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Cuento de Navidad. La cabaña

24 Dic

Felices fiestas desde Blogosphera

Autora: Samia Benaissa Pedriza

En el bosque

En el bosque. Fuente: Internet.

Aquel año Marie-Jeanne dispuso la mesa para siete comensales. Mientras colocaba los cubiertos podía escuchar a sus hijos menores trasteando en el piso de arriba. Su marido Charles y su hijo mayor habían ido en busca del inesperado huésped que recibirían aquella navidad. El nuevo párroco del pueblo iba a instalarse en su humilde morada hasta que finalizasen las obras de acondicionamiento de la iglesia.

Había encargado a Pierre-Jacques ir a cortar el tronco que encenderían aquella misma noche, como mandaba la tradición católica. Las cuatro velas de adviento permanecían encendidas desde hacía semanas y solo faltaba que el más joven de la familia –el pequeño Louis- hiciera el honor de prender el fuego, tras ser consagrado el tronco por el patriarca. Quizá en esta ocasión, el nuevo párroco quisiera darles también su bendición. Como cada año, conservaría las cenizas para alejar el mal de la casa y obtener buenas cosechas.

El adviento tocaba a su fin.

El adviento tocaba a su fin. Fuente: Internet.

Pronto llegarían todos y la familia se reuniría una vez más para dar las gracias al señor por todo lo logrado durante el pasado año. Debía afanarse si quería tener todo preparado a tiempo. Esperaba que Pierre-Jacques no se entretuviera demasiado en el bosque con cualquier pasatiempo. El tronco debía empezar a consumirse antes de que finalizara la noche.

***************

A sus catorce años, Pierre-Jacques se había convertido en un jovencito algo díscolo. Había protestado por tener que ir a buscar un “pedazo de madera hedionda” a lo más recóndito del bosque. Lo cierto es que solo tenía que cortar antes del alba un tronco de árbol que pudiera consumirse durante la nochebuena. Su madre, Marie-Jeanne se encargaría de avivar las brasas hasta la epifanía.

Mientras caminaba por el bosque, Pierre-Jacques pensaba en la apetitosa cena que su madre estaba preparando. Deseaba encontrar pronto un árbol cuyo tronco fuera suficientemente grueso y seco. La noche había caído desde que saliera de la granja familiar y el frío inclemente comenzaba a calarle los huesos. Había ido recogiendo algunos frutos de los árboles que iba encontrando. Más tarde los emplearía para alimentar a los cerdos que su padre criaba y de los que él mismo esperaba poder ocuparse algún día.

Había pasado ya la linde del río, cubierto a esa hora por un inquietante manto negro. Un paso en falso en la oscuridad dominante podía resultar fatal. La luna apenas iluminaba sus pasos y la ausencia de luz dificultaba su misión. Dejó atrás la cabaña de la anciana Arnault. La había reconocido por la luminiscente corona de muérdago que colgaba del porche. Corrían extraños rumores sobre aquella mujer enjuta y arrugada que apenas se dejaba ver por el pueblo. Había oído decir a su hermano Guillaume que la anciana practicaba la brujería. También le había advertido de que se mantuviera alejado de ella.

En el bosque reinaba la oscuridad.

En el bosque reinaba la oscuridad. Fuente: Internet.

Unos metros más allá, divisó algo que le hizo detenerse en seco. Una luminiscencia cegadora le hizo retroceder. Con el antebrazo intentó proteger sus ojos de aquella potente fuente de luz blanca. Un ruido sordo agudo atravesó sus tímpanos. El dolor que sentía era tan intenso que apenas podía procesar lo que estaba sucediendo. Hendido por la presión penetrante, vislumbró unas siluetas. Parecían acercarse. La luz se intensificó y Pierre-Jacques perdió el control de su cuerpo.

De pronto, regresó la más completa oscuridad. La espesura del bosque le rodeaba. Podía escuchar el sonido del viento y todo parecía haber vuelto a la normalidad. Decidió volver sobre sus pasos y regresar cuanto antes a su hogar. Desconocía lo que había sucedido en aquel punto del bosque hacía tan solo unos instantes. Solo sabía que no podía contar nada de lo que había experimentado si no quería que en la aldea lo tomasen por loco.

Avanzó un tramo entre la vegetación que ya no le resultaba familiar, sino salvaje y amenazante. La peculiar entrada de la morada de Madame Arnault surgió ante él. A pesar de la tenue fosforescencia, la casa no parecía habitada. – ¿Cómo era posible? ¡Caminaba en dirección contraria! ¿Se había desorientado tanto que había vuelto al punto de partida?- Pierre-Jacques retrocedió y se internó de nuevo en el bosque, en dirección al río. Avanzó aterido y asustado hasta que sus ojos localizaron un habitáculo familiar. La corona de muérdago brillaba en la lóbrega noche, inanimada en el umbral de la choza espectral de Madame Arnault. Una vez más.

La cabaña de Madame Arnault.

La cabaña de Madame Arnault. Fuente: Internet.

Pierre-Jacques se santiguó y comenzó a rezarle a todos los santos que conocía. Sin duda, aquello debía ser obra del diablo. Temía haber muerto y estar en el infierno. En su desesperación, la imagen de su padre se le apareció. “Si te pierdes en el bosque, busca el norte, hijo mío”. Pierre-Jacques cerró los ojos y corrió con todas sus fuerzas en esa dirección, completamente a ciegas.

Cuando abrió los ojos el silencio lo rodeaba de nuevo. De repente, la quietud se vio interrumpida por una resonancia ahogada. Percibió a lo lejos unas sombras. Cada vez estaban más cerca. ¡No!, gritó. ¡Otra vez, no!

***************

– ¡Pierre-Jacques!, ¿dónde estás? ¡Te estamos buscando!, gritó Charles d´Alembert, en la soledad de la noche. Le acompañaban su hijo mayor Guillaume y Monsieur Girault, el recién nombrado párroco de la aldea de Saint Gobain des Prés.

Las teas iluminaban la negrura de aquel bosque encantado. Los pasos de la comitiva expedicionaria eran el único sonido que el oído humano podía percibir en aquella madrugada, a excepción del viento envolvente y turbador.

Entre el boscaje, localizaron un cuerpo desfallecido, tendido en el suelo. ¡Era Pierre-Jacques! Charles d´Alembert corrió hacia su hijo. Lo sacudió y envolvió entre sus ropajes, intentando que entrase en calor. Cuando Pierre-Jacques reaccionó y vio el rostro de su padre, creyó estar delirando.

– ¡No, otra vez no!, exclamó.

***************

Ninguno de los allí presentes llegó nunca a conocer con exactitud qué sucedió la nochebuena de 1798 en el bosque de la pequeña aldea de Saint Gobain des Prés. El párroco, Monsieur Girault, celebró la misa del gallo la misma noche de su llegada al pueblo, agradeciéndole al señor su benevolencia y a la familia de Monsieur d´Alembert, su hospitalidad. Pierre-Jacques jamás mencionó nada que pudiera recordar los inexplicables acontecimientos que sucedieron la nochebuena del año que se perdió en el bosque.

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Tronco de navidad

Tronco de navidad. Fuente: Internet.

Antiguamente, en el sur de Francia se cortaba un tronco de árbol -preferentemente frutal- que debía consumirse entre la nochebuena y la epifanía. El tronco se decoraba con las hojas del árbol y se colocaba en la chimenea para que ardiese lentamente. Los habitantes de la casa conservaban las cenizas de un año a otro para protegerse del mal de ojo y atraer la buena suerte durante las cosechas. El cabeza de familia debía bendecir el tronco antes de que el miembro más joven lo encendiera.

En la actualidad, esta tradición ha inspirado un dulce navideño muy popular de origen francés, el tronco de navidad (o “Bûche de Noël”), elaborado a partir de un bizcocho relleno de crema y recubierto de chocolate.

Día del libro. Crítica de “Nuestras riquezas” (Kaouther Adimi)

23 Abr

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Portada de la novela de Kaouther Adimi, “Nuestras riquezas"

Portada de la novela de Kaouther Adimi, “Nuestras riquezas”, publicada por Libros del Asteroide (2017). Fuente: Internet.

