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Lecturas de verano. “El chico del periódico”

27 Jul

Medios

“El chico del periódico” (The Paperboy). Pete Dexter (1995)

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Fotograma de “The Paperboy”

Fotograma de “The Paperboy”, película basada en la novela homónima de Pete Dexter. Fuente: http://www.frickarte.com (Licencia CC).

En el verano de 1969 dos periodistas de un diario local de EE.UU. reciben el encargo de investigar la situación legal de un condenado a muerte por el asesinato de un sheriff de Florida. Tras una concienzuda investigación de las fuentes, los esfuerzos del tándem Ward-Acheman se ven recompensados con la revisión del caso y la exculpación del reo.

Pero la gloria que inicialmente cubre al equipo de investigación -premio Pulitzer incluido- pronto se convierte en desconfianza y sospechas sobre la existencia real de un testigo fundamental aportado por Ward y Acheman.

“Todo el mundo en la redacción miraba ahora con desdén a Yardley Acheman, salvo un grupito de jóvenes reporteros- algunos de ellos titulados en periodismo por la universidad- que escribían artículos imitando su estilo”. (The Paperboy. Pete Dexter, 1995).

“Sin contar con mi hermano para abastecer sus historias con una buena carga de hechos y de datos, aquellos artículos eran masturbatorios por naturaleza, un bodrio que hasta a mí me habría dado vergüenza escribir”. (The Paperboy. Pete Dexter, 1995).

Pete Dexter construye un relato descriptivo de una época de Estados Unidos marcada por las diferencias sociales y raciales, y por unos medios de comunicación extremadamente competitivos y amenazados por el auge de la televisión.

“Mi padre creía que el suyo era un negocio frágil. Que la lectura del periódico era, en gran parte, un hábito, parte de un ritual cotidiano, y que si no se hallaban en la puerta del lector a la hora prometida, aquel hábito podía romperse. Y allí estaba la televisión para ocupar su puesto.” (The Paperboy. Pete Dexter, 1995).

La  televisión en los años sesenta.

La llegada de la televisión a los hogares de las clases medias supuso una dura competencia para la prensa escrita. Fuente: Internet.

El retrato social (abandono familiar, alcoholismo y marginación, discriminación racial, tabú de la homosexualidad masculina) sirve como telón de fondo al desarrollo de una historia sobre el periodismo, los periodistas y sus cuestionados métodos  profesionales en un período clave de la historia informativa del siglo XX.

“Durante la mayor parte de su vida mi padre había trabajado cada día para el día siguiente, que es el ritmo fundamental en el negocio de la prensa, y era feliz midiendo su tiempo por ediciones diarias y  sumamente desgraciado cuando tenía que pensar en un futuro más distante, como lo demandaba la economía del negocio”. (The Paperboy. Pete Dexter, 1995).

Edición de periódico (años sesenta)

Edición de periódico anunciando la muerte de la actriz Marilyn Monroe en 1962. Fuente: Internet.

La ética profesional, las rencillas entre compañeros, la obsesión por informar antes que la competencia y la estructura piramidal de la prensa escrita de los años setenta aparecen reflejadas en una narración objetiva y honesta de los hechos, contados por “el chico del periódico” (un repartidor de ejemplares ascendido a ayudante de reportero).

 “Los reporteros y los redactores no ganaban más que los conductores de las camionetas  o los repartidores, pero mi padre establecía una distinción entre una clase y otra de empleados, convencido de que los de la sala de redacción pertenecían a un nivel superior.” (The Paperboy. Pete Dexter, 1995).

“Henry era ya mayor. Tendría tal vez unos treinta y cinco años, que en aquel entonces (años cuarenta) ya se consideraba una edad avanzada para un redactor, y había trabajado en una docena de periódicos. Pero, a pesar de ello, trataba a todo el mundo, desde el jefe a los auxiliares, con una corrección y un respeto que rara vez se dan en una sala de redacción.” (The Paperboy. Pete Dexter, 1995).

Sala de redacción años 1950.

Sala de redacción de un periódico en los años cincuenta. Autor Phil Wolff: (Licencia CC).

El chico del periódico” muestra las dos caras del periodismo de investigación: el hecho con rigor y responsabilidad, y el exento de todo escrúpulo, rendido al sensacionalismo y la superficialidad.

“No tenía nada que ver con el hecho de que Hillary hubiera matado o no al sheriff Call, ni con que hubiera tenido o no una buena defensa  en su juicio. En el fondo, Ward solo pretendía saber lo ocurrido y explicarlo tal cual en el periódico. Deseaba una total exactitud, punto por punto.” (The Paperboy. Pete Dexter, 1995).

“Muchos, demasiados, se sentían ahora “comunicadores”, enamorados de la trascendencia de la vocación periodística y ansiosos por explicar a sus lectores el significado de las noticias, pero sin apasionarse en idéntica medida por la noticia en sí”. (The Paperboy. Pete Dexter, 1995).

+ info:

El chico del periódico” (The Paperboy). Pete Dexter, 1995. Editorial Anagrama, Barcelona. 1996. 313 páginas.

El escritor estadounidense Pete Dexter.

El escritor estadounidense Pete Dexter. Fuente: Internet.

Pete Dexter (1945-) es periodista y escritor estadounidense, autor de varias novelas, entre ellas Paris Trout, con la que ganó el premio nacional de Literatura en 1991. Dexter comenzó a escribir novelas tras ser violentamente agredido por los familiares de un vendedor de droga caído en desgracia, a raíz de un reportaje publicado en el periódico para el que trabajaba.

El chico del periódico” es su quinta novela y el último guion del autor adaptado a la gran pantalla en The Paperboy , una película protagonizada por Nicole Kidman, Matthew McConaughey, Zac Efron y John Cusak en el año 2012. La película, finalmente dirigida por Lee Daniels, fue un proyecto inicial del director y productor español Pedro Almodóvar.

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Primer capítulo de El amante japonés de Isabel Allende

14 Jun

Autora: Samia Benaissa Pedriza

EL AMANTE JAPONES

Portada de “El amante japonés” de Isabel Allende, editado por Plaza & Janés. Fuente: Internet.

El amante japonés, la nueva novela de la escritora Isabel Allende se acaba de publicar en España coincidiendo con la inauguración de la Feria del Libro de Madrid, cuya última edición cierra ya sus puertas hasta el año que viene.

El amante japonés ha sido un éxito de ventas en la última Feria del Libro, dedicada en esta ocasión al amor y la poesía. En la novela, Allende narra en flashback la historia de amor imposible que viven Alma Velasco, una joven polaca, e Ichimei Fukuda,  el hijo del jardinero japonés de sus tíos, empleado en la mansión de California donde la joven aguarda el final de la Segunda Guerra Mundial.

La narración se entrelaza con relatos del presente  de Alma en una residencia de ancianos revolucionarios cuidados por Irina Bazili, una joven moldava. Los hechos se desarrollan en el San Francisco actual y del pasado, una ciudad bien conocida por Isabel Allende, y en la que lleva residiendo más de 25 años.

