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El fin de ETA y la paz entre las dos Coreas

6 May

Conectados

Semana del 30 de abril al 06 de mayo de 2018

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Fin de ETA. Paz en Corea.

Observadores internacionales certifican la disolución de ETA (declaración de Arnaga). A la dcha., los líderes Kim Jong-un (Corea del Sur) y Moon Jae-in (Corea del Norte). Fuente: Internet.

Medio siglo de historia acaba de disolverse en apenas siete días. De un plumazo, el terrorismo de ETA ha sido barrido del mapa y el enfrentamiento entre las dos Coreas ya es cosa del pasado. Podría parecer el final feliz de un cuento de Perrault donde todos son felices y acaban comiendo perdices, pero la realidad es otra.

Más de cuarenta años de atentados terroristas sufridos en España no desaparecen de la memoria colectiva con el anuncio de la disolución de la banda ETA. Tampoco la división política, ideológica, social y económica que viven los habitantes de las dos Coreas va a dar paso a un mundo feliz, aunque en Corea del Norte ya viven uno similar al que imaginara Aldous Huxley en 1932.

El fin de ETA es una noticia que nadie que haya vivido el siglo XX podría visualizar en un futuro próximo. Hace veinte años sonaba a utopía, pero la lucha sostenida contra el terrorismo y la unidad de los partidos políticos dio sus frutos, caídos de un árbol en ocasiones muy podrido (no olvidemos la guerra sucia contra el terrorismo y los GAL). Y en Corea, ¿qué asiático adulto podría soñar con que en 2018 un líder surcoreano, de comportamiento errático y peregrino, haría retrasar las agujas del reloj hasta 1950, justo antes de una guerra cuya paz jamás fue realmente firmada?

Pero las imágenes benevolentes de los líderes coreanos fumando la pipa de la paz y la puesta en escena de la banda terrorista ETA casi parecen fake news en la era de Internet y las redes sociales. En realidad, la resolución de estos conflictos territoriales no obedece a causas nobles, sino más bien a un intento por salvar los trastos en guerras perdidas hace mucho tiempo.

→Seguir leyendo artículo: El fin de ETA y la paz entre las dos Coreas.

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Los Estados fallidos del siglo XXI

10 Ene

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Estados fallidos en 2017

De izda. a dcha. y de arriba abajo: bombardeos en Yemen y Siria, militares en Sudán del Sur y refugiados de la República Centroafricana en campos de Naciones Unidas. Fuente: Internet.

Un Estado fallido es un estado soberano que ha perdido su capacidad para garantizar el ejercicio de los derechos fundamentales y la prestación de los servicios sociales básicos a sus ciudadanos. Aunque el concepto es controvertido, una de sus características fundamentales es la pérdida del control del uso de la fuerza en su territorio. La dificultad para tomar decisiones y hacerlas cumplir, así como los problemas para participar como miembro de pleno derecho en la comunidad internacional también son propias de los “estados fallidos” o “frágiles”, en su denominación más actual. Aunque en la actualidad, lo que define con mayor frecuencia a este tipo de organización territorial son los altos grados de corrupción y criminalidad que se registran, los graves problemas económicos y el elevado número de nacionales que buscan refugio en otros países.

En los últimos tiempos, países como Siria, Irak o Afganistán han cumplido con creces las condiciones para ser considerados estados fallidos. Tanto por su inestabilidad política como por su desorganización social y económica. Y la obligada intervención de la comunidad internacional en los últimos conflictos armados de Oriente Medio no es más que otra señal del fracaso en el ejercicio de la soberanía de estos países.

La pérdida efectiva de la soberanía de un Estado no es un fenómeno nuevo. Se ha venido produciendo desde hace más de dos siglos y prácticamente desde que surgió el concepto de estado moderno. Durante el siglo XIX, el tráfico de esclavos o la piratería en los mares surgieron como consecuencia de la debilidad gubernamental de algunos estados y de su incapacidad para controlar sus fronteras exteriores. El siglo XX dio paso, en primer lugar, al fenómeno de la descolonización que favoreció el surgimiento de nuevos estados fallidos. La posterior caída del muro de Berlín y la desintegración del bloque soviético dieron lugar al nacimiento de más estados “frágiles”. Georgia o Bosnia-Herzegovina no fueron capaces de garantizar la gobernabilidad de su territorio. Y el conflicto de los Balcanes, generado tras la disolución de la antigua Yugoslavia y que ocupó la primera mitad de los años noventa, significó un claro ejemplo del caos y la anarquía que puede llegar a reinar en un territorio no controlado por el estado.

Guerra en la antigua Yugoslavia

Efectos de la guerra civil en la antigua Yugoslavia. Fuente: Internet.

