucho Paco de Lucía que tocase), y un fallo de afinación rápidamente corregido (en “Run to you”).

“Here I am” gana enteros en directo (fue single de la B.S.O. de la película de animación “Spirit”, 2002). Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

Bryan Adams demostró que sigue siendo solvente tanto en los temas más cañeros como en los cantados a capella. Un hombre y una guitarra (y a veces una armónica) es lo único que se necesita para emocionar a un público entregado. La parte acústica del concierto fue una de las delicias del menú que precedían el postre. “Lonely nights” (un tema que Adams recordó con nostalgia haber compuesto con solo 18 años), “House arrest”, “There will be another tonight” y “When you love someone” se tocaron por expreso deseo del público.

→ “Somebody” tampoco podía faltar en el concierto de Madrid. Fuente: YouTube.

→(Every Thing I Do) I Do it for You (tema principal de la película Robin Hood, Príncipe de los Ladrones). Fuente: YouTube.

El tramo final del concierto dio paso a las grandes baladas marca de la casa (“Straigh from the heart” hizo soltar alguna lagrimilla a más de uno) y a una personalísima versión de “Whiskey in the Jar”, una canción tradicional irlandesa que popularizaron Thin Lizzy primero y posteriormente Metallica en los noventa. Es justo reconocer que la de Adams supera a las anteriores.

“Straight from the heart” se incluyó en el último tramo del concierto. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

→“When you love someone”, casi puso punto y final al concierto. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

All For Love, tema principal de Los Tres Mosqueteros, con el que Bryan Adams cierra todos sus conciertos. Fuente: YouTube.

Bella panorámica de Bryan Adams despidiéndose de sus fans. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

+ info:

  • Fecha: 9 de diciembre de 2019
  • Lugar: WiZink Center. Madrid
  • Inicio: 21:20. Fin: 23:30
  • Duración: 2 horas y 10 minutos

Shine a Light Tour 2019-2020. Fuente: Internet.

Setlist: 1. The Last Night on Earth. 2 Can´t Stop This Thing We Started. 3. Run to You. 4. Shine a Light. 5. Heaven. 6. Go Down Rockin´. 7. It´s Only Love. 8. Cloud #9. 9. You Belong to Me (versión del clásico de 1952 de Pee Wee King, Chilton Price y Redd Stewart). 10. Have you Ever Really Loved a Woman. 11. Here I Am. 12. When You´re Gone. 13. (Every Thing I do) I Do It for You. 14. Back to You. 15. The Only Thing that Looks Good on Me is You. 16. Cuts Like a Knife. 17. 18 Till I Die. 18. House Arrest. 19. There Will Never Be Another Tonight. 20. Lonely Nights. 21. Please Forgive Me. 22. Summer of ´69. 23. Somebody. 24. I Fought the Law (versión de The Cricketts). 25. Whiskey in a Jar (canción tradicional irlandesa). 26. Straight from the Heart. 27. When You Love Someone. 28. All for Love.

→Un porcentaje del precio de las entradas de los conciertos de Bryan Adams durante la gira Shine a Light irá destinado a plantar un árbol y luchar contra la deforestación de los bosques. En la iniciativa colabora la empresa de logística DHL.

→La banda que acompaña a Bryan Adams incluye a miembros que llevan con él desde el inicio de su carrera en los años ochenta. En la actualidad, se suben cada noche al escenario: Keith Scott (guitarra), Solomon Walker (bajo), Mickey Curry (batería) y Gary Breit (teclados).

Imagen de la gira “Shine a Light” de Bryan Adams. Fuente: Internet.

Los únicos nubarrones que sobrevolaron los conciertos de Bryan Adams en España (y en el resto de países de la gira) fueron las exigencias impuestas a la prensa gráfica para fotografiar al artista. Ningún medio podía publicar fotografías que no fuesen planos medios y sin una autorización previa aprobada por correo electrónico. Tampoco se permitía modificar las imágenes una vez autorizadas. En la práctica, esto supuso que ningún medio pudo publicar ni editar imágenes del concierto tras su celebración inmediata.