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Parecidos razonables. Jacques de Bascher vs. Jonathan Rhys-Meyers

6 Sep

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Jacques de Bascher y Jonathan Rhys-Meyers

El dandi Jacques de Bascher con un traje dibujado sobre su torso desnudo y el actor Jonathan Rhys-Meyers (dcha.). Fuente: Internet.

Algunos parecidos razonables pueden resultar escalofriantes, sobre todo cuando nuestro sosías pertenece a una época y tiempo pasados. Un caso singular es el que protagonizan el francés Jacques de Bascher, socialité de los mundanos años setenta y ochenta, y el actor irlandés Jonathan Rhys-Meyers, casualmente especializado en interpretar personajes de época. De Bascher ya ha sido retratado en la pantalla grande en dos ocasiones, aunque no hay dos sin tres y el protagonista de Los Tudor se parece tanto al dandi francés que bien merecería la pena volver a recrear su particular vida y misterios.

→Jacques de Bascher

Nombre completo: Jacques de Bascher Petit. El francés cambió su segundo apellido -Petit- por “de Beaumarchais” para parecer más distinguido.

Fecha de nacimiento: De Bascher nació en 1951 y vivió en Neuilly, una ciudad francesa de provincias. Creció en el seno de una familia aburguesada pero no aristocrática en origen como quiso hacer creer a sus amistades, aunque su familia acabó comprando un título nobiliario. Murió en 1989 víctima del SIDA a la edad de 38 años.

Trayectoria profesional: Jacques de Bascher no tuvo nunca una profesión definida. Se convirtió en un personaje popular entre la bohemia francesa cuando se trasladó a París a comienzo de los años setenta en busca de fama y gloria. Allí conoció al modisto Karl Lagerfeld quien le introdujo en la vida artística europea. El diseñador alemán llegó a decir de él que era el francés más elegante que había conocido en su vida (a pesar de que De Bascher solía ir vestido con ropas extravagantes y anticuadas). El pintor David Hockney llegó a inmortalizarle en uno de sus dibujos ataviado con uno de sus peculiares trajes en 1974.

De Bascher colaboró puntualmente con firmas de ropa vinculadas a Lagerfeld como Fendi, para la que produjo un vídeo promocional. Y fue el “it boy” francés quien impuso a Lagerfeld el apodo de “Kaiser” por el que hoy se le conoce.

Vida privada: A pesar de que Karl Lagerfeld siempre ha negado que De Bascher fuese su amante, lo cierto es que desde que se conocieron en 1973, todos los gastos del francés corrieron a cargo del modisto alemán. Este pagaba su piso parisino en Saint Sulpice, sus caprichos, sus fiestas y su adicción a las drogas. Su vínculo duró más de quince años, incluso cuando De Bascher se inmiscuyó en la relación sentimental y profesional que mantenían Pierre Bergé y el modisto francés Yves Saint Laurent. El romance de tres años con Saint Laurent dio paso a una rivalidad eterna entre los dos modistos más poderosos de los años setenta que no acabó ni con el fallecimiento de Saint Laurent en 2008 (Lagerfeld se negó a asistir a su entierro).

Está de actualidad por: la celebración en 2016 del ochenta aniversario del nacimiento de Yves Saint Laurent. La figura de De Bascher ha cobrado actualidad a raíz del estreno en 2014 de las películas Yves Saint Laurent y Saint Laurent sobre la vida del modisto francés. Durante los años en que De Bascher permaneció al lado de Saint Laurent este dio rienda suelta a su mayor etapa creativa, cuando inventó el esmoquin femenino y se dejó llevar por el orientalismo y las transparencias.

El francés produjo el mismo efecto inspirador en su protector, Karl Lagerfeld, quien tras su muerte perdió el interés por diseñar y llegó a engordar más de treinta kilos. Parte de las cenizas de De Bascher descansan junto a las de la madre de Karl Lagerfeld.

→Jonathan Rhys-Meyers:

Nombre completo: Jonathan Michael Francis O´Keeffe. Emplea el apellido de soltera de su madre, Rhys-Meyers, para uso artístico.