Lo habitual en el siglo XXI es que los “estados fallidos” surjan tras una guerra civil, una dictadura militar o un desastre natural. El término se comenzó a utilizar a comienzo de los años noventa por la Administración Clinton para referirse a los nuevos países que podrían constituir un riesgo o una amenaza para la seguridad de Estados Unidos tras la caída del gigante soviético.

En la actualidad el núcleo duro de los estados fallidos está constituido por los países del Cuerno de África, en el este del continente africano. A este grupo se unen otros de Oriente Medio, satélites de una guerra por el poder llevada a cabo entre las grandes potencias de la región (Arabia Saudí e Irán). Lo cierto es que esta nueva categoría de estados supone una amenaza más o menos elevada para el resto de países miembros de la comunidad internacional, ya que en mayor o menor medida propician el desarrollo del crimen organizado (tráfico de armas en Siria, tráfico de drogas en Afganistán) y del terrorismo a escala internacional.

Estados fallidos en el cuerno de África

Mapa nº 1. Estados fallidos en el Cuerno de África con alta probabilidad de sufrir una hambruna a finales de 2011. Fuente: USAID. Imagen de dominio público.

En el mundo existen alrededor de 180 estados fallidos en 2017. Somalia, Yemen, Siria y Haití son los que más han empeorado su situación respecto al último año. Yemen y Siria son los que más han acusado el empeoramiento de sus condiciones de vida. El top 10 de estados fallidos reconocidos por el centro de estudios estadounidense Fund for Peace en 2016 está constituido casi en su totalidad por países de África y Oriente Medio.

Top 10 Estados fallidos 2017

Tabla nº 1. Los diez estados fallidos con peores condiciones de vida y de gobernabilidad en el año 2016. Fuente: elaboración propia según datos de Fund for Peace.

Seguir Leyendo Los Estados fallidos del siglo XXI

 

Emmanuel Macron o más vale lo bueno por conocer

8 May

Elecciones presidenciales francesas

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Emmanuel Macron, nuevo presidente de la República Francesa.

Emmanuel Macron, nuevo presidente de la República Francesa. Fuente: http://www.20minutos.es (Licencia CC).

El triunfo en la segunda vuelta de las elecciones de Emmanuel Macron, un político neófito y autodenominado como socioliberal que será el nuevo presidente de la República francesa, expresa un cambio de rumbo hacia nuevas formas de hacer política. Más que de programas y de políticas públicas bien definidas se trata de desarrollar un conjunto de estrategias de márquetin inspiradas en las viejas ideologías pero aplicadas al complejo y plural contexto socioeconómico actual.

No es de extrañar por tanto que la incertidumbre haya sido la tónica general durante todo el tiempo de campaña. “En las próximas elecciones, no tengo claro qué haré. Lo único que puedo decir es que soy de izquierdas, por lo que resulta imposible que vote a Hollande, que ha llevado a cabo una política de derechas”. Estas declaraciones del escritor Pierre Lemaitre representan la opinión de muchos franceses llamados a votar en las elecciones presidenciales de 2017.

El castigo al gobierno socialista de François Hollande y a las consignas liberales que se acataban y recibían desde Bruselas se ha manifestado en las urnas, con la decadencia del partido socialista francés  pero también con el desmoronamiento del bipartidismo. Una tendencia que se viene produciendo en Europa desde hace algunos años y que está contribuyendo a configurar el nuevo mapa político del siglo XXI.

No a la política tradicional

En las últimas elecciones presidenciales los franceses no han querido perpetuar en el poder ni a un socialismo de derechas ni facilitar el retorno de la derecha tradicional. En la primera vuelta, el Partido Socialista y el de Los Republicanos solo consiguieron reunir de forma conjunta un escaso 26% del total de los votos, lo que constituye una de las mayores debacles electorales de los partidos de electores tradicionales en la historia política de la Unión Europea. Que el Frente Nacional llegase segundo en la primera vuelta de las elecciones dice mucho de la situación política, económica y social que vive la Francia de 2017: un país acorralado por el terrorismo islámico y menos influyente a nivel internacional, con una significativa pérdida de poder de la clase media y el constante empobrecimiento de los más desfavorecidos.

La incapacidad de los políticos tradicionales para solucionar los problemas de los ciudadanos ha permitido que partidos hasta ahora minoritarios (el Frente Nacional) o recién creados (En Marche, France insoumise) hayan salido victoriosos en el primer ensayo de las presidenciales de 2017.

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Edward Snowden, un puñado de rumores

13 Feb

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Edward Snowden

Xilografía de Edward Snowden. Autor: Felipe Crespo (Licencia CC).

La vida de Edward Snowden desde que decidiera sacar a la luz las miserias del espionaje estadounidense, solo puede calificarse de incierta. Precariedad e inseguridad son los términos que definen su modo de vida desde que en 2013 huyese a Hong Kong con una ristra de información confidencial sobre el modo en que la NSA (la Agencia Nacional de Seguridad) espía a los ciudadanos del mundo. Incluidos los gobernantes de potencias aliadas de EE.UU. que obviamente no se lo tomaron demasiado bien.