En palabras de la propia Allende, en El amante japonés “te vas a encontrar con una historia de amor, romance, memoria, vejez, inmigración, dolor y muerte. Creo que a pesar de los temas, no es un libro triste, sino una exaltación del gusto por la vida”.

El origen de la historia que la escritora comenzó a escribir invariablemente un 8 de enero según su costumbre, se basa en hechos reales: “una amiga me contó que su madre había tenido un jardinero japonés que fue su mejor amigo durante 40 años. Supuse que tal vez fueron amantes, aunque esa idea escandalizó a mi amiga. En todo caso, sus palabras me sirvieron para hilvanar la historia”, afirma la escritora.

El amante japonés no es solo una novela de amor de otros tiempos sino que arroja luz sobre un acontecimiento poco conocido de la historia de Estados Unidos: la existencia de campos de concentración para japoneses  situados en territorio estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.  Unos hechos que la propia comunidad japonesa del país se encargó de silenciar durante años para evitar la humillación.

Tras una primera incursión en el género negro (El juego de Ripper, 2013), Isabel Allende retorna al género con el que más éxito ha cosechado desde que en 1982 publicara La casa de los espíritus. En la actualidad la escritora está inmersa en la que será su publicación número 22 y espera la adaptación televisiva de su novela Inés del alma mía.

→Leer primer capítulo de El amante japonés. Isabel Allende. Plaza &Janés, 2015.

Así atrapa al lector la contraportada de El amante japonés:

«A los veintidós años, sospechando que tenían el tiempo contado, Ichimei y Alma se atragantaron de amor para consumirlo entero, pero mientras más intentaban agotarlo, más imprudente era el deseo, y quien diga que todo fuego se apaga solo tarde o temprano, se equivoca: hay pasiones que son incendios hasta que las ahoga el destino de un zarpazo y aun así quedan brasas calientes listas para arder apenas se les da oxígeno.»

+ info:

Isabel_Allende

La escritora chilena Isabel Allende. Fuente: Wikipedia (Imagen de dominio público).

Isabel Allende, escritora de origen chileno, nació en 1942 en Perú, país en el que su padre prestaba servicios diplomáticos. Es sobrina-prima de Salvador Allende,  quien fuera presidente de Chile entre los años  1970 y 1970, justo antes del golpe de Estado y la dictadura del general Pinochet. Allende ejerció  el periodismo en Chile y Venezuela hasta comienzos de los años ochenta. Debutó en la literatura pasados los cuarenta años de edad y desde entonces no ha cesado de cosechar éxitos editoriales. En el año 2010 obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Chile. Desde 1981 ha escrito 19 novelas y dos obras autobiográficas, una de ellas dedicada a su hija Paula, fallecida a la edad de 28 años de porfiria, una  enfermedad metabólica.

 

Cartel Feria del Libro de Madrid 2015

Cartel de la última edición de la Feria del Libro de Madrid. Fuente: Internet.

La 74 edición de la Feria del Libro de Madrid ha tenido lugar del 29 de mayo al 14 de junio de 2015 en el Parque del Retiro de Madrid. Durante el evento se organizaron mesas redondas, lecturas al aire libre y exposiciones. El cartel representativo de la Feria fue ideado por  Fernando Vicente. El diseñador ha querido expresar gráficamente “el flechazo que recibimos cuando la lectura nos atrapa y llegamos a pensar del libro que tenemos en la mano que alguien lo escribió para nosotros”.

 

Feria del Libro de Madrid 2015 (Parque del Retiro)

Ambiente en la Feria del Libro de Madrid 2015. Autora: Samia Benaissa Pedriza

La Feria del Libro de Madrid ha sobrevivido a tres regímenes políticos consecutivos en España: república, dictadura y democracia parlamentaria. Se inauguró en 1933 como parte de la semana cervantina, celebrada del 23 al 29 de abril de aquel año. La Feria se siguió celebrando anualmente hasta 1936, año del comienzo de la Guerra Civil. El régimen franquista  la  reinauguró en 1944 bajo la denominación de Feria Nacional del Libro. En 1982, con la llegada de la democracia adoptó su nombre actual de Feria del Libro de Madrid.  A la edición de 2015 acudieron a firmar ejemplares escritores reconocidos como Arturo Pérez-Reverte, Rosa Montero, María Dueñas o Joël Dicker, entre otros.

Relato de verano. Splendide Hotel

27 Ago

(Inspirado por la exposición Splendide Hotel de Dominique González-Foerster)

Autora: Samia Benaissa Pedriza

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El “Splendide Hotel” del Parque del Retiro (Madrid). Fuente: http://www.loffit.abc.es (Licencia CC).

Vittorio cayó al suelo alcanzado por una ráfaga de metralleta. ¡Maldición! La herida abierta en su costado no paraba de sangrar. Su progenitor, Giovanni Lombardo, alias “Don Giovanni”, yacía inmóvil a su lado. Su muñeca inerte todavía sujetaba su inseparable Beretta, aun humeante tras los disparos cruzados entre las dos familias rivales.

Movió la cabeza en rededor, calibrando la situación. Vincenzo y Luiggi seguían disparando contra los hombres de Maurizio Tornatore,  parapetados tras las mecedoras del mirador de aquel espléndido hotel que la familia Lombardo estaba inaugurando esa misma noche.

El asalto les había cogido desprevenidos. Tornatore y su padre, “Don Giovanni”, habían acordado reunirse en el templete del Splendide Hotel para repartirse el negocio de exportación de mercancías que partían desde la isla de Sicilia. Pero lo que parecía un acuerdo de paz entre dos oponentes enconizados, había acabado de forma inesperada en un violento baño de sangre.

Giuseppe Gambetta, hombre de confianza de los Lombardo, reptó hasta su posición rodeado por una lluvia de disparos ensordecedores. ¡Vittorio!, exclamó al ver a su jefe malherido.

Vincenzo acababa de recibir un tiro de gracia y Luiggi yacía con la cabeza reventada entre dos columnas del mirador.

Vittorio Lombardo calculó rápidamente sus posibilidades de salir con vida de aquella emboscada. Eran prácticamente nulas. Sin embargo no estaba dispuesto a dejar que los Tornatore ganaran la partida tan fácilmente. Si él desaparecía sería el fin de la familia Lombardo.

Logró arrastrarse hasta la sala de música, donde existía una trampilla secreta por la que escapar en caso de emergencia.  Giuseppe Gambetta le cubrió durante los escasos segundos que transcurrieron  a continuación y que cambiaron por completo el curso de los acontecimientos.

Vittorio iba dejando trazas de sangre a medida que avanzaba hacia la salida. Varias balas le pasaron rozando mientras huía hacia su salvación. ¡Giuseppe, pronto, andate via!  Un Vittorio  casi sin aliento levantó  a duras penas la trampilla apenas perceptible en el suelo enmoquetado,  ahora empapado con el abundante líquido rojo que manaba de su cuerpo.

