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Los enemigos de la cultura

9 Sep

Conectados

Semana del 03 al 09 de septiembre de 2018

Autora: Samia Benaissa Pedriza

El museo nacional de Río de Janeiro y los escarpines escarlatas de Judy Garland.

El museo nacional de Río de Janeiro en llamas y los escarpines escarlatas de Judy Garland recuperados por la policía. Fuente: Internet.

A Luzia la encontraron muerta en Brasil en 1975. Lo extraordinario es que muriese dos veces: la primera por causas violentas hace 12.000 años y la segunda en el incendio del museo nacional de Río de Janeiro. Porque los restos de la mujer más antigua de América Latina han quedado definitivamente calcinados por las llamas. Junto a ella han perecido 20 millones de piezas arqueológicas, tesoros paleontológicos y colecciones indígenas con dos siglos de historia.

Tradicionalmente, la ignorancia y el poder han sido los grandes adversarios de la cultura. El patrimonio cultural de los pueblos vencidos ha supuesto un botín de guerra para los ganadores desde el inicio de los conflictos armados. Y la destrucción de los signos de identidad de una civilización sometida es un símbolo máximo de supremacía y de autoridad. La biblioteca de Alejandría, fundada por los Ptolomeos y, en su tiempo, la más grande del mundo, fue incendiada por los romanos en su senda de dominación. Más recientemente, el sectarismo de las guerras en Siria e Iraq ha mermado irremediablemente el acervo milenario de las culturas de Oriente Medio.

Pero también la desidia y la codicia pueden ser ángeles exterminadores. El incendio del museo nacional de Río de Janeiro es solo un signo más de los tiempos. Las causas del incendio apuntan a una negligencia, ocasionada por la escasez de fondos públicos dedicados a su mantenimiento. Lo que conduce a pensar que en el siglo XXI, a la cultura no solo la amenazan enemigos harto conocidos, sino también la pobreza material y espiritual de sus guardianes. Solo 100.000 euros han sido los culpables de que se perdieran siglos de historia acumulada del continente americano.

La apetencia por el dinero también está detrás de la pérdida y reciente recuperación de otro tesoro cultural, esta vez de índole cinematográfica. Quizá para compensar tanta tragedia, el mundo del séptimo arte recuperaba estos días un icono dado por perdido por varias generaciones de espectadores. El par de escarpines escarlatas que Judy Garland llevara en la célebre película “El mago de Oz” en 1939 han podido ser recuperados, trece años después de que fuesen robados del museo dedicado a la actriz en Minnesota.

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El fin de ETA y la paz entre las dos Coreas

6 May

Conectados

Semana del 30 de abril al 06 de mayo de 2018

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Fin de ETA. Paz en Corea.

Observadores internacionales certifican la disolución de ETA (declaración de Arnaga). A la dcha., los líderes Kim Jong-un (Corea del Sur) y Moon Jae-in (Corea del Norte). Fuente: Internet.

Medio siglo de historia acaba de disolverse en apenas siete días. De un plumazo, el terrorismo de ETA ha sido barrido del mapa y el enfrentamiento entre las dos Coreas ya es cosa del pasado. Podría parecer el final feliz de un cuento de Perrault donde todos son felices y acaban comiendo perdices, pero la realidad es otra.

Más de cuarenta años de atentados terroristas sufridos en España no desaparecen de la memoria colectiva con el anuncio de la disolución de la banda ETA. Tampoco la división política, ideológica, social y económica que viven los habitantes de las dos Coreas va a dar paso a un mundo feliz, aunque en Corea del Norte ya viven uno similar al que imaginara Aldous Huxley en 1932.

El fin de ETA es una noticia que nadie que haya vivido el siglo XX podría visualizar en un futuro próximo. Hace veinte años sonaba a utopía, pero la lucha sostenida contra el terrorismo y la unidad de los partidos políticos dio sus frutos, caídos de un árbol en ocasiones muy podrido (no olvidemos la guerra sucia contra el terrorismo y los GAL). Y en Corea, ¿qué asiático adulto podría soñar con que en 2018 un líder surcoreano, de comportamiento errático y peregrino, haría retrasar las agujas del reloj hasta 1950, justo antes de una guerra cuya paz jamás fue realmente firmada?

Pero las imágenes benevolentes de los líderes coreanos fumando la pipa de la paz y la puesta en escena de la banda terrorista ETA casi parecen fake news en la era de Internet y las redes sociales. En realidad, la resolución de estos conflictos territoriales no obedece a causas nobles, sino más bien a un intento por salvar los trastos en guerras perdidas hace mucho tiempo.

→Seguir leyendo artículo: El fin de ETA y la paz entre las dos Coreas.

Contención frente a la barbarie

26 Mar

Conectados

Semana del 20 al 26 de marzo de 2017

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Sting Barcelona 2017. Atentado Londres

El cantante británico Sting en el estreno de su última gira europea en Barcelona. Debajo imagen del atentado terrorista cometido en el puente de Westminster (Londres). Fuente: Internet y http://www.atlantico.net (Licencia CC).