Hasta ahora el exanalista informático respiraba tranquilo en Rusia donde se le ha concedido una prórroga del permiso de residencia del que gozaba hasta el año 2020. Pero tras pasar cuatro años en el gélido país de Vladimir Putin, Snowden teme ahora por su suerte tras la llegada de Donald Trump a la presidencia de EE.UU.

Los abogados de Snowden intentaron que Barack Obama le concediese el indulto antes de finalizar su mandato. Algo altamente improbable teniendo en cuenta que Snowden asegura que reveló lo que sabía porque se sintió decepcionado por la pasividad de Obama. Al ahora expresidente le quedó claro que Snowden no era el soldado Manning, otro delator condenado a 35 años de privación de libertad, que sí se enfrentó a un proceso judicial y sí mostró arrepentimiento.

¿Qué pasa con Edward Snowden? Cien mil firmas apoyaron la petición de indulto de Manning ante la Casa Blanca pero solo quinientas respaldaron la de Snowden. El exempleado de la NSA recibe apoyo institucional de Amnistía Internacional y de Human Rights Watch pero hasta la fecha no ha logrado que ningún país se muestre dispuesto a ofrecerle asilo político en su territorio.

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Un nuevo orden mundial: nacionalismo, proteccionismo y multipolaridad

3 Feb

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Donald Trump en la Casa Blanca

De izda. a dcha. y de arriba abajo, Donald Trump firmando decretos en la Casa Blanca, Cumbre México-UE, reunión de países emergentes (BRICS) y encuentro Rusia- Reino Unido. Fuentes: Facebook Casa Blanca, Presidencia de la República Mexicana, Narendra Modi, Kremlin.ru. (Imágenes de dominio público y Licencia CC).

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha puesto punto y final a toda una era, la de la Posguerra Fría y el multilateralismo liderado por la primera potencia americana. EE.UU. y su nuevo presidente todavía aspiran a liderar el mundo pero ahora prefieren hacerlo en solitario, sin tomar demasiado en cuenta la existencia de otros focos de poder activos en la sociedad internacional actual.

Las primeras medidas adoptadas por Donald Trump en la Casa Blanca han inquietado a buena parte de los dirigentes occidentales con los que hasta ahora el “Gendarme del mundo” se relacionaba en un clima de “entente cordiale”. Aunque el  sistema de alianzas multilaterales tejido tras la Segunda Guerra mundial no parece estar en riesgo, surgen dudas sobre su eficacia y sobre la capacidad de organizaciones como la ONU o la OTAN para solucionar conflictos internacionales sin el apoyo de EE.UU. ¿Cuál será el devenir de la guerra en Siria, del conflicto palestino-israelí o de la lucha contra el terrorismo internacional?

El auge de los nacionalismos

En los últimos tiempos, los excesos de la globalización han generado desigualdades socioeconómicas y un gran descontento en las sociedades de los países desarrollados. El malestar social y la ineficacia de las instituciones de gobierno para resolver los problemas de los ciudadanos están contribuyendo a aupar al poder a opciones políticas antisistema, hasta ayer minoritarias y con escasa capacidad de convocatoria. El UKIP en Reino Unido, el Frente Nacional en Francia o Amanecer Dorado en Grecia son los partidos del nacionalismo europeo del siglo XXI. Sus líderes promueven la defensa a ultranza del Estado-Nación, el fomento de sentimientos racistas y de las políticas antiinmigración, así como un exacerbado proteccionismo económico propio de otras épocas.

Marine LePen y Nigel Farage

Marine Le Pen, dirigente del Frente Nacional francés y Nigel Farage, miembro del UKIP. Autores: Marie-Lan Nguyen y Stephen West (Licencia CC).

La salida del Reino Unido de la Unión Europea ha significado el culmen de la insatisfacción y de la decepción de los electores británicos respecto al funcionamiento de un sistema de gobierno multilateral a nivel regional. El “Brexit” le ha dado un portazo a Europa y a su histórico modelo de integración política y comercial. Y el Reino Unido se ha convertido en un símbolo del rechazo a las sociedades multiculturales cuyo máximo exponente es la América del “melting pot” y no la del “America first”.

Seguir leyendo reportaje Un nuevo orden mundial: nacionalismo, proteccionismo y multipolaridad

Elecciones EE.UU. Donald Trump, presidente sorprendente

9 Nov

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Donald Trump, presidente electo de EE.UU.

Donald Trump en su primer discurso como presidente electo de los Estados Unidos. Fuente: Internet.