“Jóvenes, por los jóvenes, para los jóvenes” es el slogan con el que Edmond Charlot, fundador de la librería “Les vraies richesses” (Las verdaderas riquezas) recibía a sus visitantes en 1936. El lema también podría inspirar alguna de las consignas que en los últimos tiempos viene lanzando la juventud argelina contra el caduco régimen político que gobierna el país desde hace más de dos décadas. Pero lo cierto es que el leit motiv que la escritora Kaouther Adimi recuperase del editor francés en su novela, “Nuestras riquezas”, carece de toda intención política.

El libro, de apenas 192 páginas, rinde homenaje a Edmond Charlot, un francés de la Argelia colonizada que decidió acondicionar una minúscula librería en un barrio popular de Argel y hacer que su amor por los libros y la literatura superase los avatares de una vida personal y política turbulenta.

La obra mezcla la narración de hechos reales (Edmond Charlot y su pequeña librería existieron en realidad) con otros ficticios, al tiempo que ilustra el modo de vida de una editorial independiente en un país con una exigua tradición literaria. A la competencia con las grandes casas de edición, las rencillas entre escritores y editores, la escasa difusión y los recursos e ingresos reducidos se suman las circunstancias propias de una época marcada por las grandes guerras y revoluciones del siglo XX (segunda guerra mundial, guerra de independencia argelina).

La librería “Les vraies richesses”(izda.), en la actualidad reconvertida en biblioteca municipal (Argel).

La librería “Les vraies richesses”(izda.), en la actualidad reconvertida en biblioteca municipal (Argel). Edmond Charlot tomó prestado el nombre de un texto de Jean Giono. Fuente: Internet.

Edmond Charlot no era un escritor frustrado, admitía que era incapaz de escribir una línea, pero en cambio, sí se reconocía a sí mismo el talento de descubrir una obra literaria o un autor relevante cuando lo leía (Albert Camus, Emmanuel Roblès, Henri Bosco). El traspaso de su amada librería a su hermano, la fundación de otra fallida en París y su triste retiro, casi ciego, en Francia se narran en primera persona a través de anotaciones de un imaginario diario personal que Adimi construye con tino. No en vano, la autora pasó un año buceando entre los archivos de Charlot para descubrir y conocer a la persona que después convertiría en un personaje carismático.

Interior de la librería “Les vraies richesses”, inaugurada en 1936

Interior de la librería “Les vraies richesses”, inaugurada en 1936 en la antigua calle Charras (actual calle Hamani) de Argel. Fuente: Internet.

El tono nostálgico de la novela recuerda en ocasiones a Patrick Modiano, un hecho que quizá sorprenda en una autora que apenas ha alcanzado la treintena. Sin embargo, la lectura no resulta tediosa gracias a la elección de un ritmo rápido y una narración corta que intercala los relatos en tiempo presente y pasado. La descripción de la historia de Argelia, en el principio de la novela, inevitablemente ligada a Francia y, posteriormente, desvinculada ya de ella, se ajusta bien a la realidad, sin incluir valoraciones políticas más allá de las necesarias, sin duda para dar protagonismo a una historia genuina de libros, autores y editores.

Prueba de ello es que Kaouther Adimi describe en su novela a una juventud argelina alejada de la historia y más interesada por el fútbol que por las cuestiones de orden político. Ryad, el joven estudiante de enseñanzas técnicas, representa el presente decadente de la literatura. Ryad es el antihéroe de 21 años (la misma edad con que Charlot fundó su librería) que con toda crudeza tira libros a la basura y que ni siquiera es capaz de reconocer a los autores que marcaron una época. También en ese contexto destaca el inquietante personaje de Abdallah, el gerente de la librería de Charlot cuando este retorna a Francia, que opera como como bisagra entre dos mundos opuestos.

Quizá se eche de menos en esta ficción centrada en hechos reales y su devenir histórico, la ausencia de anticipación sobre lo que en apenas dos años ocurriría en Argelia, ya que la decepcionante imagen de la juventud que pinta Adimi contrasta con las movilizaciones políticas que desde hace meses se suceden en todo el país exigiendo el fin del actual régimen. Los militares, que en la novela son descritos como héroes de la independencia y que posteriormente regresaron para pacificar el país tras la sangrienta guerra civil de los noventa, quedan desdibujados en la narración del presente. En este, Adimi solo refiere la figura fantasmal de un régimen que no significa nada para unos jóvenes que no vivieron la descolonización y que definitivamente han pasado la página del pasado más remoto.

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Cruce del bulevar Bodin y la calle Charras de Argel en los años cuarenta.

Cruce del bulevar Bodin y la calle Charras de Argel en los años cuarenta. Fuente: Internet.

→Argumento: Es 2017 y Ryad, un estudiante argelino de ingeniería en París se traslada a Argel para hacer unas prácticas académicas. Allí deberá vaciar el local de una antigua librería, “Les Vraies Richesses”, reconvertida en biblioteca nacional durante los años noventa, y que en breve pasará a ser una tienda de buñuelos. Ryad cumple su trabajo con desgana y nulo interés por los libros mientras es observado a distancia por Abdallah, quien fuera el gerente de la librería durante décadas. A través de sus recuerdos volverán a la vida un desconocido Albert Camus, quien publicará por primera vez sus escritos en “Les vraies richesses”, y los por entonces jóvenes y prometedores escritores Jean Giono, Max-Pol Fouchet y Jules Roy, entre otros.

 

El editor francés Edmond Charlot

El editor francés Edmond Charlot en la última etapa de su vida. Fuente: Internet.

→Edmond Charlot: nacido en Argel en 1915 de padres franceses, fue editor y fundador de la librería y modesta editorial “Les vraies richesses”. En 1939 editó en Argel el primer texto conocido de Albert Camus, titulado “Noces” (Nupcias). Nada más abrir las puertas de su librería decidió publicar a Federico García-Lorca, ejecutado durante los primeros meses de la guerra civil española.

Posteriormente editaría a otros autores que con el tiempo llegarían a alcanzar la fama y algunos de los cuales acabarían por abandonarle al finalizar la segunda guerra mundial, seducidos por las promesas de éxito y dinero de las grandes casas de edición francesas, contra las que Charlot no podía competir. Tras su etapa como editor ocupó diversos cargos públicos relacionados con la cultura en Turquía y Marruecos hasta su retiro y muerte en Béziers (Francia) en el año 2004.

 

La escritora argelina Kaouther Adimi.

La escritora argelina Kaouther Adimi. Fuente: Internet.

→Kaouther Adimi: nacida en Argel en 1986, “Nos richesses” (Nuestras riquezas) es su tercera novela publicada tras “L´envers des autres” (El reverso de los otros) y “Des pierres dans ma poche” (Piedras en mi bolsillo).

En el año 2006 ganó el premio “Joven escritor francófono” y en 2011 el “Premio literario de la vocación” por su primera novela publicada. Con la última consiguió ganar el prestigioso premio Renaudot des Lycéens y quedar finalista del Goncourt.

“Nos richesses”, escrita en lengua francesa, se publicó por “Editions du Seuil” en el año 2017 y en castellano por la editorial “Libros del Asteroide”.

Poema Aube. Victor Hugo

24 Dic

Felices fiestas desde Blogosphera

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Amanecer en invierno.

Amanecer en invierno. Fuente: Internet.

→Poema Aube, de Victor Hugo. Incluido en el capítulo IV, La religion est glorifiée, del recopilatorio Les Châtiments (1853):

Un immense frisson émeut la plaine obscure.

C’est l’heure où Pythagore, Hésiode, Epicure,

Songeaient ; c’est l’heure où, las d’avoir, toute la nuit,

Contemplé l’azur sombre et l’étoile qui luit,

Pleins d’horreur, s’endormaient les pâtres de Chaldée.

Là-bas, la chute d’eau, de mille plis ridée,

Brille, comme dans l’ombre un manteau de satin

Sur l’horizon lugubre apparaît le matin,

Face rose qui rit avec des dents de perles

Le boeuf rêve et mugit, les bouvreuils et les merles

Et les geais querelleurs sifflent, et dans les bois

On entend s’éveiller confusément les voix;

Les moutons hors de l’ombre, à travers les bourrées,

Font bondir au soleil leurs toisons éclairées;

Et la jeune dormeuse, entrouvrant son oeil noir,

Fraîche, et ses coudes blancs sortis hors du peignoir,

Cherche de son pied nu sa pantoufle chinoise.

