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Pierre Bonnard. Exposición en la Fundación Mapfre

10 Nov

Agenda cultural

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Panel decorativo. "Mujeres en el jardín".

“Mujeres en el jardín” (1890-1891). Pierre Bonnard. Cuatro paneles decorativos formados por “Mujer con vestido de lunares blancos”, “Mujer sentada con gato”, “Mujer con vestido de cuadros” y “Mujer con esclavina”. La obra abre la exposición sobre el artista en la Fundación Mapfre. Fuente: Internet.

Pierre Bonnard, poco conocido en España pero admirado en el extranjero, tuvo la suerte de gozar de un reconocimiento artístico en vida casi desde el inicio de su carrera. La Fundación Mapfre ofrece ahora una retrospectiva sobre su obra, la primera en tres décadas que se presenta en España.

Una oportunidad casi única porque en la actualidad son contados los cuadros de Bonnard que se exhiben de forma permanente en nuestro país: el Retrato de Misia Godebska (1908) en el Museo Thyssen-Bornemisza y otras cuatro pinturas más expuestas en el Museo Reina Sofía y la colección Juan Abelló.

La exposición, organizada por el Museo de Orsay de París (guardián de un volumen importante de su producción artística), la Fundación Mapfre y los Fine Arts Museums de San Francisco, muestra 80 pinturas, una decena de dibujos y medio centenar de fotografías tomadas por Bonnard a lo largo de su dilatada carrera.

¿Pero quién era Pierre Bonnard en realidad?

Bonnard y “la vie en rose”

Pierre Bonnard era hijo de un ministro de Defensa francés. Había nacido a finales del siglo XIX en un ambiente económicamente desahogado, con todas las posibilidades materiales a su alcance. Acudió a prestigiosos colegios y, financiado por su padre, cursó estudios en la Académie Julian y la Escuela de Bellas Artes de París. Ello a cambio de seguir simultáneamente la carrera de Derecho, con escaso interés por su parte.

En la Académie Julian conoció a un grupo de pintores con los que fundaría el grupo de los “nabi”, un conjunto de artistas postimpresionistas que pretendían representar el mundo a través de formas simples y una explosión de color.

Hacia 1890 Bonnard pinta el mundo que mejor conoce: el de la burguesía parisina tanto en escenas familiares (meriendas al aire libre, paseos por el bosque) como en actos sociales típicos de las clases altas (ballets, sesiones de teatro). Innova en los encuadres (las figuras y escenas aparecen cortadas), el enfoque a menudo borroso, el movimiento y el color.

Pierre Bonnard. Les danceuses. Musée d´Orsay

“Danseuses” o “Le Ballet “, hacia 1896. Óleo sobre cartón pegado. Museo de Orsay. Pierre Bonnard. El plano picado y las bailarinas recuerdan en cierto modo a Degas. Fuente: Flickr (Licencia CC).

Pierre Bonnard. "La loge".

“El palco” (“La loge”), 1908. Óleo sobre lienzo. Museo de Orsay. Pierre Bonnard. La escena representa a los hermanos Bernheim-Jeune, Gaston y Josse, acompañados de sus respectivas esposas. La figura de Gaston aparece recortada en su mitad superior. Fuente: http://www.loffit.abc.es (Licencia CC).

Pintor, ilustrador, decorador

Pierre Bonnard poseía un talento expansivo. Su firma aparece en anuncios publicitarios, ilustraciones de libros, litografías, fotografías y también paneles decorativos, una dedicación que le reportó pingües beneficios. Porque a principios del siglo XX se puso de moda que las mansiones de los nuevos ricos fuesen decoradas con obras de gran formato por artistas en boga. Y Pierre Bonnard logró hacerse un hueco entre los afortunados.

“La symphonie pastorale”, panel decorativo de 1916-1920.

