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Historias de Halloween. Houdini contra Arthur Conan Doyle

31 Oct

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Houdini. Arthur Conan Doyle

El ilusionista Harry Houdini esposado durante uno de sus números y el escritor Arthur Conan Doyle (dcha., imagen de dominio público). Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

El 31 de octubre de 1926, en la madrugada de Halloween, Harry Houdini, quien fuera el más célebre ilusionista de principio del siglo XX abandonaba definitivamente el mundo de los vivos.  Las circunstancias de su muerte fueron sorprendentes ya que el mejor escapista de la historia no fue capaz de huir de una muerte fortuita, no prevista y por consiguiente no ensayada, como todas sus performances. Houdini falleció por una inesperada peritonitis, sobrevenida tras una apuesta y pelea imprevista que el mago aceptó con unos jóvenes desconocidos unos días antes. Cuando falleció tenía 52 años.

Previamente Houdini había convenido con su esposa Bess que se comunicaría con ella a través de un código secreto, si es que existía vida en el más allá. Diez años después de su desaparición oficial y ante la falta de respuesta, Bess Houdini decidió abandonar la misión: “diez años es demasiado tiempo para esperar a cualquier hombre”, anunció. Los Houdini habían asestado el último golpe en su lucha personal contra el espiritismo que se había puesto tan de moda entre las clases altas de la época.

Sugestión vs. ilusionismo

Houdini había iniciado su particular cruzada contra el espiritismo tras la muerte de su madre en 1913. El mago, de origen húngaro, fue invitado por su amigo Sir Arthur Conan Doyle (el padre de Sherlock Holmes) a presenciar en Londres las populares sesiones de Tea and Table moving, en las que personalidades de la alta sociedad de Francia, Inglaterra o EE.UU. se reunían con médiums para comunicarse con sus familiares fallecidos en la Primera Guerra Mundial. Conan Doyle, a pesar de su intelectualidad y racionalismo era un hombre que había perdido a un hijo y a varios familiares más, y se había convertido en un adepto a la causa.

Harry Houdini y Conan Doyle

Harry Houdini y Arthur Conan Doyle durante el tiempo que duró su amistad. Fuente: Internet.

En 1922, Jean Leckie la segunda esposa del escritor inglés, aficionada como su marido al espiritismo, se ofreció a ejercer de médium para contactar con la querida madre de Houdini. Pero este pronto descubrió la farsa, ya que el presunto espíritu se dirigió a él en inglés cuando su progenitora solo hablaba húngaro en vida. Los Conan Doyle justificaron el desliz asegurando que los difuntos eran capaces de aprender otros idiomas.

Jean Leckie

Jean Leckie, segunda esposa de sir Arthur Conan Doyle, en 1922. Fuente: Internet.

El engaño dio paso al nacimiento de una profunda enemistad pública entre dos de las celebridades más admiradas del mundo del arte y del espectáculo de los años veinte. Mientras Conan Doyle seguía creyendo a pies juntillas en la existencia de espíritus y seres que habitaban en otra dimensión, Harry Houdini se esforzaba por demostrar de forma científica la falsedad de tales creencias. De nada sirvió que Houdini le revelara a Conan Doyle algunos de sus trucos ya que el escritor siguió pensando que las habilidades de su examigo eran de origen paranormal.

Houdini con el fantasma de Lincoln

Houdini junto al “fantasma” de Abraham Lincoln. El ilusionista demostró que la imagen de los espíritus que aparecían en fotografías se obtenía mediante la técnica de la doble exposición (Imagen de dominio público).

 

Houdini y un espíritu

Recreación de un fenómeno paranormal en la exposición “Houdini, las leyes del asombro” (Fundación Telefónica, 2017). Houdini intenta capturar a un presunto espíritu. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

Houdini, un ilusionista que basaba sus trucos en la técnica, la ciencia y el entrenamiento deportivo llegó incluso a defender una enmienda ante el Congreso de EE.UU. para tipificar como delito las prácticas espiritistas que se llevaban a cabo en las tertulias de la alta sociedad de su país de adopción. Aunque la propuesta finalmente no salió adelante, el ilusionista continuó denunciando en la prensa los trucos empleados por los supuestos médiums a los que desenmascaraba. Con el tiempo, y gracias al empeño de figuras públicas como Houdini, el movimiento que se había iniciado a mediados del siglo XIX en Francia perdió fuerza y credibilidad.

Houdini escapando encadenado

Harry Houdini no tenía poderes sobrehumanos sino que practicaba de forma técnica y a conciencia cómo escapar encadenado bajo el agua, en barriles, celdas o ataúdes. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

+ info:

Cartel show Houdini

Cartel anunciador de un “show” de Harry Houdini. Autora (foto): Samia Benaissa Pedriza

→A modo de homenaje, cada 31 de octubre, día de Halloween, los seguidores de Harry Houdini practican una sesión de espiritismo en la que intentan contactar con el mago desde el más allá.

A pesar de que fueron muchos los aspirantes a descifrar el código Houdini, nadie fue capaz de adivinarlo. El código estaba formado por diez palabras secretas extraídas de una carta de Arthur Conan Doyle. La esposa del ilusionista, la única persona que lo conocía, reveló finalmente su contenido: “Rosabelle, believe“. Cada letra se correspondía con un número referido a su posición en el alfabeto.

 

→La serie de ciencia ficción El ministerio del tiempo recrea en uno de sus episodios la sesión de espiritismo en la que Harry Houdini pretende comunicarse con su madre fallecida así como el engaño llevado a cabo por el matrimonio Conan Doyle. También cuenta cómo Houdini desenmascaró al español Joaquín Argamasilla, quien pretendía poseer el don de ver a través de los objetos:

Vídeo. El ministerio del tiempo. Temporada 2, capítulo 14. “Tiempo de magia”. Emitido por Televisión Española.

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La prosa del transiberiano y las pinturas de Sonia Delaunay

10 Sep

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Poema la Prosa del transiberiano

Portada, texto completo e ilustraciones del poema “La prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia”. Blaise Cendrars/Sonia Delaunay (1913). Imágenes de dominio público.

En 1913, el escritor Blaise Cendrars y la pintora Sonia Delaunay unieron sus fuerzas para crear el primer libro “simultáneo”, una obra híbrida escrita en verso libre bajo la forma de una balada. Un ejemplar de La prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia puede consultarse ahora en la exposición que el Museo Thyssen-Bornemisza ha dedicado a la artista y diseñadora de origen ruso.

El poema rememora el viaje en el tren transiberiano que Blaise Cendrars realizó cuando contaba 16 años, aunque adaptado por la imaginación del autor, que en esta versión literaria va acompañado por la “pequeña Jeanne”, una joven meretriz, desde Moscú hasta París. El poema, escrito en los primeros meses de 1913, innovó tanto por su forma (sin rima ni puntuación en algunos pasajes) como por su presentación. El texto, con una extensión de dos metros, se relaciona con las imágenes creadas por Sonia Delaunay en una edición doblada en acordeón que fue publicada por la revista de Cendrars, Les Hommes nouveaux.

Prosa del transiberiano edición acordeón

La pintura-texto “La prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia”. (Cendrars/Delaunay, 1913). Fuente: Internet.