***************

El sol se elevaba alto en el horizonte. Era un magnífico día de verano en el Splendide Hotel. Los sucesos de la pasada noche no habían pasado desapercibidos para nadie. Tampoco para las autoridades de la isla que prefirieron no inmiscuirse en los asuntos de la Cosa Nostra. Era el año 1887 y en Sicilia regía los asuntos públicos un gobierno formado en connivencia con la mafia.

El mirador del Splendide Hotel estaba siendo acondicionado para los primeros clientes residentes. De los incidentes de la noche anterior solo quedaban algunas señales discretas que iban a ser inmediatamente eliminadas por el servicio de limpieza. Pequeñas manchas de sangre derramadas por el suelo, algún balancín con el respaldo roto y un gramófono abandonado en el suelo alfombrado de la sala de música eran las últimas huellas de un enfrentamiento que dejaría un rastro imperecedero en la historia del crimen organizado.

Relato de verano. Splendide Hotel.

Imágenes de la exposición “Splendide Hotel” de Dominique González-Foerster en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro (Madrid). Autora: Samia Benaissa Pedriza.

Vittorio Lombardo y Giuseppe Gambetta habían escapado milagrosamente de una muerte segura. Pero ambos sabían que a partir de ese momento sus cabezas tenían un precio. Debían abandonar el país de inmediato y embarcarse lo más lejos posible. Vittorio decidió que se harían pasar por sencillos inmigrantes sicilianos en la tierra de las oportunidades donde más adelante idearía su particular vendetta contra los Tornatore.  Giuseppe Gambetta lamentaba tener que huir de improviso y dejar en Sicilia a su primer hijo que estaba por nacer, pero sabía que no tenían otra opción.

Epílogo

La venganza de los Lombardo se materializó años más tarde a través de los descendientes de Vittorio y Giuseppe Gambetta, sus hijos varones Vito y Angelo, nacidos con tres días de diferencia en el año 1887. Angelo Gambetta, más conocido como “Il Bambino” se convirtió en el primer Don de la familia Di Rossi, una de las familias de la mafia más importantes de Nueva York, al que sucedió Vito Lombardo. La familia Di Rossi acabó con el clan de los Tornatore a principios del siglo XX y se convirtió en la agrupación más extensa e influyente de Estados Unidos.

+ info:

Exposición Splendide Hotel. Dominique González-Foerster. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Sede del Palacio de Cristal. Parque del Retiro. Madrid. Hasta el 19 de octubre de 2014. Horario: lunes a domingo de 10:00 a 22:00. Entrada libre.

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Vista del “Splendide Hotel” (Palacio de Cristal) en el Parque del Retiro de Madrid. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

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Exposición “Splendide Hotel” de Dominique González-Foerster. En cada silla mecedora se encuentra un libro cuya lectura se propone al lector. Fuente: http://www.loffit.abc.es (Licencia CC).

La exposición rinde homenaje a la literatura y a los espacios arquitectónicos construidos en el año 1887: el Palacio de Cristal del Parque del Retiro en Madrid y el Hotel Splendide en Lugano (Suiza). También honra al Splendide Hotel de Évian-les- Bains (Francia) donde veraneaba el escritor Marcel Proust con sus padres y al Splendide Hôtel del poema de Arthur Rimbaud, Après le déluge (Tras el diluvio) publicado en 1886.
El gramófono, objeto presente en la única habitación del Splendide Hotel del Parque del Retiro, también se inventó en el año 1887.

Lucky Luciano

Salvatore Lucania (“Lucky” Luciano). Imagen de dominio público.

Salvatore Lucania, conocido como Charles “Lucky” Luciano, nació el 24 de noviembre de 1897 en Sicilia y falleció el 26 de enero de 1962 en Nápoles. Hijo de una familia de inmigrantes italianos de Nueva York, es el inspirador del personaje de Angelo Gambetta en este relato. A los 14 años inició una carrera fulgurante en el crimen organizado. Fue el primer Don de la familia Genovese, una de las cinco familias mafiosas más relevantes de Nueva York, fundada en el siglo XX.

 

Vito Genovese

Vito Genovese. Fuente: http://www.20minutos.es (Licencia CC).

Vito Genovese nació el 27 de noviembre de 1897 en Nápoles y falleció el 14 de febrero de 1969 en Missouri (EE.UU.). “Don Vito” dirigió a la familia Genovese en los años 1950 y ha sido reconocido como uno de los cuatro grandes padres de esta familia, junto a “Lucky” Luciano, Frank Costello y Vincent “Chin” Gigante. Ha inspirado el personaje de Vito Lombardo en este relato.

Publicado el primer capítulo de “Doctor Sueño”, la secuela de “El Resplandor” de Stephen King

7 Nov

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Máquina de escribir de "El resplandor"

Máquina de escribir alemana empleada en la película “El Resplandor” de Stanley Kubrick (1980). Autor: China Crisis (Licencia CC)

Leer “Caja de seguridad”, el primer capítulo de Doctor Sueño (Stephen King).

→Ver tráiler de “El resplandor”. Duración 1:45 minutos. Imagen: autor: kalenx (Licencia CC):

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+ info:

Doctor Sueño. Stephen King. Plaza & Janés. 2013. La novela sale a la venta  en España el 08 de noviembre de 2013. El libro salió publicado en EE.UU. en primicia en septiembre de 2013.

El Resplandor fue escrito por Stephen King en 1977. La película homónima (The Shining) fue dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada por Jack Nicholson y Shelley Duvall en el año 1980.

Ver Documental Room 237 protagonizado por el actor Tom Cruise. Analiza la simbología y los mensajes subliminales incluidos por Stanley Kubrick en la película “El Resplandor”. Duración: 01: 37 horas.

Leer entrevista a Stephen King en París con motivo de la presentación de “Doctor Sueño”.

Microrelato. “Noche de Halloween”

31 Oct

Microrelato. Noche de Halloween

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Noche de Halloween.

Noche de Halloween. Autor: Jackins (Imagen de dominio público)

El ruido de feria y el bullicio del público se colaban amortiguados en el interior del carromato de Madame Trouard, vidente, cartomántica  y hechicera en sus ratos libres.

–¿Qué ve en mis manos, Madame Trouard?, le preguntó la joven Romina Smith-Jones.

– Vas a tener una vida larga y dichosa, jovencita – le contestó la mujer tras acariciar la palma de su mano.

–¿A quién más le gustaría conocer su futuro? – la mujer se dirigió al grupo de adolescentes que habían acudido a su llamativa carreta aquella noche de Halloween. A las afueras del pueblo se había organizado una fiesta dedicada a niños y mayores para celebrar la noche de las brujas. Cada año por las mismas fechas, los niños recorrían las casas con la tradicional  amenaza de “truco o trato”. Más tarde, la mayoría seguía la fiesta en las atracciones de feria que las autoridades locales habían acordado instalar en el terreno colindante con los antiguos dominios de la familia Kensington.

– Jovencito, siéntate ahí y mira fijamente la bola de cristal – le conminó la mujer a un muchacho espigado de unos quince años de edad.

– Lo que usted diga, señora–  respondió Jonathan Charles Wallace, más conocido entre sus amigos como J.C. Estoy preparado para conocer mi futuro. ¿Voy a ser el nuevo John Lennon?

