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Exposición. Renoir: intimidad

19 Ene

Agenda cultural

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Pierre-Auguste Renoir en 1910

Retrato fotográfico del pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir hacia 1910. El artista posa en la intimidad de su taller. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia. Imagen de dominio público.

Pierre-Auguste Renoir no siempre fue un pintor reconocido, ni siquiera cuando ya se había abierto camino en la profusa escena artística francesa de finales del siglo XIX. La exposición Renoir: intimidad reúne una muestra de obras que tienen en común la expresión de lo privado: retratos de la alta sociedad, paisajes subjetivos, escenas familiares y desnudos de bañistas. Pero Renoir, que destacaba por su originalidad a la hora de abordar temas poco comunes en el impresionismo (la figura humana, el desnudo femenino), no siempre fue comprendido por público y crítica. Como muestra tres retratos de encargo que el pintor ejecutó entre 1870 y 1890 que no siempre dejaron satisfechos a sus propietarios:

L’Algérienne (1870)

L´Algérienne. Renoir 1870

L´Algérienne. Retrato de Pierre-Auguste Renoir (1870). El cuadro pertenece al Fine Arts Museum de San Francisco. Imagen de dominio público.

El retrato que Renoir pintó de Rebecca Clémentine Valensi Stora fue repudiado tanto por la modelo como por su autor. La Sra. Stora, una mujer judía residente en Argelia durante la época posterior a la colonización francesa del país, llegó a decir de él que era “horrible”. En 1893 su propietaria lo vendió al retratista Paul Helleu por unos escasos 300 francos, a pesar de que las obras de Renoir ya alcanzaban una alta cotización. Finalmente Helleu se lo vendió a Claude Monet quien lo exhibió en la exposición de Orientalistas franceses de 1906.

El cuadro fue pintado en un estilo alejado del impresionismo, con rasgos clásicos que el propio Renoir rechazaría más tarde. La obra pertenece al movimiento orientalista que otros pintores como Ingres o Delacroix habían explorado a principios del siglo XIX. Los ropajes que la modelo llevaba puestos eran los típicos del país africano y el retrato se pintó en París, a donde los Sres. Sora se habían trasladado a finales de la década de 1860 por el rechazo a la comunidad judía residente en Argelia. La intensidad de los colores que Renoir y otros impresionistas plasmaron en sus cuadros es fruto de la inspiración que el país norteafricano ejerció en ellos.

Retrato de la Sra. Paulin (1885-1890)

Retrato de la Sra. Paulin. Renoir 1885-1890

Retrato de la Sra. Paulin (1885-1890) pintado por Pierre-Auguste Renoir. La obra pertenece a The Israel Museum de Jerusalén. Imagen de dominio público.

Veinte años separan a “L´Algérienne” de este retrato de la Sra. Paulin, la esposa burguesa de un amigo  de Renoir. Se trata de un retrato que bien pudo realizar Renoir sin un encargo previo, a diferencia de otros muchos que pintó sobre las clases sociales acomodadas del París de finales del siglo XIX. En ambos retratos permanecen constantes las pinceladas gruesas, los colores intensos y el contraste con la piel pálida de las figuras representadas. Pero el retrato de la Sra. Paulin expresa ya una contención y unos trazos rápidos mucho más propios del impresionismo.

Retratos de Charles y Georges Durand-Ruel (1882)

Retrato de los hermanos Durand-Ruel

Charles y Georges Durand-Ruel (1882) retratados por Pierre-Auguste Renoir. Imagen de dominio público.

En 1882, Renoir todavía pintaba cuadros impresionistas a su manera, un estilo influido por modos clásicos de reflejar la realidad. En 1881 Renoir hizo un viaje a Italia y quedó impresionado por las obras de Rafael. Sin embargo, el retrato de Charles y Georges Durand-Ruel fue el último que el pintor francés dedicó a esa forma tan peculiar de interpretar el impresionismo. El cuadro fue un encargo del marchante de arte Paul Durand-Ruel, quien le pidió a Renoir que pintara varios retratos de su familia.

