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Pierre Bonnard. Exposición en la Fundación Mapfre

10 Nov

Agenda cultural

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Panel decorativo. "Mujeres en el jardín".

“Mujeres en el jardín” (1890-1891). Pierre Bonnard. Cuatro paneles decorativos formados por “Mujer con vestido de lunares blancos”, “Mujer sentada con gato”, “Mujer con vestido de cuadros” y “Mujer con esclavina”. La obra abre la exposición sobre el artista en la Fundación Mapfre. Fuente: Internet.

Pierre Bonnard, poco conocido en España pero admirado en el extranjero, tuvo la suerte de gozar de un reconocimiento artístico en vida casi desde el inicio de su carrera. La Fundación Mapfre ofrece ahora una retrospectiva sobre su obra, la primera en tres décadas que se presenta en España.

Una oportunidad casi única porque en la actualidad son contados los cuadros de Bonnard que se exhiben de forma permanente en nuestro país: el Retrato de Misia Godebska (1908) en el Museo Thyssen-Bornemisza y otras cuatro pinturas más expuestas en el Museo Reina Sofía y la colección Juan Abelló.

La exposición, organizada por el Museo de Orsay de París (guardián de un volumen importante de su producción artística), la Fundación Mapfre y los Fine Arts Museums de San Francisco, muestra 80 pinturas, una decena de dibujos y medio centenar de fotografías tomadas por Bonnard a lo largo de su dilatada carrera.

¿Pero quién era Pierre Bonnard en realidad?

Bonnard y “la vie en rose”

Pierre Bonnard era hijo de un ministro de Defensa francés. Había nacido a finales del siglo XIX en un ambiente económicamente desahogado, con todas las posibilidades materiales a su alcance. Acudió a prestigiosos colegios y, financiado por su padre, cursó estudios en la Académie Julian y la Escuela de Bellas Artes de París. Ello a cambio de seguir simultáneamente la carrera de Derecho, con escaso interés por su parte.

En la Académie Julian conoció a un grupo de pintores con los que fundaría el grupo de los “nabi”, un conjunto de artistas postimpresionistas que pretendían representar el mundo a través de formas simples y una explosión de color.

Hacia 1890 Bonnard pinta el mundo que mejor conoce: el de la burguesía parisina tanto en escenas familiares (meriendas al aire libre, paseos por el bosque) como en actos sociales típicos de las clases altas (ballets, sesiones de teatro). Innova en los encuadres (las figuras y escenas aparecen cortadas), el enfoque a menudo borroso, el movimiento y el color.

Pierre Bonnard. Les danceuses. Musée d´Orsay

“Danseuses” o “Le Ballet “, hacia 1896. Óleo sobre cartón pegado. Museo de Orsay. Pierre Bonnard. El plano picado y las bailarinas recuerdan en cierto modo a Degas. Fuente: Flickr (Licencia CC).

Pierre Bonnard. "La loge".

“El palco” (“La loge”), 1908. Óleo sobre lienzo. Museo de Orsay. Pierre Bonnard. La escena representa a los hermanos Bernheim-Jeune, Gaston y Josse, acompañados de sus respectivas esposas. La figura de Gaston aparece recortada en su mitad superior. Fuente: http://www.loffit.abc.es (Licencia CC).

Pintor, ilustrador, decorador

Pierre Bonnard poseía un talento expansivo. Su firma aparece en anuncios publicitarios, ilustraciones de libros, litografías, fotografías y también paneles decorativos, una dedicación que le reportó pingües beneficios. Porque a principios del siglo XX se puso de moda que las mansiones de los nuevos ricos fuesen decoradas con obras de gran formato por artistas en boga. Y Pierre Bonnard logró hacerse un hueco entre los afortunados.

“La symphonie pastorale”, panel decorativo de 1916-1920.

“La symphonie pastorale”, panel decorativo de 1916-1920. Óleo sobre lienzo. Pierre Bonnard. Fue un encargo de los hermanos Bernheim-Jeune para su residencia parisina. La pintura forma parte de un conjunto de cuatro paneles hoy en día dispersos por el mundo. Fuente: http://www.loffit.abc.es (Licencia CC).

El pintor supo mantener una provechosa relación profesional con sus clientes y también con sus marchantes de arte, los hermanos Bernheim-Jeune, quienes le procuraron todo tipo de encargos. Bonnard consiguió atraer a clientes de todos los continentes -es conocida en su obra la influencia del japonismo- y con el tiempo sus obras  fueron a parar a coleccionistas privados repartidos por todo el mundo.

En 2015 se pudo reunir por primera vez desde que el artista lo pintara, un panel decorativo de cuatro hojas separadas por el tiempo y el negocio del arte. Se trata de La Cueillette des pommes (“La recogida de manzanas”), un panel de 1899 exhibido en la exposición retrospectiva sobre Pierre Bonnard que el Museo de Orsay organizó el pasado verano en París. La reconstrucción fue posible gracias a la colaboración de sus propietarios: el Museo de Orsay y coleccionistas privados de Estados Unidos (Richmond, Virginia) y Japón (Kanagawa).

"La cueillette des pommes".

“La cueillette des pommes”, hacia 1899. Es uno de los cuatro paneles que componen la obra “La recogida de manzanas”. El panel, de inspiración japonesa, se encuentra en Kanagawa, Japón. Pierre Bonnard. Fuente: Internet.