La adivina le dirigió una mirada tan intimidante que J.C. creyó que le había echado el mal del ojo. Pero Madame Trouard decidió proseguir con el numerito.

– Quiero que te concentres y mires ahí dentro. Si el destino lo quiere conocerás tu futuro.

J.C intentó concentrarse, incluso llegó a cerrar los ojos, pero no logró ver más que su reflejo distorsionado en el cristal transparente de aquel objeto romo. Como no quería perder la atención que Romina le estaba prestando por primera vez aquella noche después de semanas de cortejo, decidió fingir una visión.

– ¡Guau, tíos, qué pasada!. ¡He visto cómo será el futuro! Voy a ser alguien importante, de eso podéis estar seguros… Prometo acordarme de vosotros cuando sea rico y famoso.

– Venga J.C., deja de vacilarnos. No has visto nada de nada–  le espetó David Lemons, su mejor amigo y compañero de fatigas en el único instituto de enseñanza secundaria con que contaba el remoto pueblo de Lesbury.

–¡Silencio! ¿Acaso no creéis en el  poder de la magia? No deberíais tomaros mis advertencias tan a la ligera–. – Tú–  ordenó la pitonisa a Tom Williams. Quiero que ocupes el lugar de tu amigo en la mesa. Veamos que te deparará el futuro.

Tom era el más tímido del grupo. Sintió como sus orejas se encendían, adquiriendo inmediatamente el color de la grana. Intentó decirle a la mujer que no creía en esas cosas, pero la mirada penetrante de la adivina suponía todo un desafío y no supo cómo desobedecer aquella orden directa sin parecer un “gallina” ante las chicas y frente a sus amigos.

– Concéntrate, mira a través del tiempo y del espacio… Ahora dinos qué ves, jovencito.

Tom oía la voz de Madame Trouard alejada en la distancia. Sintió que se sumergía en un sueño ligero. Percibió un galope de caballos que se acercaban en mitad de la noche. Dos carruajes se aproximaron hasta el lugar donde se encontraba Tom. Dos grupos de hombres jóvenes descendieron las escalerillas de los vehículos abrigados con capas de vuelo decimonónicas. Alguien sacó de un estuche de terciopelo azul dos pares de armas de fuego, refulgentes a la luz de la luna. Dos jóvenes se separaron del resto y se acercaron al punto de referencia, lanzándose miradas de profundo desprecio. Se pusieron de espaldas y dieron quince pasos en dirección contraria. Cuando el más alto se dio la vuelta a Tom se le heló la sangre. ¡Tenía sus mismos rasgos! Vio como su oponente le apuntaba con su arma de fuego y disparaba. Sintió el roce de la bala en el aire. El doble de Tom también descargó su pistola de duelo de forma casi inmediata, rompiendo con estridencia el silencio de la noche.

Tom sintió un nudo en el estómago. Experimentaba una aguda sensación de espanto y un intenso dolor en la parte izquierda de su cuerpo. El eco de la sangre bombeada por su corazón resonaba amplificado en sus oídos. “Bum, bum. Bum, bum. Bum, bum”. Hasta que de pronto dejó de escucharlo. Su corazón había dejado de latir. El joven de la cabellera dorada había sido herido por su rival. De forma repentina, Tom tuvo la impresión de que aquella persona tan parecida a él lo estaba mirando directamente a los ojos. No pudo sostener por más tiempo su mirada. Oyó de nuevo la voz de Madame Trouard como si fuera una letanía y supo que debía despertar de aquella ensoñación.

– Dinos qué has visto, Tom. Parecías ensimismado, le preguntó Mandy White preocupada.

– En realidad, no he visto gran cosa–  mintió.

– Creo que ya es hora de irse, chicos. ¿Quién se apunta a una incursión nocturna en la vieja mansión Kensington? – propuso J.C.

-Madame Trouard, ha sido un placer, dijo David al salir del exiguo carromato de la adivinadora.

La mansión Kensington.

Los jóvenes iniciaron su particular viaje a ninguna parte. Autor: Shane Gorski (Licencia CC)

El grupo se dirigió al antiguo caserón de la familia Kensington, ahora abandonado por falta de recursos tras la desaparición del último miembro del clan de aristócratas terratenientes de Lesbury, hacía ya más de tres décadas.

Los cinco jóvenes franquearon las verjas oxidadas de la mansión en ruinas y se adentraron en la penumbra del interior de la casa. La galería de retratos les acogió amenazadoramente desde la escalera principal. Apenas se vislumbraban los rasgos de los sucesivos propietarios de aquella morada ahora en decadencia, todos unidos por lazos de sangre y dominación a través de los siglos.

Los jóvenes entraron en el salón de gala. Los muebles de la casa permanecían cubiertos desde hacía décadas por grandes sábanas blancas creando en la tiniebla inquietantes formas espectrales. David se acercó maliciosamente a Romina por detrás.

– ¡Buuh!, soy el fantasma del amo Kensington y he venido a por ti.

– Menudo susto me has dado, ¡serás idiota! –le gritó.

Romina se dio la vuelta y se alejó del opaco ventanal, cubierto en su totalidad por años de polvo y suciedad acumulada. La joven apartó los restos de lo que parecían haber sido unos opulentos cortinajes, dejando pasar al interior un rayo de luz de luna. Un lateral de la estancia quedó iluminado dejando a la vista un tramo de escaleras subterráneas apenas visible en medio de aquella oscuridad.

– David, déjala en paz. Vamos a bajar por esas escaleras, a ver a donde conducen–  ordenó J.C.

El grupo descendió por una angosta escalera de caracol hasta las profundidades de la cripta de la familia Kensington. La aprensión se apoderó de los cinco jóvenes. Sus pulmones se llenaron de aire viciado y de un denso olor a putrefacción. Ninguno osaba dar un solo paso en aquel mausoleo de tumbas centenarias. Finalmente fue Mandy White la primera que se atrevió a escudriñar las lápidas funerarias esparcidas por el suelo.

–Seréis cobardes, ¿no os da vergüenza? – se dirigió a los chicos, fingiendo seguridad.  ¿Vais a dejar que esta damisela recorra sola este lugar?

–Menuda  “damisela”… –David le murmuró a Tom al oído.

–Te he oído, David– le ladró Mandy a la cara.

J. C. aprovechó entonces para acercarse más a Romina. –Vaya noche de Halloween nos estáis haciendo pasar– le espetó Romina.

–Es la noche de las brujas y de los muertos vivientes, Romina. ¿Qué esperabas? – le contestó J.C con burla. – ¿Quién se atreve a abrir estas tumbas?

Tom comenzó a sentirse mareado. –Chicos, será mejor que lo dejemos. Ya nos hemos divertido bastante por esta noche.

– Pero si acabamos de empezar– le dijo David, exultante. –Vamos, J.C. ayúdame a deslizar esta losa–. Leyó en voz alta la inscripción: Philip Louis Kensington, nacido en 1861 y fallecido en 1886. Señor Kensington – continuó– en breves instantes tendremos el placer de conocerle personalmente.

