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Los 50 años de mayo del 68

16 May

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Disturbios sociales durante mayo del 68

Disturbios sociales durante mayo del 68. A la izda., “Dany el Rojo” liderando una manifestación. Fuente: Internet y http://www.anticapitalistes.net (Licencia CC).

En el año 2011 la revista Time nombró persona del año a los “protesters”, el grupo de manifestantes que alzaron su voz en la primavera árabe y que desencadenó el hundimiento de los gobiernos corruptos de Túnez y Egipto. Por las mismas fechas surgió en España el movimiento 15-M, que protestaba contra las desigualdades sociales agravadas por la crisis económica, y que estaba hermanado con el colectivo de los “indignados”, inspirado en el manifiesto “¡Indignaos!” del escritor francés Stéphane Hessel. El impacto mediático de aquellas protestas hizo recordar a muchos el mayo francés del 68, cuando las sociedades occidentales nadaban en la abundancia y los hijos de las clases medias salieron a las calles para pedir un mundo mejor.

Cincuenta años después de aquella primera llamada de atención, aun se recuerda el eco de las protestas, el sonido de los adoquines cayendo sobre las fuerzas del orden francesas o los eslóganes políticos gritados a pleno pulmón por una juventud enfervorecida. No puede decirse lo mismo de los movimientos sociales que nacieron apenas siete años atrás y que han ido fragmentándose tras su transformación en partidos políticos y su llegada al poder.

¿Qué tiene entonces Mayo del 68 para despertar tanto interés, medio siglo después de que se apagaran las candilejas? Posiblemente, un halo de nostalgia, un puñado de imágenes icónicas que han quedado para la posteridad, una buena dosis de pose política y unos protagonistas carismáticos con mucha actitud.

Las causas del conflicto

Mayo del 68 comenzó con una protesta estudiantil por la normativa interna aprobada por la Universidad de Nanterre en marzo de aquel año. En abril, tuvo lugar una nueva protesta en apoyo de unos estudiantes del Comité Vietnam Nacional, acusados de atentar contra empresas estadounidenses. El suceso enturbió la convivencia entre los estudiantes universitarios de izquierda y de derecha que se enfrentaron políticamente en un ambiente claramente polarizado. La extensión del conflicto a las universidades del país, y en especial en la Sorbona de París, provocó la intervención violenta de la policía, que desembocó en un clima de rechazo social y de apoyo mayoritario a la causa de los estudiantes.

Manifestación mayo 1968

Manifestación de trabajadores y estudiantes en mayo del 68. Fuente: Internet.

El 13 de mayo de 1968 se convocó una huelga general que fue secundada por 9 millones de trabajadores. Algunos manifestantes ocuparon la Sorbona ese mismo día y en los siguientes, obreros de toda Francia hicieron lo mismo en las principales fábricas del país. El descontento del movimiento obrero ya venía de lejos, ocasionado por un empeoramiento de las condiciones salariales y laborales del sector industrial. La mecha que encendieron los estudiantes fue el detonante de una revuelta social virulenta que acabó provocando la convocatoria de elecciones generales por el entonces presidente de la república francesa, Charles De Gaulle.

De Gaulle 1968

El General De Gaulle durante un discurso televisado en mayo del 68. Fuente: Internet.

A pesar de que la Unión de Demócratas de Francia, el partido del cuestionado presidente, resultó ganadora frente a las fuerzas de izquierda (partido comunista y socialistas de François Mitterrand), De Gaulle presentó su dimisión al año siguiente, no sin antes haber puesto en marcha una serie de reformas generales. Finalmente, el presidente no logró obtener el apoyo de la sociedad francesa en un plebiscito sobre su gestión. Sin embargo, la salida de De Gaulle no logró frenar la conflictividad laboral en Francia que se mantuvo activa hasta bien entrada la década de 1970.

Sus protagonistas

Los jóvenes franceses de 1968 leían El hombre unidimensional (1964) de Herbert Marcuse y La sociedad del espectáculo (1967) de Guy Debord, obras que simpatizaban con las corrientes antiimperialista y anticapitalista que habían surgido en Occidente tras el fin del colonialismo. Estaban en contra de la guerra de Vietnam y de las desigualdades del Tercer Mundo. No padecían las penurias de una crisis económica ni temían por su seguridad, pero terminaron por también hacer suyas las reivindicaciones de la clase obrera.

Las revueltas de mayo del 68 tuvieron algunos protagonistas destacados que con el tiempo acabaron formando parte del sistema que tanto criticaran:

→Daniel Cohn-Bendit: denominado “Dany el Rojo”, fue el líder estudiantil que dirigió los pasos del Movimiento 22 de marzo, formado por un grupo de estudiantes de la Facultad de Letras de Nanterre (en las afueras de París). Protagonizó encendidos discursos radicales en el Barrio Latino de París, cuando las movilizaciones se trasladaron a la Sorbona y los medios comenzaron a prestar atención a un conflicto que comenzaba a encallarse. Al acabar todo trabajó de empleado en una guardería y en una librería en Alemania, el país de origen de sus padres.

De ideología anarquista, pasó a ser ecologista y en 1994 se convirtió en eurodiputado del Partido Los Verdes. En las últimas elecciones presidenciales de su país, apoyó a Emmnauel Macron, un centrista que reniega de mayo del 68 y que una vez instalado en la presidencia, ha preferido no celebrar oficialmente el aniversario de las revueltas históricas.

De izda. a dcha., Alain Geismar, Jacques Sauvageot y Daniel Cohn-Bendit en mayo de 1968

De izda. a dcha., Alain Geismar, Jacques Sauvageot y Daniel Cohn-Bendit durante una comparecencia pública en mayo de 1968 en París. Fuente: Internet.

Alain Geismar : ingeniero de minas, en 1968 era secretario general del sindicato nacional de profesores universitarios. Conocido como “el hombre del megáfono”, su popularidad decayó con el fin de las revueltas, aunque supo integrarse bien en las estructuras de poder de la izquierda cuando esta llegó a gobernar en Francia. En la década de los noventa fue inspector general de educación en el gobierno socialista de François Mittérand y consejero del entonces ministro de educación, Lionel Jospin. Hasta su jubilación en el año 2004 ejerció de consejero de educación en la alcaldía de Paris.

→Jacques Sauvageot: fue vicepresidente de la Unión Nacional de Estudiantes franceses en mayo del 68. Junto a Daniel Cohn-Bendit y Alain Geismar formó el trío de representantes universitarios que lideraron las protestas estudiantiles. De ideología anarquista, defendía la autogestión de las empresas por los trabajadores. Cuando de la fama ya solo quedaban cenizas, se empleó como profesor de historia del arte. Falleció en el año 2017.

Los eslóganes políticos

Muchas de las consignas lanzadas en las manifestaciones fueron ideadas por los propios estudiantes. Otras fueron difundidas por pensadores de lujo como el filósofo y escritor Jean Paul Sartre, quien no dudó en unirse a las revueltas, megáfono en mano, y alentar a los trabajadores a ocupar las fábricas. Él fue el autor de la célebre frase “La imaginación al poder”. Otros eslóganes fueron tomados prestados directamente de admirados dirigentes de izquierdas: “Seamos realistas, pidamos lo imposible” era en realidad una llamada a la acción del Che Guevara en el contexto de la revolución cubana.

Eslogan de mayo del 68: “La política es para todos”.

Eslogan de mayo del 68: “La política es para todos”. Fuente: Internet.

→Seguir leyendo reportaje: Los 50 años de mayo del 68.

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El motel del voyeur, o la crisis de credibilidad del “nuevo periodismo”

6 Ago

Lecturas de verano

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Cubierta de “El motel del voyeur”,

Cubierta de “El motel del voyeur”, del periodista Gay Talese. Editorial Alfaguara. Fuente: Internet.

Lo peor que le puede suceder a un periodista es perder la credibilidad. El asunto se agrava cuando hablamos de un grande del “nuevo periodismo” –Gay Talese-,  que ha trabajado para el New York Times y cuyo talento se basa en analizar hechos, hechos y más hechos.

La publicación del último libro de Talese, “El motel del voyeur”, ha generado una polémica sobre la ética en el uso de las fuentes periodísticas pero también ha servido para visibilizar el contraste que existe entre las nuevas y las viejas formas de hacer periodismo.

En los años sesenta existían periodistas de la competencia gozosos por encontrar fallas que resquebrajasen historias ajenas, sobre todo si estas acababan convirtiéndose en exclusivas superventas. En la actualidad, ese trabajo se lleva a cabo por razones éticas por los equipos de fact-checking de las redacciones, que vienen a realizar el mismo trabajo solo que de forma más rápida y eficaz.