Los años de la guerra: no es oro todo lo que reluce

La llegada de las vanguardias no sedujo precisamente a Pierre Bonnard quien adoptó una actitud despreocupada frente a las nuevas corrientes artísticas y los grandes acontecimientos históricos del nuevo siglo. En la década de 1910, pintó obras de inspiración clásica, paisajes idílicos y retratos, obras todas ellas, muy alejadas de la violencia de los conflictos bélicos que sacudían al viejo continente. Bonnard prefirió centrarse en expresar en sus cuadros sentimientos de carácter íntimo y describir escenas propias de la vida privada y doméstica.

La situación personal de Pierre Bonnard fue una constante fuente de inspiración artística. En 1899 había conocido a una mujer de origen humilde llamada Maria Boursin con la que posteriormente contraería matrimonio. Boursin, una mujer introvertida, hipocondríaca y con evidentes desórdenes mentales, cambió su nombre por el de Marthe de Méligny para parecer más digna de la clase social a la que pertenecía su esposo.

Marthe trabajó como modelo para una serie de pinturas sobre desnudos femeninos y fotografías nudistas tomadas por Bonnard. Aunque no fue la única que le sirvió de inspiración: en 1925, su amante Renée Monchaty, decidió poner fin a sus días al conocer que el artista había contraído matrimonio. El suceso inspiró a Bonnard una serie de desnudos en los que el cuerpo de una mujer sin cara aparece en posición horizontal sumergida en una bañera, en actitud pasiva.

“Marthe en el barreno”, 1908-1910.

“Marthe en el barreno”, 1908-1910. Pierre Bonnard. Fotografía de Marthe, esposa de Pierre Bonnard. Imagen tomada por el artista. Fuente: http://www.loffit.abc.es (Licencia CC).

 

“Desnudo en la bañera”, 1925.

“Desnudo en la bañera”, 1925. Óleo sobre lienzo. Pierre Bonnard. Tate Gallery de Londres. Fuente: http://www.loffit.abc.es (Licencia CC).

A Bonnard bien se le puede calificar de artista hedonista. Viajó por Italia y España y vivió durante un tiempo en el norte de África. En 1910 dejó París y se trasladó a vivir al sur de Francia donde adquirió algunas propiedades al borde del mar. Allí pintó cuadros de temática familiar, escenas de naturaleza acogedora y exuberantes paisajes de la Costa Azul.

Siguió fotografiando a sus amigos y seres queridos en los jardines de sus residencias privadas en la Provenza y la Costa Azul. Algunas de aquellas instantáneas le servirían posteriormente para organizar la composición de sus cuadros, cada vez más alejados de las tendencias postimpresionistas que fueron surgiendo con el paso de los años. Bonnard murió a la edad de 80 años en su residencia de Le Cannet, en la Provenza francesa.

“Le jardín”, 1936-1938.

“Le jardín”, 1936-1938. Óleo sobre lienzo. Pierre Bonnard. Museo de Arte Moderno de la villa de París. Fuente: http://www.loffit.abc.es (Licencia CC).

+ info:

Exposición Pierre Bonnard. Fundación Mapfre. Paseo de Recoletos, 23. Madrid. Del 19 de septiembre de 2015 al 10 de enero de 2016. Entrada libre.

Pierre Bonnard autorretrato.

Autorretrato de Pierre Bonnard, 1889. Óleo sobre lienzo. Fue el primer autoretrato del artista pintado cuando solo tenía 22 años de edad. Fuente: Internet.

Pierre Bonnard (1867-1947) fue un artista completo. Se dio a conocer por sus ilustraciones en un conocido anuncio de champán en 1899 pero su verdadera vocación fue la pintura. Es conocido por ser el fundador de los “nabi” (profeta, en hebreo), un grupo de pintores postimpresionistas poco convencionales influidos por Gauguin y el japonismo, una tendencia al alza en los albores del siglo XX. En Bonnard encontramos rasgos del impresionismo, del naturalismo, del simbolismo y hasta de la abstracción en algunas de sus obras, por lo que se le considera un artista difícil de clasificar.

 

 

 

 

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Exposición Sorolla y Estados Unidos

4 Ene

Últimos días. Hasta el 11 de enero.

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Retrato de Thomas Fortune Ryan (Joaquín Sorolla, 1913).

Retrato de Thomas Fortune Ryan (Joaquín Sorolla, 1913).Imagen de dominio público.

La Fundación Mapfre da una vuelta de tuerca  a la obra de Joaquín Sorolla con una selección de 150 obras ambientadas en la experiencia americana del pintor valenciano. El grueso de la exposición se centra en la producción de Sorolla presentada y comercializada en Estados Unidos entre los años 1909 y 1911. Entre el conjunto de obras exhibidas destaca la serie de retratos de miembros de la alta sociedad americana de principios de siglo XX, entre ellos los mecenas Archer Milton Huntington y Thomas Fortune Ryan.

El contexto en el que se inserta la exposición es de indudable opulencia burguesa. Aunque Joaquín Sorolla se había dado a conocer en Estados Unidos por sus escenas de realismo social expuestas en Berlín, París o Londres, lo que más demandaba la sociedad acomodada del otro lado del Atlántico eran retratos de familia, de potentados industriales o exuberante naturaleza en flor.

“¡Otra Margarita!” (Joaquín Sorolla, 1892).

“¡Otra Margarita!” (Joaquín Sorolla, 1892). Imagen de dominio público. El cuadro representa a una mujer detenida por infanticidio y custodiada por la Guardia Civil.

“Triste herencia” (Joaquín Sorolla, 1900).

“Triste herencia” (Joaquín Sorolla, 1900). Imagen de dominio público. Escena de realismo social: unos niños con polio se bañan en la playa.