–Dejadlo ya, por favor– les suplicó Romina.

–Venga Tom, ayúdanos, ¡esta piedra pesa mucho! – exclamó David.

Tom se sentía cada vez peor, el recinto daba vueltas a su alrededor y sentía como las piernas le flaqueaban. Estaba al borde del desmayo.

–¡Ahora, David! Un esfuerzo más. ¡Ya casi está! – exclamó a su vez J.C.

Finalmente los jóvenes lograron deslizar la pesada lápida de granito, envejecida por el paso del tiempo y la humedad de la cripta. En el interior de la sepultura descansaba un ataúd de madera cubierto por un fenomenal entramado de telas de araña.

– ¡Qué tétrico, tíos! – se maravilló J.C.

– ¿No pensaréis abrirlo también? – dijo Romina en un suspiro.

David y J.C. buscaron en la cripta alguna herramienta útil para dar inicio a aquella macabra tarea de profanación de cadáveres. Pero no encontraron nada, a excepción de sus propias navajas suizas. Empezaron por cortar las cuerdas que rodeaban las empuñaduras de cobre del féretro. Intentaron abrir un hueco en la tapa por donde pasar el filo de las navajas, pero resultó inútil. Siguieron haciendo presión para intentar abrir la cubierta, pero esta se les resistía.–Tenemos que sacarlo del nicho– dijo J.C. que empezaba a arrepentirse de haberse metido en aquel lío. No veía la forma de abrir el sarcófago. David y él no eran lo bastante fuertes para lograrlo sin ayuda pero no quería quedar como un fracasado delante de Mandy y Romina.

¿Dónde demonios se había metido Tom? No era capaz de localizarlo en medio de aquella oscuridad. –Tom, necesitamos tu ayuda para hacer palanca. ¡No seas gallina!

Por fin, de una patada certera, David consiguió abrir el ataúd. Apareció ante su vista un cuerpo vestido con algo parecido a un uniforme militar. Vio una calavera con algunos manojos de pelo claro aun adheridos al cráneo de aquel pobre infeliz fallecido en la flor de la vida.

Las chicas se acercaron lentamente hasta el cuerpo exhumado. Tom permanecía a su lado, con el rostro macilento y la expresión descompuesta. Las jóvenes se quedaron sin palabras. Era la primera vez que veían un cadáver en su vida. Se acercaron un poco más pero de inmediato retrocedieron al observar un ligero movimiento en el  interior del ataúd.

–No os asustéis, seguro que hay gusanos vivos reptando debajo de ese uniforme raído– les tranquilizó David.

Pero al mirar de nuevo los restos mortales del malogrado heredero Kensington, se dieron cuenta de que se había producido un cambio sustancial: el cuerpo había comenzado a adquirir consistencia y los huesos originalmente descarnados estaban iniciando un asombroso proceso de regeneración. Los acartonados pellejos de piel que aun rodeaban el chasis de aquel hombre se densificaban por momentos y en poco tiempo, el cráneo de ese despojo mortuorio empezó a adoptar la forma de una cabeza humana reconocible. Las cuencas de los ojos se rellenaron con nervios, venas y vasos sanguíneos. El pelo volvió a crecer de forma aterradora en el cuero cabelludo de aquel engendro mientras una masa sanguinolenta de músculos y cartílagos recubría un rostro en estado embrionario. En escasos minutos, ese ser de ultratumba iba a volver a experimentar alguna forma desconocida de vida, y quien sabe qué tipo de intenciones tenebrosas albergaría en su interior.

La cripta de la familia Kensington.

La cripta de la familia Kensington se había convertido en una trampa mortal. Fuente: Flickr.com (Licencia CC)

Los adolescentes buscaron la salida de la cripta despavoridos. Los jóvenes gritaban sin cesar pidiendo ayuda, pero sabían que se habían quedado solos. Era la noche de Halloween y todos los residentes de la localidad estaban pasándoselo en grande en la fiesta del pueblo. J.C. estaba sobrepasado por los acontecimientos y atenazado por el miedo. Había perdido el sentido de la orientación y no era capaz de encontrar el camino de salida. David rezaba sollozando por salir vivo de aquel lugar maldito mientras las chicas se abrazaban entre ellas, llorando con desesperación. Mandy se fijó en Tom, que parecía una sombra de lo que había sido hacía tan solo unos minutos. Tenía las mejillas hundidas, parecía mucho más delgado y los ojos se le estaban empezando a salir de las órbitas. Su pelo se había vuelto ralo y fosco y apenas podía sostenerse en pie. Parecía un cadáver andante.

La metamorfosis casi se había completado. Tom Williams agonizaba mientras Philip Louis Kensington volvía a la vida cien años después de perecer por una herida de bala mortal en el corazón. Aquel fastidioso duelo en defensa de la  honra de su prometida, lady Wintermer, había acabado imprevisiblemente en tragedia. Pero aquel reflejo de sí mismo que había vislumbrado justo antes de abandonar el mundo de los vivos le había rescatado definitivamente de su descanso eterno. Su alma inmortal por fin había encontrado un cuerpo en el que volver a sentir vida. Uno de los dos Philip Louis Kensington debía desaparecer para permitir la supervivencia del otro. Él había luchado más fuerte y había vencido, como de costmbre.

J.C, David, Mandy y Romina subieron a rastras las escaleras de caracol que conducían a la superficie. Sin decir una palabra, abandonaron a la carrera la mansión Kensington. Jamás volvieron a hablar de lo ocurrido la noche de Halloween en que vieron con vida por última vez a su compañero Thomas Williams Kensington III.

+info:

El doble en la literatura fantástica: el doble, o “doppelgänger”, es el antagonista irreal de un personaje vivo de ficción. Habitualmente encarna el mal, la amenaza o la muerte. Según las leyendas del norte de Europa, ver a nuestro doble es una señal que indica la llegada de nuestra propia muerte.

Otros relatos sobre dobles en la literatura fantástica:

William Wilson. Edgar Allan Poe, 1839.

¿Él? Guy de Maupassant, 1889.

El retrato de Dorian Gray. Oscar Wilde, 1890.

Microrelato. La huida

8 Ago

Microrelato. La huida

Autora: Samia Benaissa Pedriza

La huida

La huida. Autor: Drew Geraets (Licencia CC)

Jonás abandonó en silencio la casa amparado por la oscuridad de la medianoche. Intentó no hacer ruido al abrir la puerta del coche y encender el motor. No se sentía orgulloso de dejar solas a June y a la pequeña Margareth con las deudas acumuladas y a expensas del casero al que ya debían tres meses de alquiler. Pero tenía que huir, dejar atrás aquel pueblucho perdido en medio de la nada. Volvería a buscarlas en cuanto tuviera ocasión. Esperaba que pudieran perdonarle.

Nada había salido como habían planeado cuando June y él se conocieron cinco años atrás. Sin un trabajo estable y de alquiler en aquella vivienda destartalada solo le quedaba  en propiedad su viejo Oldsmobile del 98, un recuerdo de un pasado lejano pero esperanzador.