Talese siempre ha defendido el periodismo activo, el ir a buscar las fuentes de información, investigar y documentarse. Y afirma que lleva sesenta años haciendo el mismo trabajo: “no se hace periodismo con Google y por email”, asegura. También lamenta que ya no existan periodistas comprometidos como Woodward y Bernstein, los reporteros del Washington Post que destaparon el caso Watergate.

Pero resulta que a Talese le ha pasado por encima la apisonadora del actual periodismo de investigación y del fact-checking a sus 84 años de edad. Y es difícil determinar la manera en que un periodista experimentado como él ha podido dejarse manipular por una fuente de información que solo cuenta medias verdades. Precisamente Talese, que siempre se ha enorgullecido de contar historias reales sobre personas.

En “El motel del voyeur” el afamado periodista describe con su peculiar estilo aséptico las experiencias como “voyeur” de Gerald Foos, propietario de un motel en Denver (EE.UU.), desde 1966 hasta 1990.

Gerald Foos

Gerald Foos en el motel que regentaba en Denver en los años sesenta. Fuente: Internet.

Según iba escribiendo el libro Talese creía realmente que las historias que iba a contar eran “un experimento sobre la realidad, diferente a lo que vemos en esa farsa que es la telerrealidad” (abc.es. 25.03.2013). Entre ellas, las prácticas sexuales de los clientes del motel y hasta el presunto asesinato de una mujer que fue estrangulada en una de las habitaciones en 1977. Hecho no registrado en los registros públicos sobre crímenes cometidos en Colorado y que Talese no fue capaz de confirmar.

El motel Manor House

El motel “Manor House” donde presuntamente ocurrieron los hechos presenciados por Gerald Foos y narrados por Gay Talese en “El motel del voyeur”. Fuente: Internet.

Tampoco comprobó Talese otros hechos que debieran haber sido documentados como que Foos no fue propietario del motel hasta el año 1969 o que lo vendió en 1980. El autor de “El motel del voyeur” declaró que el fact-checker de The New Yorker presionó a su fuente sin obtener resultados satisfactorios. Y a pesar de ello, decidieron publicar un fragmento en exclusiva. Cuando el libro salió al mercado, las antenas de la competencia se pusieron a funcionar. El contenido era demasiado sabroso (delitos de omisión del socorro, complicidad en un asesinato, violación del derecho a la intimidad) y el diario The Washington Post fue el primero en ponerse a indagar.

Nada más salir a la luz los resultados de la investigación del Washington Post, Talese tuvo que disculparse. Por haber basado su relato en una única fuente de información y en un breve ejercicio de observación participante (el periodista afirma que pasó tres días espiando huéspedes junto al dueño del motel). También por no haber sabido contrastar debidamente los datos aportados por su informante al que pagó por revelar secretos.

Gay Talese.

El periodista estadounidense Gay Talese. Autor: David Shankbone (Licencia CC).

A pesar de lo controvertido del asunto, lo que se cuenta en “El motel del voyeur” no deja de tener un valor narrativo, siempre que se no se utilice un prisma periodístico para interpretarlo. Porque de lo contrario, el resultado solo sería el fruto de un árbol podrido. Una fabulación descrita con maestría, pero sin ningún viso de credibilidad. En definitiva, una ficción literaria totalmente alejada del género que Talese encumbró hace medio siglo y que aun se conoce como “nuevo periodismo”.

+ info:

→“El motel del voyeur” comenzó siendo un artículo que Gay Talese empezó a escribir en el año 2012 utilizando información guardada en sus archivos durante décadas. Talese afirma que fue ese año cuando su fuente le autorizó a contar su historia basada en las horas que Gerald Foos, presunto propietario de un motel de Denver, pasó espiando a sus huéspedes sin que estos lo supieran.

→Las expectativas fueron tan grandes que antes de que saliese a la luz el escándalo, Steven Spielberg llegó a comprar los derechos de autor de “El motel del voyeur” para realizar una futura adaptación cinematográfica.

→Fragmento (primeras páginas) de El motel del Voyeur. Gay Talese. Ed. Alfaguara. 2017.

Primer capítulo en inglés de El motel del voyeur. Fuente: The New Yorker.

Dylan, el Nobel y la palabra en movimiento

18 Oct

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Bob Dylan en su etapa eléctrica.

Bob Dylan a mediados de los sesenta en su etapa eléctrica. Fuente: Pete Townsend/Flickr (Licencia CC).

Los temas que Bob Dylan escribió en los sesenta han acabado convertidos en pura literatura gris que amenaza ahora con blanquearse tras la concesión del Premio Nobel de Literatura al célebre cantautor de Minnesota. La reacción del autor de Like a Rolling Stone ha sido paradójicamente explícita porque los cuatro días que lleva sin querer hablar con los miembros de la Academia sueca que concede los premios son más que elocuentes.

Que a Bob Dylan le concedan el galardón más importante con que se reconoce a los mejores escritores del mundo probablemente le resultará indiferente. Obviamente él siempre ha sido un hombre de letras, las de sus canciones protesta, el autor de inmensos versos airados por la injusticia social y el abuso de los poderosos. Temas universales que siguen, para bien o para mal, de plena actualidad. Dylan se ha alejado de la polémica entre los que no entienden el premio -los literatos y su ortodoxia- y los que lo celebran -no en vano es el primer cantautor que lo recibe en la historia de los Nobel-.

¿Por qué el género poético?

Que Bob Dylan haya resultado ganador del Nobel en esta última edición de los premios ha sido sorprendente no solo por tratarse de un músico sino porque su producción artística se encuentra más emparentada con el verso que con la prosa. Cuando Dylan estaba en el cénit de su carrera se animó a escribir una novela inspirada en los temas que centraban su música, pero el resultado no estuvo a la altura de las expectativas. La crítica destrozó Tarántula (1971) y su autor no volvió a retomar el puso a la narración hasta 2004 cuando se decidió a publicar sus memorias en Chronicles Volume I.

Lo cierto es que la poesía no ha resultado demasiado premiada por el comité que decide la concesión de los premios Nobel y en la actualidad sigue sin ser un género demasiado popular. Como apunta acertadamente el escritor Javier Marías, “puede que la poesía solo sobreviva como letras de canciones. En la medida en que las letras de canciones pueden ser poesía a veces” (Diario El País 16.02.2015). Si así fuese, Dylan sería sin duda el primero en llevarse todos los honores.

→Vídeo. El célebre Subterranean Homesick Blues, del quinto álbum de Dylan Bringing it all back home (1965). Fuente: Vevo/You Tube.

¿Por qué Dylan?

Bob Dylan es uno de esos autores privilegiados capaces de describir con naturalidad situaciones vitales con un torrente de palabras en movimiento. Su peculiar fraseo es claramente reconocible -a pesar de las imitaciones-, pero reconozcamos que sin la guitarra y la voz del genio nada adquiere un significado completo.

La Academia sueca lo valora por “haber creado nuevas expresiones poéticas en la gran tradición de la canción americana”. Algo que parece evidente para  todo tipo de públicos desde que Dylan es Dylan, aunque haya sido el álbum Blonde on Blonde (1966) el definitivo para la concesión del Nobel según afirma Sara Danius, Secretaria de la Academia. Un trabajo que surgió cuando el de Minnesota decidió poner punto y final a su etapa como máximo exponente de la canción protesta y de la contracultura en Estados Unidos.

No sé cómo escribí esas canciones. Me trato de sentar y escribir algo como eso. Lo hice alguna vez y puedo hacer otras cosas ahora, pero eso ya no lo logro“. (Bob Dylan, BBB World. 2004)

Lo que Dylan hizo en realidad fue introducir la intelectualidad en el folk, el rock y el pop. A mediados de los sesenta los poetas beat alcanzaron un presencia significativa en los círculos literarios estadounidenses y su influencia se extendió hasta la escena musical del momento y de los años inmediatamente posteriores. El mundo poblado de imágenes de escritores como Charles Bukowski y Jack Kérouac o poetas como Allen Ginsberg se plasmó en los versos que acabó coreando toda una generación. Como Dylan, también Jim Morrison escribió poesía en varios libros que fueron escasamente reconocidos. Leonard Cohen, otro grande, lo intentó como novelista y poeta pero fracasó igualmente y prefirió centrarse en escribir composiciones folk, mucho mejor recibidas por crítica y público.

Bob Dylan y Allen Ginsberg

Bob Dylan y el poeta “beat” Allen Ginsberg en 1975. Autora: Elsa Dorfman. Fuente: Wikipedia (Licencia CC).

Dylan fue el primero, pero después fueron llegando más, todos ellos influidos en mayor o menor medida por el original: Tom Waits, Patti Smith (“Bob Dylan era como Arthur Rimbaud en directo, pero en mi época. Le dio voz a tantas cosas: políticamente, poéticamente, tenía tanto magnetismo”), Nick Cave o Bruce Springsteen. Sobre Dylan,  Springsteen ha afirmado en su reciente autobiografía que le dio esperanzas porque “formulaba las preguntas que todos temían hacerse, en especial un chico de quince años: ¿How does it feel … to be on your own?”.