 

Louange à Dieu! toujours, après la nuit sournoise,

Agitant sur les monts la rose et le genêt,

La nature superbe et tranquille renaît;

L’aube éveille le nid à l’heure accoutumée,

Le chaume dresse au vent sa plume de fumée,

Le rayon, flèche d’or, perce l’âpre forêt;

Et plutôt qu’arrêter le soleil, on ferait

Sensibles à l’honneur et pour le bien fougueuses

Les âmes de Baroche et de Troplong, ces gueuses!

Amanecer.

Amanecer. Fuente: Internet.

Traducción libre (por Samia Benaissa Pedriza):

Un inmenso escalofrío remueve la llanura oscura.

Es la hora en que Pitágoras, Hesíodo y Epicuro

Soñaban; Es la hora en que, cansados de haber contemplado,

Toda la noche, el azur sombrío y la estrella brillante,

Llenos de horror dormían los pastores de Caldea.

Allí, la cascada, arrugada por mil pliegues,

Brilla, como un manto de satén en la oscuridad;

Sobre el horizonte lúgubre aparece el día,

Rostro rosado que ríe con dientes de perlas;

El buey sueña y brama, los camachuelos y los mirlos

Y los grajos cantan, y en los bosques,

Se escucha el despertar confuso de las voces;

Las ovejas, lejos de la sombra, entre matorrales,

Relucen su pelaje claro bajo el sol,

Y la joven durmiente, entornando su ojo negro,

Fresca, y con los codos blancos sobresaliendo de la bata,

Busca con el pie descalzo su pantufla china.

 

¡Alabado sea Dios! Siempre, tras la noche soterrada,

Agitando sobre los montes la rosa y la retama,

La naturaleza soberbia y tranquila renace;

El amanecer despierta el nido a la hora acostumbrada,

La paja lanza al viento su pluma de humo,

El rayo, flecha de oro, atraviesa el áspero bosque;

Y antes que detener el sol, mudaríamos en

Honorables y buenas las fogosas

Almas de Baroche y de Troplong, ¡esas andrajosas!

 

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El escritor Victor Hugo en 1876.

El escritor Victor Hugo en 1876. Autor: Étienne Carjat. Dominio público.

El poeta y escritor Victor Hugo terminó de escribir Aube en Jersey (Reino Unido), el 28 de abril de 1853.

El poema vincula la religión católica con la espiritualidad de la naturaleza. En Aube menciona a tres filósofos griegos de la naturaleza: Pitágoras, Hesíodo y Epicuro. También se refiere a la región de Caldea, que en la Biblia dio lugar a la formación de la casta sacerdotal de magos y astrónomos de los caldeanos.

El poema pertenece al capítulo IV, La religión glorificada, de Los Castigos. Este capítulo es de los pocos en que Victor Hugo no carga las tintas en su crítica contra las instituciones del Estado francés y napoleónico del siglo XIX. Según el escritor, la religión católica, para él una fe verdadera, estaba siendo vilipendiada por sus defensores, y por ello solo confiaba en la justicia divina.

Jules Baroche fue presidente del Consejo de Ministros francés en 1853. Raymond Théodore Troplong fue un ilustre jurista francés, autor de un libro sobre la influencia del cristianismo en el derecho civil romano y de múltiples obras sobre la relación entre el derecho y la filosofía. Legitimó el golpe de estado de Napoleón III.

Cuando Los castigos se publicaron en 1853, apenas tuvieron éxito. Las duras críticas políticas que Victor Hugo incluyó en la obra no superaron la censura de la época: poseer o difundir el libro estaba castigado con penas de cárcel. Fue, de facto, un libro desconocido. Hubo que esperar hasta 1870, en otro contexto político de crisis, para que la obra obtuviese una repercusión y aceptación social sin precedentes.

Perfil. Joël Dicker, escritor

27 Nov

Autora: Samia Benaissa Pedriza

El escritor suizo, Joël Dicker.

El escritor suizo, Joël Dicker. Fuente: Internet.

El estreno de la miniserie La verdad sobre el caso Harry Quebert y la publicación del último éxito literario de la temporada, La desaparición de Stephanie Mailer, han vuelto a poner el foco sobre el novelista Joël Dicker. El autor, que ha dejado de ser un neófito, reclama ahora su sitio en el universo de las adaptaciones cinematográficas.

Adaptación televisiva de “La verdad sobre el caso Harry Quebert”

La adaptación televisiva de “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, protagonizada por el actor Patrick Dempsey. Fuente: Internet.

Treinta tres años pueden dar para mucho o para muy poco. De Joël Dicker, un niño criado en Ginebra entre libros y amor por la literatura, puede decirse que ha empleado bien su tiempo. No porque haya generado una prolija obra artística, ni porque lograse grandes hitos académicos o personales. Sino, más bien, porque Dicker ha sabido ser constante, perseverante y jugar muy bien sus cartas.

Con escasa vocación para los estudios, Dicker eligió graduarse en Derecho, una carrera que prácticamente no ha ejercido, mientras daba sus primeros pasos en el mundo de la escritura. Tuvo que escribir seis novelas antes de que una editorial decidiese tomarle en serio. La decisión de escribir en francés fue todo un acierto. En primer lugar, porque Dicker procede de la región francófona de Suiza, pero, sobre todo, porque esta sería la mejor manera de introducirse en el prestigioso entorno literario parisino.

Postularse para varios premios literarios fue su forma de llamar la atención. Su primera novela, Los últimos días de nuestros padres, ganó en 2010 el premio de los escritores de Ginebra (Prix des écrivains genevois), un año después de que fuese escrita. Ninguna editorial había querido publicarla.

Vladimir Dimitrijevic, un editor suizo, decidió entonces sacarla al mercado, aunque su repentino fallecimiento provocó que el proceso se retasara hasta el año 2012. En el ínterin y sin desanimarse, Dicker, siguió escribiendo el que sería el mayor éxito de su carrera hasta la fecha: La verdad sobre el caso Harry Quebert, una novela con rasgos policíacos ambientada en el estado de Maine (Estados Unidos), el lugar donde el autor pasaba los veranos de su infancia.

Con esta última novela Dicker ganó su segundo galardón literario y el primero de renombre, el Gran Prix du roman de l´Académie française. También con ella iniciaría una provechosa relación comercial con su nuevo editor, Bernard de Fallois, al que conoció cuando este tenía 85 años y estaba a punto de cerrar su editorial. Puede decirse que Dicker ha sido el último autor de éxito publicado por de Fallois, ya que, quien fuera editor de Marcel Pagnol o Georges Simenon, falleció a principios de 2018, a los 91 años de edad.

Joël Dicker y su editor, Bernard de Fallois.

Joël Dicker y su editor, Bernard de Fallois. Fuente: Facebook de Joël Dicker.

Bernard de Fallois posiblemente descubrió el interés que despertaría en los lectores el joven Dicker empleando un método infalible y muy personal: si visualizando un episodio de Colombo, el manuscrito a prueba le enganchaba hasta el punto de no querer saber cómo terminaba el capítulo televisivo, es que la historia merecía ser publicada.

A de Fallois le dedica Joël Dicker su última novela, La desaparición de Stephanie Mailer, una novela a la que el escritor ha dedicado tres años de su vida. Un período de tiempo similar al empleado para dar forma a sus anteriores obras, todas convertidas en un éxito de ventas, a pesar de la opinión de algunos críticos.

Lo cierto es que La verdad sobre el caso Harry Quebert comienza de una manera brillante, pero también lo es que va perdiendo fuerza a medida que avanza la trama y el perfil de algunos personajes se diluye en ella. El libro de los Baltimore (2015), que recupera al personaje de Marcus Goldberg, constituye una mejora, aunque La desaparición de Stephanie Mailer (2018) transita peligrosamente por la senda de los relatos corales que no conducen a ninguna parte. Como reconoce el propio autor: “El proceso creativo es un ejercicio que estoy empezando a manejar bien ahora pero cada vez que vuelvo a escribir estoy solo frente a mi página y soy el único que puede resolver las preguntas.” (El diario.es, 24.11.2018)

Portadas de “El libro de los Baltimore” y “La desaparición de Stephanie Mailer”

Portadas de “El libro de los Baltimore” y “La desaparición de Stephanie Mailer” publicadas en francés. Fuente: Internet.