En los años ochenta en el Reino Unido había una “dama de hierro” al frente del gobierno. Treinta años después otra mujer “fuerte” (Donald Trump dixit) ocupa el puesto. Aunque las circunstancias han cambiado dramáticamente: en los últimos días Theresa May ha anunciado el pistoletazo oficial de salida del Reino Unido de la UE, se ha enfrentado a las presiones de los independentistas escoceses y ha sufrido un atentado yihadista cometido a las puertas del Parlamento mientras el Big Ben marcaba la hora.

Horas antes de que se cometiera el ataque terrorista –y de que en Bélgica se conmemorara el primer aniversario de otro atentado infame del EI- el cantante británico Sting estrenaba en directo su nuevo disco reivindicativo. De la peor manera imaginable, Sting acabó poniendo la banda sonora a un día que parecía haber amanecido como otro típico día inglés, plomizo e intrascendente, pero que nadie intuía bárbaro y mortífero.

La sobremesa previa a la hora del té pudo haber sido el momento propicio para rodar otra película de James Bond con espectaculares escenas de acción en el puente de Westminster y uno de los temas de Sting sonando de fondo. Pero todo fue demasiado real. Cinco muertos, decenas de heridos, un asaltante abatido a tiros, la Cámara de los Comunes sitiada y la primera ministra May saliendo a la fuga del Parlamento.

El mundo suma otro atentado al orden público, planeado para echar por tierra los principios democráticos, la libertad de existir en un mundo multicultural, en el epicentro de la Europa políglota y multirracial.

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Edward Snowden, un puñado de rumores

13 Feb

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Edward Snowden

Xilografía de Edward Snowden. Autor: Felipe Crespo (Licencia CC).

La vida de Edward Snowden desde que decidiera sacar a la luz las miserias del espionaje estadounidense, solo puede calificarse de incierta. Precariedad e inseguridad son los términos que definen su modo de vida desde que en 2013 huyese a Hong Kong con una ristra de información confidencial sobre el modo en que la NSA (la Agencia Nacional de Seguridad) espía a los ciudadanos del mundo. Incluidos los gobernantes de potencias aliadas de EE.UU. que obviamente no se lo tomaron demasiado bien.

Hasta ahora el exanalista informático respiraba tranquilo en Rusia donde se le ha concedido una prórroga del permiso de residencia del que gozaba hasta el año 2020. Pero tras pasar cuatro años en el gélido país de Vladimir Putin, Snowden teme ahora por su suerte tras la llegada de Donald Trump a la presidencia de EE.UU.

Los abogados de Snowden intentaron que Barack Obama le concediese el indulto antes de finalizar su mandato. Algo altamente improbable teniendo en cuenta que Snowden asegura que reveló lo que sabía porque se sintió decepcionado por la pasividad de Obama. Al ahora expresidente le quedó claro que Snowden no era el soldado Manning, otro delator condenado a 35 años de privación de libertad, que sí se enfrentó a un proceso judicial y sí mostró arrepentimiento.

¿Qué pasa con Edward Snowden? Cien mil firmas apoyaron la petición de indulto de Manning ante la Casa Blanca pero solo quinientas respaldaron la de Snowden. El exempleado de la NSA recibe apoyo institucional de Amnistía Internacional y de Human Rights Watch pero hasta la fecha no ha logrado que ningún país se muestre dispuesto a ofrecerle asilo político en su territorio.

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Elecciones EE.UU. Donald Trump, presidente sorprendente

9 Nov

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Donald Trump, presidente electo de EE.UU.

Donald Trump en su primer discurso como presidente electo de los Estados Unidos. Fuente: Internet.

La victoria del polémico Donald Trump sobre la aspirante del partido demócrata Hillary Clinton representa para muchos un indicador de cambio profundo en la no tan antigua historia política de Estados Unidos. El candidato republicano no es el primer político sin experiencia que alcanza la presidencia del país más influyente del continente americano, pero posiblemente sí haya sido el más controvertido. La presidencia de un arrogante Donald Trump  a priori anuncia grandes transformaciones en EE.UU y en el resto del mundo, aunque surgen dudas sobre la virtualidad de un cambio más aparente que trascendente.

La victoria de Donald Trump

Donald Trump ha ganado las elecciones a la presidencia de Estados Unidos por un cuestionado margen de votos, una situación no del todo inusual en las grandes citas electorales del extenso país americano. El antecedente más reciente: las disputadas elecciones que dieron la victoria a Georges W. Bush en el año 2000. Una diferencia escasa de 500.000 votos a favor de Al Gore no impidió ser presidente a un candidato republicano tan cuestionado como Donald Trump por su incapacidad para hacer frente a los desafíos de una nueva presidencia en tiempos de cambio.