La obra muestra a los dos hijos adolescentes de Durand-Ruel, de dieciséis y diecisiete años, sentados en el jardín de la casa de verano de la familia en Dieppe. Al patriarca, que conocía al pintor y le compraba cuadros, no le gustó sin embargo que Renoir pintase un retrato de sus vástagos al aire libre. Lo habitual entre las clases adineradas era componer retratos en interiores que mostrasen a sus protagonistas en escenarios propios de su estatus social. En el cuadro se puede apreciar el contraste entre los rostros bien dibujados de los retratados y sus trajes, menos precisos en su trazado, así como el difuso fondo floral.

+ info:

Exposición Renoir: intimidad. Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado, 8. Madrid. Hasta el 22 de enero de 2017. Lunes a domingo de 10:00 a 19:00.

Retrato de Paul Durand-Ruel, Renoir 1910

Retrato de Paul Durand-Ruel pintado por Renoir en 1910. Imagen de dominio público.

→En 2015 se creó en Estados Unidos la plataforma “Renoir apesta como pintor”, en contra del estilo de expresión pictórica del artista francés. Fue precisamente en Estados Unidos y gracias al apoyo y difusión de su obra por el marchante de arte Paul Durand-Ruel donde las obras de Renoir comenzaron a resultar reconocidas. Los tres hijos de Durand-Ruel, Joseph, Charles y Georges fueron los encargaron de promocionar las obras de los autores impresionistas en su galería de Nueva York.

 

 

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En defensa de Gustave Caillebotte

30 Nov

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Piraguas en el río Yerres

“Piraguas en el río Yerres” (1877). Gustave Caillebotte. Copyright: Washington National Gallery of Art. Cuadro expuesto en la primera exposición retrospectiva de Caillebotte en España.

Mientras 2016 se va cerrando con conmemoraciones pictóricas varias y el transcurso del tiempo contribuye a poner a cada genio en su sitio, surge la oportunidad de reivindicar la figura de Gustave Caillebotte, pintor impresionista zaherido por sus contemporáneos y recuperado por las generaciones futuras de finales del siglo XX. Una exposición itinerante organizada por el Museo de los impresionismos de Giverny el Museo Thyssen-Bornemizsa ha sido el evento más mediático, pero no el único. Conferencias, reportajes y críticas especializadas sobre Caillebotte y su obra se han ido sucediendo para difundir y poner en valor la producción de un artista original, tanto por su técnica como por su condición social.

Caillebotte y la Nueva Pintura

Los acuchilladores de parqué

“Los acuchilladores de parqué” (1875). Gustave Caillebote. Copyright: París, Comité Caillebotte.

El cuadro Los acuchilladores de parqué, uno de los primeros ensayos de Caillebotte con la pintura, fue rechazado en el Salón Oficial de 1875 por referir una temática demasiado trivial y alejada de los cánones de la alta burguesía. Caillebotte, a pesar de pertenecer a una familia acaudalada y no tener la obligación de trabajar para sobrevivir, no era ajeno a entornos sociales más bajos que otros pintores, mucho menos favorecidos económicamente, evitaban retratar. Irónicamente, Los acuchilladores de parqué se ha convertido 140 años después en uno de los cuadros más emblemáticos de Gustave Caillebotte.

Precursor de la fotografía

Remero con sombrero de copa

“Remero con sombrero de copa” (1878). Gustave Caillebotte. Copyright: RMN-Grand Palais.

Al pintor y mecenas francés algunos críticos le reprochaban la precisión fotográfica de sus cuadros. El escritor naturalista Emile Zola dijo de sus pinturas en 1876 que eran “totalmente antiartísticas, demasiado transparentes y exactas” y que “la fotografía de la realidad cuando no se ve reforzada por el talento artístico resulta algo vergonzoso”. Zola, experto en describir con la pluma el realismo social de las clases obreras fue uno de los más destacados detractores de Caillebotte. Aunque más tarde fueran el uso de la perspectiva y el enfoque en picado de muchos de sus cuadros las características más apreciadas del pintor francés.