Es incuestionable que Dicker ha encontrado el modo de suscitar una inmensa expectación cada vez que publica de nuevo. Y no es Joël Dicker un autor que tienda a repetir la misma fórmula que le encumbró en su primera novela: “Como autor no quiero escribir lo mismo una y otra vez. Quieres probar, arriesgar, hacer cosas diferentes. Podría haber escrito un libro igual a los anteriores, sin la mitad de los personajes. Pero no se trata de eso.” (Zendalibros.com, 15.07.2018).

Tampoco le gusta ser clasificado dentro del género negro, porque en sus historias hay crímenes, pero su resolución no es el elemento central: “Me gusta la investigación no en el sentido policiaco, sino en el sentido de descubrir o perseguir cosas que permanecían ocultas. Pensar constantemente en cómo se desarrolla la investigación y sus detalles o giros te permite escapar mentalmente. Te convierte en parte de la historia. Eso es algo que disfruto muchísimo como autor.” (Zendalibros.com, 15.07.2018)

A Joël Dicker, como a su colega Fred Vargas, no le gusta recibir etiquetas calificativas de un género que, hasta hace relativamente poco, era considerado el hermano menor y poco agraciado de la literatura. La saturación de títulos de novela policíaca y polar en el mercado, quizá haya ha contribuido a su actual desprestigio. Algo que no parece haber ahuyentado a las productoras audiovisuales, siempre en busca del último éxito comercial adaptable a la pequeña o gran pantalla.

En el caso de Joël Dicker fueron los casi tres millones de ejemplares vendidos de La verdad sobre el caso Harry Quebert lo que convenció a la Metro Golden Mayer. El proyecto presentado por Jean Jacques Annaud fue el elegido por Dicker y de Fallois entre un centenar de propuestas.  El escritor se sintió tan cómodo con el director de El oso (1988) o El nombre de la rosa (1986) que incluso participó como actor en la adaptación televisiva.

El gustillo de Dicker por la interpretación venía de lejos, cuando con tan solo 19 años decidió trasladarse a París para estudiar interpretación. Aunque pronto descubrió que aquello no era lo suyo, ahí quedan sus cameos en los dos primeros episodios de la serie, jugando al Black Jack junto a Marcus Goldman, de figurante en la universidad y, finalmente, encarnando a un policía.

Escena de la miniserie “La Verdad sobre el caso Harry Quebert”.

Escena de la miniserie “La Verdad sobre el caso Harry Quebert”. Fuente: Internet.

En la serie “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, un escritor es acusado del asesinato de la joven de 15 años, Nola Kellergan.

En la serie “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, un escritor es acusado del asesinato de la joven de 15 años, Nola Kellergan. Fuente: Internet.

Annaud reconoció que Dicker fue muy amable y discreto durante el rodaje, y que no pretendió inmiscuirse en la grabación, al contrario que otros autores de éxito. Cuando Annaud leyó el libro que más tarde adaptaría, se dio cuenta de que la complejidad de la trama no se sostendría en un mero largometraje. De ahí su idea de producir una serie de diez capítulos en la que, esta vez sí, los personajes quedarían mejor definidos que en el original. Aunque los paisajes de Maine están presentes en la serie, la mayor parte de las localizaciones se rodaron en Canadá, con el beneplácito de Dicker.

Imagen del rodaje de la miniserie “La verdad sobre el caso Harry Quebert”. A la izq., de pie, el director Jean Jacques Annaud.

Imagen del rodaje de la miniserie “La verdad sobre el caso Harry Quebert”. A la izq., de pie, el director Jean Jacques Annaud. Fuente: Internet.

Con su última novela aún caliente en las librerías, Joël Dicker afirma que ahora mismo no retomaría la convivencia con sus personajes, pero sí que anda dándole vueltas a nuevas ideas. “Una vez que tienes el tiempo, tienes que preguntarte por qué continúas escribiendo, cuál es la razón. Muchas veces no escribo para ver si tengo el mono de escribir.” (ABC, 09.08.2018)

Ciertamente, esa necesidad imperiosa de relatar dará lugar a una nueva novela de Joël Dicker, aunque será, muy probablemente, dentro de tres años.

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Joël Dicker en la Feria del Libro de Madrid (2017).

Joël Dicker en la Feria del Libro de Madrid (2017). Fuente: Internet.

Joël Dicker (16 de junio de 1985) es el segundo hijo de una familia de cuatro hermanos, residente en Ginebra (Suiza). Su madre, bibliotecaria, y su padre, profesor de literatura, le inocularon el virus de la escritura en su más tierna infancia.

Dicker se graduó en Derecho por la Universidad de Ginebra en el año 2010, aunque solo llegó a trabajar temporalmente en el Parlamento constitucional de Ginebra antes de dedicarse plenamente a la literatura. Presentó su primer relato, El Tigre, a un concurso literario, aunque los jueces descartaron premiarlo por no creer que había sido realmente escrito por Dicker. Pensaron que un autor de 19 años no podía haber escrito una historia tan buena. Finalmente, El Tigre, obtuvo el Premio internacional para jóvenes autores francófonos.

Dicker se declara admirador de Philip Roth y del escritor francés Romain Gary.

Microrrelato. La extraña lavandería

11 Feb

Autora: Samia Benaissa Pedriza

La extraña lavandería.

La extraña lavandería. Fuente: Internet.

La doctora Zimerman despidió a su último paciente y se dirigió al cuarto de la colada. Dosificó el fragante detergente y a continuación presionó el botón de encendido de su máquina de lavar, pero no hubo señal alguna de funcionamiento. Revisó varias veces la conexión de su moderna lavadora antes de darse por vencida y reconocer que debería acudir sin demora a la lavandería del barrio. Faltaba solo una hora para cerrar.

Recorrió dos manzanas y entró en el pequeño establecimiento de paredes de cristal. Desde fuera podía verse la hilera de lavadoras de tamaño casi industrial cargadas de ropa ajena girando hipnóticamente a intervalos regulares. Sara Zimerman embutió su ropa de trabajo en el tambor de la máquina número 3. En la sala de espera permanecía solo una mujer de rasgos hispanos que parecía mirar absorta uno de los aparatos.

La doctora Zimerman comenzó a leer una revista de moda que había traído para amenizar la espera. Al poco tiempo llegó un joven desarrapado con dos bolsas de ropa sucia. Debía ser uno de los “ocupantes” del antiguo cine, ahora en ruinas y habitado por un colectivo de “artistas-activistas” -o comoquiera que se hicieran llamar- que habían tomado posesión del lugar ilegalmente.

-Buenasss tardeees, señoras…

-Buenas tardes-, dijo despectivamente la doctora Zimerman. La otra mujer no respondió, seguía en trance. Era evidente que se encontraba bajo los efectos de algún narcótico de uso común. Sara Zimerman se lamentó de la cantidad de personas que en la actualidad se medicaban sin control médico.

El joven de rastas descoloridas se sentó a su lado una vez comenzada su colada. Sacó un librito del bolsillo trasero de su pantalón y comenzó la lectura de un tratado de filosofía. A Sara Zimerman el ser humano nunca dejaría de sorprenderla. Se concentró mentalmente en la lista de la compra mientas admiraba los trajes de la última colección de Chanel.

Colección de trajes de Chanel.

Colección de trajes de Chanel. Fuente: Internet.

Al levantar un momento la vista de la revista, lo apercibió primero de refilón. Una visión alarmante hizo que la sangre se le helara en las venas. -Un ataque de pánico, ahora no, Sarita. Eso ya lo habíamos superado hace tiempo-. Respiró hondo y continuó leyendo.

Pero al poco tiempo sucumbió a la tentación y miró de nuevo. Esta vez le pareció ver fugazmente un rostro amenazador entre las brumas del jabón y la espuma del suavizante. –Demasiado Valium, Sara. Vas a tener que ajustarte la dosis nocturna-, reflexionó, y acto seguido volvió a sumergirse en otro tipo de visiones más alentadoras. Brad Pitt la miraba desde las páginas satinadas del Vogue, ataviado con un esmoquin de gala en una entrega cualquiera de premios de cine.

Media hora después, un pitido agudo indicó al joven okupa el final de su programa de lavado. Guardó su tratado, recogió su colada limpia y perfumada y se encaminó hacia la salida.

Au revoir, mesdames. Por cierto, qué máscara mássss chulaaaa …. Parece taaan real…-, dijo señalando con el dedo un tambor que centrifugaba.