En estas elecciones Donald Trump tampoco se ha presentado como el abanderado del cambio político y social en EE.UU. Sus propuestas para “volver a hacer América grande” (construir muros contra la inmigración ilegal, deportar a 11 millones de trabajadores ilegales, recuperar Guantánamo, vigilar indiscriminadamente a la ciudadanía) no han sido innovadoras ni revolucionarias, ni siquiera populistas, sino más propias de partidos de extrema derecha. Trump, un independiente que entró como un viento huracanado en el partido republicano, ha empleado durante la campaña una estrategia de comunicación directa, con mensajes extremistas e incendiarios, cuya única finalidad era llamar la atención de un electorado pasivo y desencantado.

→Vídeo. Intervención de Donald Trump durante el último debate electoral con Hillary Clinton. El candidato republicano expresa su opinión en contra de la inmigración ilegal. Fuente: Canal oficial de Donald Trump en You Tube.

Hillary Clinton, ni cambio ni recambio

Tras los comicios, algunos se preguntan si Donald Trump ha ganado realmente las elecciones o si no ha sido Hillary Clinton quien las ha acabado perdiendo por exceso de confianza. Para muchos votantes demócratas decepcionados con Barack Obama, la exprimera dama norteamericana no ha representado el cambio deseado y prometido. Ni tampoco un recambio político, porque Clinton se ha mostrado diferente a Obama la hora de hacer política. A Hillary le han votado las mujeres, las clases medias blancas y las minorías étnicas, pero también las grandes corporaciones y las élites económico-financieras. Meses atrás, durante las primarias del partido demócrata, logró vencer al resto de candidatos “izquierdistas” posicionándose sin miedo hacia la derecha de su propia formación política. Una estrategia que posiblemente le haya hecho perder más votos de los deseados.

Hillary Clinton durante un mitin en Arizona

Hillary Clinton durante un mitin en Arizona en marzo de 2016. Autor: Gage Skidmore (Licencia CC).

El papel de los indecisos parece haber sido fundamental para inclinar la balanza del lado de Trump, más allá de los mensajes provocadores, de los escándalos surgidos durante la campaña electoral o de las maniobras de acoso y derribo del adversario. En contra del establishment, los estadounidenses han votado paradójicamente esta vez por la opción más nacionalista y proteccionista, dentro y fuera de su territorio. Mientras, el resto de potencias mundiales se preguntan si Donald Trump finalmente se atreverá a poner en práctica sus propuestas más discutidas, en qué tiempos y bajo qué formas.

Continuismo político

Los analistas políticos han vendido estas elecciones como un enfrentamiento polarizado entre dos candidatos opuestos en las formas aunque no tanto en el contenido. Ambos han defendido la estabilidad de un sistema económico liberal con algunas concesiones extra a las políticas sociales asumidas por el Estado, en el caso de Hillary Clinton. Aunque poco se ha difundido del contenido real de los respectivos programas electorales.

Al contrario de lo que ocurrió durante las presidenciales que dieron el triunfo a Barack Obama en 2008, la campaña no se ha desarrollado en los nuevos medios sino en un canal tan tradicional como efectivo: la televisión. Los medios audiovisuales han caricaturizado a los oponentes -un empresario racista y xenófobo y una exprimera dama engañada- y exprimido su popularidad para ganar audiencia a golpe de telerrealidad. Ya sea por conveniencia o por indiferencia, tanto Clinton como Trump se han dejado convertir en dos productos de consumo enfrentados en una sociedad marcada por los dictados de los medios de comunicación.

→Vídeo. Participación de la candidata demócrata Hillary Clinton en el programa de entretenimiento “The Tonight Show” presentado por Jimmy Fallon. Clinton mantiene una conversación telefónica con un ficticio Donald Trump. Fuente: You Tube.

Durante la larga campaña electoral -año y medio si incluimos los procesos internos de selección interna de candidatos por cada partido- los americanos han ido descartando todas la opciones más próximas al cambio social: Bernie Sanders fue derrotado por Hillary Clinton en las primarias del partido demócrata y los candidatos de otros partidos como el Green Party son opciones anecdóticas para los estadounidenses que siguen prefiriendo hacer uso del voto útil y erigir opciones mayoritarias en el Congreso -casi exclusivamente en manos de Republicanos o Demócratas-.

Bernie Sanders y Jill Stein

El aspirante y senador por Vermont Bernie Sanders era el preferido por el sector más “izquierdista” del partido demócrata. Fuente: Congreso de los EE.UU. (sanders.senate.gov). Imagen de dominio público. A la dcha., la activista Jill Stein, candidata presidencial del Green Party. Autor: Gage Skidmore (Licencia CC).

A pesar del descontento social por los bajos salarios en Estados Unidos y de la carestía de los seguros privados de salud, los estadounidenses no se muestran especialmente interesados en instaurar un sistema público de salud inclusivo y garantista, acostumbrados a tener que pagar por casi todo lo esencial (vivienda, educación o sanidad). Lo mismo ocurre con los altos índices de criminalidad que nadie quiere vincular a la tenencia descontrolada de armas, o la inmigración ilegal a la que se sigue culpando del aumento del desempleo.