Jonás se convenció de que no era un cobarde, solo necesitaba tiempo para pensar, ordenar sus ideas, comenzar una nueva vida lejos de allí. Echó un vistazo por última vez al puente sobre el río Trinidad antes de enfilar la carretera comarcal hacia un destino desconocido.

La noche lo envolvió con su aire caliente y húmedo. Llevaba recorridas ochenta millas cuando el cielo comenzó a cubrirse de nubes. Sintió la resistencia del viento cada vez con más fuerza a través de la ventanilla abierta. Un relámpago azul se enroscó a lo lejos.

Conectó la radio. En la SWKY sonaba Hold on, un tema antiguo de Tom Waits: “when there´s nothing left to keep you here, when you´re falling behind in this big blue world, oh, you got to hold on”.

–Muy apropiado –pensó.

El indicador del depósito de gasolina le venía avisando desde hacía más de media hora. Tenía que repostar pronto o se quedaría tirado en medio del desierto californiano. Y lo último que deseaba era tener que enfrentarse solo a la amenazadora tormenta de verano que se estaba fraguando justo encima de su cabeza.

La tormenta eléctrica se acercaba

La tormenta eléctrica se acercaba. Autor: jwondga-d5hiz3u (Licencia CC)

Para colmo de males comprobó que el motor de su Oldsmobile se recalentaba por momentos. El vehículo tenía ya casi quince años de vida y estaba claro que no iba a aguantar mucho más. –Vamos viejo amigo, tienes que llevarme hacia un destino mejor, ¿no irás a dejarme tirado ahora, verdad? –.Un trueno rompió el silencio de la noche. Por el tiempo transcurrido entre la aparición de los primeros rayos y el sonido atronador calculó que tendría la tormenta encima en menos de una hora. Tenía que detenerse necesariamente en la próxima gasolinera que surgiera en el horizonte.

La presencia de rayos era constante en la autopista

La presencia de rayos era constante en la autopista. Autor: James Bo Insogna (Licencia CC)

Había comenzado a llover. Jonás vio a lo lejos el cartel anunciador. “Estación de servicio”, rezaba la insignia de neón. Llenaría el depósito, compraría refrigerante para el motor y se marcharía sin demora en busca de un motel cercano en el que pasar la noche. Esperaba que el dependiente no le hiciera preguntas, no estaba de humor para conversaciones nocturnas.

“Pruebe el mejor café de la ciudad. El café de Martin”, leyó en la entrada. Martin debía ser el dueño y señor de aquel tugurio de carretera con zona de repostaje.

La gasolinera apareció como surgida de la nada

La gasolinera apareció como surgida de la nada. Autor: Jim Crossley (Licencia CC)

Llenó el depósito del Oldsmobile y entró en el café-colmado para abastecerse de provisiones. Añadió unas cervezas. Iba a necesitar templar esos nervios si quería llegar sano y salvo a su destino.

–¿Algo más, señor? – le preguntó la cajera, casi una adolescente, detrás del mostrador–. –¿No quiere probar el café de Martin? Es la especialidad de la casa.

–Otra vez será.

–En realidad hace años que Martin Wilson dejó de regentar este lugar. Se jubiló y se fue a  vivir a Florida, pero su café sigue atrayendo a los clientes, ¿sabe?

Jonás asintió con desinterés. Lo último que quería era entablar una conversación con aquella locuaz y desocupada chica.

–¿Cuánto es?

–Son treinta dólares con setenta y cinco centavos, señor. Gasolina incluida. Que tenga un buen viaje.

Jonás salió del café, abrió una lata de cerveza y le dio un sorbo antes de comenzar a refrigerar el motor del Oldsmobile. Pronto se puso de nuevo en marcha. Cuarenta minutos después de dejar atrás la estación de servicio, la tormenta había dejado de ser una amenaza para convertirse en una certeza. Un cúmulo de nubes concéntricas avanzaba en la misma dirección que el Oldsmobile de Jonás, solo que mucho más rápido. Jonás se dio cuenta de que en pocos minutos el núcleo de la tempestad sobrevolaría su mismo espacio.

De pronto comenzó a llover con una intensidad inusitada. Los rayos alumbraban el paisaje desértico a un ritmo estroboscópico. Las rachas de viento azotaban sin consideración los cristales del vehículo y el estruendo que Jonás soportaba en sus oídos era infernal. Había escuchado antes historias sobre tormentas de verano, pero ninguna le resultó tan aterradora como la que estaba protagonizando en aquellos momentos.

La tormenta rotaba en superceldas encima de la carretera

La tormenta rotaba en superceldas encima de la carretera. Autor: Fir0002/Flagstaffotos (Licencia CC)

Jonás se dio cuenta de que aquella tormenta eléctrica no era usual. Demasiada energía, demasiada presión en la atmósfera, demasiada violencia. El coche comenzó a dar bandazos. No podía controlar la dirección, una fuerza incontrolable le impulsaba hacia arriba. La radio se sintonizó como por arte de magia y Hold on volvió a sonar entre el ruido ensordecedor: “Take my hand, I´m standing right here. You got to hold on”.

Sintió pánico. ¿Qué estaba ocurriendo? Su teléfono móvil no tenía cobertura, pero en la radio seguía sonando Tom Waits. –¡Para ya de tararear, imbécil!

Y de repente sucedió. – ¡Dios, no puedo ver nada, no puedo moverme, ni siquiera respirar! ¡Que alguien me ayude!

***************

Jonás se despertó en el interior del automóvil, aparcado a un lado de la carretera. Amanecía. La vista entre el cielo y la tierra del desierto californiano era espectacular. Pero Jonás estaba demasiado aturdido y desorientado para apreciarlo, no se acordaba de casi nada de lo que había ocurrido la noche anterior. Recordaba su huida y la tormenta, pero no sabía dónde se encontraba, ni como había llegado hasta allí. La autopista parecía estar en el mismo lugar en el que la había dejado la noche anterior pero no reconocía el entorno. No había ninguna señal en el camino que le indicara la localización y la interestatal estaba desierta a aquella prematura hora de la mañana. Decidió reanudar la marcha si es que su viejo Oldsmobile se lo permitía.

Los recuerdos se agolpaban en su viaje de ida por el desierto

Los recuerdos se agolpaban en su viaje de ida por el desierto. Autor: Steven Janke (Licencia CC)

Recordó haber repostado en una gasolinera. Poco a poco su cerebro se ponía en marcha, pero necesitaba una buena dosis de cafeína para despejarse por completo. Tres millas mas tarde vio la señalización métrica de la vía y una milla más adelante apareció en la distancia una estación de servicio. Necesitaba un café doble y un analgésico potente para aliviar la colosal migraña que tenía instalada en su cabeza. No recordaba haber bebido pero se sentía resacoso, como en los viejos tiempos, cuando solía emborracharse con sus colegas del instituto los fines de semana en que los Nicks jugaban en casa.