-Adiós, adiós-, le respondió Sara Zimerman. – ¡Así que solo se trataba de una máscara! Debía haberlo deducido: asociaciones y disociaciones. ¡Si lo practicaba todas las semanas con la señora Braun!-.

Caía ya la tarde y su programa de secado estaba a punto de terminar. La mujer hispana, seguramente una trabajadora del hogar de mediana edad, no se había movido del sitio. A la doctora Zimerman le pareció que reunía el perfil de una mujer maltratada por la vida. Una vez a solas, decidió acercársele y hablarle de la posibilidad de recibir ayuda profesional.

Juana Ramírez, lavandera.

Juana Ramírez, lavandera y figura destacada de la independencia de Latinoamérica. Fuente: Internet.

– ¡Hola, querida!, Soy la doctora Zimerman y me gustaría poder ayudarla-. La mujer le dirigió una mirada vacía.

-A veces es mejor permitir que salga todo fuera, expresarse sin miedo, dejarlo fluir. Porque usted le teme a algo, ¿no es cierto? Por cierto, ¿cómo se llama, querida?

-Amelia-, susurró la mujer.

– ¿Y a qué le teme, Amelia? Se trata de un marido agresivo y malhablado, ¿verdad?-. La mujer asintió con la cabeza.

-No debe preocuparse, yo puedo ayudarla a mejorar su vida-. La mujer se giró entonces ante el rostro tranquilizador de la doctora Zimerman:

– Tomé la decisión mientras dormía. Corté por lo sano.

-Muy bien, querida. Hizo usted lo que debía. Hay que deshacerse del pasado ¡para poder seguir adelante!

-Sí, doñita. Lleva usted razón-. Sara Zimerman prosiguió su discurso, arrebolada:

-Los golpes, los insultos, las amenazas… ¡La perfidia debe ir directa al contenedor de la basura!

Entonces, Amelia González se levantó, abrió la puerta de la máquina número 2 y sacó aquella máscara extraña de la oscuridad que la rodeaba.

-Sin duda, la conducta humana es asombrosa-, pensó Sara Zimerman. Jamás hubiera imaginado que aquel objeto terrorífico pudiese pertenecer a una mujer como aquella. La doctora no pudo evitar mirar con repulsión los ojos sanguinolentos, el inquietante rictus de la boca y la piel tumefacta cortada a navaja.

Amelia la introdujo en una bolsa de nailon para la compra, salió del establecimiento y la tiró al contenedor de la basura. En el corto lapso de tiempo que duró el trayecto de vuelta a la lavandería, la doctora Zimerman asoció, desasoció y volvió a asociar hasta que llegó a una espantosa conclusión.

Entrando en pánico, aun pudo articular algunas palabras sin sentido: -¡Mientras dormía!, ¿La máscara?, ¡El contenedor!, ¿Amelia?-.

La esposa maltratada, que no entendía gran cosa, le replicó:

– ¡Ay mijita!, ¡Qué máscara ni que nada! ¿Pues no me dijo que botara la cabeza maldita de mi esposo, el diabólico? Allí la dejé, pues, en el saco de las inmundicias.

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Historias de Halloween. Houdini contra Arthur Conan Doyle

31 Oct

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Houdini. Arthur Conan Doyle

El ilusionista Harry Houdini esposado durante uno de sus números y el escritor Arthur Conan Doyle (dcha., imagen de dominio público). Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

El 31 de octubre de 1926, en la madrugada de Halloween, Harry Houdini, quien fuera el más célebre ilusionista de principio del siglo XX abandonaba definitivamente el mundo de los vivos.  Las circunstancias de su muerte fueron sorprendentes ya que el mejor escapista de la historia no fue capaz de huir de una muerte fortuita, no prevista y por consiguiente no ensayada, como todas sus performances. Houdini falleció por una inesperada peritonitis, sobrevenida tras una apuesta y pelea imprevista que el mago aceptó con unos jóvenes desconocidos unos días antes. Cuando falleció tenía 52 años.

Previamente Houdini había convenido con su esposa Bess que se comunicaría con ella a través de un código secreto, si es que existía vida en el más allá. Diez años después de su desaparición oficial y ante la falta de respuesta, Bess Houdini decidió abandonar la misión: “diez años es demasiado tiempo para esperar a cualquier hombre”, anunció. Los Houdini habían asestado el último golpe en su lucha personal contra el espiritismo que se había puesto tan de moda entre las clases altas de la época.

Sugestión vs. ilusionismo

Houdini había iniciado su particular cruzada contra el espiritismo tras la muerte de su madre en 1913. El mago, de origen húngaro, fue invitado por su amigo Sir Arthur Conan Doyle (el padre de Sherlock Holmes) a presenciar en Londres las populares sesiones de Tea and Table moving, en las que personalidades de la alta sociedad de Francia, Inglaterra o EE.UU. se reunían con médiums para comunicarse con sus familiares fallecidos en la Primera Guerra Mundial. Conan Doyle, a pesar de su intelectualidad y racionalismo era un hombre que había perdido a un hijo y a varios familiares más, y se había convertido en un adepto a la causa.

Harry Houdini y Conan Doyle

Harry Houdini y Arthur Conan Doyle durante el tiempo que duró su amistad. Fuente: Internet.

En 1922, Jean Leckie la segunda esposa del escritor inglés, aficionada como su marido al espiritismo, se ofreció a ejercer de médium para contactar con la querida madre de Houdini. Pero este pronto descubrió la farsa, ya que el presunto espíritu se dirigió a él en inglés cuando su progenitora solo hablaba húngaro en vida. Los Conan Doyle justificaron el desliz asegurando que los difuntos eran capaces de aprender otros idiomas.

Jean Leckie

Jean Leckie, segunda esposa de sir Arthur Conan Doyle, en 1922. Fuente: Internet.

El engaño dio paso al nacimiento de una profunda enemistad pública entre dos de las celebridades más admiradas del mundo del arte y del espectáculo de los años veinte. Mientras Conan Doyle seguía creyendo a pies juntillas en la existencia de espíritus y seres que habitaban en otra dimensión, Harry Houdini se esforzaba por demostrar de forma científica la falsedad de tales creencias. De nada sirvió que Houdini le revelara a Conan Doyle algunos de sus trucos ya que el escritor siguió pensando que las habilidades de su examigo eran de origen paranormal.

Houdini con el fantasma de Lincoln

Houdini junto al “fantasma” de Abraham Lincoln. El ilusionista demostró que la imagen de los espíritus que aparecían en fotografías se obtenía mediante la técnica de la doble exposición (Imagen de dominio público).

 

Houdini y un espíritu

Recreación de un fenómeno paranormal en la exposición “Houdini, las leyes del asombro” (Fundación Telefónica, 2017). Houdini intenta capturar a un presunto espíritu. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

Houdini, un ilusionista que basaba sus trucos en la técnica, la ciencia y el entrenamiento deportivo llegó incluso a defender una enmienda ante el Congreso de EE.UU. para tipificar como delito las prácticas espiritistas que se llevaban a cabo en las tertulias de la alta sociedad de su país de adopción. Aunque la propuesta finalmente no salió adelante, el ilusionista continuó denunciando en la prensa los trucos empleados por los supuestos médiums a los que desenmascaraba. Con el tiempo, y gracias al empeño de figuras públicas como Houdini, el movimiento que se había iniciado a mediados del siglo XIX en Francia perdió fuerza y credibilidad.

Houdini escapando encadenado

Harry Houdini no tenía poderes sobrehumanos sino que practicaba de forma técnica y a conciencia cómo escapar encadenado bajo el agua, en barriles, celdas o ataúdes. Fuente: Samia Benaissa Pedriza.

+ info:

Cartel show Houdini

Cartel anunciador de un “show” de Harry Houdini. Autora (foto): Samia Benaissa Pedriza

→A modo de homenaje, cada 31 de octubre, día de Halloween, los seguidores de Harry Houdini practican una sesión de espiritismo en la que intentan contactar con el mago desde el más allá.

A pesar de que fueron muchos los aspirantes a descifrar el código Houdini, nadie fue capaz de adivinarlo. El código estaba formado por diez palabras secretas extraídas de una carta de Arthur Conan Doyle. La esposa del ilusionista, la única persona que lo conocía, reveló finalmente su contenido: “Rosabelle, believe“. Cada letra se correspondía con un número referido a su posición en el alfabeto.