La victoria del polémico Donald Trump sobre la aspirante del partido demócrata Hillary Clinton representa para muchos un indicador de cambio profundo en la no tan antigua historia política de Estados Unidos. El candidato republicano no es el primer político sin experiencia que alcanza la presidencia del país más influyente del continente americano, pero posiblemente sí haya sido el más controvertido. La presidencia de un arrogante Donald Trump  a priori anuncia grandes transformaciones en EE.UU y en el resto del mundo, aunque surgen dudas sobre la virtualidad de un cambio más aparente que trascendente.

La victoria de Donald Trump

Donald Trump ha ganado las elecciones a la presidencia de Estados Unidos por un cuestionado margen de votos, una situación no del todo inusual en las grandes citas electorales del extenso país americano. El antecedente más reciente: las disputadas elecciones que dieron la victoria a Georges W. Bush en el año 2000. Una diferencia escasa de 500.000 votos a favor de Al Gore no impidió ser presidente a un candidato republicano tan cuestionado como Donald Trump por su incapacidad para hacer frente a los desafíos de una nueva presidencia en tiempos de cambio.

En estas elecciones Donald Trump tampoco se ha presentado como el abanderado del cambio político y social en EE.UU. Sus propuestas para “volver a hacer América grande” (construir muros contra la inmigración ilegal, deportar a 11 millones de trabajadores ilegales, recuperar Guantánamo, vigilar indiscriminadamente a la ciudadanía) no han sido innovadoras ni revolucionarias, ni siquiera populistas, sino más propias de partidos de extrema derecha. Trump, un independiente que entró como un viento huracanado en el partido republicano, ha empleado durante la campaña una estrategia de comunicación directa, con mensajes extremistas e incendiarios, cuya única finalidad era llamar la atención de un electorado pasivo y desencantado.

→Vídeo. Intervención de Donald Trump durante el último debate electoral con Hillary Clinton. El candidato republicano expresa su opinión en contra de la inmigración ilegal. Fuente: Canal oficial de Donald Trump en You Tube.

Hillary Clinton, ni cambio ni recambio

Tras los comicios, algunos se preguntan si Donald Trump ha ganado realmente las elecciones o si no ha sido Hillary Clinton quien las ha acabado perdiendo por exceso de confianza. Para muchos votantes demócratas decepcionados con Barack Obama, la exprimera dama norteamericana no ha representado el cambio deseado y prometido. Ni tampoco un recambio político, porque Clinton se ha mostrado diferente a Obama la hora de hacer política. A Hillary le han votado las mujeres, las clases medias blancas y las minorías étnicas, pero también las grandes corporaciones y las élites económico-financieras. Meses atrás, durante las primarias del partido demócrata, logró vencer al resto de candidatos “izquierdistas” posicionándose sin miedo hacia la derecha de su propia formación política. Una estrategia que posiblemente le haya hecho perder más votos de los deseados.

Hillary Clinton durante un mitin en Arizona

Hillary Clinton durante un mitin en Arizona en marzo de 2016. Autor: Gage Skidmore (Licencia CC).

El papel de los indecisos parece haber sido fundamental para inclinar la balanza del lado de Trump, más allá de los mensajes provocadores, de los escándalos surgidos durante la campaña electoral o de las maniobras de acoso y derribo del adversario. En contra del establishment, los estadounidenses han votado paradójicamente esta vez por la opción más nacionalista y proteccionista, dentro y fuera de su territorio. Mientras, el resto de potencias mundiales se preguntan si Donald Trump finalmente se atreverá a poner en práctica sus propuestas más discutidas, en qué tiempos y bajo qué formas.

Continuismo político

Los analistas políticos han vendido estas elecciones como un enfrentamiento polarizado entre dos candidatos opuestos en las formas aunque no tanto en el contenido. Ambos han defendido la estabilidad de un sistema económico liberal con algunas concesiones extra a las políticas sociales asumidas por el Estado, en el caso de Hillary Clinton. Aunque poco se ha difundido del contenido real de los respectivos programas electorales.

Al contrario de lo que ocurrió durante las presidenciales que dieron el triunfo a Barack Obama en 2008, la campaña no se ha desarrollado en los nuevos medios sino en un canal tan tradicional como efectivo: la televisión. Los medios audiovisuales han caricaturizado a los oponentes -un empresario racista y xenófobo y una exprimera dama engañada- y exprimido su popularidad para ganar audiencia a golpe de telerrealidad. Ya sea por conveniencia o por indiferencia, tanto Clinton como Trump se han dejado convertir en dos productos de consumo enfrentados en una sociedad marcada por los dictados de los medios de comunicación.

→Vídeo. Participación de la candidata demócrata Hillary Clinton en el programa de entretenimiento “The Tonight Show” presentado por Jimmy Fallon. Clinton mantiene una conversación telefónica con un ficticio Donald Trump. Fuente: You Tube.