Sonia Delaunay se inspiró en el ritmo irregular y entrecortado del poema, -similar al de una locomotora- para producir fragmentos desordenados de color entretejidos con la narración. Era la primera vez que poeta y pintora experimentaban con el concepto de “simultaneidad” de forma colectiva, una tendencia que, a decir verdad, carecía de auténtico sentido. El término fue empleado tanto por artistas gráficos (los futuristas, Robert y Sonia Delaunay) como por escritores (el propio Cendrars, Henry-Martin Barzun) para referirse a la modernidad en términos generales (es decir, la ruptura con todas las formas conocidas de interpretar el arte).

Cendrars y Delaunay, dos buenos amigos que había presentado el poeta Guillaume Apollinaire, trataron de explicar que su creación común representaba una forma inédita de contemplar la poesía y la pintura desde una nueva perspectiva sonora y visual. Pero, a pesar de los esfuerzos, el poema no suscitó buenas críticas.

→Fragmento del poema La prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia:

Le Kremlin était comme un immense gâteau tartare croustillé d’or,

Avec les grandes amandes des cathédrales, toutes blanches

Et l’or mielleux des cloches…

Un vieux moine me lisait la légende de Novgorod

J’avais soif

Et je déchiffrais des caractères cunéiformes

Puis, tout à coup, les pigeons du Saint-Esprit s’envolaient sur la place

Et mes mains s’envolaient aussi avec des bruissements d’albatros

Et ceci, c’était les dernières réminiscences

Du dernier jour

Du tout dernier voyage

Et de la mer.

→Traducción libre al castellano (Autora: Samia Benaissa Pedriza):

El Kremlin era como un inmenso pastel tártaro con crocante de oro

Con esas almendras grandes de las catedrales, tan blancas

Y el oro meloso de sus campanas…

Un monje anciano me leía la leyenda de Novgorod

Estaba sediento

Y descifraba unos caracteres cuneiformes

Cuando, de pronto, las palomas del Espíritu Santo echaron a volar sobre la plaza

Y mis manos también se izaron con el crujido de un albatros

Siendo estas, las últimas reminiscencias

Del último día

Del último y definitivo viaje

Y del mar.

→Poema completo “Prose du Transsibérien et de la petite Jeanne de France”, perteneciente al libro recopilatorio Du monde entier au coeur du monde (Blaise Cendrars, 1913):

Prose du Transsibérien (Cendrars, 1913)

Sonia Delaunay siguió trabajando en el concepto de simultaneidad, que aplicó a gran parte de sus manifestaciones artísticas, incluida la moda. Con el estallido de la revolución rusa en 1917, el matrimonio de artistas formado por Robert y Sonia Delaunay decidió instalarse en España. En Madrid, Sonia comenzó a diseñar vestidos para las mujeres de la alta burguesía con tanto éxito que terminó abriendo varias boutiques y los ingresos obtenidos por esta actividad se convirtieron en el sustento principal de la familia. Blaise Cendrars le dedicó su poema “Sur la robe elle a un corps”, inspirado en los vestidos “simultáneos” de la artista.

Contrastes simultáneos. Delaunay 1913

A la izda., “Contrastes simultáneos” (Sonia Delaunay, 1913). A la dcha., “Vestido simultáneo” (Sonia Delaunay, 1913). Fuente: Prensa Museo Thyssen-Bornemisza.

 

Vestidos simultáneos. Delaunay 1925-

A la izda., “Vestidos simultáneos (Tres mujeres, formas, colores)” pintado en 1925 por Sonia Delaunay. A la dcha., abrigo bordado diseñado para la actriz Gloria Swanson por Delaunay en 1925. La prenda está inspirada en el cuadro anterior. Fuente: Prensa Museo Thyssen-Bornemisza.

+ info:

Blaise Cendrars

El escritor Blaise Cendrars. Imagen de dominio público.

El escritor francés de origen suizo Frédéric-Louis Sauser (1887-1961), más conocido por su nombre artístico Blaise Cendrars, es popular por sus obras inspiradas en viajes reales e imaginarios, escritas tanto en verso como en prosa.

Obligado a cursar estudios de comercio por sus padres, a los 16 años huye junto a un traficante y llega hasta Rusia donde aprende el oficio de joyero. En 1912, seguro de su nueva vocación de escritor, se instala en París donde funda la revista Les Hommes Nouveaux y conoce a Robert y Sonia Delaunay.

 

Sonia Delaunay

La pintora Sonia Delaunay. Fuente: Internet.

Sonia Delaunay: su verdadero nombre era Sarah Ilínichna Stern (1885-1979) y había nacido en Ucrania, aunque se dio a conocer como la pintora y diseñadora Sonia Delaunay. Junto a su segundo marido el artista Robert Delaunay, creó el “Simultaneísmo”, una nueva corriente nacida a partir del arte abstracto de comienzos del siglo XX del que ambos fueron también importantes representantes.

→Visita virtual a la exposición “Sonia Delaunay. Arte, diseño y moda”. Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado, 8. Madrid. Hasta el 15 de octubre 2017.

El motel del voyeur, o la crisis de credibilidad del “nuevo periodismo”

6 Ago

Lecturas de verano

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Cubierta de “El motel del voyeur”,

Cubierta de “El motel del voyeur”, del periodista Gay Talese. Editorial Alfaguara. Fuente: Internet.

Lo peor que le puede suceder a un periodista es perder la credibilidad. El asunto se agrava cuando hablamos de un grande del “nuevo periodismo” –Gay Talese-,  que ha trabajado para el New York Times y cuyo talento se basa en analizar hechos, hechos y más hechos.

La publicación del último libro de Talese, “El motel del voyeur”, ha generado una polémica sobre la ética en el uso de las fuentes periodísticas pero también ha servido para visibilizar el contraste que existe entre las nuevas y las viejas formas de hacer periodismo.

En los años sesenta existían periodistas de la competencia gozosos por encontrar fallas que resquebrajasen historias ajenas, sobre todo si estas acababan convirtiéndose en exclusivas superventas. En la actualidad, ese trabajo se lleva a cabo por razones éticas por los equipos de fast-checking de las redacciones, que vienen a realizar el mismo trabajo solo que de forma más rápida y eficaz.

Talese siempre ha defendido el periodismo activo, el ir a buscar las fuentes de información, investigar y documentarse. Y afirma que lleva sesenta años haciendo el mismo trabajo: “no se hace periodismo con Google y por email”, asegura. También lamenta que ya no existan periodistas comprometidos como Woodward y Bernstein, los reporteros del Washington Post que destaparon el caso Watergate.

Pero resulta que a Talese le ha pasado por encima la apisonadora del actual periodismo de investigación y del fast-checking a sus 84 años de edad. Y es difícil determinar la manera en que un periodista experimentado como él ha podido dejarse manipular por una fuente de información que solo cuenta medias verdades. Precisamente Talese, que siempre se ha enorgullecido de contar historias reales sobre personas.

En “El motel del voyeur” el afamado periodista describe con su peculiar estilo aséptico las experiencias como “voyeur” de Gerald Foos, propietario de un motel en Denver (EE.UU.), desde 1966 hasta 1990.

Gerald Foos

Gerald Foos en el motel que regentaba en Denver en los años sesenta. Fuente: Internet.