 

→La serie de ciencia ficción El ministerio del tiempo recrea en uno de sus episodios la sesión de espiritismo en la que Harry Houdini pretende comunicarse con su madre fallecida así como el engaño llevado a cabo por el matrimonio Conan Doyle. También cuenta cómo Houdini desenmascaró al español Joaquín Argamasilla, quien pretendía poseer el don de ver a través de los objetos:

Vídeo. El ministerio del tiempo. Temporada 2, capítulo 14. “Tiempo de magia”. Emitido por Televisión Española.

La prosa del transiberiano y las pinturas de Sonia Delaunay

10 Sep

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Poema la Prosa del transiberiano

Portada, texto completo e ilustraciones del poema “La prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia”. Blaise Cendrars/Sonia Delaunay (1913). Imágenes de dominio público.

En 1913, el escritor Blaise Cendrars y la pintora Sonia Delaunay unieron sus fuerzas para crear el primer libro “simultáneo”, una obra híbrida escrita en verso libre bajo la forma de una balada. Un ejemplar de La prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia puede consultarse ahora en la exposición que el Museo Thyssen-Bornemisza ha dedicado a la artista y diseñadora de origen ruso.

El poema rememora el viaje en el tren transiberiano que Blaise Cendrars realizó cuando contaba 16 años, aunque adaptado por la imaginación del autor, que en esta versión literaria va acompañado por la “pequeña Jeanne”, una joven meretriz, desde Moscú hasta París. El poema, escrito en los primeros meses de 1913, innovó tanto por su forma (sin rima ni puntuación en algunos pasajes) como por su presentación. El texto, con una extensión de dos metros, se relaciona con las imágenes creadas por Sonia Delaunay en una edición doblada en acordeón que fue publicada por la revista de Cendrars, Les Hommes nouveaux.

Prosa del transiberiano edición acordeón

La pintura-texto “La prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia”. (Cendrars/Delaunay, 1913). Fuente: Internet.

Sonia Delaunay se inspiró en el ritmo irregular y entrecortado del poema, -similar al de una locomotora- para producir fragmentos desordenados de color entretejidos con la narración. Era la primera vez que poeta y pintora experimentaban con el concepto de “simultaneidad” de forma colectiva, una tendencia que, a decir verdad, carecía de auténtico sentido. El término fue empleado tanto por artistas gráficos (los futuristas, Robert y Sonia Delaunay) como por escritores (el propio Cendrars, Henry-Martin Barzun) para referirse a la modernidad en términos generales (es decir, la ruptura con todas las formas conocidas de interpretar el arte).

Cendrars y Delaunay, dos buenos amigos que había presentado el poeta Guillaume Apollinaire, trataron de explicar que su creación común representaba una forma inédita de contemplar la poesía y la pintura desde una nueva perspectiva sonora y visual. Pero, a pesar de los esfuerzos, el poema no suscitó buenas críticas.

→Fragmento del poema La prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia:

Le Kremlin était comme un immense gâteau tartare croustillé d’or,

Avec les grandes amandes des cathédrales, toutes blanches

Et l’or mielleux des cloches…

Un vieux moine me lisait la légende de Novgorod

J’avais soif

Et je déchiffrais des caractères cunéiformes

Puis, tout à coup, les pigeons du Saint-Esprit s’envolaient sur la place

Et mes mains s’envolaient aussi avec des bruissements d’albatros

Et ceci, c’était les dernières réminiscences

Du dernier jour

Du tout dernier voyage

Et de la mer.

→Traducción libre al castellano (Autora: Samia Benaissa Pedriza):

El Kremlin era como un inmenso pastel tártaro con crocante de oro

Con esas almendras grandes de las catedrales, tan blancas

Y el oro meloso de sus campanas…

Un monje anciano me leía la leyenda de Novgorod

Estaba sediento

Y descifraba unos caracteres cuneiformes

Cuando, de pronto, las palomas del Espíritu Santo echaron a volar sobre la plaza

Y mis manos también se izaron con el crujido de un albatros

Siendo estas, las últimas reminiscencias

Del último día

Del último y definitivo viaje

Y del mar.

→Poema completo “Prose du Transsibérien et de la petite Jeanne de France”, perteneciente al libro recopilatorio Du monde entier au coeur du monde (Blaise Cendrars, 1913):

Prose du Transsibérien (Cendrars, 1913)

Sonia Delaunay siguió trabajando en el concepto de simultaneidad, que aplicó a gran parte de sus manifestaciones artísticas, incluida la moda. Con el estallido de la revolución rusa en 1917, el matrimonio de artistas formado por Robert y Sonia Delaunay decidió instalarse en España. En Madrid, Sonia comenzó a diseñar vestidos para las mujeres de la alta burguesía con tanto éxito que terminó abriendo varias boutiques y los ingresos obtenidos por esta actividad se convirtieron en el sustento principal de la familia. Blaise Cendrars le dedicó su poema “Sur la robe elle a un corps”, inspirado en los vestidos “simultáneos” de la artista.

Contrastes simultáneos. Delaunay 1913

A la izda., “Contrastes simultáneos” (Sonia Delaunay, 1913). A la dcha., “Vestido simultáneo” (Sonia Delaunay, 1913). Fuente: Prensa Museo Thyssen-Bornemisza.

 

Vestidos simultáneos. Delaunay 1925-

A la izda., “Vestidos simultáneos (Tres mujeres, formas, colores)” pintado en 1925 por Sonia Delaunay. A la dcha., abrigo bordado diseñado para la actriz Gloria Swanson por Delaunay en 1925. La prenda está inspirada en el cuadro anterior. Fuente: Prensa Museo Thyssen-Bornemisza.

+ info:

Blaise Cendrars

El escritor Blaise Cendrars. Imagen de dominio público.

El escritor francés de origen suizo Frédéric-Louis Sauser (1887-1961), más conocido por su nombre artístico Blaise Cendrars, es popular por sus obras inspiradas en viajes reales e imaginarios, escritas tanto en verso como en prosa.

Obligado a cursar estudios de comercio por sus padres, a los 16 años huye junto a un traficante y llega hasta Rusia donde aprende el oficio de joyero. En 1912, seguro de su nueva vocación de escritor, se instala en París donde funda la revista Les Hommes Nouveaux y conoce a Robert y Sonia Delaunay.

 

Sonia Delaunay

La pintora Sonia Delaunay. Fuente: Internet.

Sonia Delaunay: su verdadero nombre era Sarah Ilínichna Stern (1885-1979) y había nacido en Ucrania, aunque se dio a conocer como la pintora y diseñadora Sonia Delaunay. Junto a su segundo marido el artista Robert Delaunay, creó el “Simultaneísmo”, una nueva corriente nacida a partir del arte abstracto de comienzos del siglo XX del que ambos fueron también importantes representantes.

→Visita virtual a la exposición “Sonia Delaunay. Arte, diseño y moda”. Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado, 8. Madrid. Hasta el 15 de octubre 2017.

El motel del voyeur, o la crisis de credibilidad del “nuevo periodismo”

6 Ago

Lecturas de verano

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Cubierta de “El motel del voyeur”,

Cubierta de “El motel del voyeur”, del periodista Gay Talese. Editorial Alfaguara. Fuente: Internet.

Lo peor que le puede suceder a un periodista es perder la credibilidad. El asunto se agrava cuando hablamos de un grande del “nuevo periodismo” –Gay Talese-,  que ha trabajado para el New York Times y cuyo talento se basa en analizar hechos, hechos y más hechos.

La publicación del último libro de Talese, “El motel del voyeur”, ha generado una polémica sobre la ética en el uso de las fuentes periodísticas pero también ha servido para visibilizar el contraste que existe entre las nuevas y las viejas formas de hacer periodismo.

En los años sesenta existían periodistas de la competencia gozosos por encontrar fallas que resquebrajasen historias ajenas, sobre todo si estas acababan convirtiéndose en exclusivas superventas. En la actualidad, ese trabajo se lleva a cabo por razones éticas por los equipos de fact-checking de las redacciones, que vienen a realizar el mismo trabajo solo que de forma más rápida y eficaz.

Talese siempre ha defendido el periodismo activo, el ir a buscar las fuentes de información, investigar y documentarse. Y afirma que lleva sesenta años haciendo el mismo trabajo: “no se hace periodismo con Google y por email”, asegura. También lamenta que ya no existan periodistas comprometidos como Woodward y Bernstein, los reporteros del Washington Post que destaparon el caso Watergate.