Durante la larga campaña electoral -año y medio si incluimos los procesos internos de selección interna de candidatos por cada partido- los americanos han ido descartando todas la opciones más próximas al cambio social: Bernie Sanders fue derrotado por Hillary Clinton en las primarias del partido demócrata y los candidatos de otros partidos como el Green Party son opciones anecdóticas para los estadounidenses que siguen prefiriendo hacer uso del voto útil y erigir opciones mayoritarias en el Congreso -casi exclusivamente en manos de Republicanos o Demócratas-.

Bernie Sanders y Jill Stein

El aspirante y senador por Vermont Bernie Sanders era el preferido por el sector más “izquierdista” del partido demócrata. Fuente: Congreso de los EE.UU. (sanders.senate.gov). Imagen de dominio público. A la dcha., la activista Jill Stein, candidata presidencial del Green Party. Autor: Gage Skidmore (Licencia CC).

A pesar del descontento social por los bajos salarios en Estados Unidos y de la carestía de los seguros privados de salud, los estadounidenses no se muestran especialmente interesados en instaurar un sistema público de salud inclusivo y garantista, acostumbrados a tener que pagar por casi todo lo esencial (vivienda, educación o sanidad). Lo mismo ocurre con los altos índices de criminalidad que nadie quiere vincular a la tenencia descontrolada de armas, o la inmigración ilegal a la que se sigue culpando del aumento del desempleo.

La ausencia de una voluntad real por afrontar cambios políticos profundos por parte de Hillary Clinton y Donald Trump en las últimas elecciones presidenciales se explica por la inexistencia de un cambio social significativo. La sociedad estadounidense es aun una entidad en su mayoría conservadora y monolítica, y ello a pesar de la aparente polarización mediática construida por los medios durante la campaña electoral. Los resultados electorales que han dado la victoria a Donald Trump son buena prueba de ello.

+ info:

→El 20 de enero de 2017, Donald Trump se convertirá en el 45 presidente de EE.UU. Trump ha dado al traste con las aspiraciones de Hillary Clinton de convertirse en la primera mujer presidenta en la historia de su país. Desde que en 1872 la sufragista Victoria Woodhull presentase su candidatura (sin votos) solo 17 mujeres más lo han intentado en el pasado, sin éxito.

→El sistema electoral estadounidense no permite a los electores votar directamente por un candidato. Los votantes eligen un determinado número de compromisarios por Estado que a su vez votan por cada candidato. A pesar de que Hillary Clinton obtuvo 395.000 votos directos más que Donald Trump, este sumó un total de 306 compromisarios, superando la mayoría necesaria de 270 votos para proclamarse presidente de Estados Unidos.

Resultados de las elecciones presidenciales en EE.UU. por Estados (2016).

El matrimonio Clinton junto a Donald Trump.

El matrimonio Clinton junto a Donald Trump. Fuente: Internet.

Las relaciones entre Hillary Clinton y Donald Trump

Se da la circunstancia de que en 1968 Hillary Clinton fue presidenta de la asociación Young Republicans y becaria del partido republicano en el Congreso de EE.UU. Poco después su ideología dio un rumbo hacia ideas más progresistas.

En el pasado, el matrimonio Clinton recibió donaciones de Donald Trump para fines políticos a través de la Fundación Clinton. En 2012, el mediático empresario decía de Hillary Clinton que era una mujer “fantástica”. “Me gustan mucho ella y su marido”, llegó a afirmar Trump en la cadena Fox.

Documental “Así se hizo Trump”. Fuente: RTVE. Año: 2016. Contenido disponible hasta el 11-11-2016.

Documental “Hillary Clinton, una mujer a abatir” (A woman on the edge). Fuente: RTVE. Año: 2016. Contenido disponible hasta el 11-11-2016.

Radicalización express en un mundo 2.0

16 Jul

Opinión

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Atentado en Niza.

Arriba, momento en que el camión conducido por Mohamed Lahouaiej Bouhel es detenido por la policía en el paseo marítimo de Niza. Debajo, el célebre hotel Negresco en el Paseo de los Ingleses. Fuente: Notimex Tv y Anna M. Stevenon (Licencia CC).

Thomas Weber, autor del último libro sobre Hitler, “Cómo Hitler se convirtió en nazi”, afirma que la radicalización se da en contextos históricos diferentes, que ocurre de “forma gradual pero relativamente rápida” y que resulta casi imposible de invertir.

Mohamed Lahouaiej Bouhel, autor del atentado terrorista perpetrado hace dos días en Niza y reivindicado por el Estado islámico, era un lobo solitario de 31 años, poco o nada religioso y no tenía vínculos conocidos con el extremismo islámico. Contaba con un perfil tan aparentemente anodino e inofensivo que a las autoridades francesas les ha costado confirmar la existencia de un vínculo terrorista con el atropello mortal e intencionado de 84 personas en plena Costa azul.