Según iba escribiendo el libro Talese creía realmente que las historias que iba a contar eran “un experimento sobre la realidad, diferente a lo que vemos en esa farsa que es la telerrealidad” (abc.es. 25.03.2013). Entre ellas, las prácticas sexuales de los clientes del motel y hasta el presunto asesinato de una mujer que fue estrangulada en una de las habitaciones en 1977. Hecho no registrado en los registros públicos sobre crímenes cometidos en Colorado y que Talese no fue capaz de confirmar.

El motel Manor House

El motel “Manor House” donde presuntamente ocurrieron los hechos presenciados por Gerald Foos y narrados por Gay Talese en “El motel del voyeur”. Fuente: Internet.

Tampoco comprobó Talese otros hechos que debieran haber sido documentados como que Foos no fue propietario del motel hasta el año 1969 o que lo vendió en 1980. El autor de “El motel del voyeur” declaró que el fast-checker de The New Yorker presionó a su fuente sin obtener resultados satisfactorios. Y a pesar de ello, decidieron publicar un fragmento en exclusiva. Cuando el libro salió al mercado, las antenas de la competencia se pusieron a funcionar. El contenido era demasiado sabroso (delitos de omisión del socorro, complicidad en un asesinato, violación del derecho a la intimidad) y el diario The Washington Post fue el primero en ponerse a indagar.

Nada más salir a la luz los resultados de la investigación del Washington Post, Talese tuvo que disculparse. Por haber basado su relato en una única fuente de información y en un breve ejercicio de observación participante (el periodista afirma que pasó tres días espiando huéspedes junto al dueño del motel). También por no haber sabido contrastar debidamente los datos aportados por su informante al que pagó por revelar secretos.

Gay Talese.

El periodista estadounidense Gay Talese. Autor: David Shankbone (Licencia CC).

A pesar de lo controvertido del asunto, lo que se cuenta en “El motel del voyeur” no deja de tener un valor narrativo, siempre que se no se utilice un prisma periodístico para interpretarlo. Porque de lo contrario, el resultado solo sería el fruto de un árbol podrido. Una fabulación descrita con maestría, pero sin ningún viso de credibilidad. En definitiva, una ficción literaria totalmente alejada del género que Talese encumbró hace medio siglo y que aun se conoce como “nuevo periodismo”.

+ info:

→“El motel del voyeur” comenzó siendo un artículo que Gay Talese empezó a escribir en el año 2012 utilizando información guardada en sus archivos durante décadas. Talese afirma que fue ese año cuando su fuente le autorizó a contar su historia basada en las horas que Gerald Foos, presunto propietario de un motel de Denver, pasó espiando a sus huéspedes sin que estos lo supieran.

→Las expectativas fueron tan grandes que antes de que saliese a la luz el escándalo, Steven Spielberg llegó a comprar los derechos de autor de “El motel del voyeur” para realizar una futura adaptación cinematográfica.

→Fragmento (primeras páginas) de El motel del Voyeur. Gay Talese. Ed. Alfaguara. 2017.

Primer capítulo en inglés de El motel del voyeur. Fuente: The New Yorker.

Primer capítulo de Más allá del invierno, de Isabel Allende

15 Jun

Novedades editoriales

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Portada de Más allá del invierno

Portada de “Más allá del invierno”, de Isabel Allende. Ed. Plaza Janés. Fuente: Internet.

Los grandes escritores también se bloquean. Es lo que le ocurrió a Isabel Allende cuando se enfrentó al reto de tener que escribir una nueva novela el pasado 8 de enero. La autora de La casa de los espíritus o Los cuentos de Eva Luna reconoció haber atravesado una etapa de sequía creativa tras pasar por un doloroso divorcio y ver morir a varios amigos.

Según Allende, Más allá del invierno es el resultado del esfuerzo (“sé que la inspiración vendrá si tengo la disciplina de sentarme ante la computadora cada día”, XLS Semanal 27.05.2017) y de sus propias vivencias personales. La novela número 23 de la escritora chilena condensa un encuentro ocurrido entre tres personas en una tormenta de nieve en el Estado de Nueva York durante tres días  de enero de 2016, un fenómeno meteorológico real que quizás algunos lectores aun recuerden. Constantes flashbacks ambientados en la Sudamérica de los setenta llevan al lector a vivir y comprender situaciones políticas que conducen al exilio de los personajes.

La trama

Richard Bowmaster, un respetable académico choca fortuitamente su coche con el auto que Evelyn Ortega, una empleada doméstica ilegal que reside en Nueva York, ha sacado a la calle sin permiso de sus patrones. Tras el golpe, Evelyn descubre que hay un cadáver en el maletero. El sorprendente descubrimiento reúne a los implicados en la casa de Bowmaster durante una tormenta de nieve.

Los personajes

Evelyn Ortega: en la novela, Evelyn Ortega es una joven guatemalteca, inmigrante ilegal en Estados Unidos. Su personaje se inspira en los muchos casos de migrantes indocumentados que pasan casa día por la fundación que Isabel Allende creó tras la muerte de su hija Paula, dedicada a prestar ayuda a personas con escasos recursos. La autora decidió visibilizar el acoso que sufren los inmigrantes ilegales en EE.UU. así como el drama que viven muchas familias de hispanos a causa de los ajustes de cuentas de las pandillas criminales.

Lucía Maraz: es el personaje más cercano a la propia Isabel Allende. Se trata de una periodista chilena de 60 años que vivió el golpe de Estado militar del general Pinochet en 1973 y que huyó a Venezuela como exiliada política. Según Allende, “hay mucho de mi vida y mi carácter en ella”. Lucía es profesora visitante en una universidad de Nueva York y vive en un apartamento alquilado en el sótano de su jefe, Richard Bowmaster.

Richard Bowmaster: es un judío de edad madura experto en Derechos Humanos que se enamora inesperadamente  de Lucía Maraz mientras ambos sobreviven a un temporal de nieve en la ciudad de Nueva York. La historia de amor entre los personajes es un reflejo de la renovada situación sentimental de  Isabel Allende tras poner fin a 28 años de matrimonio con el escritor William C. Gordon. “En medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible” es la célebre cita de Albert Camus que sirvió de inspiración a Isabel Allende para tejer una historia de esperanza y segundas oportunidades (la escritora dedica el libro a su nueva pareja, el abogado Roger Cukras).

→Leer primer capítulo de “Más allá del invierno”, de Isabel Allende.

+ info:

Isabel Allende en Venezuela (años setenta)

Isabel Allende en Venezuela en los años setenta. Fuente: Internet.

Isabel Allende decidió escribir Más allá del invierno tras quedar sensibilizada por el drama de los refugiados sirios en Europa y el aumento de la precariedad en el modo de vida de los inmigrantes ilegales en Estados Unidos, país en el que actualmente reside. “Hay que ponerse en el caso de quien arriesga su vida y la de sus hijos para escapar de su país y buscar refugio en otro, donde por lo general es recibido con hostilidad”, afirma la escritora (XLS Semanal, 27.05.2017).

Allende se convirtió en exiliada política tras el golpe de Estado militar acaecido en Chile en 1973. En aquel año, la por entonces periodista chilena buscó refugio en Venezuela con un visado de turista. Al expirar este, durante un tiempo su estatus pasó a ser de inmigrante indocumentada, aunque pronto obtuvo la residencia en el país. Durante tres décadas fue extranjera en EE.UU. antes de nacionalizarse como estadounidense.

Especial día del libro. Recomendaciones y primeros capítulos

23 Abr

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Ilustración literaria

Ilustración literaria. Fuente: Pixabay (Imagen de dominio público).