La ausencia de una voluntad real por afrontar cambios políticos profundos por parte de Hillary Clinton y Donald Trump en las últimas elecciones presidenciales se explica por la inexistencia de un cambio social significativo. La sociedad estadounidense es aun una entidad en su mayoría conservadora y monolítica, y ello a pesar de la aparente polarización mediática construida por los medios durante la campaña electoral. Los resultados electorales que han dado la victoria a Donald Trump son buena prueba de ello.

+ info:

→El 20 de enero de 2017, Donald Trump se convertirá en el 45 presidente de EE.UU. Trump ha dado al traste con las aspiraciones de Hillary Clinton de convertirse en la primera mujer presidenta en la historia de su país. Desde que en 1872 la sufragista Victoria Woodhull presentase su candidatura (sin votos) solo 17 mujeres más lo han intentado en el pasado, sin éxito.

→El sistema electoral estadounidense no permite a los electores votar directamente por un candidato. Los votantes eligen un determinado número de compromisarios por Estado que a su vez votan por cada candidato. A pesar de que Hillary Clinton obtuvo 395.000 votos directos más que Donald Trump, este sumó un total de 306 compromisarios, superando la mayoría necesaria de 270 votos para proclamarse presidente de Estados Unidos.

Resultados de las elecciones presidenciales en EE.UU. por Estados (2016).

El matrimonio Clinton junto a Donald Trump.

El matrimonio Clinton junto a Donald Trump. Fuente: Internet.

Las relaciones entre Hillary Clinton y Donald Trump

Se da la circunstancia de que en 1968 Hillary Clinton fue presidenta de la asociación Young Republicans y becaria del partido republicano en el Congreso de EE.UU. Poco después su ideología dio un rumbo hacia ideas más progresistas.

En el pasado, el matrimonio Clinton recibió donaciones de Donald Trump para fines políticos a través de la Fundación Clinton. En 2012, el mediático empresario decía de Hillary Clinton que era una mujer “fantástica”. “Me gustan mucho ella y su marido”, llegó a afirmar Trump en la cadena Fox.

Documental “Así se hizo Trump”. Fuente: RTVE. Año: 2016. Contenido disponible hasta el 11-11-2016.

Documental “Hillary Clinton, una mujer a abatir” (A woman on the edge). Fuente: RTVE. Año: 2016. Contenido disponible hasta el 11-11-2016.

Radicalización express en un mundo 2.0

16 Jul

Opinión

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Atentado en Niza.

Arriba, momento en que el camión conducido por Mohamed Lahouaiej Bouhel es detenido por la policía en el paseo marítimo de Niza. Debajo, el célebre hotel Negresco en el Paseo de los Ingleses. Fuente: Notimex Tv y Anna M. Stevenon (Licencia CC).

Thomas Weber, autor del último libro sobre Hitler, “Cómo Hitler se convirtió en nazi”, afirma que la radicalización se da en contextos históricos diferentes, que ocurre de “forma gradual pero relativamente rápida” y que resulta casi imposible de invertir.

Mohamed Lahouaiej Bouhel, autor del atentado terrorista perpetrado hace dos días en Niza y reivindicado por el Estado islámico, era un lobo solitario de 31 años, poco o nada religioso y no tenía vínculos conocidos con el extremismo islámico. Contaba con un perfil tan aparentemente anodino e inofensivo que a las autoridades francesas les ha costado confirmar la existencia de un vínculo terrorista con el atropello mortal e intencionado de 84 personas en plena Costa azul.

En el libro de Weber se cuenta que el punto de inflexión en la radicalización de Adolf Hitler, un soldado común y corriente y sin demasiadas luces, fue la visión de una Alemania caída y humillada tras la Primera Guerra Mundial en el Tratado de Versalles (1919). Pero hasta 1923, cuando Hitler dio su fracasado golpe de Estado pasaron cuatro años. Un tiempo relativamente corto en el que se desarrolló el germen de lo que más tarde sería el nacional-socialismo.

El desencadenante de la radicalización express de Lahouaeij Bouhel aun se desconoce. “La radicalización ha sido muy rápida”, declaraba Bernard Cazeneuve, ministro del Interior de Francia. Tan rauda que nadie la vio venir, lo que abre una inquietante grieta en el entramado de la lucha contra el terrorismo internacional y en la seguridad nacional, que ha quedado en entredicho.

El contexto histórico en el que se ha llevado a cabo la apresurada radicalización de Mohamed Lahouaiej Bouhel es aquel en el que un simple cuchillo de cocina o un camión de gran tonelaje son capaces de sembrar el pánico en cualquier punto de la civilización occidental ante la impotencia de unos gobernantes incapaces de proteger la vida de sus ciudadanos una y otra vez.

Adolf Hitler recurrió a la propaganda como arma arrojadiza en un mundo no globalizado todavía. Al principio sin demasiado éxito, después aupado por las élites de una sociedad profundamente racista. Casi un siglo después, el terror sigue empleando los mismos recursos e instrumentos: la violencia indiscriminada y la guerra psicológica ejercida esta vez sobre una sociedad tecnológica y mediatizada que facilita peligrosamente y de forma inmediata la difusión de todo tipo de mensajes, incluidos los sectaristas.