En el libro de Weber se cuenta que el punto de inflexión en la radicalización de Adolf Hitler, un soldado común y corriente y sin demasiadas luces, fue la visión de una Alemania caída y humillada tras la Primera Guerra Mundial en el Tratado de Versalles (1919). Pero hasta 1923, cuando Hitler dio su fracasado golpe de Estado pasaron cuatro años. Un tiempo relativamente corto en el que se desarrolló el germen de lo que más tarde sería el nacional-socialismo.

El desencadenante de la radicalización express de Lahouaeij Bouhel aun se desconoce. “La radicalización ha sido muy rápida”, declaraba Bernard Cazeneuve, ministro del Interior de Francia. Tan rauda que nadie la vio venir, lo que abre una inquietante grieta en el entramado de la lucha contra el terrorismo internacional y en la seguridad nacional, que ha quedado en entredicho.

El contexto histórico en el que se ha llevado a cabo la apresurada radicalización de Mohamed Lahouaiej Bouhel es aquel en el que un simple cuchillo de cocina o un camión de gran tonelaje son capaces de sembrar el pánico en cualquier punto de la civilización occidental ante la impotencia de unos gobernantes incapaces de proteger la vida de sus ciudadanos una y otra vez.

Adolf Hitler recurrió a la propaganda como arma arrojadiza en un mundo no globalizado todavía. Al principio sin demasiado éxito, después aupado por las élites de una sociedad profundamente racista. Casi un siglo después, el terror sigue empleando los mismos recursos e instrumentos: la violencia indiscriminada y la guerra psicológica ejercida esta vez sobre una sociedad tecnológica y mediatizada que facilita peligrosamente y de forma inmediata la difusión de todo tipo de mensajes, incluidos los sectaristas.

Cuarenta y ocho horas después de la tragedia, la sociedad internacional sigue conmocionada, pero los turistas ya han vuelto a desfilar por el icónico Paseo de los Ingleses. Aunque nunca más volveremos a evocar del mismo modo el famoso paseo marítimo de Niza, ni sus glamurosos hoteles y restaurantes. Hasta el elegante Negresco se ha convertido estos días en un improvisado hospital de campaña. Escenas más propias de un conflicto bélico que lamentablemente tiene visos de perdurar en el tiempo.

Reportaje 360⁰ Fukushima, vidas contaminadas

3 May

Revista de prensa

Fukushima. Vidas contaminadas, reportaje  publicado en el suplemento El País Semanal y en la edición digital  del diario El País el 01 de mayo de 2016. El autor del reportaje es el periodista Daniel Verdú.

Autora: Samia Benaissa Pedriza

 

El diario El País publica un reportaje en 360⁰ con motivo de los cinco años transcurridos desde la catástrofe de Fukushima. Un equipo de seis reporteros desplazados a Japón ha rodado las imágenes más impactantes y los testimonios más desoladores sobre las consecuencias del tsunami que ocasionó la explosión de la central nuclear de Fukushima-Dai-ichi el 11 de  marzo de 2011.

En el reportaje se incluyen dos infografías tridimensionales que muestran cómo se produjeron los daños en la central nuclear de Fukushima en el momento de ser inundada por el tsunami así como un mapa de las centrales nucleares del país que aun están en funcionamiento.

El reportaje, que ha sido producido en colaboración con Greenpeace, permite visitar el interior del Rainbow Warrior, el buque insignia de la ONG ecologista.

→Vídeo del making off del reportaje en 360⁰

→Versión digital del reportaje Fukushima, vidas contaminadas

+ info:

El 11 de marzo de 2011 un terremoto de magnitud 9 en la escala de Richter sacudió el noreste de Japón causando un fenomenal tsunami que acabó con la vida de 20.000 personas. El tsunami provocó el cese de la actividad de refrigeración de la central nuclear de Fukushima- Dai-ichi así como varias explosiones contaminantes que obligaron a evacuar a 200.000 japoneses de la zona.

Cinco años después de la tragedia, 70.000 personas no han podido volver aun a sus hogares porque los niveles de contaminación nuclear siguen estando 10 veces por encima de lo permitido por las autoridades sanitarias.

Algunos vecinos de las localidades más afectadas (Itate, Minamisoma, Tomioka) decidieron permanecer en sus casas a pesar de los riesgos para su salud. Algunos llegaron a vivir durante dos años sin gas, luz ni electricidad.

La conmemoración de la catástrofe de Fukushima coincide con el recuerdo del mayor desastre nuclear que se conoce, el acaecido en  Chernóbil (Ucrania) el 26 de abril de 1986. El accidente se produjo en la central de Vladímir Ilich Lenin mientras unos técnicos autorizados realizaban pruebas experimentales en uno de sus cuatro reactores. En el siniestro murieron 31 trabajadores y más de 600.000 personas resultaron afectadas por la radiación.