“La symphonie pastorale”, panel decorativo de 1916-1920. Óleo sobre lienzo. Pierre Bonnard. Fue un encargo de los hermanos Bernheim-Jeune para su residencia parisina. La pintura forma parte de un conjunto de cuatro paneles hoy en día dispersos por el mundo. Fuente: http://www.loffit.abc.es (Licencia CC).

El pintor supo mantener una provechosa relación profesional con sus clientes y también con sus marchantes de arte, los hermanos Bernheim-Jeune, quienes le procuraron todo tipo de encargos. Bonnard consiguió atraer a clientes de todos los continentes -es conocida en su obra la influencia del japonismo- y con el tiempo sus obras  fueron a parar a coleccionistas privados repartidos por todo el mundo.

En 2015 se pudo reunir por primera vez desde que el artista lo pintara, un panel decorativo de cuatro hojas separadas por el tiempo y el negocio del arte. Se trata de La Cueillette des pommes (“La recogida de manzanas”), un panel de 1899 exhibido en la exposición retrospectiva sobre Pierre Bonnard que el Museo de Orsay organizó el pasado verano en París. La reconstrucción fue posible gracias a la colaboración de sus propietarios: el Museo de Orsay y coleccionistas privados de Estados Unidos (Richmond, Virginia) y Japón (Kanagawa).

"La cueillette des pommes".

“La cueillette des pommes”, hacia 1899. Es uno de los cuatro paneles que componen la obra “La recogida de manzanas”. El panel, de inspiración japonesa, se encuentra en Kanagawa, Japón. Pierre Bonnard. Fuente: Internet.

Los años de la guerra: no es oro todo lo que reluce

La llegada de las vanguardias no sedujo precisamente a Pierre Bonnard quien adoptó una actitud despreocupada frente a las nuevas corrientes artísticas y los grandes acontecimientos históricos del nuevo siglo. En la década de 1910, pintó obras de inspiración clásica, paisajes idílicos y retratos, obras todas ellas, muy alejadas de la violencia de los conflictos bélicos que sacudían al viejo continente. Bonnard prefirió centrarse en expresar en sus cuadros sentimientos de carácter íntimo y describir escenas propias de la vida privada y doméstica.

La situación personal de Pierre Bonnard fue una constante fuente de inspiración artística. En 1899 había conocido a una mujer de origen humilde llamada Maria Boursin con la que posteriormente contraería matrimonio. Boursin, una mujer introvertida, hipocondríaca y con evidentes desórdenes mentales, cambió su nombre por el de Marthe de Méligny para parecer más digna de la clase social a la que pertenecía su esposo.

Marthe trabajó como modelo para una serie de pinturas sobre desnudos femeninos y fotografías nudistas tomadas por Bonnard. Aunque no fue la única que le sirvió de inspiración: en 1925, su amante Renée Monchaty, decidió poner fin a sus días al conocer que el artista había contraído matrimonio. El suceso inspiró a Bonnard una serie de desnudos en los que el cuerpo de una mujer sin cara aparece en posición horizontal sumergida en una bañera, en actitud pasiva.

“Marthe en el barreno”, 1908-1910.

“Marthe en el barreno”, 1908-1910. Pierre Bonnard. Fotografía de Marthe, esposa de Pierre Bonnard. Imagen tomada por el artista. Fuente: http://www.loffit.abc.es (Licencia CC).

 

“Desnudo en la bañera”, 1925.

“Desnudo en la bañera”, 1925. Óleo sobre lienzo. Pierre Bonnard. Tate Gallery de Londres. Fuente: http://www.loffit.abc.es (Licencia CC).

A Bonnard bien se le puede calificar de artista hedonista. Viajó por Italia y España y vivió durante un tiempo en el norte de África. En 1910 dejó París y se trasladó a vivir al sur de Francia donde adquirió algunas propiedades al borde del mar. Allí pintó cuadros de temática familiar, escenas de naturaleza acogedora y exuberantes paisajes de la Costa Azul.