→Vídeo. Bruce Springsteen y Bob Dylan interpretan a dúo Forever Young, un tema de Dylan de 1974. Fuente: You Tube.

¿Por qué ahora?

Aunque secundemos a Joaquín Sabina, que opina que el Nobel le llega tarde a Bob Dylan, puede que la Academia sueca haya acertado en esta 109 edición de los premios al reconocer como género literario al arte de escribir canciones. Una expresión de la cultura popular del siglo XX que por fin alcanza el estatus que se merece. ¿O es que acaso los textos recitados o cantados con talento no dignifican las palabras? La veda se ha abierto con el maestro, Robert Allen Zimmerman. Esperemos que no haya que esperar otros cien años para sumar otro músico a la ilustre lista de premiados.

+ info:

A Bob Dylan se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en el año 2007 por ser un “mito viviente en la historia de la música popular y faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo” y que “conjuga la canción y la poesía en una obra que crea escuela y determina la educación sentimental de muchos millones de personas”, según el jurado de la Fundación Príncipe de Asturias.

Dylan no asistió a la entrega de premios pero al contrario de lo que está ocurriendo con el Nobel, sí agradeció el premio con el siguiente comunicado: “Permítanme agradecer al Rey, al príncipe Felipe y a los españoles el haberme concedido el Premio Príncipe de Asturias. Soy consciente del enorme prestigio que este premio proporciona, así como también de la larga lista de ilustres galardonados. Es realmente un gran honor. Lamentablemente, no puedo estar ahí para recibir el premio en persona, pero espero regresar pronto a España para manifestar mi gratitud por este galardón“.

Bob Dylan no ha sido nunca galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Letras, de naturaleza fundamentalmente literaria y que sí obtuvo Leonard Cohen en 2011. El trovador canadiense donó 50.000 euros del premio para crear una cátedra en su nombre en la Universidad de Oviedo con la finalidad de crear “un lugar de encuentro entre la poesía y la música”.

Roman Polanski y la trilogía de los apartamentos

31 Oct

Clásicos del cine y la TV

Autora: Samia Benaissa Pedriza

La trilogía de los apartamentos

La “trilogía de los apartamentos” de Roman Polanski: de izda. a dcha. y de arriba abajo, La semilla del diablo (1968), El quimérico Inquilino (1976) y Repulsión (1965). Fuente: Internet.

Halloween ha inspirado un buen número de películas de todos los géneros, pero ningunas tan inquietantes como las que se hacían en los años setenta.

En 2015 se cumplen cincuenta años del estreno de Repulsión (1965), la primera de las tres películas que forman la denominada “trilogía de los apartamentos” del director  polaco-francés, Roman Polanski. A este clásico del cine le siguieron La semilla del diablo (Rosemary´s baby)  en 1968 y El quimérico inquilino  (Le locataire) en 1976. Tres películas con un denominador común: el desasosiego interno de unos personajes que pierden el control de la realidad y de sus sentimientos más primarios. Y es que, como  dice Isabel Allende “el miedo es más fuerte que el deseo, el amor, el odio, la culpa y la rabia”.

Ficha técnica: Al igual que Woody Allen, Roman Polanski también creó su particular serie de películas rodadas en distintas ciudades cosmopolitas. El argumento de Repulsión se desarrollaba en Londres, la tragedia de Mia Farrow en La semilla del diablo ocurrió en Nueva York y las alucinaciones que padeció el propio Polanski en El quimérico inquilino tuvieron lugar en un París gris y de clase media-baja.

Repulsión fue rodada en 1965 con un interés meramente lucrativo: Polanski reconoció que la idea era recaudar fondos para financiar otra película suya, Cul-de-Sac, mucho menos comercial. Con un presupuesto de 300.000 dólares de la época, la película logró recaudar más de tres millones. Repulsión fue el segundo largometraje dirigido por Roman Polanski y el primero que rodó en inglés. Con él obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín de 1965.

La semilla del diablo también fue rodada en inglés a partir de la adaptación de una novela de Ira Levin, por la que Polanski fue nominado  al Oscar, en la categoría de mejor guion adaptado.  El film supuso además su debut como director en Hollywood.

El quimérico inquilino se rodó originalmente en inglés aunque posteriormente se dobló al francés para facilitar la comercialización de la cinta en Europa y en Francia, el país de residencia del director desde finales de los años setenta. La película también es el resultado de una adaptación literaria, la de la novela Le locataire chimérique (1964) de Roland Topor.

Argumento: Sin duda, el miedo es el ingrediente que adereza con mayor intensidad la “trilogía de los apartamentos”. En Repulsión una joven Cathérine Déneuve se vuelve peligrosamente paranoica en un pisito londinense, mientras que en El Inquilino, es el propio Roman Polanski -en el único papel como actor de su carrera- quien sufre los efectos de la esquizofrenia en un apartamento alquilado en un barrio pobre de París. En La semilla del diablo, Mia Farrow también debe enfrentarse a unos vecinos un tanto peculiares, que le harán sospechar de todo y de todos en una confortable  vivienda de un barrio burgués de Nueva York.

→Vídeo. Traíler de Repulsión. Roman Polanski, 1965. Fuente: You Tube. Duración: 03:16 minutos. Carol Ledoux no puede superar el rechazo sexual que le producen los hombres. Así que dominada por su fobia comete “algún que otro” asesinato en un práctico apartamento londinense.

→Vídeo. Tráiler de La semilla del diablo. Roman Polanski, 1968. Fuente: You Tube. Duración: 02:39 minutos. Mia Farrow es una inocente ama de casa que acaba de mudarse a una torre de pisos en Manhattan. Pronto empieza a sospechar que sus vecinos han urdido una conspiración para hacerse con el bebé que espera.

→Vídeo. Traíler de El inquilino. Roman Polanski, 1974. Fuente: You Tube. Duración: 01:26 minutos. Roman Polanski interpreta a al oficinista Trelkovsky, un  ser insignificante que acaba de instalarse en un apartamento cuya antigua inquilina intentó suicidarse tirándose por la ventana. En su mente, la identificación con la víctima es tal que Trelkovsky acaba corriendo su misma suerte con mucho humor negro.

¿Por qué fueron un éxito en su época?: La semilla del diablo fue rodada con un presupuesto de 3.200.000 dólares y probablemente sea la película más conocida de las que componen la “trilogía de los apartamentos”. El film puede calificarse como de factura americana, básicamente por su presupuesto (más de tres millones de dólares) y su cuidada producción.

Por aquel entonces, el elenco de actores de la película no era tan célebre como lo fue después. En 1974, Mia Farrow era más conocida por ser la esposa de Frank Sinatra que por sus dotes artísticas, aunque comenzaba a resultar una actriz popular para el público, sobre todo en el campo televisivo.  Sin embargo, fue la interpretación de la secundaria Ruth Gordon  la que obtuvo mayor reconocimiento, con un Oscar a la mejor actriz de reparto.

La película significó el salto a la fama de Polanski y contó con el apoyo del público y de la crítica.

Escena de la-semilla-del-diablo

Escena de “La semilla del diablo” (1968) con Mia Farrow. Fuente: Internet.

Repulsión y El inquilino quimérico tuvieron un éxito dispar, ya que la primera contaba con el aliciente de su actriz protagonista, una Cathérine Deneuve situada en lo más alto de su carrera, mientras que la segunda incluyó un reparto europeo poco conocido, a excepción del propio Roman Polanski, que se reservó  el papel protagonista y que interpretó de forma un tanto irregular.

Escena de “Repulsión” (1965).

Escena de “Repulsión” (1965) con Catherine Deneuve. Fuente: Internet.

Escena de “El quimérico inquilino” (1976).

Escena de “El quimérico inquilino” (1976). El personaje interpretado por Roman Polanski se enfrenta a la realidad. Fuente: Internet.

Las películas de la “trilogía de los apartamentos” se beneficiaron del interés de los espectadores por unos géneros –terror, suspense y thrillers- que estaban en pleno auge a finales de los años sesenta y durante toda la década de los setenta.

¿Cómo acusan el paso del tiempo?:

A pesar de su éxito comercial inicial, Repulsión no ha acabado siendo una de las películas más conocidas del director de cine polaco. El film podría ser considerado como un intento de Polanski por acercarse al cine de terror psicológico de  Alfred Hitchcock. Aunque, vista con una perspectiva de cincuenta años, la cinta puede resultar algo lenta de digerir por sus escasos diálogos. Por otra parte, Repulsión ofrece la oportunidad de presenciar una de las mejores actuaciones de Cathérine Deneuve en una carrera que en los últimos años no se ha caracterizado por papeles de  gran calado.