“¿Qué cuando pinto? Siempre. Estoy pintando ahora, mientras lo miro y hablo con usted.” (Joaquín Sorolla, 1909)

Sorolla pintaba casi compulsivamente desde que comenzó a pintar en su juventud. Por ello no es de extrañar el ingente volumen de cuadros pintados por encargo de sus clientes norteamericanos en tan solo dos años.  Sorolla fue descubierto por Archer Milton Huntington, un magnate de la industria del ferrocarril y los astilleros, enamorado de la cultura española. Huntington inauguró en 1908 la Hispanic Society of America en Nueva York y un año después organizó la primera exposición retrospectiva de Sorolla en Estados Unidos. El éxito cosechado permitió a Sorolla prorrogar su estancia en el país para terminar las obras encargadas por otros miembros destacados de la alta sociedad americana.

“Cristóbal Colón saliendo del puerto de Palos” (Joaquín Sorolla, 1910).

“Cristóbal Colón saliendo del puerto de Palos” (Joaquín Sorolla, 1910). Imagen de dominio público. Pintura encargada a Sorolla por Archer Milton Huntington.

Joaquín Sorolla utilizó los retratos realizados a su propia esposa e hijos en España como reclamo comercial en Estados Unidos. Clotilde en traje negro (1906), un retrato de la esposa del pintor, fue adquirido por Huntington para la Hispanic Society, quien también le encargó una serie de trabajos sobre las distintas regiones de España así como la decoración de la biblioteca de la entidad.

Clotilde García del Castillo, esposa de Joaquín Sorolla, fue el modelo de “Clotilde en traje negro” (Joaquín Sorolla, 1906).

Clotilde García del Castillo, esposa de Joaquín Sorolla, fue el modelo de “Clotilde en traje negro” (Joaquín Sorolla, 1906). Imagen de dominio público.

La relación de Sorolla con los mecenas del arte estadounidenses no fue solo profesional. Con Thomas Fortune Ryan mantuvo una relación de amistad. Ryan, empresario de la industria tabacalera, de seguros y transportes, tenía amigos comunes con Sorolla como el escultor Auguste Rodín. Ryan siguió a Sorolla hasta París, donde el español pintó su retrato, incluido en la exposición.

Sorolla también pintó el retrato de un colega, el artista Louis Comfort Tiffany, representado en el jardín de su mansión de Long Island por el que pagó 8.000 dólares de la época. Sorolla y Tiffany se habían conocido en 1909 cuando el norteamericano reconoció el talento del español en una exposición en la Hispanic Society of America. No solo le compró cuatro cuadros sino que además decidió que Sorolla fuese su retratista.

Retrato de Louis Comfort Tiffany (Joaquín Sorolla, 1911).

Retrato de Louis Comfort Tiffany (Joaquín Sorolla, 1911). Imagen de dominio público.

“He tenido que dar serias calabazas a muchos señores de Búfalo y de Nueva York, pues todos piden retratos y ahora empiezo a notar que el retrato puede ser arte.” (Joaquín Sorolla).

Retrato de la reina Victoria Eugenia de Battenberg (Joaquín Sorolla, 1911).

Retrato de la reina Victoria Eugenia de Battenberg (Joaquín Sorolla, 1911). Imagen de dominio público.

Sorolla ejerció de embajador extraoficial de la cultura española en el Nuevo Mundo. Los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia habían ejercido de patrocinadores del arte español con sendos retratos suyos pintados por Sorolla y expuestos en el extranjero. El porte aristocrático de la Reina Victoria Eugenia fascinó a las damas de la alta sociedad norteamericana, que pidieron a Sorolla que pintase sus retratos. Del mismo modo impresionaron  a los adinerados empresarios americanos los retratos de intelectuales españoles de la época como Vicente Blasco Ibáñez, Aureliano de Beruete o Raimundo de Madrazo, todos ellos adquiridos por la Hispanic Society of America. Pero no solo pintó Sorolla retratos de burgueses. También la clase política se interesó por su pintura y el presidente de Estados Unidos,  William Howard  Taft,  terminó encargándole su retrato.

Retratos del presidente de EE.UU., William Howard Taft (1909) y de Mary Lilian Duke (1911). Joaquín Sorolla.

Retratos del presidente de EE.UU., William Howard Taft (1909) y de Mary Lilian Duke (1911). Joaquín Sorolla. Imágenes de dominio público.

“Me sería imposible pintar despacio al aire libre aunque quisiera. Hay que pintar deprisa porque, cuánto se pierde fugaz que no vuelve a encontrarse.” (Joaquín Sorolla).

Los viajes del pintor español entre 1909 y 1911 a Estados Unidos dieron lugar a una importante producción artística que no solo incluyó cuadros sino también improvisados dibujos y gouaches que recogían escenas de la vida cotidiana del pintor durante su estancia en distintas ciudades norteamericanas. La exposición en la Fundación Mapfre incluye una muestra de los dibujos que Sorolla realizó de forma rápida e impulsiva en el dorso de los menús del hotel Savoy en la Gran Manzana y otra adicional de escenas de calle vistas desde el hotel The Blackstone en Chicago.

Joaquín Sorolla en  1908.

Joaquín Sorolla en 1908. Autora: Gertrude Käsebier. Imagen de dominio público.

 

A su regreso a España, Sorolla, que estaba en la cumbre de su carrera, siguió vinculado a la burguesía española. Continuó pintando en el jardín de su palacete de Madrid -en la actualidad reconvertido en el Museo Sorolla- hasta el año 1920, cuando sufrió una apoplejía mientras preparaba un retrato, La Señora de Pérez de Ayala. Falleció tres años más tarde en Cercedilla, rodeado por toda su familia.