Fecha de nacimiento: el actor, de 39 años, nació el 27 de julio de 1977 en el seno de una familia media de seis miembros en Dublín (Irlanda). Rhys-Meyers se crio con su madre y uno de sus tres hermanos varones, con los que convivió tras el divorcio de sus progenitores. Todos sus hermanos son músicos profesionales.

Trayectoria profesional: Rhys-Meyers fue descubierto mientras jugaba partidas de billar en los bares de la ciudad de Cork. Su traslado a Londres en los noventa supuso el inicio de su carrera como modelo (ha firmado campañas para Hugo Boss y Versace) y actor. En sus comienzos participó en películas de serie B como la coproducción española La lengua asesina (1996) y más tarde tuvo éxito en la televisión con series como Los Tudor (2008-2010). Sus mayores éxitos interpretativos llegaron con la emotiva Quiero ser como Beckham (2002) y las producciones de Hollywood Misión Imposible III (2006), Alejandro Magno (2004) y Match Point (2005), esta última a las órdenes de Woody Allen en un papel protagónico.

A raíz de interpretar al rey Enrique VIII, a Rhys-Meyers le han venido ofreciendo sistemáticamente papeles de época en series como Drácula (2013-2014) o Vikingos (2016).También se le conoce por ser un reconocido intérprete de biopics: aprovechando sus dotes para el canto ha imitado a David Bowie en la aclamada Velvet Goldmine (1998) y a Elvis Presley en la miniserie Elvis (2005) que le valió un Globo de Oro a mejor actor de telefilme.

Vida privada: recientemente el actor ha superado una adicción al alcohol que puso en peligro su vida en el año 2011, cuando fue encontrado inconsciente en su domicilio por los servicios de emergencias. Tras varios ingresos en clínicas de desintoxicación, parece que el actor ha encontrado el equilibrio personal y profesional en una carrera que ha sufrido algún bache en los últimos años. En la actualidad, y tras varias relaciones sentimentales fallidas, Jonathan Rhys-Meyers comparte su vida privada con la productora Mara Lane, con quien se prometió hace dos años.

Está de actualidad por: el próximo estreno de la película Black Butterfly, un thriller psicológico, remake de la francesa Papillon noir (2008) rodada junto a Antonio Banderas y con la que el actor vuelve a su registro más sombrío. Además Rhys-Meyers se ha incorporado al rodaje de la quinta temporada de la serie Vikingos, ambientada en la cultura nórdica y creada por Michael Hirst, el autor de Los Tudor.

Diferencias y semejanzas

Jacques de Bascher y Jonathan Rhys-Meyers

A la izda., Jacques de Bascher en una celebración social. A la dcha., perfil de Jonathan Rhys-Meyers. Fuentes: Internet y Twitter de Jonathan Rhys-Meyers.

Jacques de Bascher y Jonathan Rhys-Meyers no podrían ser más diferentes, salvando su proyección pública y su parecido físico. El dandi francés, compañero y amante de los modistos del “tout Paris” consiguió enemistar a dos amigos célebres y talentosos que nunca más volvieron a dirigirse la palabra. La intimidación que De Bascher ejercía sobre los demás era básicamente verbal -por todos era conocida su afilada lengua- mientras que la de Rhys-Meyers ha sido de orden físico en múltiples enfrentamientos con las autoridades debido a sus adicciones. Varios arrestos y condenas judiciales que parecen haber quedado ya atrás.

De Bascher y Rhys-Meyers comparten sin embargo una afición por la moda, uno como dandi oficial y el otro como modelo ocasional, si bien sus estilos se sitúan de nuevo en las antípodas. Si la vestimenta refleja la personalidad de cada cual, podríamos calificar a De Bascher como un tipo original pero extravagante. Rhys-Meyers, por el contrario sería alguien normal que sigue una moda casual actual con algunas influencias británicas.

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El look de las fiestas

24 Dic

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Felices fiestas

El árbol de los mejores deseos. Fuente: Internet.