La semilla del diablo, por el contrario, se ha convertido en un clásico del cine de terror y es uno de los títulos más conocidos de la filmografía de Roman Polanski. Aunque el gusto por el ocultismo  surgiera en los espectadores de los años setenta, la inclusión de la cinta dentro de la categoría de “cine satánico”, ha permitido que a día de hoy esta sigua captando adeptos, sobre todo entre el público de culto.

El inquilino quimérico fracasó en el Festival de Cannes de 1976 donde se presentó en competición oficial.  En su época, supuso un extraordinario fiasco comercial y de crítica aunque con el paso de los años, el film ha ido ganando adeptos.  Muchos fans de Polanski consideran que la película es una de las mejores de su filmografía y en la actualidad se ha convertido, paradójicamente, en una popular película de culto.

¿Qué fue de sus protagonistas?

Cathérine Deneuve

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La actriz francesa Cathérine Deneuve. Fuente: Internet.

Cuando Cathérine Deneuve, hija de actores, se puso a las órdenes de Roman Polanski en Repulsión, la actriz ya había rodado una quincena de películas. Cuantitativamente, Deneuve tenía más experiencia en el mundo del celuloide que el cineasta de origen polaco pero fue su dirección la que logró obtener de la actriz una de las mejores interpretaciones de su carrera.

Tras Repulsión, Cathérine Deneuve ha seguido trabajando sin descanso hasta la actualidad, aunque en los últimos años a un ritmo menos frenético y ocupando papeles  menos relevantes. El momento álgido de su carrera lo alcanzó durante la década de los sesenta cuando se convirtió en la musa de Luis Buñuel (Belle de Jour, 1967; Tristana, 1970). De su filmografía destacan las películas El último metro con la que obtuvo el César a la mejor actriz en 1981, e Indochina, que le valió otro César y una nominación al Oscar a mejor actriz en 1992.

Mia Farrow

 La actriz Mia Farrow

La actriz Mia Farrow en la actualidad. Fuente: Internet.

La actriz es hija de un director de cine australiano y de la actriz irlandesa Maureen O´Sullivan (la “Jane” de Tarzán), por lo que desde su más tierna infancia ha estado vinculada al cine. Su participación en La semilla del diablo constituyó su segunda incursión en la gran pantalla, tras una primera película rodada por su padre (John Paul Jones, 1959) y alcanzar cierto nivel de popularidad en un serial emitido en la televisión americana en los años setenta (Peyton Place).

Aunque la carrera de Mia Farrow no despegó realmente hasta que conoció al cineasta Woody Allen, quien la convirtió en una de sus musas. Participaron juntos en casi una decena de películas durante toda la década de 1980 y principio de los noventa. En aquella época rompieron su relación artística y sentimental tras descubrirse la relación de Allen con la hija adoptiva de Farrow y acusarle esta última de cometer abusos sexuales con otra de sus hijas adoptivas, por entonces, menor de edad. En la actualidad Mia Farrow está centrada en colaborar con diversas organizaciones humanitarias y es embajadora de buena voluntad de UNICEF. Su última participación en el cine data del año 2011 (Arthur y la guerra de los dos mundos).

Isabelle Adjani

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La actriz francesa de origen argelino y alemán, Isabelle Adjani. Fuente: Internet.

Una joven y casi desconocida Isabelle Adjani interpretaba el personaje de Stella en El quimérico inquilino. Su interpretación fue básicamente la de una actriz secundaria en una película doméstica rodada en inglés en la que no destacaba especialmente. Sin embargo, Adjani había sido nominada  un año antes como mejor actriz extranjera a los Oscar de 1975 por interpretar a la hija de Víctor Hugo en un film de François Truffaut (Diario íntimo de Adèle H.).

En la década de los ochenta Adjani fue una presencia contante y reconocida en el cine y el teatro francés. Hasta la fecha ha conseguido cinco premios César como actriz principal. En los años noventa protagonizó una sonada ruptura con el actor Daniel Day-Lewis con quien tiene un hijo de 20 años. Desde entonces selecciona mucho los trabajos en los que participa, por lo que no es habitual verla con frecuencia en el cine actual.

Roman Polanski

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El cineasta Roman Polanski, de 82 años de edad. Fuente: Internet.

Polanski, de origen judío, sobrevivió al régimen nazi haciéndose pasar católico en distintas familias de acogida durante la Segunda Guerra Mundial. Tras la contienda comenzó a dirigir cortometrajes y un largo, El cuchillo en el agua, que en 1963 le valió la nominación al Oscar a mejor película extranjera (Polonia). Esa notoriedad  internacional le abrió las puertas de la industria del cine europeo con el  film Repulsión (1965). Tras esa película dio el salto a Hollywood con El Baile de los Vampiros (1967).

Un año después del estreno de La semilla del diablo, la segunda esposa de Polanski, Sharon Tate, fue salvajemente asesinada por los integrantes de una secta satánica presidida por Charles Manson.  La actriz estaba embarazada de ocho meses y medio. Polanski  se mantuvo inactivo hasta 1971, aunque las películas que dirigió durante aquella década, no fueron las más aclamadas por la crítica.

En 1977 el director fue acusado de haber cometido abusos sexuales contra una menor de trece años en casa del actor Jack Nicholson. Mientras estaba en libertad bajo fianza, Polanski decidió huir de Estados Unidos y nunca más ha vuelto a pisar suelo estadounidense. Desde entonces ha dirigido películas con un éxito irregular. Entre ellas, Tess (1979), dedicada a Sharon Tate, La novena puerta (1999) o El pianista, con la que obtuvo el Oscar al mejor director en 2002, aunque no pudo ir a recogerlo por ser un prófugo de la justicia.

+ info:

Curiosidades del rodaje:

Escena del rodaje. “Repulsión” (1965)

Escena del rodaje. “Repulsión” también se rodó en exteriores, en las calles de Londres. Fuente: Internet.

El guion de Repulsión fue escrito en solo 17 días por Roman Polanski y Gérard Brach. La película fue un encargo de la productora británica Compton Group (dedicada a comercializar filmes de contenido erótico). Querían que Polanski hiciera una película de terror sin demasiadas pretensiones pero que fuese capaz de facturar grandes cifras en taquilla. Obviamente, Polanski creó una obra totalmente diferente a la esperada.

El argumento de Repulsión ha servido de inspiración a artistas de distintos géneros. El video clip del tema Hanging Around del grupo The Cardigans está inspirado en la película y el film Cisne negro  (2010) bebe directamente de su fuente.

Escena del rodaje de La semilla del diablo (1968)

Mia Farrow recibe instrucciones del director, Roman Polanski, durante el rodaje de La semilla del diablo. Fuente: Internet.

Robert Redford y Jack Nicholson fueron las primeras opciones para interpretar al marido de Mia Farrow en La Semilla del diablo. Pero finalmente fue John Cassavetes el elegido por decisión de Polanski.

Mia Farrow tuvo que lucir una peluca durante la primera parte de la película para ocultar su corte de pelo a lo “garçon”. En la segunda parte, se la pudo ver ya con su look real, que anunciaron como la “última moda de Vidal Sassoon”.

Frank Sinatra, marido de la actriz Mia Farrow, le pidió el divorcio ante el equipo de rodaje de La semilla del diablo, disgustado porque Farrow había retomado su carrera como actriz. Farrow le suplicó al productor Robert Evans que rescindiera su contrato, aunque este la convenció para continuar. Le aseguró que por su trabajo obtendría una nominación al Oscar a la mejor actriz, algo que finalmente no sucedió. Sinatra y Farrow se divorciaron durante el rodaje de la película.

Escena del rodaje. El quimérico inquilino (1976)

Escena del rodaje de “El quimérico inquilino” (1976) junto a Isabelle Adjani. Fuente: Internet.

A pesar de que Roman Polanski fue el actor principal de El quimérico inquilino, su nombre solo aparece como director en los títulos de crédito de la película.

Philippe Sarde, encargado de la banda sonora de El quimérico inquilino, decidió utilizar una armónica de cristal – un instrumento que muy pocos músicos saben tocar- para componer la música de fondo de la película. Se inspiró en el sonido provocado por Polanski cuando este rozó una copa de cristal en un restaurante.

 

Reportaje. ¿Por qué vuelven los años noventa?

21 Jun

Autora: Samia Benaissa Pedriza

La serieTrue Detective

La serie de televisión “True Detective”, un loado revival de los años noventa. Fuente: Internet.

Rustin Cohle, el detective místico de la serie True Detective, ambientada en los noventa, enunciaba en uno de los capítulos finales los efectos de la teoría M: “el tiempo es un círculo plano. Todo cuanto hayamos hecho o hagamos lo repetiremos una y otra vez”.  Y esa parece ser la última tendencia en moda, cultura y sociedad porque, desde hace un tiempo a nuestras vidas han vuelto, para bien o para mal, los anodinos años noventa.