 

 

+ info:

Exposición Sorolla y Estados Unidos. Fundación Mapfre. Paseo de Recoletos 23. Madrid. Hasta el 11 de enero de 2015. Horario: lunes, de 14:00 a 20:00. Martes a sábado: de 10:00 a 20:00. Domingo y festivos: de 11:00 a 19:00. Entrada libre.

Visita virtual a la exposición Sorolla y Estados Unidos en la Fundación Mapfre.

Exposición. Hubert de Gyvenchy y el tiempo entre costuras

9 Dic

Agenda cultural

Hasta el 18 de enero de 2015

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Givenchy y Audrey Hepburn

Fotografías de Hubert de Givenchy en su taller y Audrey Hepburn por Richard Avedon para la promoción del primer perfume de Givenchy, “L´interdit” (1957). Autora: Samia Benaissa Pedriza.

El museo Thyssen-Bornemizsa presenta la primera retrospectiva en España sobre las creaciones del modisto Hubert de Givenchy, mito viviente de la alta costura de todos los tiempos. “No merezco esto” afirmó emocionado el coutourier galo al ver su nombre sobreimpresionado en la entrada de la exposición. Aunque la opinión mayoritaria sea otra: no en vano Givenchy, alumno aventajado del genio Balenciaga, ocupa por derecho propio un lugar destacado en la historia de la moda de los últimos sesenta años.

Hubert de Givenchy es pura historia viviente. En 1952 abrió su maison en París dedicada a la alta costura. Y tan solo dos años más tarde, incorporaba los principios de esta al prêt à porter, cuando el concepto ni siquiera se había inventado todavía. Elegancia, clase, glamour y calidad en los tejidos son sus señas de identidad. En todas las épocas y con independencia de las circunstancias sociales, económicas o culturales.

Vestido de cóctel negro (1957)

Vestido de cóctel con falda abullonada en terciopelo negro y tafetán drapeado (Hubert de Givenchy, invierno de 1957). Autora: Samia Benaissa Pedriza.

Las creaciones de Hubert de Givenchy expuestas en el museo Thyssen son especiales porque se trata de un centenar de obras seleccionadas por el propio modisto en colaboración con el comisario de la muestra, Eloy Martínez de la Pera. Y esto no es nada habitual. Ha sido el propio Givenchy, de 87 años de edad, el que ha elegido cada uno de los vestidos, trajes, sombreros y complementos que adornan los maniquíes del museo. Hasta ha vuelto a dibujar algunos de los bocetos originales de sus famosos trajes.

Bocetos de Givenchy

Bocetos redibujados por el propio Hubert de Givenchy para la exposición en el museo Thyssen-Bornemisza. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

Sombreros Givenchy

Selección de sombreros de distintas épocas y estilos elegidos por Hubert de Givenchy. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

La mayoría de las creaciones que se exhiben en el museo Thyssen pertenecen a  distintas colecciones de la maison Givenchy así como a colecciones privadas cedidas por clientas del famoso modisto. Al recorrer cada una de las salas, el visitante tiene la impresión de estar dando un paseo por el tiempo. Desde los años cincuenta hasta el año 1995, fecha de la retirada del modisto. Desde su icónica blusa en lino Bettina (1952) hasta los trajes que lucieron Jacqueline Kennedy, la duquesa de Windsor, Carolina de Mónaco, Jerry Hall o Audrey Hepburn en grandes momentos de la historia del siglo XX.

Blusa_Bettina

La camisa “Bettina”, diseñada en 1952, fue el primer gran éxito comercial de la “maison” Givenchy. El modisto la bautizó así en honor a la modelo Bettina, famosa en la época de la posguerra. A la dcha., un boceto de la camisa del ilustrador René Gruau.

vestidos Jacky Kennedy

A la izda., abrigo rosa diseñado por Hubert de Givenchy para Jacqueline Kennedy en 1959. A la dcha., abrigo y traje de satén lucido por la esposa de JFK en una recepción en Versalles en 1961. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

 

vestido Carolina de Mónaco

Vestido regalado por Hubert de Givenchy a la princesa Carolina de Mónaco por su quinto cumpleaños en 1960. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

La amistad con la bella actriz de Vacaciones en Roma (1953) o Desayuno con Diamantes (1961) duró cuarenta años y surgió de forma casual. Givenchy la confundió con otra actriz de Hollywood, Katherine Hepburn, cuando la intérprete acudió a su taller para adquirir vestuario para su película Sabrina (1954). A partir de entonces Hepburn y Givenchy formaron un tándem personal y profesional que dio como fruto algunas de las imágenes más icónicas del séptimo arte en películas como Una cara con ángel (1957), Encuentro en París (1964) o Cómo robar un millón (1966).

vestidos Audrey Hepburn

A la izda., célebre taje de satén negro que lució Audrey Hepburn en “Desayuno con diamantes” (Givenchy, 1961). En la imagen de la dcha., vestido de Givenchy lucido por la actriz en “Cómo robar un millón” (1966). Autora: Samia Benaissa Pedriza.

La trayectoria de Givenchy solo se puede interpretar dentro de un contexto histórico determinado. Como cuenta el propio diseñador, la alta costura era posible cuando existían clientas fieles a un estilo propio y a un diseñador.  Audrey Hepburn fue sin duda alguna la que mejor se identificó y entendió la iconografía del diseñador. “Es él quien me ha dado un look, un estilo, una silueta propia”, reconocía la actriz, fallecida en 1993.