Siguió fotografiando a sus amigos y seres queridos en los jardines de sus residencias privadas en la Provenza y la Costa Azul. Algunas de aquellas instantáneas le servirían posteriormente para organizar la composición de sus cuadros, cada vez más alejados de las tendencias postimpresionistas que fueron surgiendo con el paso de los años. Bonnard murió a la edad de 80 años en su residencia de Le Cannet, en la Provenza francesa.

“Le jardín”, 1936-1938.

“Le jardín”, 1936-1938. Óleo sobre lienzo. Pierre Bonnard. Museo de Arte Moderno de la villa de París. Fuente: http://www.loffit.abc.es (Licencia CC).

+ info:

Exposición Pierre Bonnard. Fundación Mapfre. Paseo de Recoletos, 23. Madrid. Del 19 de septiembre de 2015 al 10 de enero de 2016. Entrada libre.

Pierre Bonnard autorretrato.

Autorretrato de Pierre Bonnard, 1889. Óleo sobre lienzo. Fue el primer autoretrato del artista pintado cuando solo tenía 22 años de edad. Fuente: Internet.

Pierre Bonnard (1867-1947) fue un artista completo. Se dio a conocer por sus ilustraciones en un conocido anuncio de champán en 1899 pero su verdadera vocación fue la pintura. Es conocido por ser el fundador de los “nabi” (profeta, en hebreo), un grupo de pintores postimpresionistas poco convencionales influidos por Gauguin y el japonismo, una tendencia al alza en los albores del siglo XX. En Bonnard encontramos rasgos del impresionismo, del naturalismo, del simbolismo y hasta de la abstracción en algunas de sus obras, por lo que se le considera un artista difícil de clasificar.

 

 

 

 

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Exposición Sorolla y Estados Unidos

4 Ene

Últimos días. Hasta el 11 de enero.

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Retrato de Thomas Fortune Ryan (Joaquín Sorolla, 1913).

Retrato de Thomas Fortune Ryan (Joaquín Sorolla, 1913).Imagen de dominio público.

La Fundación Mapfre da una vuelta de tuerca  a la obra de Joaquín Sorolla con una selección de 150 obras ambientadas en la experiencia americana del pintor valenciano. El grueso de la exposición se centra en la producción de Sorolla presentada y comercializada en Estados Unidos entre los años 1909 y 1911. Entre el conjunto de obras exhibidas destaca la serie de retratos de miembros de la alta sociedad americana de principios de siglo XX, entre ellos los mecenas Archer Milton Huntington y Thomas Fortune Ryan.

El contexto en el que se inserta la exposición es de indudable opulencia burguesa. Aunque Joaquín Sorolla se había dado a conocer en Estados Unidos por sus escenas de realismo social expuestas en Berlín, París o Londres, lo que más demandaba la sociedad acomodada del otro lado del Atlántico eran retratos de familia, de potentados industriales o exuberante naturaleza en flor.

“¡Otra Margarita!” (Joaquín Sorolla, 1892).

“¡Otra Margarita!” (Joaquín Sorolla, 1892). Imagen de dominio público. El cuadro representa a una mujer detenida por infanticidio y custodiada por la Guardia Civil.

“Triste herencia” (Joaquín Sorolla, 1900).

“Triste herencia” (Joaquín Sorolla, 1900). Imagen de dominio público. Escena de realismo social: unos niños con polio se bañan en la playa.

“¿Qué cuando pinto? Siempre. Estoy pintando ahora, mientras lo miro y hablo con usted.” (Joaquín Sorolla, 1909)

Sorolla pintaba casi compulsivamente desde que comenzó a pintar en su juventud. Por ello no es de extrañar el ingente volumen de cuadros pintados por encargo de sus clientes norteamericanos en tan solo dos años.  Sorolla fue descubierto por Archer Milton Huntington, un magnate de la industria del ferrocarril y los astilleros, enamorado de la cultura española. Huntington inauguró en 1908 la Hispanic Society of America en Nueva York y un año después organizó la primera exposición retrospectiva de Sorolla en Estados Unidos. El éxito cosechado permitió a Sorolla prorrogar su estancia en el país para terminar las obras encargadas por otros miembros destacados de la alta sociedad americana.