Blogosphera os desea unas felices fiestas con estilo. La que sigue es una propuesta vintage para inspirar los looks más llamativos que llevaremos puestos en los próximos días.  Ya sea en la cena de nochebuena, en  la nochevieja  más glamurosa o durante la gala de Reyes, lucir un Delphos auténtico -o en su defecto, una vaporosa prenda inspirada en él- seguro que no deja a nadie indiferente.

Vestido Delphos. Lauren Hutton.

Vestido Delphos en color crema en un posado de la actriz y modelo Lauren Hutton. Fuente: Internet.

Vestido Delphos

La creación de Mariano Fortuny se patentó en 1919 y desde entonces ha inspirado la fabricación de múltiples variantes en distintos cortes y colores. Su plisado, conocido como “plisado Fortuny”, permitía enrollar el vestido en cajas personalizadas que se enviaban a sus respectivas propietarias, la mayoría damas de la alta sociedad. Las costuras se unían mediante cuentas de cristal de Murano que también servían para recoger las mangas.  Y a menudo el vestido iba acompañado de un fajín de seda bordada a modo de cinturón.

Abalorios y caja para Delphos.

Cuentas de cristal de Murano adheridas a las costuras de los vestidos Delphos. A la dcha., caja para enrollar y transportar los Delphos. Fuente: Internet.

El vestido, que se llevaba sin ropa interior, significó en su tiempo la máxima expresión de la libertad femenina. Mujeres avanzadas como la bailarina Isadora Duncan o la actriz Sarah Bernhardt lucieron en escena vaporosos vestidos Delphos.

Vestidos Delphos. Principio siglo XX

A la izda., la Sra. de Condé Nast, esposa de un conocido empresario norteamericano, posando con un Delphos a principios del siglo XX (Dominio público). A la dcha., la mecenas Peggy Guggenheim en los años cincuenta. Fuente: Internet.

Lauren Bacall y Lauren Hutton con un Delphos

Lauren Bacall en la ceremonia de los Oscars de 1979 (izda.) y la modelo y actriz Lauren Hutton con un Delphos azul Klein en los años setenta. Fuente: Internet.

Un vestido de película

La vida de los vestidos Delphos ha tenido un largo recorrido, desde la década de los años veinte hasta 1949, año del fallecimiento de su creador. Tres décadas de esplendor de unos vestidos que a partir de los años setenta se convirtieron en auténticas joyas de coleccionistas. La patente que Mariano Fortuny registró en el año 1919 era tan única que hasta la fecha solo se han podido confeccionar imitaciones inspiradas en la creación original.

Oona O´Neill, hija del dramaturgo Eugene O´ Neill y última de las cuatro esposas de Charles Chaplin, fue una de las afortunadas en poder lucir un auténtico Delphos. Su exquisito vestido Delphos en color aguamarina ha sido recientemente adquirido por el Museo del Traje de Madrid donde puede admirarse en la exposición “Vistiendo el tiempo”. Años después, su hija Geraldine usó otro Delphos suyo en la grabación de la película “Mamá cumple 100 años”, dirigida por su esposo el cineasta español Carlos Saura en 1979.

Vestido Delphos aguamarina de Oona O´Neill

Charles Chaplin y Oona O´Neill en 1944 (Imagen de dominio público). A la dcha., vestido Delphos aguamarina de Mariano Fortuny confeccionado en 1920 y perteneciente a la esposa de Charles Chaplin. Museo del Traje. Autora: Samia Benaissa Pedriza

Geraldine Chaplin con un Delphos de su madre.

Geraldine Chaplin en Madrid con un vestido Delphos de su madre Oona, durante la grabación de la película “Mamá cumple 100 años”. Fuente: Internet.

La serie de televisión “El tiempo entre costuras” (2013), inspirada en la novela homónima de María Dueñas, muestra el proceso de confección de un falso Delphos por la protagonista, Sira Quiroga, una modista-espía en tiempos de la segunda guerra mundial. El proceso de fabricación de la pieza se lleva a cabo en el protectorado español de Marruecos en plena Guerra Civil española (1936-1939), cuando la adquisición de un Delphos en España era prácticamente imposible.