La aclamada True Detective no es más que una muestra del total de series y películas de entretenimiento que han tomado los años noventa del pasado siglo como fuente de inspiración artística. En este año 2015 las productoras hollywoodienses están confirmando el retorno de series de la época como Expediente X, Padres Forzosos  o Twin Peaks. Pero, ¿se trata realmente de recordar con nostalgia una época concreta o más bien de recuperar el tirón comercial de un producto cuyo éxito ya ha sido testado?

En el terreno musical, el indie resucita con la reunión de grupos como Los Enemigos o los míticos Blur y Oasis, que parecen estar dejando sus diferencias irreconciliables a un lado, casi dos décadas después de haberse tirado públicamente los trastos a la cabeza. Y en el universo rock hasta podría ocurrir un milagro, porque los folloneros Guns and Roses están considerando en serio lo de volver a tocar juntos de nuevo, incluido Axl Rose. La cuestión es saber cuáles son las verdaderas motivaciones de estos retornos. Porque, ¿existe una demanda auténtica por parte del público, o solo se trata de hacer dinero fácil en una época de vacas flacas?

De la estética de los noventa retornan a la calle los pantalones anchos y de talle alto (los “mom jeans”, o “pantalones de madre” no aptos para seducir), los jerséis saco dos tallas más grandes de lo necesario, los pantalones vaqueros cortos y deshilachados, las faldas de vuelo y vestidos estampados y las imperecederas bambas. En definitiva, una estética  sin personalidad y alejada de las tribus urbanas que podría adoptar todo ser humano en cualquier época histórica sin llamar demasiado la atención.

Mom jeans

La estética de la serie “Sensación de vivir” (Beverly Hills 90210) emitida en televisión entre los años 1990 y 2000 no dista demasiado de la moda urbana de 2015. A la dcha., la actriz January Jones con unos “mom jeans” en la actualidad. Fuente: Internet.

Maxivestidos estampados

Las protagonistas de “Sensación de vivir” en los años noventa. A la derecha, vestidos floreados lucidos en la actualidad por la actriz Jessica Alba y la modelo Miranda Kerr. Fuente: Internet.

Jerséis oversize

La actriz Shannen Doherty vestida con un jersey oversize en una escena de “Sensación de vivir”. La socialité Olivia Palermo (dcha.) luce una prenda similar en 2015. Fuente: Internet.

El regreso de los noventa quizá obedezca a una cuestión puramente vital. A medida que una generación cumple años y alcanza de forma independiente la capacidad de consumir, las marcas se posicionan a su alrededor ofreciendo productos y servicios que el nuevo público objetivo pueda identificar como un referente. Y la publicidad apela a las emociones, a esos momentos del pasado que nos retrotraen a nuestra infancia o adolescencia para incitarnos a recuperar instantes de felicidad vivida. Un par de anuncios emitidos en televisión o unas recomendaciones en el blog de moda de turno y la araña vintage ya nos ha atrapado en sus redes.

Videojuegos y tamagotchis

Los videojuegos de Resident Evil y los tamagotchis, unas mascotas electrónicas (dcha.), fueron muy populares en los años noventa. Fuente: Internet y Tomasz Sienicki (Licencia CC).

Desear recuperar el estilo de vida de los noventa puede resultar insólito, porque fue una década fútil, desde los puntos de vista sociológico, estético y consumista. De hecho, ¿quién es capaz de recordar algún producto de consumo típico de aquel decenio?, ¿alguna marca de ropa o innovación estilística que  no hubiera sido inventada ya?, ¿algún avance tecnológico digno de mención, exceptuando los albores de  un Internet primitivo y solo accesible para unos pocos?

Coca cola de vainilla y de cereza

Productos de consumo de los años noventa: la Coca Cola de vainilla y la de cereza (Cherry Coke). No tuvieron mucho éxito. Fuente: Internet.

Doritos 3D y rolling pizza (Pizza Hut)

Los Doritos 3D y la Rolling pizza de Pizza Hut se comercializaron en los noventa. En la actualidad su demanda casi se ha extinguido Fuente: Internet.

Bebidas energéticas y exóticas

Las bebidas energéticas (Gatorade) y exóticas (Fruitopía) se pusieron de moda en la década de los noventa. No todas las marcas sobrevivieron. Fuente: Internet.

Puede que el actual contexto de crisis económica y social haya podido servir de caldo de cultivo para el retorno de una década también caracterizada por la austeridad en muchos países del entorno occidental. Pero dada la magnitud de la primera gran crisis económica del segundo milenio y de su imponente descontento social, quizá habría que preguntarse por qué no nos hemos fijado más bien en los contraculturales años sesenta  y setenta del pasado siglo.

Lo que ocurre es que tras cada década que pasa tendemos a retrasar las manillas del reloj unos dos decenios, y aquellos “maravillosos años” ya fueron revisitados a comienzos del nuevo milenio.  Por consiguiente, ahora tocan los noventa. La moda, como casi todo, también es cíclica, y el eclecticismo de los años noventa le viene que ni pintado a una época en la que lo original consiste en mezclar todo tipo de estilos, en muchas ocasiones sin ton ni son.

Las nuevas tendencias son en realidad reinvenciones o adaptaciones de algo ya inventado: los hípsters recrean la estética contracultural beatnik de finales de los cincuenta y sesenta con un punto alternativo propio de los noventa, el neo grunge surgió hace un par de años aunque claramente ajeno a los orígenes musicales y culturales del grunge  genuino y el “chandalismo” que lucen con orgullo celebridades como Rihanna o Rita Ora bebe directamente de los looks típicos de los amantes de la cultura de club de los noventa.

Hipsters

Mix de tendencias actuales inspiradas en los años noventa: hipsters. Fuente: Internet.

Neo grunges

Mix de tendencias actuales inspiradas en los años noventa: neo grunges. Fuente: Internet.

chandalismo

Mix de tendencias actuales inspiradas en los años noventa: culto a las prendas deportivas por las cantantes Rihanna y Rita Ora (vestida por completo de amarillo “acid house”). Fuente: Internet

Lo bueno de los noventa es que  no han venido para quedarse. Como todas las modas, pasarán. Pero ahora la incógnita  que se plantea es la siguiente: ¿qué modo de vida recuperaremos dentro de diez años, cuando toque revisitar los tecnológicos años dos mil?

+ info:

→Lo que echamos de menos de los noventa:

Los programas musicales en televisión

Ver películas de estreno y vídeos en pantalla grande

Las supermodelos y el último glamour de Hollywood

Las boleras, los futbolines y la época dorada de los videojuegos

El éxito comercial del cine independiente

Las promociones culturales de la prensa escrita

Las últimas tiendas de discos y videoclubs

→Algo para olvidar:

La serie de televisión Friends

Los cortes de melena a capas en ellas y el corte tazón en ellos

Los pantalones Levi´s etiqueta roja acampanados

Las cazadoras bomber

Las modelos anoréxicas sobre las pasarelas

El chandalismo

Las gafas de pasta oversize

La ruta del Bakalao y el Chunda-chunda

¿Por qué lo llaman “it girl” cuando quieren decir “pija”?

5 May

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Anuncio publicitario protagonizado por Miranda Makaroff.

Anuncio publicitario protagonizado por Miranda Makaroff. Fuente: Facebook.

Estos días inundan las páginas de revistas y suplementos dominicales unos anuncios de la marca Tampax protagonizados por la “it girl” Miranda Makaroff. Muchos se preguntarán qué es eso de “it girl” y quién es Miranda Makaroff. Buena pregunta porque, por muy “in” o moderno que uno quiera parecer, lo cierto es que ni una ni otra cosa están claras.

La expresión “it girl” comenzó a oírse en boca de personajes vinculados a la moda y la publicidad hace algunos años. Después pasó a los medios de comunicación quienes lo generalizaron sin discriminación y ahora se escucha en todo tipo de conversaciones entre cool y de andar por casa. Para ser sinceros nadie tiene un conocimiento exacto del significado de la famosa expresión. Ni siquiera su creadora Elinor Glyn, quien en la década de los años veinte publicó un artículo de revista en el que definió el genérico “it” como  “esa cualidad que poseen algunos que atrae a todos los demás con su fuerza magnética. Con “eso” se gana a todos los hombres si eres mujer y a todas las mujeres si eres hombre”. Una definición cristalina, como se puede comprobar.

El artículo de Elinor Glyn inspiró una película -“It protagonizada por la estrella de la Paramount Clara Bow, de donde parece surgir el modelo de chica para todo con carisma pero sin exuberancias ni demasiadas estridencias.  O sea, nada de “material girls” o “suicide blondes”. Aunque en el inicio de los tiempos la propia Clara Bow identificara a Marilyn Monroe como una “it girl” (ni ella misma sabía por dónde iban los tiros).