“Cristóbal Colón saliendo del puerto de Palos” (Joaquín Sorolla, 1910).

“Cristóbal Colón saliendo del puerto de Palos” (Joaquín Sorolla, 1910). Imagen de dominio público. Pintura encargada a Sorolla por Archer Milton Huntington.

Joaquín Sorolla utilizó los retratos realizados a su propia esposa e hijos en España como reclamo comercial en Estados Unidos. Clotilde en traje negro (1906), un retrato de la esposa del pintor, fue adquirido por Huntington para la Hispanic Society, quien también le encargó una serie de trabajos sobre las distintas regiones de España así como la decoración de la biblioteca de la entidad.

Clotilde García del Castillo, esposa de Joaquín Sorolla, fue el modelo de “Clotilde en traje negro” (Joaquín Sorolla, 1906).

Clotilde García del Castillo, esposa de Joaquín Sorolla, fue el modelo de “Clotilde en traje negro” (Joaquín Sorolla, 1906). Imagen de dominio público.

La relación de Sorolla con los mecenas del arte estadounidenses no fue solo profesional. Con Thomas Fortune Ryan mantuvo una relación de amistad. Ryan, empresario de la industria tabacalera, de seguros y transportes, tenía amigos comunes con Sorolla como el escultor Auguste Rodín. Ryan siguió a Sorolla hasta París, donde el español pintó su retrato, incluido en la exposición.

Sorolla también pintó el retrato de un colega, el artista Louis Comfort Tiffany, representado en el jardín de su mansión de Long Island por el que pagó 8.000 dólares de la época. Sorolla y Tiffany se habían conocido en 1909 cuando el norteamericano reconoció el talento del español en una exposición en la Hispanic Society of America. No solo le compró cuatro cuadros sino que además decidió que Sorolla fuese su retratista.

Retrato de Louis Comfort Tiffany (Joaquín Sorolla, 1911).

Retrato de Louis Comfort Tiffany (Joaquín Sorolla, 1911). Imagen de dominio público.

“He tenido que dar serias calabazas a muchos señores de Búfalo y de Nueva York, pues todos piden retratos y ahora empiezo a notar que el retrato puede ser arte.” (Joaquín Sorolla).

Retrato de la reina Victoria Eugenia de Battenberg (Joaquín Sorolla, 1911).

Retrato de la reina Victoria Eugenia de Battenberg (Joaquín Sorolla, 1911). Imagen de dominio público.

Sorolla ejerció de embajador extraoficial de la cultura española en el Nuevo Mundo. Los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia habían ejercido de patrocinadores del arte español con sendos retratos suyos pintados por Sorolla y expuestos en el extranjero. El porte aristocrático de la Reina Victoria Eugenia fascinó a las damas de la alta sociedad norteamericana, que pidieron a Sorolla que pintase sus retratos. Del mismo modo impresionaron  a los adinerados empresarios americanos los retratos de intelectuales españoles de la época como Vicente Blasco Ibáñez, Aureliano de Beruete o Raimundo de Madrazo, todos ellos adquiridos por la Hispanic Society of America. Pero no solo pintó Sorolla retratos de burgueses. También la clase política se interesó por su pintura y el presidente de Estados Unidos,  William Howard  Taft,  terminó encargándole su retrato.

Retratos del presidente de EE.UU., William Howard Taft (1909) y de Mary Lilian Duke (1911). Joaquín Sorolla.

Retratos del presidente de EE.UU., William Howard Taft (1909) y de Mary Lilian Duke (1911). Joaquín Sorolla. Imágenes de dominio público.