→Ver vídeo de la serie de televisión “El tiempo entre costuras” en el que se muestra el proceso de elaboración de un falso Delphos. Fuente: You Tube. Duración: 06:09 minutos

La gran pantalla también ha homenajeado a Mariano Fortuny y sus Delphos. En el drama histórico Belle du Seigneur, (2012) la modelo rusa Natalia Vodianova luce varias réplicas de vestidos Delphos. Magdalena Labuz, encargada del vestuario de la película encargó la confección de diversas copias de las creaciones de Mariano Fortuny para ser llevadas por Vodianova, protagonista del largometraje junto al actor Jonathan Rhys-Meyers. Curiosamente, la modelo es conocida por su admiración personal por los Delphos, vestidos que no duda en exhibir en actos públicos siempre que se da la ocasión.

Fotogramas de la película "Belle du seigneur".

Réplicas de vestidos Delphos de Mariano Fortuny confeccionados por Charles y Patricia Lester para la película “Belle du Seigneur” (fotogramas). Fuente: Internet.

 

Natalia Vodianova con un Delphos celeste.

La modelo Natalia Vodianova en un acto público posando con un auténtico Delphos en azul celeste. Fuente: Internet.

Los complementos de un Delphos

Originalmente, Mariano Fortuny ideó el Delphos a modo de túnica para llevar en casa mientras se tomaba el té. Las mujeres más atrevidas de la época comenzaron a utilizarlo hasta convertirlo en un vestido de noche, acompañado en ocasiones de joyas y abalorios, aunque siempre con discreción. Con el tiempo, el famoso “pliegue Fortuny” ideado para los vestidos se introdujo también en túnicas que acompañaban a algunos Delphos y hasta en pantalones que tuvieron un éxito limitado en la década de los años setenta.

En aquella época, ya sin la presencia de su creador, los vestidos Delphos de apariencia etérea fueron reinterpretados por las nuevas tendencias, rompedoras y originales. A los vestidos se les añadieron joyas de inspiración étnica, sustituyendo los abalorios originales por otros más llamativos y elaborados con materiales menos refinados que el cristal de Murano.

Gloria Vanderbilt

La empresaria Gloria Vanderbilt fotografiada por Richard Avedon para la revista Vogue en 1969. A la dcha., detalle de las joyas de Rita Delisi que Vanderbilt lució en aquella sesión fotográfica sobre sus vestidos Delphos. Fuente: Internet.

 

Julie Christie con túnica y pantalones de Mariano Fortuny.

La actriz Julie Christie con una túnica y pantalones de Fortuny, fotografiada en la residencia italiana del diseñador para la edición británica de Vogue en 1973. Fuente: Internet.

En la actualidad los Delphos han vuelto a asociarse con el glamour y la elegancia de su época original y son lucidos en las grandes celebraciones. Aunque para completar el outfit de estas fiestas, sí podríamos rescatar de los setenta algunos complementos creativos inspirados en el anillo y reloj-brazalete Pinky de Tissot de 1971. El conjunto cuenta con un singular diseño art-déco y es una creación en acero inoxidable con incrustaciones de piedras semipreciosas perfecta para realzar un Delphos en el siglo XXI.

Reloj y anillo Tissot Pinky.

Reloj-brazalete y anillo Tissot Pinky. 1971. Tissot Museum Collection. Autora: Samia Benaissa.

+ info:

Mariano Fortuny en su mesa de trabajo en el Palazzo Orfei, 1940

Mariano Fortuny y Madrazo en la biblioteca del Palazzo de Orfei en Venecia. Fuente: Internet.

Mariano Fortuny y Madrazo era hijo del célebre pintor Mariano Fortuny. A pesar de que Fortuny hijo hizo algunas incursiones en el mundo de la pintura, su mayor éxito profesional lo cosechó con su trabajo como diseñador de moda. Fortuny ideó y cosió su primer Delphos en el primer taller textil  que puso en marcha, instalado en su residencia privada del Palazzo de Orfei en Venecia (Italia).

El Auriga de Delfos.

El Auriga de Delfos.  Autor: Raminus Falcon (Licencia CC).