Vestido rojo Audrey Hepburn

Vestido de noche en raso rojo con cuerpo de plumas y fajín de lentejuelas que perteneció a Audrey Hepburn. Es un Hubert de Givenchy conservado en el Museo del Traje/CIPE (1992-1994). Autora: Samia Benaissa Pedriza.

La casa Givenchy alcanzó su máximo esplendor en los años sesenta. Las mujeres con influencia y proyección pública de la época -princesas, aristócratas, primeras damas, actrices de Hollywood- querían ir vestidas por el modisto de la mañana a la noche. Ello posibilitó la elaboración de varias colecciones al año que se vendían para ser lucidas en el día a día de sus dueñas y no solo en ocasiones especiales.  Givenchy recuerda ahora con nostalgia aquella época y se lamenta de que las casas de alta costura se dediquen más a otras cosas (venta de perfumes y complementos): “Para mí, la moda es el pasado”, afirma el modisto.

vestidos Jerry Hall y Wallis Simpson

Vestido de noche en punto de seda de Jerry Hall, modelo y exesposa de Mick Jagger, perteneciente a la colección de invierno de 1975. A la dcha., vestido de luto encargado a Givenchy por Wallis Simpson para el entierro de su esposo, el duque de Windsor, en 1969. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

Los años setenta y ochenta dieron lugar a más diseños innovadores como el traje saco, el uso del cuero en el prêt à porter o los trajes de novia en rosa. Y todo ello sin olvidar los espléndidos trajes de noche en negro del maestro Givenchy elaborados en materiales nobles y formas limpias.

trajes de novia Givenchy

Trajes de novia de todas las épocas de la “maison”Givenchy (1984-1995). Autora: Samia Benaissa Pedriza.

 

trajes prêt à porter Givenchy

Trajes de la colección “prêt à porter” de Givenchy en cuero (piel de cordero) de 1991.

vestidos noche Givenchy

De izda. a dcha. trajes de noche de la colección Hubert de Givenchy de 1987, 1995 y 1994. Autora. Samia Benaissa Pedriza.

A mediados de los años noventa, con 68 años, Givenchy decidió retirarse con un desfile en el que participaron tanto modelos icónicas (Carla Bruni) como costureras anónimas para el gran público pero que habían acompañado al modisto en su larga andadura profesional. Posiblemente Givenchy cerraba no solo un desfile sino también el final de una época.

En este otoño-invierno de 2014 las tendencias en las pasarelas se centran en la comodidad y el estilo trendy. Karl Lagerfield (Chanel) ha presentado sus propuestas para la primavera-verano de 2015 con un desfile reivindicativo sobre los derechos de las mujeres en las calles de París. La casa Schiaparelli -donde Givenchy comenzó su carrera- acaba de rescatar la alta costura tras décadas de ostracismo y Riccardo Tisci, el actual sucesor de Givenchy en su maison no goza de la simpatía del maestro. Con la ausencia de Balenciaga e Yves Saint Laurent y con Givenchy jubilado, ¿es el signo de los tiempos o es que realmente estamos ante un nuevo tiempo entre costuras?

+ info:

Exposición Hubert de Givenchy. Museo Thyssen-Bornemizsa. Paseo del Prado, 8. Madrid. Hasta el 18 de enero de 2015. Horario: lunes a domingo de 10:00 a 19:00. Viernes y sábados: de 10:00 a 21:00.

Los diseños de Givenchy se exponen junto a quince obras pictóricas del museo Thyssen de Zurbarán, Rothko, Miró, Delaunay y Georgia O´Keeffe. Las obras también han sido elegidas por el propio modisto para ser mostradas junto a sus vestidos en la exposición.

→Ver fotogalería de la exposición.

→Ver video de la exposición. Fuente: RTVE. Duración: 01:17 minutos.

video Hubert de Givenchy

Exposición. Stephen Shore o el espíritu de la contradicción

19 Nov

Últimos días. Hasta el 23 de noviembre.

Autora: Samia Benaissa Pedriza

“U.S. 97, Sur de Klamath Falls, Oregón (1973)”. Stephen Shore.

“U.S. 97, Sur de Klamath Falls, Oregón (21 de Julio de 1973)”. Stephen Shore. Fuente: http://www.ruralc.com (Licencia CC).

Stephen Shore es un rebelde, le gusta nadar a contracorriente en la marea de tendencias y modas instauradas desde que la fotografía se convirtió en arte, allá mediados los setenta. Aunque el carácter alternativo de Shore se manifestó bastante tiempo atrás. La Fundación Mapfre ofrece la primera retrospectiva del artista en España con una muestra de 300 obras expuestas cronológicamente desde los años sesenta hasta la actualidad. El recorrido es extenso e incluye tanto la producción más reconocida de Shore como fotografías inéditas.

La rebeldía de Shore podría también interpretarse como exceso de creatividad. A los nueve años descubrió tempranamente su vocación y con solo 14 catorce logró que el MOMA (Museo de Arte moderno de Nueva York) le comprase tres fotografías. Entre 1965 y 1967 trabajó para la Factory de Andy Warhol. Y es posible que fuese allí donde encontró la inspiración para sus primeras series fotográficas. “Me atraen las variaciones sobre un mismo tema” afirma Shore, que en su día también fue técnico de iluminación de los conciertos de The Velvet Underground.