“Me sería imposible pintar despacio al aire libre aunque quisiera. Hay que pintar deprisa porque, cuánto se pierde fugaz que no vuelve a encontrarse.” (Joaquín Sorolla).

Los viajes del pintor español entre 1909 y 1911 a Estados Unidos dieron lugar a una importante producción artística que no solo incluyó cuadros sino también improvisados dibujos y gouaches que recogían escenas de la vida cotidiana del pintor durante su estancia en distintas ciudades norteamericanas. La exposición en la Fundación Mapfre incluye una muestra de los dibujos que Sorolla realizó de forma rápida e impulsiva en el dorso de los menús del hotel Savoy en la Gran Manzana y otra adicional de escenas de calle vistas desde el hotel The Blackstone en Chicago.

Joaquín Sorolla en  1908.

Joaquín Sorolla en 1908. Autora: Gertrude Käsebier. Imagen de dominio público.

 

A su regreso a España, Sorolla, que estaba en la cumbre de su carrera, siguió vinculado a la burguesía española. Continuó pintando en el jardín de su palacete de Madrid -en la actualidad reconvertido en el Museo Sorolla- hasta el año 1920, cuando sufrió una apoplejía mientras preparaba un retrato, La Señora de Pérez de Ayala. Falleció tres años más tarde en Cercedilla, rodeado por toda su familia.

 

 

+ info:

Exposición Sorolla y Estados Unidos. Fundación Mapfre. Paseo de Recoletos 23. Madrid. Hasta el 11 de enero de 2015. Horario: lunes, de 14:00 a 20:00. Martes a sábado: de 10:00 a 20:00. Domingo y festivos: de 11:00 a 19:00. Entrada libre.

Visita virtual a la exposición Sorolla y Estados Unidos en la Fundación Mapfre.

Exposición. Stephen Shore o el espíritu de la contradicción

19 Nov

Últimos días. Hasta el 23 de noviembre.

Autora: Samia Benaissa Pedriza

“U.S. 97, Sur de Klamath Falls, Oregón (1973)”. Stephen Shore.

“U.S. 97, Sur de Klamath Falls, Oregón (21 de Julio de 1973)”. Stephen Shore. Fuente: http://www.ruralc.com (Licencia CC).

Stephen Shore es un rebelde, le gusta nadar a contracorriente en la marea de tendencias y modas instauradas desde que la fotografía se convirtió en arte, allá mediados los setenta. Aunque el carácter alternativo de Shore se manifestó bastante tiempo atrás. La Fundación Mapfre ofrece la primera retrospectiva del artista en España con una muestra de 300 obras expuestas cronológicamente desde los años sesenta hasta la actualidad. El recorrido es extenso e incluye tanto la producción más reconocida de Shore como fotografías inéditas.

La rebeldía de Shore podría también interpretarse como exceso de creatividad. A los nueve años descubrió tempranamente su vocación y con solo 14 catorce logró que el MOMA (Museo de Arte moderno de Nueva York) le comprase tres fotografías. Entre 1965 y 1967 trabajó para la Factory de Andy Warhol. Y es posible que fuese allí donde encontró la inspiración para sus primeras series fotográficas. “Me atraen las variaciones sobre un mismo tema” afirma Shore, que en su día también fue técnico de iluminación de los conciertos de The Velvet Underground.

La obra más reconocida de Stephen Shore American Surfaces (1971-1972) y Uncommon Places (1973-1981) ocupa un lugar central en la exposición. Shore sorprendió a los puristas con estas series de imágenes de tipo amateur, de apariencia común y corriente sobre objetos y espacios de la vida cotidiana estadounidense. La  “Snapshotness”, término inventado por Shore para referirse a esas tomas fotográficas, no obtuvo buenas críticas en los setenta. En aquella época Shore hacía justo lo contrario que los demás fotógrafos, mucho más preocupados por reivindicar la fotografía artística. Utilizaba cámaras de 35 mm como todos, pero también cámaras de gran formato para lograr fotografías en color que, por su dificultad, le obligaban a hacer una sola toma.