Para crear el Delphos, Fortuny se inspiró en la túnica que cubría a una estatua de bronce griega masculina del año 478 a.c. El Auriga de Delfos representa al conductor de un equipo deportivo cuyo carro ganó los juegos Píticos, celebrados cada cuatro años en honor de Apolo.

Los tejidos con los que se confeccionaban los vestidos Delphos procedían de Japón. La seda era su elemento básico. Mariano Fortuny tuvo serios problemas para mantener constante la producción de Delphos durante el tiempo que duró la Segunda Guerra mundial. Las restricciones a la importación de tejidos limitó notablemente  el número de vestidos confeccionados por el diseñador español afincado en Italia. Cuatro años después del final de la contienda Mariano Fortuny falleció y la producción de sus famosos vestidos se paralizó definitivamente un año después, en 1950.

 

Elena_vestida_con_túnica_amarilla_by_Joaquín_Sorolla,_1909

“Elena vestida con túnica amarilla”, de Joaquín Sorolla. Fuente: Internet.

Los vestidos Delphos fueron dados a conocer por el escritor Marcel Proust en su novela “En busca del tiempo perdido”,  escrita entre 1908 y 1922. En ella, la protagonista, Albertine, iba vestida con una túnica Delphos. Otros artistas como el pintor Joaquín Sorolla también plasmaron las creaciones de Mariano Fortuny en sus obras. El pintor retrató a una de sus hijas en el año 1909 con una túnica amarilla de Mariano Fortuny, precursora de lo que más tarde serían los vestidos Delphos.

 

Exposición "Vistiendo el tiempo".

Entrada a la exposición “Vistiendo el tiempo”. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

El vestido Delphos aguamarina perteneciente a la esposa del actor Charles Chaplin y el conjunto de reloj-brazalete y anilllo Pinky de Tissot pueden verse en la exposición “Vistiendo el tiempo” hasta el 24 de enero de 2016 en el Museo del Traje de Madrid.

La exposición incluye una selección de vestidos de todos los tiempos junto a una muestra de relojes emblemáticos de la firma de relojería suiza Tissot. En la producción se expone el discurrir paralelo y la influencia ejercida por la moda en el diseño de piezas de relojería desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.

Museo del Traje. Dirección: Avenida de Juan de Herrera, 2. Madrid. Horario: martes a sábado de 09:30 a 19:00. Domingo: de 10:00 a 15:00. Cerrado: lunes, 24, 25 y 31 de diciembre; 1 y 6 de enero. Entrada libre.

Reportaje ¿Es la cocina la nueva moda?

14 Feb

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Cocina del restaurante El Bulli.

Cocina del restaurante El Bulli. Fuente: Wikipedia. Autor: Charles Haynes (Licencia CC).

La Berlinale le dedica una sección propia, en las capitales metropolitanas se suceden las exposiciones, las librerías especializadas llenan estantes y los publicistas compiten por comercializar las aplicaciones más atractivas. Entre otras muchas propuestas. Y no hablamos de cine o de moda sino de cocina. De altura, sí, pero cocina al fin y al cabo.

Sorprende cómo una actividad de lo más prosaica -alimentarse para asegurar la supervivencia humana-ha acabado resultando una forma más de expresión artística y un valor en auge en el arriesgado negocio de las industrias culturales.

¿Por qué un helado no puede ser caliente?, pensó una vez el reconocido chef Ferrán Adrià. Si en algún momento combinar rojo y fucsia en una vestimenta dejó de resultar hortera, ¿por qué no puede una rosa comerse en vez de olerse o un vino masticarse en lugar de beberse? “Deconstrucción”, “fusión”, “maridaje”, “emplatar” son términos que forman parte cada vez más del lenguaje de uso corriente. Como si todos fuésemos unos expertos gastronómicos de exigente paladar y abultada cuenta corriente.

Casi sin darnos cuenta, la cocina profesional ha pasado a formar parte de nuestras vidas como en su momento lo hizo la alta costura. Y su presencia no parece que vaya a ser fugaz. Más bien todo lo contrario, porque a diferencia de la moda de París, Nueva York o Milán, la materia prima con que trabaja  este nuevo arte se encuentra al alcance de la mano de cualquier profano.