Luces y sombras

Ropa blanca secándose al viento

“Ropa blanca secándose al viento” (1888). Gustave Caillebotte. Imagen de dominio público.

Si hay algo por lo que destacan las obras de Gustave Caillebotte son los toques de luz estratégicamente logrados mediante pinceladas cargadas de blanco o amarillo y  los juegos de luces y sombras, poco frecuentes en el impresionismo. Era especialmente habilidoso a la hora de difuminar colores para crear cielos y fondos sobre los que destacaban el resto de las figuras o de los paisajes rupestres que pintaba a orillas del Sena.

La paleta de colores

El Boulevard, visto desde arriba

“El boulevard, visto desde arriba” (1880). Gustave Caillebotte. Copyright: París, Comité Caillebotte.

De Caillebotte se decía que abusaba de los tonos apagados, de los grises y de los azules: “todo es azul en él, asusta pensar lo que se puede gastar en azul cobalto, en azul ultramar y en añil”, ironizaba el pintor Louis Leroy en el periódico Le Charivari.  A pesar de las críticas, las pinturas plomizas del parisino Boulevard Haussman que Caillebotte elaboró fueron las más apreciadas por la crítica a partir de los años 1970. Más adelante Caillebotte introduciría el color y los contrastes entre vivos rojos y verdes en la última etapa de su producción artística, cuando se dedicó casi en exclusiva a representar las plantas que hacía crecer en su invernadero del Petit Gennevilliers.

Un mecenas generoso

Girasoles. Jardín de Petit Gennevilliers

“Girasoles. Jardín de Petit Gennevilliers” (1885). Gustave Caillebotte. Imagen de dominio público. La residencia del pintor fue totalmente destruida por los bombardeos aéreos que tuvieron lugar en 1944 durante la Segunda Guerra mundial.

Los enemigos de Caillebotte le reprochaban su escaso amor por el trabajo. Consideraban que el rico heredero empleaba demasiado tiempo en otras ocupaciones como la horticultura, el coleccionismo de sellos o la construcción de veleros de competición. La realidad fue que a Caillebotte, con una producción cercana a los 500 cuadros, el destino no le concedió más tiempo para trabajar pues murió a los 45 años de edad a causa de un derrame cerebral. El artista legó al Estado francés su colección personal de cuadros impresionistas de Renoir, Monet, Cézanne o Pisarro, artistas que Caillebotte había ayudado y financiado generosamente en vida y que constituye la base del actual Museo de L´Orangerie de París.

+ info:

Caillebotte. Autoretrato

Autorretrato de Gustave Caillebotte (1889). Imagen de dominio público.

Gustave Caillebotte (1848-1894) no tuvo la oportunidad de presenciar el nacimiento del nuevo siglo (XX). A pesar de ello fue un hombre avanzado por la introducción de técnicas e ideas novedosas en la corriente impresionista que no siempre fueron bien recibidas. Su evolución como artista plástico fue amplia en un tiempo corto, desde la representación de distintos ambientes sociales hasta el uso de la luz, el color y la perspectiva. Caillebotte dejó inacabada su última obra, unos paneles de margaritas para las puertas del comedor de su casa en Petit Gennevilliers (Francia). Más tarde Claude Monet, su gran amigo, retomaría su idea para crear sus composiciones de gran formato.

Caillebotte no comenzó a ser reconocido internacionalmente hasta el último cuarto del siglo XX en Estados Unidos. Francia, su país de origen, organizó la primera exposición retrospectiva del artista en 1994 pero hubo que esperar al nuevo milenio para que la figura de Caillebotte se reivindicara y apreciara también en el mercado del arte. La primera exposición retrospectiva de Gustave Caillebotte en España se ha celebrado en 2016 con una discreta muestra de 65 cuadros en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Exposición Caillebotte, pintor y jardinero

Entrada a la exposición “Caillebotte, pintor y jardinero” con una reproducción en gran tamaño de “Calle de París, tiempo lluvioso”, boceto (1877). Museo Thyssen-Bornemisza. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

→Visita virtual Caillebotte, pintor y jardinero (Museo Thyssen-Bornemisza)

Exposición El Greco y la pintura moderna

27 Jul

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Exposición "El Greco y la pintura moderna".