El trato inhumano de Anders Breivik y Leopoldo López

20 Mar

Conectados

Semana del 14 al 20 de marzo de 2016

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Anders Breivik y Leopoldo López

El autor de la matanza de Utøya, Anders Breivik, haciendo el saludo nazi (izda.) y el opositor venezolano Leopoldo López. Fuentes: Flickr Day Donaldson y A. Davey (Licencia CC).

Anders Breivik, autor del asesinato en Noruega de 77 personas en el verano de 2011, ha comparecido ante la justicia de su país, no para responder nuevamente por sus actos, sino para demandar al Estado por infligirle presuntos tratos degradantes e inhumanos en prisión. Las instalaciones en las que Breivik, neonazi de 37 años, pasa sus días cuentan con biblioteca, acceso a radio, prensa y televisión,  gimnasio y actividades de ocio.

Breivik, condenado a 21 años de prisión revisables, ve transcurrir el tiempo en una celda de tres habitaciones de 31 metros cuadrados en régimen de aislamiento por su peligrosidad social. Si bien no mantiene contacto con otros presos, en su espaciosa celda dispone de televisión, DVD, consola Play Station, libros, máquina de escribir y aparatos de musculación.

Mientras, en Venezuela, el opositor al régimen del presidente Nicolás Maduro, Leopoldo López, condenado a 14 años de prisión por instigar una revuelta política en su país, cuenta los días en una celda de 2×2 metros, con apenas ventanas. López ha pasado siete meses de los dos años que lleva cumpliendo condena en régimen de aislamiento: en una habitación sin ventilación, sin espejos y con solo una hora de patio al día. A Leopoldo López, reconocido por Amnistía Internacional como preso de conciencia, le siguen cámaras, micrófonos y varios funcionarios de contrainteligencia militar a cada paso que da cuando se junta con otros presos políticos en la cárcel.

De Anders Breivik hemos sabido que solo le vigilan los anodinos funcionarios de la prisión de Skien en la que cumple condena y en cuyo gimnasio se siguen ahora las sesiones del nuevo proceso judicial por razones de seguridad. Si bien  las autoridades noruegas han reconocido que revisan su correspondencia, también han alegado que lo hacen para evitar que sus mensajes de odio racista se propaguen y puedan inspirar a otros criminales.

Durante tres horas Breivik tuvo ocasión de ser escuchado y probar sus acusaciones de tratos vejatorios, entre ellos, verse obligado a comer alimentos de marcas baratas de los supermercados noruegos y beber café frío. El asesino en serie de Oslo y Utøya acusa además al Estado noruego de estar conduciéndole al suicidio por el aislamiento al que se ve sometido. Argumenta pérdida de memoria y de concentración para proseguir sus estudios de ciencias políticas desde la cárcel.

Leopoldo López también ha perdido agudeza visual en prisión, pero además ha pasado hambre (se puso en huelga cuando unos hombres armados secuestraron en su celda a Daniel Ceballos, un compañero), ha sufrido censura (solo parte de sus diarios clandestinos han podido salir a la luz milagrosamente) y ha aguantado humillaciones como  la que siguió a una protesta en la cárcel por su traslado a otro penal: como represalia,  los guardias lanzaron a los presos bolsas con excrementos humanos y cortaron el agua durante doce horas para evitar la limpieza de las celdas.

Leopoldo López y Anders Breivik comparten una vida en prisión y un alto perfil mediático, pero muy poco más. El opositor venezolano ha recibido el apoyo de personalidades políticas internacionales y a pesar de la censura, su voz se escucha alta y clara gracias a su esposa Lilian Tintori,  tanto en España como en Europa. A Anders Breivik, la justicia de su país también ha intentado acallarle -se ha negado a retransmitir el proceso judicial por televisión- aunque en su caso la decisión se ha tomado por estrictas razones de seguridad pública.

La justicia, ciega, no siempre computa en su balanza la medida exacta de lo que pesa. Los casos de Breivik y Leopoldo López no se basan en una diferencia de grado o de apreciación ideológica. Las presiones que Leopoldo López y su familia soportan a diario tienen más que ver con la ausencia de una justicia real que con su ineficiencia; lo de Anders Breivik es simplemente un cuento chino.

+ info:

El opositor venezolano Leopoldo López, exalcalde de Charao, publica en España el libro “Preso pero libre”(Península, 2016), un relato de los malos tratos infligidos en prisión desde que en el año 2014 se entregara a las autoridades acusado de provocar un levantamiento callejero contra el presidente Nicolás Maduro en el que resultaron muertas varias víctimas civiles.

→Leer primer capítulo de “Preso pero libre”

Alexander Litvinenko: el pasado siempre vuelve

27 Ene

Autora: Samia Benaissa Pedriza

El caso Litvinenko.