Con el tiempo fueron surgiendo “it girls” por doquier en función de  las exigencias de la popularidad de cada época: desde la andrógina Edie Sedgwick, niña bien californiana, modelo y musa transitoria de Andy Warhol, hasta las groupies y novias de estrellas del rock como Annita Pallenberg (pareja de Keith Richards, de los Rolling Stones), pasando por la incombustible y longeva modelo de los noventa Kate Moss.

De repente un día hago de actriz, otro hago otra cosa…”, dice Miranda Makaroff. Y la marca de tampones para la que ha prestado su imagen lo recalca en su publicidad: “la it girl Miranda Makaroff puede hacerlo todo con Tampax Pearl”. En eso sí parece que algo ha cambiado, porque frente a las it girls de la primera mitad del siglo XX, que surgían sin excepción de los estudios de cine hollywoodiense (Audrey Hepburn, Brigitte Bardot), las actuales son unas auténticas desconocidas por el gran público.

Y en la actualidad, prima además la dispersión: Olivia Palermo, Alexa Chung, Poppy Delevingne o la propia Miranda Makaroff no tienen una profesión definida. Son “blogueras”, diseñadoras a ratos, actrices eventuales, pincha discos ocasionales, modelos publicitarias a tiempo parcial y en definitiva, celebrities con tarifa plana y mucho tiempo libre. Resulta revelador que entre las últimas generaciones de it girls no haya mujeres médicos ni abogadas o ingenieras, por poner un ejemplo. “El arte y la fantasía son mi vida, lo irreal y la magia es lo que me hace más feliz y es lo que me gusta transmitir al mundo a través de lo que hago” asegura María Forqué, otra it girl hija de famosos que va a debutar en el cine en la próxima película de su padre, el director de cine Juan Luis Iborra.

→Ver vídeo “It girl” del guionista y realizador Oriol Puig Playà emitido el 05-03-2014 en el programa Alaska y Coronas en la cadena de televisión La 2. En el corto se parodia el mundo de las denominadas it girls. Duración: 03:01 minutos:

El reino de las it girls del siglo XXI parece estar localizado en ese “país de nunca jamás” que es la moda. Un mundo de fantasía, irreal, desconectado de la realidad cotidiana -aunque quizás no tanto, no hay más que ver a sus últimas musas y a sus cientos de imitadoras, la mayoría sin medidas de pasarela-. Es un universo de reinas al servicio de las casas de moda y que sublima la imagen de la mujer normal proyectada a través de cientos de looks diferentes. Son tantos los outfits que desde sus blogs de moda nos proponen las it girls que a veces no pueden evitar repetirse (que se lo digan a la it girl -a su pesar- nacional Paula Echevarría).

Si lo pensamos bien, el fenómeno it girl es tan viejo como la moda y la propia publicidad. Ahora nos lo venden como algo sofisticado, glamuroso y sobre todo moderno e innovador. Pero que nadie se engañe: no es más que otro truco de mercadotecnia. It girls, chicas populares o simplemente “pijas”, lo que de verdad importa es que vendan. Lo que sea y como sea pero que vendan.

+ info:

Las it girls actuales rondan los treinta años de edad y se las puede clasificar en función de su propio estilo, que se esfuerzan en definir con ahínco.

Miranda Makaroff, de treinta años de edad,  es hija de la diseñadora de moda española Lydia Delgado y del músico argentino Sergio Makaroff.

María Forqué, de veinticinco años, hija de la actriz Verónica Forqué y del director de cine Juan Luis Iborra es otra it girl nacional conocida por su participación en el polémico anuncio de los bolsos “amazona” de la marca Loewe. La casa de moda reunió a un ramillete de jóvenes indolentes de buena familia para promocionar su campaña de 2012. El vídeo fue duramente criticado por la excesiva frivolidad que transmitía.

Los 70 años del Rey Lagarto

8 Dic

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Jim-Morrison en 1968

Jim Morrison en 1968. Captura de video bajo Licencia CC. Fuente: You Tube.

¿Cómo habría sido la entrevista que Jim Morrison hubiera concedido a los medios de comunicación de seguir vivo un 8 de diciembre de 2013? Tal día como hoy el “Rey Lagarto” hubiera cumplido siete décadas de existencia de no haber fallecido a consecuencia de un paro cardíaco en París en el verano de 1971. Muchas son las especulaciones que se pueden hacer respecto a la vida que el líder de The Doors hubiera vivido de haber traspasado la fatídica barrera de los veintisiete años. “Yo seré el número tres”, predijo Morrison en 1970 al enterarse de las muertes de Janis Joplin  y Jimmy Hendrix, ambos fallecidos a los 27 en el lapso de un mes. Y no se equivocó porque, efectivamente, Morrison fue el número tres. Aunque tuvo la opción de no serlo. Estas serían las respuestas de la hipotética entrevista que Jim Morrison hubiera concedido sobre sus setenta años de vida y sus casi cincuenta sobre los escenarios.

Blogosphera. Permítame que le felicite por su cumpleaños, señor Morrison. ¿Qué se siente al llegar a los setenta?

Jim Morrison. Gracias, me siento bien. Es como un viaje de largo recorrido pero sigo en la brecha.

B. ¿Ha recibido ya las felicitaciones de los Doors supervivientes?

J.M. Robby me ha llamado esta mañana. Hemos quedado en vernos próximamente en L.A. Ahora solo nos reunimos en ocasiones especiales. Nos llevamos bien aunque cada uno tiene su vida.

B. Hablando de ocasiones especiales, los Rolling Stones y los Beatles  acaban de celebrar su cincuentenario. ¿Tienen ustedes pensado organizar algún evento con motivo de los cincuenta años de la fundación de The Doors en 2016?

J.M. A la gente le seguimos interesando, a pesar de todo. Así que creo que algo haremos, pero nada rimbombante. Aunque ahora que falta Ray no será lo mismo. Veremos qué se nos ocurre más adelante.

B. En el año 1993 The Doors ingresó en el Rock and Roll Hall of Fame, ¿finalmente se sintió usted reconocido como artista por la industria musical?

J.M. Creo que tardaron un poco en reconocernos realmente, pero fue una ceremonia emocionante. Sobre todo porque habían pasado más de dos décadas desde la disolución del grupo. The Doors había dejado de funcionar en 1971. En aquella época estábamos en una encrucijada en nuestra carrera. Desde mi punto de vista consideré que los Doors se habían convertido en un anacronismo para los más jóvenes, ¿sabe? Cada generación quiere nombres nuevos, símbolos nuevos, ciclos nuevos. Hay un cierto momento en que coincides en el tiempo con tu público y luego ambos crecen a partir de ahí. Sólo tienes que darte cuenta. No es que tú te hayas hecho más viejo que el público sino que tienes que buscar otra ocupación y dejar que la gente más joven haga cosas nuevas. (*)

B. ¿Cree que tuvo algo que ver con su resurrección mediática la película que Oliver Stone dirigió sobre el grupo a principios de los noventa?

J.M. A Oliver Stone le conocí en los años ochenta cuando el boom de Platoon, Wall Street y Born on the fourth of July. Se mostró muy interesado por los Doors, y ya sabe lo que le gusta a Oliver recrear hechos reales. Pero es un tipo de la costa este, nunca coincidimos en la universidad. Él hizo su película, que es esencialmente una obra de ficción y muestra el punto de vista del director. Eso es algo que hay que respetar cuando uno se enfrenta a una creación artística, ya sea musical, cinematográfica o de lo que sea. En mi productora damos mucha libertad a los directores, especialmente a los noveles, creemos que el arte debe tener un espacio donde poder desarrollarse libremente, sin tener tanto en cuenta lo que piense la crítica o lo que digan los datos de audiencias.

Ver Trailer del biopic The Doors (Oliver Stone, 1991). Duración: 02:39 minutos. Fuente: http://www.laencuadre.com (Licencia CC).


B. Resulta extraño que dada su relación con el séptimo arte nunca llegásemos a verle interpretar un papel en el cine. Muchos productores querían tenerle a usted en sus películas en los setenta. Andy Warhol, por ejemplo, nunca consiguió que actuara usted en uno de sus filmes.

J.M. La verdad es que tuve muchas ofertas en ese sentido. A mí me interesaba más la relación entre la música y el cine, el tipo de mensaje artístico y filosófico que se podía llegar a transmitir como consecuencia de esa unión de las artes. Pero la mayoría de productores estaban más interesados en mí como personaje mediático. Y yo no deseaba convertirme en un mono de feria, aunque no niego que hubo algunas propuestas interesantes que no acabaron de cuajar como la de Elliott Kastner. Él me propuso un papel en la adaptación cinematográfica de The Beard, una obra de mi amigo el poeta beat Michael McLure.