“Beverly Boulevard y La Brea Avenue, Los Angeles, 1975”. Stephen Shore.

“Beverly Boulevard y La Brea Avenue, Los Angeles, 21 de junio de 1975”. Stephen Shore. Fuente: http://www.futuropasado.com (Licencia CC).

“Sunset Drive In, West 9th Avenue, Amarillo, Texas, 1974”. Stephen Shore.

“Sunset Drive In, West 9th Avenue, Amarillo, Texas, 1974”. Stephen Shore. Fuente: http://www.ruralc.com (Licencia CC).

Posteriormente en la serie Winslow, Arizona, realizada ya con cámaras digitales, Shore decidió que la comodidad no le motivaba y  que seguiría poniéndose a prueba haciendo una sola toma para capturar imágenes. Una actitud tan genial como la reflejada en las tomas únicas de las películas de Woody Allen.

Para elaborar American Surfaces  viajó por Estados Unidos durante 18 meses. “A los dos días de empezar el viaje me di cuenta de que le estaba haciendo fotos a lo que comía, a las camas en las que dormía. Estaba haciendo un diario”. Algo quizá no tan alejado de las fotografías de la gente común colgadas a diario en las redes sociales, pero con 40 años de antelación.

“Habitación 125, Westbank Motel, Idaho Falls, Idaho (18 de julio de 1973)”. “Uncommon Places”. Stephen Shore.

“Habitación 125, Westbank Motel, Idaho Falls, Idaho (18 de julio de 1973)”. Pertenece a la serie “Uncommon Places”. Stephen Shore. Fuente: http://www.eldiario.es (Licencia CC).

“Carretera Federal 89, Arizona, junio de 1972” Stephen Shore. “American Surfaces”.

“Carretera Federal 89, Arizona, junio de 1972” Stephen Shore. De la serie “American Surfaces”. Fuente: http://www.eldiario.es (Licencia CC).

Uncommon Places, publicada como monografía en 1982 se convirtió en el libro de cabecera sobre el color de los fotógrafos profesionales. Shore utilizaba cámaras Leica y Nikon. En la colección de postales Greetings from Amarillo, Tall in Texas (1971) mostró diez imágenes sobre lugares desconocidos de la ciudad de Amarillo. En Florida fotografió una icónica imagen acuática (Ginger Shore Causeway Inn, Tampa, Florida, 1977) y en Road Trip Journal  capturó, en sus numerosos viajes por la geografía estadounidense, múltiples espacios y objetos aparentemente irrelevantes (tickets, facturas, neveras, cuartos de baño, habitaciones de hotel, etc.). Algunas composiciones recuerdan inevitablemente a los cuadros del pintor Edward Hopper. Pura imaginería pop.

“Ginger Shore, Causeway Inn, Tampa, Florida” (Stephen Shore, 1977). “Uncommon Places”.

“Ginger Shore, Causeway Inn, Tampa, Florida” (Stephen Shore, 1977). Pertenece a la serie “Uncommon Places”. Fuente: http://www.eldiario.es (Licencia CC).

“Greetings from Amarillo” (Stephen Shore, 1971).

“Greetings from Amarillo” (Stephen Shore, 1971). Fuente: www. pasadofuturo.com (Licencia CC).

En 1980 el artista se fue a vivir a Montana y abandonó las representaciones de paisajes urbanos para dedicarse a fotografiar espacios naturales y rurales (serie de Essex County). Shore se marcó el reto de lograr perspectivas que ya no se podían lograr con las formas arquitectónicas de la ciudad.  Por el contrario, Shore la busca ahora en elementos naturales (rocas, acantilados, carreteras, líneas del horizonte, etc.).