De izda. a dcha., Alexander Litvinenko en su lecho de muerte en el University College Hospital, el presidente ruso Vladimir Putin y el exmagistrado del Tribunal Supremo británico, Robert Owen. Debajo: La policía investiga el asesinato de Litvinenko en el Millenium Hotel de Londres. Fuentes: Internet y Wikipedia (Licencia CC).

La historia sitúa el final de la Guerra fría en 1991, cuando la URSS dejó de ser una unión de repúblicas soviéticas y parecía que las sórdidas historias de espías dejarían de ser una fuente de inspiración constante para el imaginario colectivo.

Pero el llamativo asesinato en Londres del espía ruso Alexander Litvinenko cometido presuntamente por dos agentes de los servicios rusos de inteligencia en el año 2006 vino a sacarnos una vez más de la edad de la inocencia.

Diez años después del crimen se publican las conclusiones de una investigación de naturaleza política encargada por el parlamento británico en el año 2012 al exmagistrado del Tribunal Supremo, Robert Owen. Y el informe, de 329 páginas, no tiene desperdicio.

En primer lugar porque la estructura del relato y el estilo de narración lo convierten en una mezcla entre un informe científico-técnico, una investigación periodística y una novela policiaca. Es probable que Sir Robert Owen haya creado un nuevo género periodístico-literario casi por casualidad y sin esperarlo. Que tiemblen los popes del nuevo periodismo.

Al comenzar la lectura del informe, el lector tiene la impresión de estar recorriendo las líneas de una rigurosa investigación periodística, con sus antecedentes, sus hechos, la descripción de personajes clave y otras informaciones de interés organizadas en partes y capítulos con títulos clásicos como “Alexander Litvinenko: su vida en Rusia y en el Reino Unido, su enfermedad y su muerte” (tercera parte) o “¿Enemigo del Estado ruso?” (cuarta parte).

Además el juez no oculta que entre las fuentes de la investigación incluyó publicaciones como The Litvinenko File del periodista de investigación Martin Sixsmith o The Terminal Spy, de Alan Cowell.  Todo con la finalidad de diseñar un perfil de la víctima lo más próximo a la realidad del caso.

Pero si nos adentramos un poco más en la lectura observamos que Owen adopta unas formas de expresión cercanas al drama y a la novela negra clásica. “¿Quién querría asesinar a Alexander Litvinenko?” o “¿Quién ordenó el asesinato?” son preguntas que Owen formula para introducir las partes 4 y 9 de la investigación.

No resulta difícil imaginar a Sir Robert Owen sentado en una butaca de cuero inglés sugiriendo y descartando hipótesis como si de un moderno Sherlock Holmes se tratara. “¿Se auto envenenó Alexander Litvinenko?”, se plantea el juez en el capítulo 5 de la octava parte. “¿Si el Sr. Litvinenko no vertió el polonio 210 en la tetera aquella tarde, quien lo hizo?”, continúa con su razonamiento. “Estoy seguro de que los Sres. Lugovoy y Kovtun vertieron polonio 210 en la tetera del Pine Bar el 1 de noviembre de 2006”, termina por afirmar. Elemental, querido Watson.

Es de agradecer que en su informe el antiguo magistrado decidiera emplear un estilo de narración asertivo, claro y en ocasiones obvio hasta la saciedad. También que incluyese valoraciones personales y que se expresase sin miedo en primera persona (“me siento plenamente satisfecho de que los servicios de inteligencia británica y las instituciones de gobierno británicas en general no tuviesen nada que ver en el asesinato de Alexander Litvinenko ”, llega a decir en sus conclusiones).

Para terminar de convertir el informe en un best seller, habría que añadir al documento unas cuantas fotografías que ilustrasen las localizaciones principales y el valioso listado de “dramatis personae” que incluye Owen en los anexos de la investigación.

Aunque para ser sinceros, la investigación ordenada por la Cámara de los Comunes ha conseguido generar más ruido que furia. Las afirmaciones del magistrado sobre la “probable” autoría intelectual del crimen que recaería en el propio presidente Vladimir Putin y en Nikolai Patrushev, el responsable de los servicios de seguridad rusos (FSB) solo han servido para enturbiar temporalmente las relaciones diplomáticas entre Rusia y el Reino Unido.

De momento el gobierno ruso solo ha decidido tomarse las acusaciones como una muestra más del “fino humor británico”. Que nadie espere pues acciones contundentes ni reales amenazas. Como mucho, algunas expresiones de descontento mutuo al estilo de la Guerra fría, que ya parecía un vestigio del pasado.  Aunque el pasado siempre vuelve.

+ info:

Informe Litvinenko completo (inglés, PDF). The Litvinenko Inquiry. Report into the death of Alexander Litvinenko. Ponente: Sir Robert Owen. Enero de 2016.