Pero resulta que a Talese le ha pasado por encima la apisonadora del actual periodismo de investigación y del fact-checking a sus 84 años de edad. Y es difícil determinar la manera en que un periodista experimentado como él ha podido dejarse manipular por una fuente de información que solo cuenta medias verdades. Precisamente Talese, que siempre se ha enorgullecido de contar historias reales sobre personas.

En “El motel del voyeur” el afamado periodista describe con su peculiar estilo aséptico las experiencias como “voyeur” de Gerald Foos, propietario de un motel en Denver (EE.UU.), desde 1966 hasta 1990.

Gerald Foos

Gerald Foos en el motel que regentaba en Denver en los años sesenta. Fuente: Internet.

Según iba escribiendo el libro Talese creía realmente que las historias que iba a contar eran “un experimento sobre la realidad, diferente a lo que vemos en esa farsa que es la telerrealidad” (abc.es. 25.03.2013). Entre ellas, las prácticas sexuales de los clientes del motel y hasta el presunto asesinato de una mujer que fue estrangulada en una de las habitaciones en 1977. Hecho no registrado en los registros públicos sobre crímenes cometidos en Colorado y que Talese no fue capaz de confirmar.

El motel Manor House

El motel “Manor House” donde presuntamente ocurrieron los hechos presenciados por Gerald Foos y narrados por Gay Talese en “El motel del voyeur”. Fuente: Internet.

Tampoco comprobó Talese otros hechos que debieran haber sido documentados como que Foos no fue propietario del motel hasta el año 1969 o que lo vendió en 1980. El autor de “El motel del voyeur” declaró que el fact-checker de The New Yorker presionó a su fuente sin obtener resultados satisfactorios. Y a pesar de ello, decidieron publicar un fragmento en exclusiva. Cuando el libro salió al mercado, las antenas de la competencia se pusieron a funcionar. El contenido era demasiado sabroso (delitos de omisión del socorro, complicidad en un asesinato, violación del derecho a la intimidad) y el diario The Washington Post fue el primero en ponerse a indagar.

Nada más salir a la luz los resultados de la investigación del Washington Post, Talese tuvo que disculparse. Por haber basado su relato en una única fuente de información y en un breve ejercicio de observación participante (el periodista afirma que pasó tres días espiando huéspedes junto al dueño del motel). También por no haber sabido contrastar debidamente los datos aportados por su informante al que pagó por revelar secretos.

Gay Talese.

El periodista estadounidense Gay Talese. Autor: David Shankbone (Licencia CC).

A pesar de lo controvertido del asunto, lo que se cuenta en “El motel del voyeur” no deja de tener un valor narrativo, siempre que se no se utilice un prisma periodístico para interpretarlo. Porque de lo contrario, el resultado solo sería el fruto de un árbol podrido. Una fabulación descrita con maestría, pero sin ningún viso de credibilidad. En definitiva, una ficción literaria totalmente alejada del género que Talese encumbró hace medio siglo y que aun se conoce como “nuevo periodismo”.

+ info:

→“El motel del voyeur” comenzó siendo un artículo que Gay Talese empezó a escribir en el año 2012 utilizando información guardada en sus archivos durante décadas. Talese afirma que fue ese año cuando su fuente le autorizó a contar su historia basada en las horas que Gerald Foos, presunto propietario de un motel de Denver, pasó espiando a sus huéspedes sin que estos lo supieran.

→Las expectativas fueron tan grandes que antes de que saliese a la luz el escándalo, Steven Spielberg llegó a comprar los derechos de autor de “El motel del voyeur” para realizar una futura adaptación cinematográfica.

→Fragmento (primeras páginas) de El motel del Voyeur. Gay Talese. Ed. Alfaguara. 2017.

Primer capítulo en inglés de El motel del voyeur. Fuente: The New Yorker.

Primer capítulo de Más allá del invierno, de Isabel Allende

15 Jun

Novedades editoriales

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Portada de Más allá del invierno

Portada de “Más allá del invierno”, de Isabel Allende. Ed. Plaza Janés. Fuente: Internet.

Los grandes escritores también se bloquean. Es lo que le ocurrió a Isabel Allende cuando se enfrentó al reto de tener que escribir una nueva novela el pasado 8 de enero. La autora de La casa de los espíritus o Los cuentos de Eva Luna reconoció haber atravesado una etapa de sequía creativa tras pasar por un doloroso divorcio y ver morir a varios amigos.

Según Allende, Más allá del invierno es el resultado del esfuerzo (“sé que la inspiración vendrá si tengo la disciplina de sentarme ante la computadora cada día”, XLS Semanal 27.05.2017) y de sus propias vivencias personales. La novela número 23 de la escritora chilena condensa un encuentro ocurrido entre tres personas en una tormenta de nieve en el Estado de Nueva York durante tres días  de enero de 2016, un fenómeno meteorológico real que quizás algunos lectores aun recuerden. Constantes flashbacks ambientados en la Sudamérica de los setenta llevan al lector a vivir y comprender situaciones políticas que conducen al exilio de los personajes.

La trama

Richard Bowmaster, un respetable académico choca fortuitamente su coche con el auto que Evelyn Ortega, una empleada doméstica ilegal que reside en Nueva York, ha sacado a la calle sin permiso de sus patrones. Tras el golpe, Evelyn descubre que hay un cadáver en el maletero. El sorprendente descubrimiento reúne a los implicados en la casa de Bowmaster durante una tormenta de nieve.

Los personajes

Evelyn Ortega: en la novela, Evelyn Ortega es una joven guatemalteca, inmigrante ilegal en Estados Unidos. Su personaje se inspira en los muchos casos de migrantes indocumentados que pasan casa día por la fundación que Isabel Allende creó tras la muerte de su hija Paula, dedicada a prestar ayuda a personas con escasos recursos. La autora decidió visibilizar el acoso que sufren los inmigrantes ilegales en EE.UU. así como el drama que viven muchas familias de hispanos a causa de los ajustes de cuentas de las pandillas criminales.

Lucía Maraz: es el personaje más cercano a la propia Isabel Allende. Se trata de una periodista chilena de 60 años que vivió el golpe de Estado militar del general Pinochet en 1973 y que huyó a Venezuela como exiliada política. Según Allende, “hay mucho de mi vida y mi carácter en ella”. Lucía es profesora visitante en una universidad de Nueva York y vive en un apartamento alquilado en el sótano de su jefe, Richard Bowmaster.

Richard Bowmaster: es un judío de edad madura experto en Derechos Humanos que se enamora inesperadamente  de Lucía Maraz mientras ambos sobreviven a un temporal de nieve en la ciudad de Nueva York. La historia de amor entre los personajes es un reflejo de la renovada situación sentimental de  Isabel Allende tras poner fin a 28 años de matrimonio con el escritor William C. Gordon. “En medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible” es la célebre cita de Albert Camus que sirvió de inspiración a Isabel Allende para tejer una historia de esperanza y segundas oportunidades (la escritora dedica el libro a su nueva pareja, el abogado Roger Cukras).

→Leer primer capítulo de “Más allá del invierno”, de Isabel Allende.

+ info:

Isabel Allende en Venezuela (años setenta)

Isabel Allende en Venezuela en los años setenta. Fuente: Internet.

Isabel Allende decidió escribir Más allá del invierno tras quedar sensibilizada por el drama de los refugiados sirios en Europa y el aumento de la precariedad en el modo de vida de los inmigrantes ilegales en Estados Unidos, país en el que actualmente reside. “Hay que ponerse en el caso de quien arriesga su vida y la de sus hijos para escapar de su país y buscar refugio en otro, donde por lo general es recibido con hostilidad”, afirma la escritora (XLS Semanal, 27.05.2017).

Allende se convirtió en exiliada política tras el golpe de Estado militar acaecido en Chile en 1973. En aquel año, la por entonces periodista chilena buscó refugio en Venezuela con un visado de turista. Al expirar este, durante un tiempo su estatus pasó a ser de inmigrante indocumentada, aunque pronto obtuvo la residencia en el país. Durante tres décadas fue extranjera en EE.UU. antes de nacionalizarse como estadounidense.

Especial día del libro. Recomendaciones y primeros capítulos

23 Abr

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Ilustración literaria

Ilustración literaria. Fuente: Pixabay (Imagen de dominio público).