El día internacional del libro se celebra con descuentos en librerías, concursos, lecturas varias y happenings literarios. Entre las recomendaciones de este año Blogosphera propone obras para todos los gustos: basadas en temas de candente actualidad social, biografías noveladas, ensayos filosóficos y novelas de difícil clasificación.

Actualidad social

 Pierre Lemaitre, Almudena Grandes y George Orwell..

De izda. a dcha. los escritores Pierre Lemaitre, Almudena Grandes y George Orwell. Fuente: Wikipedia (Licencia CC.).

Recursos inhumanos es la última novela de Pierre Lemaitre, un exprofesor de formación profesional a quien el éxito llamó tarde a su puerta. Quizá porque la popularidad no se le vaya a subir a la cabeza ya, el escritor galo sea capaz de expresar de forma tan realista la crudeza de la vida laboral actual en esta novela que por su contenido casi podría formar parte del género de terror.

Primer capítulo de Recursos inhumanos. Pierre Lemaitre. Editorial Alfaguara (2017).

Almudena Grandes escribió Los besos en el pan inspirada por las historias reales surgidas con la crisis económica de 2008 en España. El libro recoge una compilación de conmovedores relatos cortos de ficción narrados con el estilo preciso y claro de la autora. Puro realismo social sin sensiblerías.

Primer capítulo de Los besos en el pan. Almudena Grandes. Tusquets editores (2015).

Las ventas de 1984 se dispararon en Estados Unidos tras la llegada a la presidencia de Donald Trump. Lo cierto es que la novela distópica que a George Orwell se le ocurrió publicar en 1949 pinta un marco político y social tan desesperanzador como el actual. La realidad que se describe en 1984 es una alerta para navegantes y augura un amargo futuro para la libertad de pensamiento y de expresión, no solo en EE.UU, sino en todos aquellos lugares en los que se imponen el totalitarismo y el extremismo ideológicos.

Primer capítulo de 1984. George Orwell. Editorial Harvill Secker (1949)

Biografías

Eduard Limonov,Stéphanie Hochet y Charlotte Salomon

De izda. a dcha. el político y escritor Eduard Limonov, la escritora francesa Stéphanie Hochet y la pintora Charlotte Salomon, fallecida a los 26 años en el campo de concentración de Auschwitz en 1943. Fuentes: Wikipedia y Pinterest (Licencia CC).

Emmanuel Carrère se mete a fondo en las historias que cuenta. Más que narrador es un personaje más de sus novelas, aunque sea uno secundario. En Limonov, Carrère describe a un personaje real, un peculiar y extravagante escritor ruso que llegó a conocer en los años 2000 cuando había sido de todo (soldado mercenario en los Balcanes, mayordomo de un hombre rico en Nueva York) menos famoso. Su entrada en la política rusa como extremista y opositor al régimen establecido le valió sus quince minutos de gloria prorrogados por el fascinante relato de su vida que Carrère reconstruyó en el año 2011 y que le valió el prestigioso premio francés Prix des Prix.

Primer capítulo de Limonov. Emmanuel Carrère. Editorial Anagrama (2013).

En Pétronille, Amélie Nothomb da vida un personaje de ficción inspirado en Stéphanie Hochet, una amiga de la escritora belga. La novela es una biografía de ficción y un ejercicio metaliterario que describe el inicio y el final de la relación entre dos escritoras que se conocen durante una firma de libros. Según el ritual habitual de Nothomb, la novela fue escrita entre las cuatro y las ocho de la mañana, en ayunas y en pijama. Y como las demás, está repleta de ironía y humor ácido.

Primer capítulo de Pétronille. Amélie Nothomb. Editorial Anagrama (2016).

Charlotte, del escritor francés David Foenkinos, obtuvo los premios Renaudot y Goncourt des Lycéens en el año 2014. A primera vista no parecería un libro demasiado recomendable tanto por su contenido (retoma un tema demasiado manido: la vida de una adolescente judía en la Francia ocupada por la Alemania nazi) como por su forma (está escrita en verso).

Sin embargo Foenkinos logra atrapar al lector de forma magistral en este relato sincero y a la vez dramático de Charlotte Salomon, una pintora alemana de origen judío destinada a morir antes de tiempo, lastrada a partes iguales por su historia personal y por las circunstancias históricas que le tocó vivir. Foenkinos tardó ocho años en encontrar la original forma de escribir el libro.

Primer capítulo de Charlotte. David Foenkinos. Editorial Alfaguara (2015)

Filosofía

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer en 1845.

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer en 1845. Fuente: Wikipedia (Licencia CC).

El arte de tener razón de Arthur Schopenhauer constituye todo un manual de la argumentación. Saca a la luz lo mejor y lo peor de la dialéctica para convencer tanto con argumentos razonables como con estrategias insostenibles para defender causas perdidas. Un breve tratado escrito en 1831, con plena vigencia y que podría ser el libro de cabecera de tantos analistas televisivos de la actualidad política  internacional (sobre todo de los mediocres).

El arte de tener razón. Arthur Schopenhauer. Alianza Editorial. (2016)

 

Erich Fromm

El psicoanalista y filósofo alemán Erich Fromm en 1974. Fuente: Wikipedia (Licencia CC).

Erich Fromm escribió El arte de amar en 1956 cuando todavía no existían ni la new wave ni la generación hippie que representaron formas alternativas de quererse a uno mismo y a los demás. En su ensayo de los años cincuenta Fromm advierte de que no existen ni las princesas ni los príncipes azules idealizados por las películas de Hollywood y de que los sentimientos de aprecio personal y de apego hacia los demás se aprenden con el tiempo.

El arte de amar trata todas las formas de amor posible en una sociedad desarrollada: fraternal, paterno, personal, erótico y religioso, y funciona mejor que los libros de autoayuda.

Primer capítulo de El arte de amar. Erich Fromm. Paidós (2016)

Novelas

Patrick Modiano. Portada de “Domingos de Agosto”.

El escritor francés Patrick Modiano. Fuente: Wikipedia (Licencia CC). A la dcha. portada de “Domingos de Agosto”. Anagrama, 2015.

Patrick Modiano escribe novelas con una trama narrativa como excusa para describir sentimientos y sensaciones. En Domingos de agosto (1986) el escritor construye una historia policíaca ambientada en la Costa Azul alrededor de la cual gira el verdadero argumento: las relaciones personales, la visión subjetiva del otro, el miedo, la nostalgia y la pérdida. Impresiones y emociones recurrentes también en otras novelas evocadoras del mismo autor como Accidente nocturno (2003) o En el café de la juventud perdida (2007).

Primer capítulo de Domingos de agosto. Patrick Modiano. Editorial Anagrama (2015).

Richard Ford. Portada de "Canadá"

El escritor estadounidense Richard Ford. Fuente: Wikipedia (Licencia CC). A la dcha. portada de “Canadá”. Anagrama, 2013.

Richard Ford, último premio de Asturias de las Letras, ha recorrido una larga trayectoria como escritor. Su trilogía sobre Frank Bascombe, un perdedor de clase media (El Periodista deportivo, El Día de la Independencia y Acción de Gracias) es un brillante relato costumbrista de la sociedad norteamericana de los últimos cuarenta años, narrado con sinceridad y meticulosidad. Ford recibió el premio Pulitzer de literatura por El día de la independencia (2003), una narración que transita por la América de Ronald Reagan, la reconversión profesional, las familias reconstruidas y la especulación inmobiliaria.