B. ¿Cree usted que su fama de sex-symbol le perjudicó a la hora de desarrollar otras facetas artísticas, como la de escritor como era su deseo en un principio?

J.M. Sin duda. Yo ya escribía poesía antes de los Doors. Rimbaud me fascinaba. Muchas de las canciones de The Doors eran en su origen poemas adaptados musicalmente a lo que se nos ocurría en el estudio de grabación. The Doors eran diferentes, ¿sabe? Por la música y por las letras, aunque fuera del grupo nadie parecía estar interesado en lo que yo deseaba contar. Cuando  Simon and Schuster por fin publicó en 1970 Los señores y las nuevas creaturas, mi primera compilación de poemas, creí que por primera vez se me tomaba en serio. Pero la crítica especializada me ignoró por completo. Ahora creo que me ningunearon por ser una estrella del rock. Y mire en la actualidad cuantos libros se publican escritos por celebridades. Se venden como rosquillas. Los tiempos han cambiado mucho desde entonces. Y luego está Internet, claro, que te permite auto editar tus propias obras sin tener que pasar por los filtros de las editoriales.

B. Las redes sociales permiten a los artistas experimentar nuevas formas de comunicarse con su público, sin embargo, usted, a diferencia de Robby Krieger o John Densmore, no suele prodigarse mucho por el ciberespacio.

J.M. En esencia la relación con el público es la misma. Ahora los fans pueden tener un contacto más inmediato, pero en lo sustancial se trata de lo mismo. Yo no solía leer a menudo las cartas que los fans me enviaban, solo contestaba algunas. Esa era tarea de Danny Sugerman, el chico para todo que teníamos en la oficina de The Doors. A veces leía las cartas que los fans enviaban a las revistas musicales y algunas eran realmente solitarias, profundas y abiertas. Algunas me dejaban realmente noqueado.  Creo que las redes sociales son un arma de doble filo. De hecho, Twitter y Facebook me han matado varias veces en los últimos tiempos. Recuerdo que en 1968 se difundió por la radio el titular  “Muere Jim Morrison, seguiremos informando”. Lo había difundido la UPI (United Press International, una agencia de noticias estadounidense). Ahora pasa igual con Twitter. Es lo mismo que antes pero en nuevos soportes.  (*)

B. Imagino que estará usted en contra de la piratería digital.

J.M. Si te gusta la música, el cine o la literatura, los respetarás. Siempre he tenido pilas de libros acumulados en los lugares donde he vivido. Le diré una cosa.  En los setenta me fascinaba Dylan, sobre todo su álbum John Wesley Harding. Yo no solía comprar discos pero el suyo sí me lo compré y no paraba de escucharlo.

B. ¿Cómo ve el panorama musical actual, señor Morrison?

J.M. Hay mucha variedad y eso está bien. Por otro lado, la música se ha convertido en un producto de consumo de masas. Siento que ha perdido gran parte de su valor artístico.

B. Se suele decir que el rock ha muerto, ¿está de acuerdo con esta afirmación?

J.M. El fulgor inicial se acabó hace mucho tiempo. Lo que se conoce como “rock”, lo que antes solía llamarse “rock and roll”, se volvió decadente. Y luego hubo el renacimiento del rock provocado por los ingleses. Aquello llegó muy lejos. Era algo claro. Luego se volvió tímido e incestuoso y eso, pienso yo, es la muerte de cualquier movimiento. La energía ha muerto. Ya no hay una creencia. Cuando estaba en los Doors pensaba que los chavales que vinieran después no iban a tener mucho en común con lo que sentíamos nosotros. Sabía que crearían un sonido propio y singular al acabar la guerra de Vietnam. Entonces surgió la necesidad de una nueva fuerza vital que se expresara y se afirmara. (*)

B. Fue entonces cuando nació el punk. Hablamos del año 1976. Pero ustedes se adelantaron.

J.M. “Rock and roll is dead, must be something else instead. You got to lay right down and die, die, die, die” (Morrison recita la letra de Rock is dead). The Doors compuso  Rock is dead en 1969, aunque no la editamos hasta 1996. Era la época del Soft Parade pero a mí ya me apetecía hacer otras cosas, cantar blues, esos temas largos y libres en los que no hay un principio o fin concreto. (*)

Jim_Morrison en 1969. Revista LIFE

Jim Morrison en una sesión fotográfica para la revista LIFE en 1968. Autor: oddsock. Fuente: http://www.fotopedia.com. (Licencia CC)

B. En 1969 usted se convirtió en un visionario. Declaró que en un plazo de cinco años una nueva generación musical electrónica compondría con sintetizadores. Predijo que “una sola persona  cantaría, hablaría y utilizaría máquinas en un contexto electrónico”.

J.M. Bueno, acerté en lo de la electrónica, ¿no? Yo presentía que habría algún chaval brillante por ahí trabajando en solitario en algún sótano, rodeado de cintas y electrónica, inventando una forma musical totalmente nueva. Me imaginaba un sintetizador Moog ampliado, con un teclado con la complejidad y riqueza de una orquesta entera. Pero en algo sí me equivoqué: hace cuarenta años pensaba que en el futuro se produciría una nueva síntesis que englobase la música india, africana, occidental y electrónica.  Pero está claro que me quedé corto. (*)

B. Verdaderamente hay mucha fusión de estilos e influencias. Aunque el rock nunca ha casado bien con la electrónica. ¿Cómo le ha sentado el remix de Skrillex inspirado en la música de The Doors, Breakin´a sweat?

J.M. El chico lo hace bien, dentro de su estilo. Yo no soy un fundamentalista del rock. Además, no es un estilo que escuche demasiado, me gusta más el blues, el folk, que son las raíces de la música contemporánea americana. Todavía escucho a Joni Mitchel y James Taylor cuando estoy en casa. (*)

B. Sin embargo, los Doors siguen siendo toda una referencia para las generaciones de jóvenes rockeros.

J.M. Me siento honrado. Me sentí muy impresionado al ver la influencia que nuestra música había ejercido en los jóvenes de la  Europa del Este cuando cayó el telón de acero. También disfruté mucho el homenaje que la VH1 nos rindió en el año 2000. Ahí estaban los artistas de la generación X  interpretando nuestras canciones. Creo que ellos disfrutaron tanto como nosotros.

Ver vídeo. Homenaje de la cadena VH1 a The Doors en el año 2000, VH1 Storytellers: The Doors a celebration. Participaron en el tributo, entre otros artistas, Perry Farrell  (Jane’s Addiction), Ian Astbury (The Cult), Scott Weiland (Stone Temple Pilots) y Scott Stapp (Creed). Duración: 01:02horas. Fotografía: fuente: http://www.myreviewer.com (Imagen autorizada para su uso web):

0000035549Fuente.-myreviewer.com-(imagen-autorizada-uso-web.3)

B. A diferencia de su juventud, ahora lleva usted una vida privada mucho más discreta. En aquella época llegó a tener pendientes hasta veinte reclamaciones de paternidad al mismo tiempo.

J.M. Ninguna prosperó. Cuando The Doors se disolvió me centré en recuperar el equilibrio y me desentendí del entorno de amistades peligrosas que solía frecuentar en Los Ángeles. El tiempo que pasé en Paris me sirvió para reflexionar sobre el  rumbo que quería dar a mi vida. Le hice caso a Pam (su esposa), dejé el  grupo y entré en un programa de rehabilitación. Eso me salvó la vida porque cabalgaba como un jinete sin rumbo por el camino de la autodestrucción.

Jim Morrison y Pamela Courson en 1969.

Jim Morrison y su pareja de hecho, Pamela Courson, en 1969. Fuente: http://www.allstarspic.net (Imagen autorizada para su uso web no comercial).

B. ¿Fueron sus adicciones las que acabaron con The Doors o el grupo ya estaba liquidado musicalmente hablando en 1971?

J.M. En 1968 las relaciones entre los cuatro no eran las de antes. Quise dejar el grupo aquel año pero seguimos hasta finales de 1970 para editar L.A Woman. Paul A. Rothchild (el productor habitual de The Doors) había abandonado la producción por diferencias musicales con el grupo. Yo sentía que Ray, Robby y John estaban más interesados en hacer negocio con la banda que en la música. El 12 de diciembre de 1970 dimos nuestro último concierto juntos en el Warehouse de Nueva Orleans. Yo estaba demasiado borracho para recordar la letra de las canciones, ni siquiera era capaz de entrar en los temas cuando me tocaba. En aquel momento sentí que había tocado fondo. Sabía que L.A. Woman era nuestro último disco como banda y lo acepté. (*)

B. En aquel año tenía usted pendiente una condena a trabajos forzados por el incidente de Miami.

J.M. Fue todo una farsa. El juicio de Miami fue un escándalo más político que sexual (Jim Morrison fue condenado por exhibir presuntamente sus genitales  en un concierto celebrado en Miami en 1969). Estaba harto de la imagen que se había creado a mi alrededor que, a veces consciente, y la mayoría de las veces inconscientemente, yo ayudé a propagar. Ya no lo podía soportar más, de modo que me limité a ponerle un final en una noche gloriosa. Le dije a la gente que eran unos jodidos idiotas al formar parte de un público. Así es como me sentía en aquella época. (*)

Ficha policial de Jim Morrison en 1970

Ficha policial de Jim Morrison en 1970 tras ser condenado en Miami por los cargos de blasfemia y exposición indecente. Autor: Departamento de seguridad pública del condado de Dade (Imagen de dominio público).