El día internacional del libro se celebra con descuentos en librerías, concursos, lecturas varias y happenings literarios. Entre las recomendaciones de este año Blogosphera propone obras para todos los gustos: basadas en temas de candente actualidad social, biografías noveladas, ensayos filosóficos y novelas de difícil clasificación.

Actualidad social

 Pierre Lemaitre, Almudena Grandes y George Orwell..

De izda. a dcha. los escritores Pierre Lemaitre, Almudena Grandes y George Orwell. Fuente: Wikipedia (Licencia CC.).

Recursos inhumanos es la última novela de Pierre Lemaitre, un exprofesor de formación profesional a quien el éxito llamó tarde a su puerta. Quizá porque la popularidad no se le vaya a subir a la cabeza ya, el escritor galo sea capaz de expresar de forma tan realista la crudeza de la vida laboral actual en esta novela que por su contenido casi podría formar parte del género de terror.

Primer capítulo de Recursos inhumanos. Pierre Lemaitre. Editorial Alfaguara (2017).

Almudena Grandes escribió Los besos en el pan inspirada por las historias reales surgidas con la crisis económica de 2008 en España. El libro recoge una compilación de conmovedores relatos cortos de ficción narrados con el estilo preciso y claro de la autora. Puro realismo social sin sensiblerías.

Primer capítulo de Los besos en el pan. Almudena Grandes. Tusquets editores (2015).

Las ventas de 1984 se dispararon en Estados Unidos tras la llegada a la presidencia de Donald Trump. Lo cierto es que la novela distópica que a George Orwell se le ocurrió publicar en 1949 pinta un marco político y social tan desesperanzador como el actual. La realidad que se describe en 1984 es una alerta para navegantes y augura un amargo futuro para la libertad de pensamiento y de expresión, no solo en EE.UU, sino en todos aquellos lugares en los que se imponen el totalitarismo y el extremismo ideológicos.

Primer capítulo de 1984. George Orwell. Editorial Harvill Secker (1949)

Biografías

Eduard Limonov,Stéphanie Hochet y Charlotte Salomon

De izda. a dcha. el político y escritor Eduard Limonov, la escritora francesa Stéphanie Hochet y la pintora Charlotte Salomon, fallecida a los 26 años en el campo de concentración de Auschwitz en 1943. Fuentes: Wikipedia y Pinterest (Licencia CC).

Emmanuel Carrère se mete a fondo en las historias que cuenta. Más que narrador es un personaje más de sus novelas, aunque sea uno secundario. En Limonov, Carrère describe a un personaje real, un peculiar y extravagante escritor ruso que llegó a conocer en los años 2000 cuando había sido de todo (soldado mercenario en los Balcanes, mayordomo de un hombre rico en Nueva York) menos famoso. Su entrada en la política rusa como extremista y opositor al régimen establecido le valió sus quince minutos de gloria prorrogados por el fascinante relato de su vida que Carrère reconstruyó en el año 2011 y que le valió el prestigioso premio francés Prix des Prix.

Primer capítulo de Limonov. Emmanuel Carrère. Editorial Anagrama (2013).

En Pétronille, Amélie Nothomb da vida un personaje de ficción inspirado en Stéphanie Hochet, una amiga de la escritora belga. La novela es una biografía de ficción y un ejercicio metaliterario que describe el inicio y el final de la relación entre dos escritoras que se conocen durante una firma de libros. Según el ritual habitual de Nothomb, la novela fue escrita entre las cuatro y las ocho de la mañana, en ayunas y en pijama. Y como las demás, está repleta de ironía y humor ácido.

Primer capítulo de Pétronille. Amélie Nothomb. Editorial Anagrama (2016).

Charlotte, del escritor francés David Foenkinos, obtuvo los premios Renaudot y Goncourt des Lycéens en el año 2014. A primera vista no parecería un libro demasiado recomendable tanto por su contenido (retoma un tema demasiado manido: la vida de una adolescente judía en la Francia ocupada por la Alemania nazi) como por su forma (está escrita en verso).

Sin embargo Foenkinos logra atrapar al lector de forma magistral en este relato sincero y a la vez dramático de Charlotte Salomon, una pintora alemana de origen judío destinada a morir antes de tiempo, lastrada a partes iguales por su historia personal y por las circunstancias históricas que le tocó vivir. Foenkinos tardó ocho años en encontrar la original forma de escribir el libro.

Primer capítulo de Charlotte. David Foenkinos. Editorial Alfaguara (2015)

Filosofía

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer en 1845.

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer en 1845. Fuente: Wikipedia (Licencia CC).

El arte de tener razón de Arthur Schopenhauer constituye todo un manual de la argumentación. Saca a la luz lo mejor y lo peor de la dialéctica para convencer tanto con argumentos razonables como con estrategias insostenibles para defender causas perdidas. Un breve tratado escrito en 1831, con plena vigencia y que podría ser el libro de cabecera de tantos analistas televisivos de la actualidad política  internacional (sobre todo de los mediocres).

El arte de tener razón. Arthur Schopenhauer. Alianza Editorial. (2016)

 

Erich Fromm

El psicoanalista y filósofo alemán Erich Fromm en 1974. Fuente: Wikipedia (Licencia CC).

Erich Fromm escribió El arte de amar en 1956 cuando todavía no existían ni la new wave ni la generación hippie que representaron formas alternativas de quererse a uno mismo y a los demás. En su ensayo de los años cincuenta Fromm advierte de que no existen ni las princesas ni los príncipes azules idealizados por las películas de Hollywood y de que los sentimientos de aprecio personal y de apego hacia los demás se aprenden con el tiempo.

El arte de amar trata todas las formas de amor posible en una sociedad desarrollada: fraternal, paterno, personal, erótico y religioso, y funciona mejor que los libros de autoayuda.

Primer capítulo de El arte de amar. Erich Fromm. Paidós (2016)

Novelas

Patrick Modiano. Portada de “Domingos de Agosto”.

El escritor francés Patrick Modiano. Fuente: Wikipedia (Licencia CC). A la dcha. portada de “Domingos de Agosto”. Anagrama, 2015.

Patrick Modiano escribe novelas con una trama narrativa como excusa para describir sentimientos y sensaciones. En Domingos de agosto (1986) el escritor construye una historia policíaca ambientada en la Costa Azul alrededor de la cual gira el verdadero argumento: las relaciones personales, la visión subjetiva del otro, el miedo, la nostalgia y la pérdida. Impresiones y emociones recurrentes también en otras novelas evocadoras del mismo autor como Accidente nocturno (2003) o En el café de la juventud perdida (2007).

Primer capítulo de Domingos de agosto. Patrick Modiano. Editorial Anagrama (2015).

Richard Ford. Portada de "Canadá"

El escritor estadounidense Richard Ford. Fuente: Wikipedia (Licencia CC). A la dcha. portada de “Canadá”. Anagrama, 2013.

Richard Ford, último premio de Asturias de las Letras, ha recorrido una larga trayectoria como escritor. Su trilogía sobre Frank Bascombe, un perdedor de clase media (El Periodista deportivo, El Día de la Independencia y Acción de Gracias) es un brillante relato costumbrista de la sociedad norteamericana de los últimos cuarenta años, narrado con sinceridad y meticulosidad. Ford recibió el premio Pulitzer de literatura por El día de la independencia (2003), una narración que transita por la América de Ronald Reagan, la reconversión profesional, las familias reconstruidas y la especulación inmobiliaria.

Richard Ford también es el autor de Canadá (2013), una novela que comienza como una película de atracos, avanza explorando ásperos e incómodos territorios humanos y termina con una esperada redención. La verborrea de Ford sigue siendo marca de la casa aunque en esta ocasión exprese desasosiego, en ocasiones suscite compasión y venga rodeada de un pegajoso halo de tristeza.

Primer capítulo de Canadá. Richard Ford. Editorial Anagrama (2013).

+ info

→El día internacional del libro se celebra anualmente el 23 de abril con el objetivo de fomentar la lectura y proteger los derechos de autor. Se trata de una iniciativa promovida por la Unesco desde 1996.

→La fecha propuesta por la Unión Internacional de Editores coincide con el fallecimiento de William Shakespeare y Miguel de Cervantes en 1616.

→La ciudad de Conakry (Guinea) ha sido la elegida en 2017 para representar las celebraciones del Día internacional del libro a nivel mundial.