Cuarenta y ocho horas después de la tragedia, la sociedad internacional sigue conmocionada, pero los turistas ya han vuelto a desfilar por el icónico Paseo de los Ingleses. Aunque nunca más volveremos a evocar del mismo modo el famoso paseo marítimo de Niza, ni sus glamurosos hoteles y restaurantes. Hasta el elegante Negresco se ha convertido estos días en un improvisado hospital de campaña. Escenas más propias de un conflicto bélico que lamentablemente tiene visos de perdurar en el tiempo.

Miguel de Cervantes y William Shakespeare, juntos pero no revueltos

23 Abr

Día Internacional del libro

Especial Conectados. 400 aniversario

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Miguel de Cervantes y William Shakespeare

A la izda. retrato de Miguel de Cervantes firmado por Eduardo Balaca en el siglo XIX (Museo del Prado). A la dcha., retrato de William Shakespeare atribuido a John Taylor (National Portrait Gallery de Londres). Imágenes de dominio público.

Desde que en 1995 la UNESCO declarase el 23 de abril como día internacional del libro y de los derechos de autor, la conexión entre Miguel de Cervantes y William Shakespeare ha quedado universal y atemporalmente  fijada. Aunque la idea original surgió en la mente de un modesto editor valenciano que en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera convenció al gobierno para dedicar un día al año a promover la escasa cultura literaria de los españoles.

Miguel de Cervantes y William Shakespeare probablemente sean los dos mayores escritores en lengua castellana e inglesa que haya dado la literatura universal. La repercusión e influencia de sus obras a lo largo de los siglos es indiscutible, pero aunque  compartieron una misma época histórica, muy pocas cosas más tuvieron en común.

Miguel de Cervantes Saavedra provenía de una familia de juristas caída en desgracia. La ruina económica de su familia le obligó a desempeñar los oficios de  soldado y recaudador de impuestos a la Iglesia lo que le valió tres excomuniones  por parte de la misma institución en la que su abuelo había colaborado como juez de la Santa Inquisición. William Shakespeare (o Shakspere, Shaksper y Shake-speare,  según las diversas grafías patronímicas admitidas en la época isabelina), por el contrario, descendía de una buena familia que supo conservar su posición económica. Tuvo la oportunidad de desarrollarse como actor y dramaturgo y conocer el éxito en vida.

Cervantes, ávido lector desde la infancia -un hecho poco común en la España del siglo XVI- era un entusiasta del teatro. Pero aunque escribió obras de este género–los célebres entremeses- nunca gozó de la aceptación popular que  sí lograron las comedias de Lope de Vega, mucho menos tradicionales y moralistas que las de Cervantes. Shakespeare, en cambio, centró su producción literaria en el teatro de forma casi exclusiva. Lo cierto es que el escritor inglés nunca consiguió destacar como novelista, un terreno que le resultaba difícil de manejar y que parecía estar reservado para Cervantes de forma preferente.

Se dice que William Shakespeare se inspiró en un personaje de la primera parte de El Quijote para escribir una comediaCardenno– que se representó  tan solo en dos ocasiones ante la Corte Inglesa. De la Historia de Cardennio solo se conserva un extracto tras el incendio del Teatro del Globo en 1613 y según los expertos se trataría de una obra escrita a dos manos por Shakespeare y otro escritor apellidado  Fletcher. Cervantes  por su parte, nunca oyó hablar del genio inglés, lo que da una medida fiel del nivel de apertura cultural de la España de los siglos XVI y XVII.

La historia es verosímil aunque lo que resulta contrastado es que Miguel de Cervantes no consiguió disfrutar del reconocimiento universal de sus obras  hasta casi el final de sus días. El éxito de El Quijote fue moderado durante el Siglo de Oro español y Cervantes murió pobre y enfermo de diabetes a los 68 años de edad. La fecha exacta de su muerte es desconocida- al igual que la de su nacimiento- y tan solo se conserva el registro de la fecha de su entierro, el 23 de abril de 1616. William Shakespeare falleció alcoholizado ese mismo día en su tierra natal, aunque  según el calendario gregoriano por el que se regía  la Iglesia católica,  dicha fecha se correspondía en realidad con el 3 de mayo.

Ni en la fecha de su muerte coincidieron  ciertamente Shakespeare y Cervantes, pero sí lo hicieron en la repercusión mundial de sus obras, innovadoras en sus respectivos géneros e influyentes en los movimientos literarios que surgieron a partir del siglo XIX en Inglaterra y en España a finales del XVIII. En 2016 el mundo conmemora los 400 años transcurridos desde la desaparición de estos dos genios de la literatura universal, una celebración que cobra mayor importancia si cabe en los últimos tiempos de cambios culturales y digitales.

+ info:

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es la obra escrita más traducida en el mundo después de la Biblia y el Corán. Se la considera la primera novela moderna de la historia. Fue publicada en dos partes entre 1605 y 1615. Entremedias, Cervantes escribió sus Novelas Ejemplares.