“La estación de servicio a su servicio. Abierto 24 horas"

“La estación de servicio a su servicio. Abierto 24 horas”. Autor: David dbking. (Licencia CC)

“Pruebe el mejor café de la ciudad. El café de Martin”, decía la inscripción en la entrada del café de la estación de servicio. Entró en la cantina donde algunos clientes saboreaban ya los primeros cafés del día acompañados de bollos recién horneados. Un hombre de mediana edad con uniforme de camarero se dirigió a él.

–¿Qué te pongo, muchacho? ¿Uno de mis famosos cafés? Apuesto a que lo quieres solo con mucho azúcar. ¿Me equivoco?

No se equivocaba. –Gracias, tomaré un expresso.

El “jefe” se puso manos a la obra. Autor: atmtx (Licencia CC)

El “jefe” se puso manos a la obra. Autor: atmtx (Licencia CC)

El comedor  le resultaba familiar. Demasiado familiar. Había estado antes en aquel lugar. Para ser exactos la noche anterior. Le había atendido una joven dependienta tras ese mismo mostrador que sorprendentemente ahora aparecía repleto de apetitosas tortitas, bollos de canela y fragantes tartas de limón. Los taburetes y las mesas lucían mucho más nuevos de lo que le habían parecido justo unas horas antes. Pero aquel hombre no podía ser Martin. Martin estaba jubilado y vivía en Florida.

–¿No se llamará usted Martin, por casualidad? –le preguntó Jonás.

–Pues claro, chaval. Soy el fundador de este lugar. Mi café es legendario en veinte millas a la redonda. ¿No has visto el letrero al entrar?

Echó un vistazo rápido a la puerta de entrada pero sus ojos se detuvieron en otro objeto, situado del otro lado de los ventanales. Su Oldsmobile seguía esperándole. La carrocería ya no estaba abollada. El parachoques estaba nuevo a estrenar y la pintura refulgía. ¿Estaba teniendo una alucinación?

El Oldsmobile descansaba renovado de su periplo por la carretera

El Oldsmobile descansaba renovado de su periplo por la carretera. Autor: Brandon Doran (Licencia CC)

Sintió como un escalofrío le sacudía la espina dorsal. Estaba seguro de haber recorrido más de treinta millas en dirección norte después de repostar en aquella misma estación la noche anterior. Fue entonces cuando le alcanzó la tormenta.Se dio la vuelta y contempló de nuevo el lugar. La escena le resultaba irreal. Todo parecía estar en orden y sin embargo intuía que algo no encajaba del todo. Se llevó la mano al bolsillo del pantalón en un intento de localizar su móvil. Había desaparecido.

–¿Puedo realizar una llamada desde su móvil? Creo que he perdido el mío –le preguntó al dueño.

–Claro, chico –le respondió este.

Martin le entregó un añejo modelo de la marca Nokia. Debía ser tan antiguo que Jonás dudó de que llegara realmente a funcionar. En aquel lugar perdido la civilización se resistía a evolucionar. Se apartó de la barra y marcó el número de June. Por casualidad fijó la vista en el espejo de detrás del mostrador. Un joven veinteañero le devolvió la mirada. El pelo castaño y rizado sujeto hacia atrás en una cola de caballo, el rostro imberbe, la camisa de cuadros de franela y el vaquero descolorido eran inconfundibles. El  tatuaje en el antebrazo derecho no dejaba lugar a dudas. Era el símbolo de los Nicks que Jonás se había tatuado en el último año de instituto.

De fondo escuchó una canción. El local tenía sintonizado el hilo musical. –”Acabáis de escuchar Hold on, el nuevo tema de Tom Waits, de su álbum Mule Variations, recién salido al mercado. Buenos días, California, soy Brad Walters, y estáis sintonizando la SWKY”–.

Jonás dejó caer el móvil y corrió hacia el expositor de periódicos.

–¿Qué día es hoy? –le gritó al dueño del establecimiento.

–Muchacho, ¿no habrás estado bebiendo? No quiero problemas en mi local.

–¿Qué día es hoy? –repitió con desesperación.

–Siete de agosto, hijo.

–¿De qué año? –Jonás gimoteó.

El hostelero enmudeció. Tras una pausa que a Jonás le resultó insoportable contestó:

–1999, por el amor de Dios, muchacho, ¿pero qué mosca te ha picado?

+ info:

Hold On, tema nominado a los premios Grammy del álbum Mule Variations, de Tom Waits (ANTI-, 1999). Duración: 4:23 minutos. Fuente Vimeo:

Microrelato. La caja de Pandora

23 Abr

Feliz lectura en el día del libro:

Libros antiguos encuadernados

Libros antiguos encuadernados. Autor: James DeMers (Imagen de dominio público)

La caja de Pandora (inspirado en una historia real)

Microrelato. Autora: Samia Benaissa Pedriza

El brazo articulado del robot había extirpado del vientre del galeón hundido varias cajas de monedas de oro y plata, algunas piezas de cañones y restos de lo que parecían haber sido unos uniformes militares. El equipo encargado de las extracciones llevaba horas trabajando bajo el sol abrasador de las costas portuguesas. Afortunadamente corría algo de brisa, que hacía algo más llevadera la tarea de recuperar lo que el mar había ocultado en su seno durante más de doscientos años. Los movimientos de los buzos que supervisaban la danza acrobática ejecutada por el costosísimo autómata parecían indicar que algo fuera de lo normal estaba ocurriendo ahí abajo. John Meyers, el jefe de operaciones, podía verlo claramente en la pantalla del monitor instalado en la cubierta del Nausica.

Sin dudar dio la orden de subir a la superficie aquel objeto pesado, apenas perceptible en el visor. Los dedos mecánicos de Max asieron con destreza los extremos de aquella forma inerte y la elevaron lentamente desde el fondo del océano. Meyers no podía evitar sentir una pizca de expectación por el nuevo hallazgo. Todo lo que habían recopilado hasta entonces era un amasijo de metales informes y un puñado de monedas que iban a necesitar un exhaustivo proceso de restauración antes de poder ser sacadas al mercado. La empresa para la que trabajaba ya había sido informada de que el pabellón del buque naufragado era español. La bandera hallada entre los restos del galeón no dejaba lugar a  dudas: el barco pertenecía a la armada española del siglo XIX. Meyers sabía que convenía mantener la boca cerrada si es que querían sacar algún provecho de la operación. Todos sus esfuerzos de años por recuperar aquel tesoro bicentenario no podían caer en saco roto. No tan fácilmente.

La caja que ahora reposaba en la cubierta era de un tamaño más bien pequeño. No parecía contener cerradura alguna. Estaba cubierta por una herrumbre verdosa que apenas dejaba ver una mínima inscripción grabada a fuego que no escapó a la vista del jefe de operaciones. Se trataba de un símbolo que su impericia le impedía interpretar con rigor. Lo fotografiaría y lo enviaría al departamento de simbología de la empresa. Su trabajo no consistía en descubrir misterios, sino en encontrar tesoros tangibles. Y  a ser posible, tasables en varios cientos de millones de dólares. Sin embargo, algo mantenía despierta su curiosidad. Al depositar la caja en el suelo le había parecido escuchar un sonido hueco. ¿Pero cómo era aquello posible? La caja era un objeto compacto sin fisuras, de eso estaba seguro. Lo había comprobado él mismo.