Paisajes rurales de Stephen Shore en la Fundación Mapfre de Madrid.

Paisajes rurales de Stephen Shore en la Fundación Mapfre de Madrid. Fuente: http://www.ruralc.com (Licencia CC).

En 1990, de nuevo a contracorriente de la moda vigente hace dos décadas, decidió fotografiar solo en blanco y negro durante un plazo de diez años.  Y Shore cumplió su promesa, precisamente él  que había sido un maestro del color. De vuelta en Nueva York  fotografío algunas panorámicas de la ciudad en la serie New York City  (2000-2002) aunque, una vez más, lo hizo a su modo, con una cámara de placas como técnica alternativa.

Panorámicas de Nueva York en la Fundación Mapfre. Stephen Shore.

Panorámicas de Nueva York en la Fundación Mapfre. Stephen Shore. Fuente: http://www.eldiario.es (Licencia CC).

“Nueva York, NY, 2000-2002”. Stephen Shore.

“Nueva York, NY, 2000-2002”. Stephen Shore. Fuente: http://www.eldiario.es (Licencia CC).

Ya en pleno siglo XXI Shore dedicó una serie, Ucrania (2012-2013), a los judíos ucranios refugiados en el Este tras el Holocausto. Una vez más el artista se centró en los objetos en lugar de en los sujetos. “Era la primera vez que me enfrentaba a una temática con tanta carga emocional. El problema era hacer fotografías que comunicaran ese nivel emocional pero que no lo explotasen“. Como en el pasado, ni dramas ni sentimentalismos que pudieran desprenderse de sus fotografías.

Fotografía de la serie “Ucrania” (2012-2013). Stephen Shore.

Fotografía de la serie “Ucrania” (2012-2013). Stephen Shore. Fuente: http://www.eldiario.es (Licencia CC).

En la actualidad, Stephen Shore está inmerso en un proyecto fotográfico en Instagram. Algo que considera coherente con su trayectoria, porque “si quitas los 30 años utilizando la 8×10, siempre me han atraído las formas populares de comunicación“. Y Shore afirma: “no quiero seguir creando una obra sin plantearme otro desafío. Hay una parte de mí que cuestiona las tendencias y los convencionalismos”. Genio y figura.

Stephen Shore en Madrid.

Stephen Shore en la presentación de su retrospectiva en la Fundación Mapfre. Fuente: http://www.ruralc.com (Licencia CC).

+ info:

Retrospectiva de Stephen Shore en la Fundación Mapfre. C/ Bárbara de Braganza 13. Madrid. Hasta el 23 de noviembre. Horario: lunes, de 14:00 a 20:00. Martes a sábado: de 10:00 a 20:00. Domingo y festivos: de 11:00 a 19:00. Entrada libre.

Visita virtual de la exposición Stephen Shore en la Fundación Mapfre.

Cézanne contra Picasso: duelo de colosos en el Paseo del Arte de Madrid

16 Feb

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Cézanne-contra-Picasso-

Entrada de las exposiciones “Cézanne site/non site” en el museo Thyssen Bornemisza y “Picasso en el taller” en la fundación MAPFRE de Madrid. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

Paul Cézanne y Pablo Picasso se enfrentan a menos de 100 metros de distancia en el Paseo del Arte de Madrid. Y el público no sabe con quién quedarse: si con el pintor francés posimpresionista o con el español cubista más universal de la historia. Descartada la toma de una decisión salomónica, optamos por disfrutar de una sesión doble de arte pictórico.  Un maratón de representaciones plásticas manifestadas a caballo entre dos siglos nos dejan con la impresión de haber viajado en una máquina del tiempo exprés. Un recorrido intenso porque en una escasa semana de diferencia se han inaugurado en Madrid dos de las exposiciones más golosas de  la temporada artística: Cézanne site/non site  en el museo Thyssen-Bornemisza y Picasso en el taller, en la fundación MAPFRE.

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