Richard Ford también es el autor de Canadá (2013), una novela que comienza como una película de atracos, avanza explorando ásperos e incómodos territorios humanos y termina con una esperada redención. La verborrea de Ford sigue siendo marca de la casa aunque en esta ocasión exprese desasosiego, en ocasiones suscite compasión y venga rodeada de un pegajoso halo de tristeza.

Primer capítulo de Canadá. Richard Ford. Editorial Anagrama (2013).

+ info

→El día internacional del libro se celebra anualmente el 23 de abril con el objetivo de fomentar la lectura y proteger los derechos de autor. Se trata de una iniciativa promovida por la Unesco desde 1996.

→La fecha propuesta por la Unión Internacional de Editores coincide con el fallecimiento de William Shakespeare y Miguel de Cervantes en 1616.

→La ciudad de Conakry (Guinea) ha sido la elegida en 2017 para representar las celebraciones del Día internacional del libro a nivel mundial.

Microrelato. El monje afortunado

11 Dic

Inspirado en un hecho real

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Meditando

Meditando. Fuente: Internet.

Sachio, el “nacido afortunado” subía con languidez los peldaños de acceso al templo. Durante el paseo había recogido un puñado de semillas y algunos frutos secos que había encontrado en el bosque, al pie de la montaña sagrada. Sus afilados tendones llamaban la atención en unas piernas endurecidas por el ejercicio físico y las largas caminatas.

Conocía bien la escalera en cuesta que conducía al santuario. Durante el trayecto solía pensar en los padres y hermanos que había dejado atrás cuando decidió ingresar en la Escuela de meditación. No había logrado desprenderse aun de sus recuerdos y en ocasiones echaba de menos a su familia. Sabía que esa actitud inquietaba a su maestro pero no era capaz de alejar de su mente aquellos pensamientos.

Estaba a punto de completar el período iniciático de 1.000 días sin apenas comer otra cosa que semillas de arce y pino negro. Al principio le había costado acostumbrarse y su cuerpo rechazaba la alimentación que recibía, pero con el tiempo había conseguido vencer las exigencias de la materia.

Sachio traspasó la puerta de acceso al templo. La pagoda de tres niveles apareció ante él. Por mucho que la contemplara nunca dejaría de maravillarse ante su presencia. Allí esperaba descansar eternamente como Buda, si lograba superar con éxito su entrenamiento.

El monje atravesó el recinto, recorriendo el espacio a los lados de las columnas de madera que soportaban el peso del templo. Sintió como le inundaba una sensación de respeto y paz interior. Siguió andando en línea recta y llegó hasta el Gran Salón dorado. Unos pasos más y estaría de vuelta en la sala de estudio monacal.

Sachio se preparaba para ser un sokushinbutsu, lo que implicaba someter su cuerpo y su mente a duras pruebas de resistencia. Ya había perdido gran parte de su grasa corporal y creía estar dispuesto a ingerir pronto las infusiones a base de raíces de urushi que completarían el proceso. Las pequeñas dosis del veneno que se diluiría gradualmente en su cuerpo facilitaría posteriormente la conservación de sus restos.

Culto budista

Culto budista. Imagen de dominio público.

Sachio era consciente de que se enfrentaba a una transformación lenta que podría no acabar como esperaba. Los próximos 1.000 días de su vida iban a transcurrir entre meditación, aislamiento y dolorosa expulsión de fluidos corporales. Cuando quedara prácticamente disecado le conducirían a un habitáculo en el que permanecería en soledad. Unos tubos de bambú le permitirían respirar hasta que llegase el momento. Cuando dejase de agitar la campanilla los demás sabrían que había traspasado el umbral.

El monje se sentó a ras de suelo en el pequeño salón y retomó el estudio de sus escritos. Al finalizar, se dirigió a su habitación. Quería comenzar a practicar los cánticos que debería entonar en la fase final del proceso. Adoptó la postura del loto e inició una larga letanía. El mayor temor de Sachio era no llegar a conseguir la budeidad. Otros monjes lo habían intentado pero solo unos pocos lo conseguían. Sabía que tras su muerte, habría que esperar otros 1.000 días para comprobar que su cuerpo permaneciese incorrupto. En caso contrario no se convertiría en Buda aunque sería recompensado con un funeral con honores. Pero Sachio no deseaba eso.

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Estatua de Buda

Estatua de Buda. Imagen de dominio público.

Mil años después de que Sachio se sometiese a un proceso de automomificación, el profesor Bécquer, un arqueólogo alemán, encontró entre los restos de un templo japonés del siglo XII una estatua de Buda conservada en su integridad. Un examen con rayos X reveló que en su interior figuraba un esqueleto momificado de un monje budista. El Buda había culminado su viaje.

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Monje budista momificado

Estatua de Buda examinada con escáner por investigadores holandeses en 2016. Fuente: Internet.

En 2016 un equipo de investigadores del museo de Drents en los Países Bajos encontró la momia del monje budista Liu Quan, miembro de la Escuela China de Meditación. Los exámenes practicados a los restos humanos determinaron que los órganos internos del monje habían sido sustraídos y sustituidos por escrituras en chino. Los científicos avanzaron la hipótesis de que el monje se había sometido a un procedimiento de automomificación que finalizaba con la introducción del cadáver, sentado en la posición del loto, en una estatua de Buda que era venerada en los templos.

Dylan, el Nobel y la palabra en movimiento

18 Oct

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Bob Dylan en su etapa eléctrica.

Bob Dylan a mediados de los sesenta en su etapa eléctrica. Fuente: Pete Townsend/Flickr (Licencia CC).

Los temas que Bob Dylan escribió en los sesenta han acabado convertidos en pura literatura gris que amenaza ahora con blanquearse tras la concesión del Premio Nobel de Literatura al célebre cantautor de Minnesota. La reacción del autor de Like a Rolling Stone ha sido paradójicamente explícita porque los cuatro días que lleva sin querer hablar con los miembros de la Academia sueca que concede los premios son más que elocuentes.

Que a Bob Dylan le concedan el galardón más importante con que se reconoce a los mejores escritores del mundo probablemente le resultará indiferente. Obviamente él siempre ha sido un hombre de letras, las de sus canciones protesta, el autor de inmensos versos airados por la injusticia social y el abuso de los poderosos. Temas universales que siguen, para bien o para mal, de plena actualidad. Dylan se ha alejado de la polémica entre los que no entienden el premio -los literatos y su ortodoxia- y los que lo celebran -no en vano es el primer cantautor que lo recibe en la historia de los Nobel-.

¿Por qué el género poético?

Que Bob Dylan haya resultado ganador del Nobel en esta última edición de los premios ha sido sorprendente no solo por tratarse de un músico sino porque su producción artística se encuentra más emparentada con el verso que con la prosa. Cuando Dylan estaba en el cénit de su carrera se animó a escribir una novela inspirada en los temas que centraban su música, pero el resultado no estuvo a la altura de las expectativas. La crítica destrozó Tarántula (1971) y su autor no volvió a retomar el puso a la narración hasta 2004 cuando se decidió a publicar sus memorias en Chronicles Volume I.