En esa misma época, existe un misterioso vacío en la vida de William Shakespeare. Los historiadores no han sido capaces de determinar todavía qué fue de la vida artística y personal del dramaturgo inglés durante los últimos años de la década de 1590.

→Los expertos coinciden en afirmar que la  muerte de Miguel de Cervantes no ocurrió el 23 de abril de 1616 sino un día antes, en la noche del 22 de abril. La falta de exactitud  sobre las fechas de nacimiento y muerte del escritor se debe a la costumbre de la época de registrar solo los hechos oficiales como bautizos, bodas y entierros.

→Según expertos alemanes, William Shakespeare no murió a causa de su alcoholismo sino a consecuencia de un cáncer a los 52 años en su localidad natal de Statford-upon-Avon. La fecha del 23 de abril de 1616 como día de su fallecimiento es exacta según el calendario juliano, vigente en la Iglesia de Inglaterra hasta mediados del siglo XVIII. Al igual que Cervantes, se desconoce la fecha concreta del nacimiento de William Shakespeare. Se conjetura que sucedió unos días antes del 26 de abril de 1564 según los datos registrados en su partida de bautismo.

→No existen retratos oficiales de Miguel de Cervantes y William Shakespeare. El español fue retratado por Juan de Jaúregui pero ninguno de los retratos pintados por el artista puede identificarse a ciencia cierta con el escritor de El Quijote. El retrato Chandos  atribuido a John Taylor  puede considerarse la representación más verosímil que se conoce de William Shakespeare. El título del retrato se debe a su propietario, James Brydges, primer duque de Chandos.

→Artículo relacionado: De Cervantes a Cervantes

El trato inhumano de Anders Breivik y Leopoldo López

20 Mar

Conectados

Semana del 14 al 20 de marzo de 2016

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Anders Breivik y Leopoldo López

El autor de la matanza de Utøya, Anders Breivik, haciendo el saludo nazi (izda.) y el opositor venezolano Leopoldo López. Fuentes: Flickr Day Donaldson y A. Davey (Licencia CC).

Anders Breivik, autor del asesinato en Noruega de 77 personas en el verano de 2011, ha comparecido ante la justicia de su país, no para responder nuevamente por sus actos, sino para demandar al Estado por infligirle presuntos tratos degradantes e inhumanos en prisión. Las instalaciones en las que Breivik, neonazi de 37 años, pasa sus días cuentan con biblioteca, acceso a radio, prensa y televisión,  gimnasio y actividades de ocio.

Breivik, condenado a 21 años de prisión revisables, ve transcurrir el tiempo en una celda de tres habitaciones de 31 metros cuadrados en régimen de aislamiento por su peligrosidad social. Si bien no mantiene contacto con otros presos, en su espaciosa celda dispone de televisión, DVD, consola Play Station, libros, máquina de escribir y aparatos de musculación.

Mientras, en Venezuela, el opositor al régimen del presidente Nicolás Maduro, Leopoldo López, condenado a 14 años de prisión por instigar una revuelta política en su país, cuenta los días en una celda de 2×2 metros, con apenas ventanas. López ha pasado siete meses de los dos años que lleva cumpliendo condena en régimen de aislamiento: en una habitación sin ventilación, sin espejos y con solo una hora de patio al día. A Leopoldo López, reconocido por Amnistía Internacional como preso de conciencia, le siguen cámaras, micrófonos y varios funcionarios de contrainteligencia militar a cada paso que da cuando se junta con otros presos políticos en la cárcel.

De Anders Breivik hemos sabido que solo le vigilan los anodinos funcionarios de la prisión de Skien en la que cumple condena y en cuyo gimnasio se siguen ahora las sesiones del nuevo proceso judicial por razones de seguridad. Si bien  las autoridades noruegas han reconocido que revisan su correspondencia, también han alegado que lo hacen para evitar que sus mensajes de odio racista se propaguen y puedan inspirar a otros criminales.

Durante tres horas Breivik tuvo ocasión de ser escuchado y probar sus acusaciones de tratos vejatorios, entre ellos, verse obligado a comer alimentos de marcas baratas de los supermercados noruegos y beber café frío. El asesino en serie de Oslo y Utøya acusa además al Estado noruego de estar conduciéndole al suicidio por el aislamiento al que se ve sometido. Argumenta pérdida de memoria y de concentración para proseguir sus estudios de ciencias políticas desde la cárcel.

Leopoldo López también ha perdido agudeza visual en prisión, pero además ha pasado hambre (se puso en huelga cuando unos hombres armados secuestraron en su celda a Daniel Ceballos, un compañero), ha sufrido censura (solo parte de sus diarios clandestinos han podido salir a la luz milagrosamente) y ha aguantado humillaciones como  la que siguió a una protesta en la cárcel por su traslado a otro penal: como represalia,  los guardias lanzaron a los presos bolsas con excrementos humanos y cortaron el agua durante doce horas para evitar la limpieza de las celdas.