Entrada a la exposición “El Greco y la pintura moderna” en el Museo Nacional del Prado. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

La epidemia del siglo XXI no es un virus de origen desconocido y difusión descontrolada, sino el afán generalizado por alcanzar la fama. Muchos aspirantes a celebridades siguen esperando indefinidamente su momento de gloria pero no hay que desesperar.  Domenikos Theotokopoulos más conocido como El Greco pasó doscientos años siendo un completo desconocido para el gran público. No fue hasta el siglo XIX cuando el artista comenzó a ser exhibido en museos de todo el mundo y reconocido como uno de los más influyentes en la historia de las artes plásticas. Desgraciadamente, el caso del pintor cretense no es una excepción y se suma a esa larga lista de artistas no reconocidos en vida pero sí tras su muerte.

En 2014 se celebra el cuarto centenario de la desaparición de El Greco (1541-1614), un pintor que perteneció a tres escuelas diferentes (florentina, veneciana y española) y cuya originalidad inspiró el nacimiento de las vanguardias del siglo XX. El Museo del Prado, la casa de El Greco en España -con permiso de la ciudad de Toledo-, acoge en estos días una muestra formada por 26 de sus grandes obras a las que se han unido 80 cuadros de los principales artistas que se dejaron influir e inspirar por la temática, la estructura, la luz y el color de las pinturas de El Greco.

Leer crítica completa de la exposición.

Cézanne contra Picasso: duelo de colosos en el Paseo del Arte de Madrid

16 Feb

Autora: Samia Benaissa Pedriza

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Entrada de las exposiciones “Cézanne site/non site” en el museo Thyssen Bornemisza y “Picasso en el taller” en la fundación MAPFRE de Madrid. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

Paul Cézanne y Pablo Picasso se enfrentan a menos de 100 metros de distancia en el Paseo del Arte de Madrid. Y el público no sabe con quién quedarse: si con el pintor francés posimpresionista o con el español cubista más universal de la historia. Descartada la toma de una decisión salomónica, optamos por disfrutar de una sesión doble de arte pictórico.  Un maratón de representaciones plásticas manifestadas a caballo entre dos siglos nos dejan con la impresión de haber viajado en una máquina del tiempo exprés. Un recorrido intenso porque en una escasa semana de diferencia se han inaugurado en Madrid dos de las exposiciones más golosas de  la temporada artística: Cézanne site/non site  en el museo Thyssen-Bornemisza y Picasso en el taller, en la fundación MAPFRE.

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Retrospectiva de Pissarro en el museo Thyssen-Bornemisza

7 Sep

Exposición retrospectiva sobre Camille Pissarro en el museo Thyssen-Bornemisza

Hasta el 15 de septiembre de 2013

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Entrada a la exposición “Pissarro” en el museo Thyssen-Bornemisza

Entrada a la exposición “Pissarro” en el museo Thyssen-Bornemisza. Autora: Samia Benaissa Pedriza

Si tuviera que elegir tres cuadros de la primera exposición retrospectiva en España de Camille Pissarro que organiza el museo Thyssen-Bornemisza no elegiría las obras más populares del pintor francés, ni tampoco las más significativas o las más reconocidas. Por el contrario, seleccionaría un trío de composiciones que destacan por su singularidad dentro del conjunto de la obra de uno de los pintores más comprometidos con el movimiento artístico del impresionismo.

De las 79 obras de Camille Jacob Pissarro expuestas en el museo Thyssen-Bornemisza llaman especialmente la atención El puente de Charing Cross (1890), El pueblo de Éragny (1885) y El jardín de las Tullerías, invierno (1900).

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