Lo cierto es que la poesía no ha resultado demasiado premiada por el comité que decide la concesión de los premios Nobel y en la actualidad sigue sin ser un género demasiado popular. Como apunta acertadamente el escritor Javier Marías, “puede que la poesía solo sobreviva como letras de canciones. En la medida en que las letras de canciones pueden ser poesía a veces” (Diario El País 16.02.2015). Si así fuese, Dylan sería sin duda el primero en llevarse todos los honores.

→Vídeo. El célebre Subterranean Homesick Blues, del quinto álbum de Dylan Bringing it all back home (1965). Fuente: Vevo/You Tube.

¿Por qué Dylan?

Bob Dylan es uno de esos autores privilegiados capaces de describir con naturalidad situaciones vitales con un torrente de palabras en movimiento. Su peculiar fraseo es claramente reconocible -a pesar de las imitaciones-, pero reconozcamos que sin la guitarra y la voz del genio nada adquiere un significado completo.

La Academia sueca lo valora por “haber creado nuevas expresiones poéticas en la gran tradición de la canción americana”. Algo que parece evidente para  todo tipo de públicos desde que Dylan es Dylan, aunque haya sido el álbum Blonde on Blonde (1966) el definitivo para la concesión del Nobel según afirma Sara Danius, Secretaria de la Academia. Un trabajo que surgió cuando el de Minnesota decidió poner punto y final a su etapa como máximo exponente de la canción protesta y de la contracultura en Estados Unidos.

No sé cómo escribí esas canciones. Me trato de sentar y escribir algo como eso. Lo hice alguna vez y puedo hacer otras cosas ahora, pero eso ya no lo logro“. (Bob Dylan, BBB World. 2004)

Lo que Dylan hizo en realidad fue introducir la intelectualidad en el folk, el rock y el pop. A mediados de los sesenta los poetas beat alcanzaron un presencia significativa en los círculos literarios estadounidenses y su influencia se extendió hasta la escena musical del momento y de los años inmediatamente posteriores. El mundo poblado de imágenes de escritores como Charles Bukowski y Jack Kérouac o poetas como Allen Ginsberg se plasmó en los versos que acabó coreando toda una generación. Como Dylan, también Jim Morrison escribió poesía en varios libros que fueron escasamente reconocidos. Leonard Cohen, otro grande, lo intentó como novelista y poeta pero fracasó igualmente y prefirió centrarse en escribir composiciones folk, mucho mejor recibidas por crítica y público.

Bob Dylan y Allen Ginsberg

Bob Dylan y el poeta “beat” Allen Ginsberg en 1975. Autora: Elsa Dorfman. Fuente: Wikipedia (Licencia CC).

Dylan fue el primero, pero después fueron llegando más, todos ellos influidos en mayor o menor medida por el original: Tom Waits, Patti Smith (“Bob Dylan era como Arthur Rimbaud en directo, pero en mi época. Le dio voz a tantas cosas: políticamente, poéticamente, tenía tanto magnetismo”), Nick Cave o Bruce Springsteen. Sobre Dylan,  Springsteen ha afirmado en su reciente autobiografía que le dio esperanzas porque “formulaba las preguntas que todos temían hacerse, en especial un chico de quince años: ¿How does it feel … to be on your own?”.

→Vídeo. Bruce Springsteen y Bob Dylan interpretan a dúo Forever Young, un tema de Dylan de 1974. Fuente: You Tube.

¿Por qué ahora?

Aunque secundemos a Joaquín Sabina, que opina que el Nobel le llega tarde a Bob Dylan, puede que la Academia sueca haya acertado en esta 109 edición de los premios al reconocer como género literario al arte de escribir canciones. Una expresión de la cultura popular del siglo XX que por fin alcanza el estatus que se merece. ¿O es que acaso los textos recitados o cantados con talento no dignifican las palabras? La veda se ha abierto con el maestro, Robert Allen Zimmerman. Esperemos que no haya que esperar otros cien años para sumar otro músico a la ilustre lista de premiados.

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A Bob Dylan se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en el año 2007 por ser un “mito viviente en la historia de la música popular y faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo” y que “conjuga la canción y la poesía en una obra que crea escuela y determina la educación sentimental de muchos millones de personas”, según el jurado de la Fundación Príncipe de Asturias.

Dylan no asistió a la entrega de premios pero al contrario de lo que está ocurriendo con el Nobel, sí agradeció el premio con el siguiente comunicado: “Permítanme agradecer al Rey, al príncipe Felipe y a los españoles el haberme concedido el Premio Príncipe de Asturias. Soy consciente del enorme prestigio que este premio proporciona, así como también de la larga lista de ilustres galardonados. Es realmente un gran honor. Lamentablemente, no puedo estar ahí para recibir el premio en persona, pero espero regresar pronto a España para manifestar mi gratitud por este galardón“.

Bob Dylan no ha sido nunca galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Letras, de naturaleza fundamentalmente literaria y que sí obtuvo Leonard Cohen en 2011. El trovador canadiense donó 50.000 euros del premio para crear una cátedra en su nombre en la Universidad de Oviedo con la finalidad de crear “un lugar de encuentro entre la poesía y la música”.

Miguel de Cervantes y William Shakespeare, juntos pero no revueltos

23 Abr

Día Internacional del libro

Especial Conectados. 400 aniversario

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Miguel de Cervantes y William Shakespeare

A la izda. retrato de Miguel de Cervantes firmado por Eduardo Balaca en el siglo XIX (Museo del Prado). A la dcha., retrato de William Shakespeare atribuido a John Taylor (National Portrait Gallery de Londres). Imágenes de dominio público.

Desde que en 1995 la UNESCO declarase el 23 de abril como día internacional del libro y de los derechos de autor, la conexión entre Miguel de Cervantes y William Shakespeare ha quedado universal y atemporalmente  fijada. Aunque la idea original surgió en la mente de un modesto editor valenciano que en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera convenció al gobierno para dedicar un día al año a promover la escasa cultura literaria de los españoles.

Miguel de Cervantes y William Shakespeare probablemente sean los dos mayores escritores en lengua castellana e inglesa que haya dado la literatura universal. La repercusión e influencia de sus obras a lo largo de los siglos es indiscutible, pero aunque  compartieron una misma época histórica, muy pocas cosas más tuvieron en común.

Miguel de Cervantes Saavedra provenía de una familia de juristas caída en desgracia. La ruina económica de su familia le obligó a desempeñar los oficios de  soldado y recaudador de impuestos a la Iglesia lo que le valió tres excomuniones  por parte de la misma institución en la que su abuelo había colaborado como juez de la Santa Inquisición. William Shakespeare (o Shakspere, Shaksper y Shake-speare,  según las diversas grafías patronímicas admitidas en la época isabelina), por el contrario, descendía de una buena familia que supo conservar su posición económica. Tuvo la oportunidad de desarrollarse como actor y dramaturgo y conocer el éxito en vida.

Cervantes, ávido lector desde la infancia -un hecho poco común en la España del siglo XVI- era un entusiasta del teatro. Pero aunque escribió obras de este género–los célebres entremeses- nunca gozó de la aceptación popular que  sí lograron las comedias de Lope de Vega, mucho menos tradicionales y moralistas que las de Cervantes. Shakespeare, en cambio, centró su producción literaria en el teatro de forma casi exclusiva. Lo cierto es que el escritor inglés nunca consiguió destacar como novelista, un terreno que le resultaba difícil de manejar y que parecía estar reservado para Cervantes de forma preferente.