B. Se libró usted de la cárcel por los pelos y comenzó una nueva vida.

J.M. Le voy a contar algo que muy pocos saben. En Paris tuve complicaciones respiratorias, una neumonía mal curada que se agravó por mi estilo salvaje de vida. Una noche estuve a punto de morir mientras dormía en mi apartamento  del Marais. Sufrí un paro cardíaco pero los paramédicos lograron resucitarme. Aquella experiencia traumática significó el  inicio de una nueva vida.

B. ¿Qué hubiera pasado si hubiera muerto usted aquel día en París? ¿Cree que Jim Morrison se hubiera convertido en una leyenda?

J.M. No lo sé. Pero tengo claro que deseo morir en mi cama. Espero que a una edad de ciento veinte o así,  con sentido del humor y una cama bien cómoda. No quiero nadie alrededor. Solo quiero dejarme ir tranquilamente. Pero aun resisto porque creo que la ciencia tiene una oportunidad en nuestras vidas para vencer a la muerte. (*)

Ver vídeo Unlocking The Doors. La cadena CBS emitió en abril de 2013 un reportaje sobre The Doors con motivo de la publicación del último libro de John Densmore, The Doors Unhinged: Jim Morrison’s Legacy Goes on Trial. En el reportaje se analiza la figura de Jim Morrison y la trascendencia de su leyenda en el tiempo.  Duración: 07:09 minutos. Fotografía (mural de Jim Morrison en Venice, California): autor: Gerardo Diego Ontiveros (Licencia CC):

Autor.-Gerardo-Diego-Ontiveros.-(Licencia-CC).-Jim-Morrison-en-Venice

B. ¿Sigue usted sin saber leer una nota en el pentagrama?

J.M. Sólo algunas. Afortunadamente ahora la tecnología te permite componer casi cualquier cosa sin saber tocar un instrumento. Tomé clases de piano cuando era niño pero nunca sentí una vocación musical primaria. Estudié cine en la UCLA, leía y escribía sobre todas las cosas que me rodeaban pero nunca pensé que me convertiría en estrella del rock. De hecho mi padre, que era militar, nunca confió en mi talento musical o vocal y así me lo hizo saber. Por teléfono ¿se lo puede creer?  Él pensaba que solo valía como showman.

 Jim Morrison y su padre en enero de 1964.

Jim Morrison junto a su padre, el almirante George Stephen Morrison, en enero de 1964 en el navío de la Marina estadounidense Bon Homme Richard.

B. The Doors han influido en millones de jóvenes pero ¿por qué nunca ha existido un recambio musical generacional para el grupo?

J.M. Es cierto que no han surgido bandas como nosotros. Hay miles de formaciones que suenan a los Stones o a los Beatles, todo el brit pop de los noventa descendía de una misma rama. Robby Krieger siempre ha creído que éramos una banda de culto. Supongo que éramos especiales.

B. Aunque ustedes se autodefinieron como “políticos eróticos”, no se posicionaron realmente en la convulsa escena política de los años sesenta. Sus canciones iban de otra cosa a excepción quizá de Unknown soldier.

J.M. Lo de políticos eróticos se me ocurrió para llamar la atención, pero The Doors nunca fue un grupo político reivindicativo. En los sesenta estaban ocurriendo muchas cosas y yo pensaba que los jóvenes éramos increíbles.  Estaba encantado de vivir en aquella época. Fue increíble. De verdad creía que les íbamos a parecer estupendos a los que llegaran en el futuro, porque se estaban produciendo muchos cambios y realmente los estábamos manejando con instinto. (*)

B. Por último, señor Morrison, si pudiera cambiar algo de su vida, ¿qué sería?

J.M. No voy a negar que en los primeros tiempos me lo pasara bien. Conocí algunas personas interesantes en un corto espacio de tiempo con las que seguramente no me hubiera tropezado en veinte años de vida. No puedo decir que lo lamento. Si tuviera que repetirlo pienso que me decantaría por el artista tranquilo y reservado que se afana en su propio jardín. (*)

Aunque Jim Morrison falleciera en 1971 su legado musical sigue más vivo que nunca. Su vida y su muerte han inspirado multitud de obras y producciones audiovisuales que recogen los escasos seis años en que estuvo al frente de The Doors. A su pesar o no, Jim Morrison continúa siendo en pleno siglo XXI una auténtica leyenda del rock. Más de cuarenta años después de su muerte, su tumba  en el cementerio parisino de Père Lachaise sigue siendo un lugar de peregrinación para millones de fans de todo el mundo.

Busto de Jim Morrison.

El busto original de Jim Morrison fue robado por los fans en 1990. Desde entonces el sepulcro permanece rodeado por medidas de seguridad. Fuente: http://www.20minutos.es (Licencia CC).

40 aniversario de la muerte de Jim Morrison en el Père Lachaise

En el año 2011 se cumplieron cuarenta años de la muerte de Jim Morrison. Fans de todo el mundo desfilaron ante su tumba en sentido homenaje. Autor: ed_needs_a_bicycle (Licencia CC).

Ver vídeo. Ray Manzarek y Robby Krieger  se reúnen con los fans en el cementerio de Père Lachaise con motivo del 40 aniversario de la muerte de Jim Morrison, el tres de julio de 2011. Duración: 07:09 minutos.

Tumba de Jim Morrison en 2013.

Aspecto de la sepultura de Jim Morrison en octubre de 2013. En 1995 los grafitis fueron sustituidos por una inscripción en griego sobre la tumba de Jim Morrison elegida por sus padres: “fiel a sí mismo”. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

+info:

Las declaraciones marcadas con asterisco (*) son reales -aunque adaptadas- y deben ser atribuidas a Jim Morrison. Las citas proceden de las entrevistas que el artista concedió a los periodistas Jerry Hopkins y Beng Fong Torres de la revista Rolling Stone,  a la revista musical Circus y al diario Los Angeles Free Press entre los años 1969 y 1971.

Ver video de presentación de The Doors en el Rock and Roll Hall of Fame por el cantante de Pearl Jam, Eddie Vedder, en 1993. Duración: 02:59 minutos.

Ver discurso de agradecimiento completo de The Doors durante la ceremonia de  ingreso en el Rock and roll Hall of Fame. Duración: 09:07 minutos.

Ver actuación en directo de Eddie Vedder y The Doors interpretando Roadhouse blues durante la ceremonia en el Rock and Roll Hall of Fame. Duración: 05:42 minutos.

Ver fotografía. Ray Manzarek, Robby Krieger y John Densmore agradeciendo el reconocimiento a The Doors durante la ceremonia de ingreso en el Rock and Roll Hall of Fame. Autor: Kirk McKoy/Los Ángeles Times. Fuente: http://www.latimes.com

Ver fotografía. Los miembros supervivientes de The Doors junto a Eddie Vedder y Anne Morrison, que representó a su hermano Jim Morrison, en el Rock and Roll Hall of Fame en 1993. Autor: Reuters. Fuente: http://www.rtve.es

Ser fan de una “boy band” antes de la globalización

6 Abr

Autora: Samia Benaissa Pedriza

NKOTB en Dallas (EE.UU.) en 2008

New Kids on the Block en el American Airlines Center en Dallas (EE.UU.) el 19 de octubre de 2008. Autora: Brandi Korte (Licencia CC).

Navego un rato por la Red y me entero de que New Kids on the Block sacan nuevo disco tras seis años de silencio musical. Investigo un poco más y veo que además anuncian gira, aunque solo por Estados Unidos, el país de origen de esta boy band de maduritos ideada por el productor Maurice Starr allá por el año 1984.

Los NKOTB se suman a la oleada de retornos de artistas añosos caídos en el ostracismo de forma voluntaria (David Bowie, Rod Stewart) o por la pérdida de actualidad (Pearl Jam, Depeche Mode). Y no estoy muy segura de si este retorno significa que la crisis de ideas de la industria musical está tocando fondo o si es que esto no tiene remedio y han tenido que volver los “yayos” a salvarnos de la apatía y la sobredosis de colaboraciones varias, “chunda-chunda” y discos de chicle-pop.

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