La obra más reconocida de Stephen Shore American Surfaces (1971-1972) y Uncommon Places (1973-1981) ocupa un lugar central en la exposición. Shore sorprendió a los puristas con estas series de imágenes de tipo amateur, de apariencia común y corriente sobre objetos y espacios de la vida cotidiana estadounidense. La  “Snapshotness”, término inventado por Shore para referirse a esas tomas fotográficas, no obtuvo buenas críticas en los setenta. En aquella época Shore hacía justo lo contrario que los demás fotógrafos, mucho más preocupados por reivindicar la fotografía artística. Utilizaba cámaras de 35 mm como todos, pero también cámaras de gran formato para lograr fotografías en color que, por su dificultad, le obligaban a hacer una sola toma.

“Beverly Boulevard y La Brea Avenue, Los Angeles, 1975”. Stephen Shore.

“Beverly Boulevard y La Brea Avenue, Los Angeles, 21 de junio de 1975”. Stephen Shore. Fuente: http://www.futuropasado.com (Licencia CC).

“Sunset Drive In, West 9th Avenue, Amarillo, Texas, 1974”. Stephen Shore.

“Sunset Drive In, West 9th Avenue, Amarillo, Texas, 1974”. Stephen Shore. Fuente: http://www.ruralc.com (Licencia CC).

Posteriormente en la serie Winslow, Arizona, realizada ya con cámaras digitales, Shore decidió que la comodidad no le motivaba y  que seguiría poniéndose a prueba haciendo una sola toma para capturar imágenes. Una actitud tan genial como la reflejada en las tomas únicas de las películas de Woody Allen.

Para elaborar American Surfaces  viajó por Estados Unidos durante 18 meses. “A los dos días de empezar el viaje me di cuenta de que le estaba haciendo fotos a lo que comía, a las camas en las que dormía. Estaba haciendo un diario”. Algo quizá no tan alejado de las fotografías de la gente común colgadas a diario en las redes sociales, pero con 40 años de antelación.

“Habitación 125, Westbank Motel, Idaho Falls, Idaho (18 de julio de 1973)”. “Uncommon Places”. Stephen Shore.

“Habitación 125, Westbank Motel, Idaho Falls, Idaho (18 de julio de 1973)”. Pertenece a la serie “Uncommon Places”. Stephen Shore. Fuente: http://www.eldiario.es (Licencia CC).

“Carretera Federal 89, Arizona, junio de 1972” Stephen Shore. “American Surfaces”.

“Carretera Federal 89, Arizona, junio de 1972” Stephen Shore. De la serie “American Surfaces”. Fuente: http://www.eldiario.es (Licencia CC).

Uncommon Places, publicada como monografía en 1982 se convirtió en el libro de cabecera sobre el color de los fotógrafos profesionales. Shore utilizaba cámaras Leica y Nikon. En la colección de postales Greetings from Amarillo, Tall in Texas (1971) mostró diez imágenes sobre lugares desconocidos de la ciudad de Amarillo. En Florida fotografió una icónica imagen acuática (Ginger Shore Causeway Inn, Tampa, Florida, 1977) y en Road Trip Journal  capturó, en sus numerosos viajes por la geografía estadounidense, múltiples espacios y objetos aparentemente irrelevantes (tickets, facturas, neveras, cuartos de baño, habitaciones de hotel, etc.). Algunas composiciones recuerdan inevitablemente a los cuadros del pintor Edward Hopper. Pura imaginería pop.

“Ginger Shore, Causeway Inn, Tampa, Florida” (Stephen Shore, 1977). “Uncommon Places”.

“Ginger Shore, Causeway Inn, Tampa, Florida” (Stephen Shore, 1977). Pertenece a la serie “Uncommon Places”. Fuente: http://www.eldiario.es (Licencia CC).

“Greetings from Amarillo” (Stephen Shore, 1971).

“Greetings from Amarillo” (Stephen Shore, 1971). Fuente: www. pasadofuturo.com (Licencia CC).

En 1980 el artista se fue a vivir a Montana y abandonó las representaciones de paisajes urbanos para dedicarse a fotografiar espacios naturales y rurales (serie de Essex County). Shore se marcó el reto de lograr perspectivas que ya no se podían lograr con las formas arquitectónicas de la ciudad.  Por el contrario, Shore la busca ahora en elementos naturales (rocas, acantilados, carreteras, líneas del horizonte, etc.).

Paisajes rurales de Stephen Shore en la Fundación Mapfre de Madrid.

Paisajes rurales de Stephen Shore en la Fundación Mapfre de Madrid. Fuente: http://www.ruralc.com (Licencia CC).

En 1990, de nuevo a contracorriente de la moda vigente hace dos décadas, decidió fotografiar solo en blanco y negro durante un plazo de diez años.  Y Shore cumplió su promesa, precisamente él  que había sido un maestro del color. De vuelta en Nueva York  fotografío algunas panorámicas de la ciudad en la serie New York City  (2000-2002) aunque, una vez más, lo hizo a su modo, con una cámara de placas como técnica alternativa.

Panorámicas de Nueva York en la Fundación Mapfre. Stephen Shore.

Panorámicas de Nueva York en la Fundación Mapfre. Stephen Shore. Fuente: http://www.eldiario.es (Licencia CC).

“Nueva York, NY, 2000-2002”. Stephen Shore.

“Nueva York, NY, 2000-2002”. Stephen Shore. Fuente: http://www.eldiario.es (Licencia CC).

Ya en pleno siglo XXI Shore dedicó una serie, Ucrania (2012-2013), a los judíos ucranios refugiados en el Este tras el Holocausto. Una vez más el artista se centró en los objetos en lugar de en los sujetos. “Era la primera vez que me enfrentaba a una temática con tanta carga emocional. El problema era hacer fotografías que comunicaran ese nivel emocional pero que no lo explotasen“. Como en el pasado, ni dramas ni sentimentalismos que pudieran desprenderse de sus fotografías.