Leopoldo López y Anders Breivik comparten una vida en prisión y un alto perfil mediático, pero muy poco más. El opositor venezolano ha recibido el apoyo de personalidades políticas internacionales y a pesar de la censura, su voz se escucha alta y clara gracias a su esposa Lilian Tintori,  tanto en España como en Europa. A Anders Breivik, la justicia de su país también ha intentado acallarle -se ha negado a retransmitir el proceso judicial por televisión- aunque en su caso la decisión se ha tomado por estrictas razones de seguridad pública.

La justicia, ciega, no siempre computa en su balanza la medida exacta de lo que pesa. Los casos de Breivik y Leopoldo López no se basan en una diferencia de grado o de apreciación ideológica. Las presiones que Leopoldo López y su familia soportan a diario tienen más que ver con la ausencia de una justicia real que con su ineficiencia; lo de Anders Breivik es simplemente un cuento chino.

+ info:

El opositor venezolano Leopoldo López, exalcalde de Charao, publica en España el libro “Preso pero libre”(Península, 2016), un relato de los malos tratos infligidos en prisión desde que en el año 2014 se entregara a las autoridades acusado de provocar un levantamiento callejero contra el presidente Nicolás Maduro en el que resultaron muertas varias víctimas civiles.

→Leer primer capítulo de “Preso pero libre”

Alexander Litvinenko: el pasado siempre vuelve

27 Ene

Autora: Samia Benaissa Pedriza

El caso Litvinenko.

De izda. a dcha., Alexander Litvinenko en su lecho de muerte en el University College Hospital, el presidente ruso Vladimir Putin y el exmagistrado del Tribunal Supremo británico, Robert Owen. Debajo: La policía investiga el asesinato de Litvinenko en el Millenium Hotel de Londres. Fuentes: Internet y Wikipedia (Licencia CC).

La historia sitúa el final de la Guerra fría en 1991, cuando la URSS dejó de ser una unión de repúblicas soviéticas y parecía que las sórdidas historias de espías dejarían de ser una fuente de inspiración constante para el imaginario colectivo.

Pero el llamativo asesinato en Londres del espía ruso Alexander Litvinenko cometido presuntamente por dos agentes de los servicios rusos de inteligencia en el año 2006 vino a sacarnos una vez más de la edad de la inocencia.

Diez años después del crimen se publican las conclusiones de una investigación de naturaleza política encargada por el parlamento británico en el año 2012 al exmagistrado del Tribunal Supremo, Robert Owen. Y el informe, de 329 páginas, no tiene desperdicio.

En primer lugar porque la estructura del relato y el estilo de narración lo convierten en una mezcla entre un informe científico-técnico, una investigación periodística y una novela policiaca. Es probable que Sir Robert Owen haya creado un nuevo género periodístico-literario casi por casualidad y sin esperarlo. Que tiemblen los popes del nuevo periodismo.

Al comenzar la lectura del informe, el lector tiene la impresión de estar recorriendo las líneas de una rigurosa investigación periodística, con sus antecedentes, sus hechos, la descripción de personajes clave y otras informaciones de interés organizadas en partes y capítulos con títulos clásicos como “Alexander Litvinenko: su vida en Rusia y en el Reino Unido, su enfermedad y su muerte” (tercera parte) o “¿Enemigo del Estado ruso?” (cuarta parte).

Además el juez no oculta que entre las fuentes de la investigación incluyó publicaciones como The Litvinenko File del periodista de investigación Martin Sixsmith o The Terminal Spy, de Alan Cowell.  Todo con la finalidad de diseñar un perfil de la víctima lo más próximo a la realidad del caso.

Pero si nos adentramos un poco más en la lectura observamos que Owen adopta unas formas de expresión cercanas al drama y a la novela negra clásica. “¿Quién querría asesinar a Alexander Litvinenko?” o “¿Quién ordenó el asesinato?” son preguntas que Owen formula para introducir las partes 4 y 9 de la investigación.

No resulta difícil imaginar a Sir Robert Owen sentado en una butaca de cuero inglés sugiriendo y descartando hipótesis como si de un moderno Sherlock Holmes se tratara. “¿Se auto envenenó Alexander Litvinenko?”, se plantea el juez en el capítulo 5 de la octava parte. “¿Si el Sr. Litvinenko no vertió el polonio 210 en la tetera aquella tarde, quien lo hizo?”, continúa con su razonamiento. “Estoy seguro de que los Sres. Lugovoy y Kovtun vertieron polonio 210 en la tetera del Pine Bar el 1 de noviembre de 2006”, termina por afirmar. Elemental, querido Watson.

Es de agradecer que en su informe el antiguo magistrado decidiera emplear un estilo de narración asertivo, claro y en ocasiones obvio hasta la saciedad. También que incluyese valoraciones personales y que se expresase sin miedo en primera persona (“me siento plenamente satisfecho de que los servicios de inteligencia británica y las instituciones de gobierno británicas en general no tuviesen nada que ver en el asesinato de Alexander Litvinenko ”, llega a decir en sus conclusiones).