Se dice que William Shakespeare se inspiró en un personaje de la primera parte de El Quijote para escribir una comediaCardenno– que se representó  tan solo en dos ocasiones ante la Corte Inglesa. De la Historia de Cardennio solo se conserva un extracto tras el incendio del Teatro del Globo en 1613 y según los expertos se trataría de una obra escrita a dos manos por Shakespeare y otro escritor apellidado  Fletcher. Cervantes  por su parte, nunca oyó hablar del genio inglés, lo que da una medida fiel del nivel de apertura cultural de la España de los siglos XVI y XVII.

La historia es verosímil aunque lo que resulta contrastado es que Miguel de Cervantes no consiguió disfrutar del reconocimiento universal de sus obras  hasta casi el final de sus días. El éxito de El Quijote fue moderado durante el Siglo de Oro español y Cervantes murió pobre y enfermo de diabetes a los 68 años de edad. La fecha exacta de su muerte es desconocida- al igual que la de su nacimiento- y tan solo se conserva el registro de la fecha de su entierro, el 23 de abril de 1616. William Shakespeare falleció alcoholizado ese mismo día en su tierra natal, aunque  según el calendario gregoriano por el que se regía  la Iglesia católica,  dicha fecha se correspondía en realidad con el 3 de mayo.

Ni en la fecha de su muerte coincidieron  ciertamente Shakespeare y Cervantes, pero sí lo hicieron en la repercusión mundial de sus obras, innovadoras en sus respectivos géneros e influyentes en los movimientos literarios que surgieron a partir del siglo XIX en Inglaterra y en España a finales del XVIII. En 2016 el mundo conmemora los 400 años transcurridos desde la desaparición de estos dos genios de la literatura universal, una celebración que cobra mayor importancia si cabe en los últimos tiempos de cambios culturales y digitales.

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El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es la obra escrita más traducida en el mundo después de la Biblia y el Corán. Se la considera la primera novela moderna de la historia. Fue publicada en dos partes entre 1605 y 1615. Entremedias, Cervantes escribió sus Novelas Ejemplares.

En esa misma época, existe un misterioso vacío en la vida de William Shakespeare. Los historiadores no han sido capaces de determinar todavía qué fue de la vida artística y personal del dramaturgo inglés durante los últimos años de la década de 1590.

→Los expertos coinciden en afirmar que la  muerte de Miguel de Cervantes no ocurrió el 23 de abril de 1616 sino un día antes, en la noche del 22 de abril. La falta de exactitud  sobre las fechas de nacimiento y muerte del escritor se debe a la costumbre de la época de registrar solo los hechos oficiales como bautizos, bodas y entierros.

→Según expertos alemanes, William Shakespeare no murió a causa de su alcoholismo sino a consecuencia de un cáncer a los 52 años en su localidad natal de Statford-upon-Avon. La fecha del 23 de abril de 1616 como día de su fallecimiento es exacta según el calendario juliano, vigente en la Iglesia de Inglaterra hasta mediados del siglo XVIII. Al igual que Cervantes, se desconoce la fecha concreta del nacimiento de William Shakespeare. Se conjetura que sucedió unos días antes del 26 de abril de 1564 según los datos registrados en su partida de bautismo.

→No existen retratos oficiales de Miguel de Cervantes y William Shakespeare. El español fue retratado por Juan de Jaúregui pero ninguno de los retratos pintados por el artista puede identificarse a ciencia cierta con el escritor de El Quijote. El retrato Chandos  atribuido a John Taylor  puede considerarse la representación más verosímil que se conoce de William Shakespeare. El título del retrato se debe a su propietario, James Brydges, primer duque de Chandos.

→Artículo relacionado: De Cervantes a Cervantes

Primer capítulo de “Cinco esquinas”, de Mario Vargas Llosa

11 Mar

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Cinco esquinas (portada)

Portada de “Cinco esquinas”, la última novela de Mario Vargas Llosa publicada por la editorial Alfaguara. Fuente: Internet.

“La idea de esta novela comenzó con una imagen de dos señoras amigas que de pronto una noche, de una manera impensada para ambas, viven una situación erótica. Luego se fue convirtiendo en una historia policial, casi un thriller, y el thriller se fue transformando en una especie de mural de la sociedad peruana en los últimos meses o semanas de la dictadura de Fujimori y Montesinos”. Así describe Mario Vargas Llosa el argumento de su última novela publicada en castellano de forma simultánea en España, Latinoamérica y Estados Unidos.

El inicio de “Cinco esquinas” puede llegar a desconcertar al lector que más parece estar leyendo un capítulo de 50 sombras de Grey que otra cosa, pero lo cierto es que la historia “va más sobre la manera en que un sistema político aprovechó el periodismo en su peor versión para desacreditar a los adversarios y para anular a sus críticos”, asegura Vargas Llosa.

La novela escrita a salto de viaje del autor, entre hoteles y aviones, ha tardado tres años en ver la luz, un tiempo más bien largo para lo que acostumbra Vargas Llosa que suele dedicar a cada novela entre año y medio y dos años. El Premio Nobel confiesa que el título de la novela se le resistió hasta que revisitó el barrio de “Cinco esquinas” en Barrios Altos, una zona marginal de Lima que frecuentó durante su juventud, cuando ejerció como periodista en el diario “La Crónica”.

El barrio de Cinco esquinas (Perú)

El barrio de “Cinco esquinas” en Barrios Altos (Perú). Fuente: Internet.

 

Mural en Cinco esquinas (Lima)

Mural en “Cinco esquinas”, un barrio desfavorecido de Lima (Perú). Fuente: Internet.

Barrios Altos, que debe su deficiente planificación urbanística a su fundación improvisada por el Virrey Toledo en el siglo XVI, sirve de escenario para ambientar el transcurso de parte de la trama. Por “Cinco esquinas” pululan dos periodistas de lo que Vargas Llosa denomina “periodismo amarillo y chismográfico”, la otra cara del periodismo, el de denuncia de las injusticias sociales y la corrupción política que pudrió el régimen político del expresidente Fujimori durante los años noventa del pasado siglo.

El propio Vargas Llosa tuvo la ocasión de enfrentarse a Fujimori durante las elecciones presidenciales de 1990 en una segunda vuelta que el escritor convertido en político finalmente perdió. Durante la campaña, Vargas Llosa sufrió dos intentos de asesinato como candidato del partido de centro-derecha Frente Democrático (Fredemo).

Mario Vargas Llosa ha podido ver cumplido su deseo de terminar “Cinco esquinas” antes de cumplir ochenta años de edad el próximo 28 de marzo. La publicación de la novela forma parte de las celebraciones que se están organizando en homenaje al Premio Nobel, tanto en España como en Perú, con motivo de su aniversario.

→Leer primer capítulo de “Cinco estrellas”

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Mario Vargas Llosa

El escritor Mario Vargas Llosa en el año 2011. Autor: Arild Vågen (Licencia CC).

Mario Vargas Llosa publicó su primera novela, La ciudad y los perros, en 1963. Desde entonces ha publicado artículos y reportajes periodísticos, ensayos, cuentos, obras de teatro y novelas, algunas de ellas adaptadas a la gran pantalla como Pantaleón y las visitadoras (1973) o La Fiesta del Chivo (1998). En el año 2015 debutó en España como actor de teatro en una obra propia, Los cuentos de la peste. Entre otros premios, le han sido concedidos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986), el Planeta (1993), el Cervantes (1994) y el Premio Nobel de Literatura (2010). En el año 2011 el Rey Juan Carlos I de España le concedió el título de marqués de Vargas Llosa.