Fotografía de la serie “Ucrania” (2012-2013). Stephen Shore.

Fotografía de la serie “Ucrania” (2012-2013). Stephen Shore. Fuente: http://www.eldiario.es (Licencia CC).

En la actualidad, Stephen Shore está inmerso en un proyecto fotográfico en Instagram. Algo que considera coherente con su trayectoria, porque “si quitas los 30 años utilizando la 8×10, siempre me han atraído las formas populares de comunicación“. Y Shore afirma: “no quiero seguir creando una obra sin plantearme otro desafío. Hay una parte de mí que cuestiona las tendencias y los convencionalismos”. Genio y figura.

Stephen Shore en Madrid.

Stephen Shore en la presentación de su retrospectiva en la Fundación Mapfre. Fuente: http://www.ruralc.com (Licencia CC).

+ info:

Retrospectiva de Stephen Shore en la Fundación Mapfre. C/ Bárbara de Braganza 13. Madrid. Hasta el 23 de noviembre. Horario: lunes, de 14:00 a 20:00. Martes a sábado: de 10:00 a 20:00. Domingo y festivos: de 11:00 a 19:00. Entrada libre.

Visita virtual de la exposición Stephen Shore en la Fundación Mapfre.

Clausura de la exposición Richard Hamilton. Museo Reina Sofía

13 Oct

En imágenes

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Collage cinematográfico. Richard Hamilton (1956).

Collage cinematográfico en formato pantalla de cinemascope. Pertenece a la la exposición colectiva “This is tomorow” (1956). Richard Hamilton en colaboración con John Voelcker y John McHale. Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

El Museo Reina Sofía clausura la retrospectiva dedicada al artista plástico Richard Hamilton formada por más de 250 obras escogidas por el propio autor, quien además participó en la organización de la muestra. A lo largo de tres meses y medio, los visitantes han tenido la oportunidad de contemplar los dibujos, estudios, grabados, instalaciones, collages, fotografías y cuadros producidos desde 1949 hasta 2011, año del fallecimiento de Hamilton.

Para aquellos que no han podido visitar la exposición aún queda la posibilidad de verla en imágenes:

Pop Art:

Richard Hamilton solía efectuar varios estudios previos de sus obras:

“Cuando comienzo a trabajar en una pintura preparo algunos estudios previos; en ocasiones, hago varias versiones de un mismo tema, a veces, porque soy incapaz de decidir cuál es la mejor. Siempre tengo la sensación de que si existe un posible planteamiento para abordar una obra, siempre habrá otros. ¿Por qué afirmar que este es el correcto?”.

Collage Richard Hamilton (1956)

Estudio previo del collage icónico de Richard Hamilton, “Just What Is It That Makes Today’s Homes So Different, So Appealing?” (¿Qué es lo que convierte a los hogares modernos en algo tan diferente, tan atractivo?) (1956). Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

My Marilyn. Richard Hamilton

Serie dedicada en los años sesenta a Marilyn Monroe (“My Marilyn”). Formada a partir de fotografías descartadas y tachadas por la propia actriz. Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

Interiores:

Interiores (1964). Richard Hamilton.

Obra de la serie “Interiores” (1964), un subgénero que Hamilton exploró a lo largo de toda su carrera. En los interiores introdujo todo tipo de objetos de consumo cotidiano (teléfonos, televisores, mobiliario, etc.). El respaldo de la silla del collage es especular. Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

Hotel du Rhône (2005). Richard Hamilton.

“Hotel du Rhône” (2005). Obra de la última etapa de Richard Hamilton. Incorpora el lienzo “Lobby” pintado por él mismo en el año 1988. Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

Industria musical:

Mick Jagger (1967). Richard Hamilton.

Fotografía tratada de Mick Jagger, esposado, junto a su galerista Robert Fraser en 1967. Pertenece a la serie “Swingeing London” (juego de palabras con la expresión “Swinging London”. Significa “Londres severo” en lugar de “Londres en la onda”).

White Album. The Beatles (1968). Richard Hamilton.

Portada del “White Album” de The Beatles (1968). Sólo se editaron cinco millones de copias. Cada una de ellas llevaba su número de serie marcado en la cubierta. Es una crítica velada del autor británico al consumo de masas. Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

Interior del White Album de The Beatles. Richard Hamilton (1968).

Interior del “White Album” de The Beatles. Richard Hamilton (1968). Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

Publicidad:

Tostadora Braun. Richard Hamilton. 1967.

Serie dedicada a las tostadoras Braun. La primera obra fue realizada en 1967 y la última, en el año 2008. La superficie de metal de la tostadora es en realidad una materia especular en la que el espectador puede ver reflejada su imagen. Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

Instalaciones:

Grwoth and Form (1951). Richard Hamilton

Esta creación pertenece a la primera exposición organizada por el propio Richard Hamilton, “Growth and Form”, en 1951. Alude a un collage conceptual entre lo científico y lo artístico. Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

"Lobby" (1988). Richard Hamilton.

El escenario de “Lobby” (1988), la recepción de un hotel de Berlín, ha sido recreado en las salas del Museo Reina Sofía. Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

Autorretratos. Hamilton, precursor de los selfies:

Autorretrato. Richard Hamilton (1990).