De inmediato ordenó que un operario abriera aquel objeto de metal podrido. Macfly acudió pertrechado con la pistola de fuego que iba a desentrañar aquel pequeño misterio de una vez por todas. Un mínimo error en la fundición podía arruinar el desconocido contenido de aquella caja de Pandora, pero Meyers era un hombre experto en correr riesgos.

El fuego derretía ya la superficie de la caja. En la escuela superior había aprendido que el papel  ardía a 451 grados Fahrenheit y más tarde la experiencia le enseñó que los metales se fundían al alcanzar una temperatura superior a los 2500 grados. Meyers ordenó a Macfly que parase. El boquete en la caja había dejado a la vista algo insólito que ninguno de los presentes esperaba encontrar aquel día y en aquel lugar.

No eran más monedas, ni más balas de cañón. Era algo extraordinario que iba a cambiar la historia de la Humanidad.

**************

En la noche del 26 de marzo del año del señor de 1804, Lorenzo de Paula supo que iba a morir. Se había embarcado como polizón en el Infanta Victoria por una razón muy poderosa: salvaguardar el libro que el gran maestre de la Orden de la Rosa le había encomendado. Lorenzo era el  guardián de los libros prohibidos de la logia masónica en la que había ingresado a la edad de veinte años. Había prometido respetar los principios de la orden y proteger sus secretos incluso con su propia vida. La tierna vida que iba a entregar al mar aquella misma noche si un milagro no lo remediaba. La tormenta había provocado un incendio en la bodega del galeón. Los truenos retumbaban en sus oídos y el viento azotaba su rostro sin piedad. “Soy demasiado joven para morir”, pensó. Pero el miedo que sentía no le impidió cumplir su misión. Lorenzo era un hombre de acción, trabajaba con su padre en la herrería de la ciudad. A menudo había jugado con las espadas que los caballeros le encargaban a su progenitor, fingiendo escenas de batalla en las que siempre salía vencedor.

Lorenzo buscó entre sus pertenencias las onzas de plomo y el molde de escayola que darían forma al sarcófago protector. De principia Astronomiae no debía caer en las manos equivocadas. Los descubrimientos de Rodrigo Gonzálvez, astrónomo y masón, iban a cambiar el rumbo de la Historia, pero no de su época. El mundo en el que vivían no estaba preparado para asumir revelaciones tan profundas y al mismo tiempo, tan revolucionarias. Tendrían que ser otros seres más evolucionados los encargados de conocer los secretos del universo y de la existencia humana.

El herrero sabía que debía actuar con celeridad. De Paula ya había conseguido dar forma a la caja en uno de los hornos que aun funcionaban en la cocina. Ya casi no quedaba tiempo. Cubrió la obra con una fina capa de papel vitela y la ató con unos cordeles. Introdujo el libro en el hueco de la caja y a continuación la obturó marcando a fuego el símbolo de la orden. El barco se hundía y el agua golpeaba con violencia las paredes de la estancia abandonada. Asió con fuerza la caja y salió como pudo a cubierta. El frío era helador y le paralizaba los sentidos. De repente, una ola gigante de veinte metros de altura le embistió engullendo con avidez su frágil y asustado esqueleto. Sintió que caía al mar envuelto en un torbellino de agua que le arrastraba hacia las profundidades del océano. Lo último que Lorenzo de Paula pudo ver en su corta existencia fue la caja de plomo sumergiéndose a la par que su cuerpo en el fondo del mar.

+ info:

El tesoro del Odyssey: historia real inspiradora de este microrelato. En el año 2007 la empresa estadounidense Odyssey Marine Exploration descubrió un tesoro del siglo XIX sumergido en aguas portuguesas.  El cargamento de metales preciosos se extrajo del interior de la fragata Mercedes, un barco de pabellón español que había naufragado en el año 1804 en aguas del Atlántico. La empresa intentó ocultar información con el fin de conservar como propios los restos recuperados. En el año 2012 el Tribunal supremo de Estados Unidos reconoció el expolio cometido por Odyssey Marine Exploration y ordenó la devolución inmediata del tesoro a las autoridades españolas.

Otras historias sobre guardianes de libros:

Producción ganadora del Premio Óscar 2012 al mejor cortometraje de animación: The fantastic flying books of Mr. Morris Lessmore (Los fantásticos libros voladores del Sr. Morris Lessmore).

Dirección: William Joyce y Brandon Oldenburg. Guión: William Joyce. Música: John Hunter. Duración: 15:07 minutos

8 de marzo, día internacional de la mujer

8 Mar

Felicidades a todas las mujeres

Desnudo_de_mujer_(Pinazo)

“Desnudo de mujer”. Ignacio Pinazo, 1902. Museo del Prado (Imagen de dominio público)

Charles Baudelaire, 1868. Les fleurs du mal  (Las flores del mal). Poema nº 59 de Spleen et Idéal:

Sisina

Imaginez Diane en galant équipage,

Parcourant les forêts ou battant les halliers,

Cheveux et gorge au vent, s´enivrant de tapage,

Superbe et défiant les meilleurs chevaliers!

Avez-vous vu Théroigne, amante du carnage,

Excitant à l´assaut un peuple sans souliers,

La joue et l´oeil en feu, jouant son personage,

Et montant, sabre au poing, les royaux escaliers?

 

Telle la Sisina! Mais la douce guerrière

A l´ âme charitable autant que meurtrière;

Son courage, affolé de poudre et de tambours,

 

Devant les suppliants sait mettre bas les armes,

Et son coeur, ravagé par la flamme, a toujours,

Pour qui s´en montre digne, un réservoir de larmes.

 

Traducción (libre). Autora: Samia Benaissa Pedriza:

Sisina

Imaginad a Diana en galante equipaje,

Recorriendo los bosques o batiendo los montes,

Cabellos y senos al viento, emborrachándose de fragor,

Soberbia ¡y desafiando a los mejores jinetes!

 

¿Habéis visto a Théroigne, amante de la carnicería,

Incitando al asalto a un pueblo descalzo,

Mejillas y ojos encendidos, interpretando su personaje,

Y subiendo, sable en mano, los escalones reales?

 

¡Así es la Sisina! Pero la dulce guerrera,

Tiene el alma caritativa a la par que homicida;

Su arrojo, enloquecido por el polvo y los tambores,

 

Ante los que suplican sabe bajar las armas,

Y su corazón, devastado por el fuego, siempre tiene,

Para los que lo merecen, una reserva de lágrimas.

+ info:

Sisina: nombre ficticio de la mujer real que inspiró este poema a Baudelaire

Diane: diosa de la caza según la mitología romana

Théroigne: la belga Anne Josèphe Terwagne, más conocida por el nombre de Théroigne de Méricourt, fue una de las heroínas de la revolución francesa.  Se la apodó “amazona de la libertad” y destacó por su habilidad manejando el sable y las armas de fuego.  Es una de las primeras feministas de la historia.