Julio Verne y el poder de la imaginación

15 Feb

Agenda cultural. Últimos días

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Julio Verne en la Fundación Telefónica

El escritor Julio Verne en 1892 (dominio público). Dcha., “Vivir en una bala”, audiovisual inspirado en las novelas de Verne (WotStudio, 2015). Fuente: Espacio Fundación Telefónica (prensa).

La exposición de la Fundación Telefónica Julio Verne, los límites de la imaginación ambienta  los mundos de ficción que el escritor francés imaginó en sus obras más conocidas. El tiempo, el espacio y hasta el centro de la Tierra enmarcaron tramas en las que la acción y la aventura se desarrollaban en escenarios virtualmente inexistentes pero subjetivamente intuidos por el autor.

La calificación de visionario que se le suele atribuir a Julio Verne es parcialmente cierta porque, si bien la mayoría de las invenciones tecnológicas incluidas en sus novelas se han convertido en realidad con el paso del tiempo, lo cierto es que el escritor francés se inspiraba en la realidad científica de su tiempo con el máximo rigor.

El siglo XIX no solo fue el tiempo de la revolución industrial, también en aquella época se sentaron las bases de la ciencia moderna y de la tecnología tal y como la conocemos. Julio Verne consultaba las principales revistas científicas publicadas a mediados del siglo XIX y seguía con especial interés las expediciones geográficas que se emprendían con fines científicos durante la expansión del colonialismo.

Expedición fallida en el Polo Norte

Expedición fallida en globo al Polo Norte emprendida por el sueco S.A. Andrée en 1897. Los tres integrantes de la expedición fallecieron al caer su globo y caminar tres meses sobre el hielo del Ártico. Sus cuerpos fueron encontrados en 1930. (Dominio público).

Lo que sorprende del proceso de creación de Julio Verne es su enorme capacidad para imaginar historias, contextos y épocas futuras sin casi moverse de su gabinete de estudio. Verne es uno de esos privilegiados autores capaces de inspirar la creación artística de escritores, dramaturgos y cineastas de todos los tiempos con el único poder de su imaginación.

Aunque en Julio Verne también influyeron otros autores de su época: el escritor Alejandro Dumas padre a quien  Verne frecuentó y quien le ayudó a publicar sus primeras obras de teatro o Edgar Alan Poe, de quien tomó prestados sus conocimientos de criptografía.

Películas inspiradas en Julio Verne

El film “Viaje a la luna” del cineasta Georges Meliès (1902) se inspiró en la novela de Verne “De la Tierra a la Luna”. (Dominio público). Dcha., fotograma de la película “Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa” (Warner Bros, 2012). Fuente: Internet.

De la suma de una documentación minuciosa y una imaginación prodigiosa nacieron los Viajes Extraordinarios, una serie de 60 novelas que relataban viajes repletos de aventuras protagonizados por personajes bondadosos y carismáticos en contextos extraordinarios. Cinco semanas en globo inauguró la serie en 1863 y a esta le siguieron, entre otras, Viaje al centro de la Tierra, Veinte mil leguas de viaje submarino y La vuelta al mundo en ochenta días.

A través de los Viajes Extraordinarios, la fantasía de Verne exploró los cinco continentes por tierra, mar y aire. Aunque en la vida real el escritor solo emprendía viajes cortos por Europa a bordo de sus barcos (Saint Michel, Saint Michel II y Saint Michel III), a menudo acompañado por su hermano Paul. Verne solía magnificar las pequeñas impresiones que sus sentidos recibían a lo largo de aquellas travesías por Vigo, Lisboa, Cádiz, Argel o Gibraltar.

Mundo submarino

El mundo submarino de “Veinte mil leguas de viaje submarino” se recrea con fidelidad en la exposición “Julio Verne. Los límites de la imaginación”. Fuente: Espacio Fundación Telefónica (prensa).

A partir de viajes por escenarios pintorescos de las costas del norte de Europa era capaz de recrear sorprendentes aventuras de ciencia ficción que transcurrían en regiones lejanas y desconocidas por el escritor. Ambientadas en Sudamérica solo publicó dos novelas: La Jangada y El soberbio Orinoco. En La Jangada, también titulada Ochocientas leguas de viaje sobre el Amazonas (1881), recorrió la geografía del Amazonas  e introdujo como invento de su época, la escafandra. En el resto de obras encuadró otros inventos recientes como los trasatlánticos, los submarinos, los motores eléctricos o el ascensor.

En otros casos imaginó invenciones que surgirían más adelante con el avance de la ciencia (naves espaciales, helicópteros, Internet). Hasta la actualidad, de todas sus propuestas, sólo el viaje al centro de la tierra no se ha podido llevar a cabo en su integridad por el ser humano.

Portada de La Jangada

Portada interior de “La Jangada”, novela publicada por entregas en el “Magasin d’Education et de Récréation” de enero a diciembre de 1881. Fuente: Samia Benaissa Pedriza (edición de Le Livre de Poche, 1979).

 

Ilustraciones de Léon Benett en La Jangada

Ilustraciones de Léon Benett incluidas en la primera edición de “La Jangada”. Fuente: Samia Benaissa Pedriza (edición de Le Livre de Poche, 1979).

Las obras de Julio Verne continúan siendo accesibles y de gran interés para el lector del siglo XXI. Sus historias nos siguen atrapando con su ritmo, su intriga y su claridad expositiva, aunque en la actualidad se eche de menos hojear aquellas ediciones ilustradas de sus obras que cayeron en desuso a finales del siglo XX.

+ info:

→Exposición Julio Verne. Los límites de la imaginación. Espacio Fundación Teléfonica. 4ª planta. C/ Fuencarral, 3. Madrid. Horario: martes a domingo de 10:00 a 20:00. Hasta el 28 de febrero de 2016.

Las obras de Jules Gabriel Verne (1828-1905) han inspirado alrededor de 95 películas. Se han adaptado 33 novelas para la gran pantalla, la televisión y el cine de animación.

Su primera novela, Paris en el siglo XX (1863), imaginaba un futuro de humanos obsesionados con el dinero y la interconexión a través de redes de comunicación (Internet). Verne describió un paisaje urbano con rascacielos acristalados, trenes de alta velocidad y automóviles que funcionaban con gas. El manuscrito de la novela, inédita hasta 1989, fue descubierto por su bisnieto en el interior de una caja fuerte y publicado por primera vez en el año 1994.

Primera edición de Veinte Mil leguas de viaje submarino (1969)

Primera edición de “Veinte mil leguas de viaje submarino” (1869). (Dominio público).

La primera edición mundial de Veinte mil leguas de viaje submarino no fue francesa sino española y se expone ahora en la Fundación Telefónica por tiempo limitado. Esta primera edición se publicó en 1869, dos años antes de la versión francesa completa que comenzó a publicarse por entregas en la Revista de Educación y Recreación en Francia. Fue traducida al español por Vicente Guimerá e impresa por Tomás Rey y Cía. Editores. La edición española es uno de los doce ejemplares disponibles en el mundo y su valor ronda los 20.000 dólares.