Autorretrato de Richard Hamilton (1990). Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

A Hamilton le gustaba verse fotografiado por otros artistas amigos como Francis Bacon, Man Ray o Henri Cartier Bresson:

“Cuando regresé a Londres me compré una Polaroid. Se la ofrecía a mis amigos artistas y les decía: “sacadme una foto”. Quería demostrar que la cámara no es importante, pero creo que esta tesis ha sido refutada, pues cada fotografía se identifica profundamente, en cierto sentido, con cada uno de sus autores” (Richard Hamilton).

Retrato Hamilton. Louis le Brocquy (1983).

Retrato Polaroid de Richard Hamilton por el pintor irlandés, Louis le Brocquy, en 1983. Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

Imágenes de protesta:

Tony Blair. Richard Hamilton (2010).

“Conmoción y pavor” (2010). Retrato del exprimer ministro británico Tony Blair. Pertenece a las “imágenes de protesta” que Hamilton dedicó a temas políticos. Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

Desnudos:

La obra maestra desconocida. Richard Hamilton (2011).

Última obra de Richard Hamilton (2011). Pertenece a la serie de pinturas inspiradas en el relato de Balzac, “La obra maestra desconocida”, que narra la búsqueda de la perfección en el desnudo femenino. Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

El cuadro representa a una mujer sin ropa rodeada por los autorretratos de los pintores Poussin, Courbet y Ticiano. La obra se imprimió digitalmente sobre un lienzo siguiendo las instrucciones dejadas por el artista para la exposición que se estaba preparando en la National Gallery de Londres en el año 2011.

+ info:

Richard Hamilton. 27 de junio-13 de octubre de 2014. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Exposición Pinturas y otras cosas. Kerry James Marshall

15 Sep

Black is black

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Trilogía “Red (If they come in the morning), Green y Black” (2011-2012). Kerry James Marshall.

Trilogía “Red (If they come in the morning), Green y Black” (2011-2012). Los colores representan los de la bandera panafricana reivindicada por el “Black Power”. El título se inspira en una misiva de James Baldwin a la activista Angela Davis en 1970. Autora fotografía: Samia Benaissa Pedriza.

Black is black”, el negro es negro. No se trata de una canción de Los Bravos, el grupo de pop de los sesenta capitaneado por el alemán Mike Kennedy. Aunque podría serlo, porque las creaciones de Kerry James Marshall se inspiran en gran parte en los acontecimientos de la que para muchos sigue siendo la “década prodigiosa”. “Uno no puede nacer en Alabama en 1955 y criarse en el sur de Los Ángeles, cerca de la sede de las Panteras negras, y no asumir cierto tipo de responsabilidad social”, justifica el artista. Y ese compromiso político se manifiesta en la mayoría de los más de sesenta cuadros expuestos en el Centro de Arte Reina Sofía para ser contemplados por visitantes de todas las razas.

La cuestión racial es el epicentro de la obra de Kerry James Marshall. Su trayectoria artística ha evolucionado con el tiempo abordando una variada serie de influencias y técnicas, desde la figuración hasta la abstracción, pasando por el collage, el cómic, la fotografía y el video arte. Pero el hilo narrativo siempre se ha mantenido constante: historias de afroamericanos contadas desde una perspectiva propia, original y compartida.

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Exposición El Greco y la pintura moderna

27 Jul

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Exposición "El Greco y la pintura moderna".

Entrada a la exposición “El Greco y la pintura moderna” en el Museo Nacional del Prado. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

La epidemia del siglo XXI no es un virus de origen desconocido y difusión descontrolada, sino el afán generalizado por alcanzar la fama. Muchos aspirantes a celebridades siguen esperando indefinidamente su momento de gloria pero no hay que desesperar.  Domenikos Theotokopoulos más conocido como El Greco pasó doscientos años siendo un completo desconocido para el gran público. No fue hasta el siglo XIX cuando el artista comenzó a ser exhibido en museos de todo el mundo y reconocido como uno de los más influyentes en la historia de las artes plásticas. Desgraciadamente, el caso del pintor cretense no es una excepción y se suma a esa larga lista de artistas no reconocidos en vida pero sí tras su muerte.

En 2014 se celebra el cuarto centenario de la desaparición de El Greco (1541-1614), un pintor que perteneció a tres escuelas diferentes (florentina, veneciana y española) y cuya originalidad inspiró el nacimiento de las vanguardias del siglo XX. El Museo del Prado, la casa de El Greco en España -con permiso de la ciudad de Toledo-, acoge en estos días una muestra formada por 26 de sus grandes obras a las que se han unido 80 cuadros de los principales artistas que se dejaron influir e inspirar por la temática, la estructura, la luz y el color de las pinturas de El Greco.

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Cézanne contra Picasso: duelo de colosos en el Paseo del Arte de Madrid

16 Feb

Autora: Samia Benaissa Pedriza

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Entrada de las exposiciones “Cézanne site/non site” en el museo Thyssen Bornemisza y “Picasso en el taller” en la fundación MAPFRE de Madrid. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

Paul Cézanne y Pablo Picasso se enfrentan a menos de 100 metros de distancia en el Paseo del Arte de Madrid. Y el público no sabe con quién quedarse: si con el pintor francés posimpresionista o con el español cubista más universal de la historia. Descartada la toma de una decisión salomónica, optamos por disfrutar de una sesión doble de arte pictórico.  Un maratón de representaciones plásticas manifestadas a caballo entre dos siglos nos dejan con la impresión de haber viajado en una máquina del tiempo exprés. Un recorrido intenso porque en una escasa semana de diferencia se han inaugurado en Madrid dos de las exposiciones más golosas de  la temporada artística: Cézanne site/non site  en el museo Thyssen-Bornemisza y Picasso en el taller, en la fundación MAPFRE.

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