Para terminar de convertir el informe en un best seller, habría que añadir al documento unas cuantas fotografías que ilustrasen las localizaciones principales y el valioso listado de “dramatis personae” que incluye Owen en los anexos de la investigación.

Aunque para ser sinceros, la investigación ordenada por la Cámara de los Comunes ha conseguido generar más ruido que furia. Las afirmaciones del magistrado sobre la “probable” autoría intelectual del crimen que recaería en el propio presidente Vladimir Putin y en Nikolai Patrushev, el responsable de los servicios de seguridad rusos (FSB) solo han servido para enturbiar temporalmente las relaciones diplomáticas entre Rusia y el Reino Unido.

De momento el gobierno ruso solo ha decidido tomarse las acusaciones como una muestra más del “fino humor británico”. Que nadie espere pues acciones contundentes ni reales amenazas. Como mucho, algunas expresiones de descontento mutuo al estilo de la Guerra fría, que ya parecía un vestigio del pasado.  Aunque el pasado siempre vuelve.

+ info:

Informe Litvinenko completo (inglés, PDF). The Litvinenko Inquiry. Report into the death of Alexander Litvinenko. Ponente: Sir Robert Owen. Enero de 2016.

Cataluña, Gran Bretaña y los riesgos de gobernar de cara a la galería

15 Nov

Conectados

Semana del 09 al 15 de noviembre de 2015

Autora: Samia Benaissa Pedriza

 David Cameron y Artur Mas (dcha.).

El primer ministro británico David Cameron y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas (dcha.). Fuente: Guillaume Paumier y Wikipedia (Licencia CC).

La resolución independentista votada esta semana por el parlamento catalán y auspiciada por los desafíos soberanistas de Artur Mas ha encendido la mecha del desasosiego político en España. Mientras, en Europa, un envalentonado David Cameron retaba una vez más a sus socios europeos con el anuncio de un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE, que se celebrará antes de finales de 2017.

Las reivindicaciones independentistas en Cataluña no son nuevas, aunque ahora han tomado impulso con el apoyo de un sector de la opinión pública, aprovechando los efectos de la crisis económica. Es claramente comprensible que la mala gestión de los asuntos públicos haya sido capaz de dinamitar la confianza de los catalanes en sus instituciones de gobierno, aunque no se trate de un asunto privativo de una sola región española.

En el Reino Unido, también parece que la crisis económica ha dado alas a los partidos minoritarios, euroescépticos y separatistas. La presión ejercida por el polémico UKIP y el descontento con Europa de un sector del partido conservador británico han obligado a David Cameron a formular una estrategia política de alejamiento de las instituciones comunitarias, al menos de cara a la galería.

En estos días David Cameron amenazaba con salirse del club europeo si sus socios no aceptan sus condiciones de permanencia, centradas básicamente en mantener con ellos una relación comercial y solo comercial. Cameron exige una mayor liberalización de las reglas del mercado único y una práctica exclusión del Reino Unido de las cooperaciones reforzadas de la Unión, en particular en todo lo que atañe a la cuestión migratoria. En definitiva, una nueva prórroga para que el Reino Unido conserve su estatus histórico de “enfant terrible” y privilegiado.

Lo curioso es que las propuestas del premier británico han sido acogidas con benevolencia por Angela Merkel, también conservadora y consciente de que las presiones del gobierno inglés no se salen demasiado del guion acordado. “Si mantenemos una voluntad real de encontrar soluciones, entonces confío razonablemente en que llegaremos a un acuerdo”, ha dicho al respecto la canciller alemana.

La maniobra de Cameron era de esperar. A nivel interno puede permitírsela porque que juega sobre seguro (nadie quiere una Unión Europea sin el Reino Unido, incluidos los británicos). Pero Artur Mas, no. Si pensaba el líder catalán que sosteniendo las tesis de los separatistas catalanes obtendría los votos necesarios para mantener un poder político erosionado por sus errores en el gobierno de la Generalitat, está claro que se equivocaba. Porque aunque Mas ha intentado apostar a caballo ganador, al final el rocín le ha salido desbocado y contestón.

Pero algo sí ha conseguido hacer bien Artur Mas: correr una tupida cortina de humo para enmascarar los problemas de gestión de los asuntos públicos de Cataluña en los últimos tiempos. Una estrategia a todas luces fracasada en el plano personal porque el triunfo electoral de los independentistas se ha logrado a costa de su más que probable desalojo del poder. No parece que Mas midiera bien las consecuencias de alinearse con las fuerzas del separatismo catalán que están resultando ser bastante más correosas de lo que en principio esperaba.

Diseñar tácticas políticas, llegar a acuerdos y forjar alianzas entre partidos es normal en un régimen democrático saneado. Que surjan nuevas voces con propuestas diferentes y hasta opuestas en una democracia es reconfortante y saludable, pero siempre que no se superen los límites de la legalidad y del Estado de Derecho. Y en esa delgada línea es donde Artur Mas ha estado balanceándose últimamente como un funambulista sin red. Si nadie lo remedia, puede que esta vez sí acabe cayendo al vacío político.