→ Leer reportaje completo.

Exposición. Hubert de Gyvenchy y el tiempo entre costuras

9 Dic

Agenda cultural

Hasta el 18 de enero de 2015

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Givenchy y Audrey Hepburn

Fotografías de Hubert de Givenchy en su taller y Audrey Hepburn por Richard Avedon para la promoción del primer perfume de Givenchy, “L´interdit” (1957). Autora: Samia Benaissa Pedriza.

El museo Thyssen-Bornemizsa presenta la primera retrospectiva en España sobre las creaciones del modisto Hubert de Givenchy, mito viviente de la alta costura de todos los tiempos. “No merezco esto” afirmó emocionado el coutourier galo al ver su nombre sobreimpresionado en la entrada de la exposición. Aunque la opinión mayoritaria sea otra: no en vano Givenchy, alumno aventajado del genio Balenciaga, ocupa por derecho propio un lugar destacado en la historia de la moda de los últimos sesenta años.

Hubert de Givenchy es pura historia viviente. En 1952 abrió su maison en París dedicada a la alta costura. Y tan solo dos años más tarde, incorporaba los principios de esta al prêt à porter, cuando el concepto ni siquiera se había inventado todavía. Elegancia, clase, glamour y calidad en los tejidos son sus señas de identidad. En todas las épocas y con independencia de las circunstancias sociales, económicas o culturales.

Vestido de cóctel negro (1957)

Vestido de cóctel con falda abullonada en terciopelo negro y tafetán drapeado (Hubert de Givenchy, invierno de 1957). Autora: Samia Benaissa Pedriza.

Las creaciones de Hubert de Givenchy expuestas en el museo Thyssen son especiales porque se trata de un centenar de obras seleccionadas por el propio modisto en colaboración con el comisario de la muestra, Eloy Martínez de la Pera. Y esto no es nada habitual. Ha sido el propio Givenchy, de 87 años de edad, el que ha elegido cada uno de los vestidos, trajes, sombreros y complementos que adornan los maniquíes del museo. Hasta ha vuelto a dibujar algunos de los bocetos originales de sus famosos trajes.

Bocetos de Givenchy

Bocetos redibujados por el propio Hubert de Givenchy para la exposición en el museo Thyssen-Bornemisza. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

Sombreros Givenchy

Selección de sombreros de distintas épocas y estilos elegidos por Hubert de Givenchy. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

La mayoría de las creaciones que se exhiben en el museo Thyssen pertenecen a  distintas colecciones de la maison Givenchy así como a colecciones privadas cedidas por clientas del famoso modisto. Al recorrer cada una de las salas, el visitante tiene la impresión de estar dando un paseo por el tiempo. Desde los años cincuenta hasta el año 1995, fecha de la retirada del modisto. Desde su icónica blusa en lino Bettina (1952) hasta los trajes que lucieron Jacqueline Kennedy, la duquesa de Windsor, Carolina de Mónaco, Jerry Hall o Audrey Hepburn en grandes momentos de la historia del siglo XX.

Blusa_Bettina

La camisa “Bettina”, diseñada en 1952, fue el primer gran éxito comercial de la “maison” Givenchy. El modisto la bautizó así en honor a la modelo Bettina, famosa en la época de la posguerra. A la dcha., un boceto de la camisa del ilustrador René Gruau.

vestidos Jacky Kennedy

A la izda., abrigo rosa diseñado por Hubert de Givenchy para Jacqueline Kennedy en 1959. A la dcha., abrigo y traje de satén lucido por la esposa de JFK en una recepción en Versalles en 1961. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

 

vestido Carolina de Mónaco

Vestido regalado por Hubert de Givenchy a la princesa Carolina de Mónaco por su quinto cumpleaños en 1960. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

La amistad con la bella actriz de Vacaciones en Roma (1953) o Desayuno con Diamantes (1961) duró cuarenta años y surgió de forma casual. Givenchy la confundió con otra actriz de Hollywood, Katherine Hepburn, cuando la intérprete acudió a su taller para adquirir vestuario para su película Sabrina (1954). A partir de entonces Hepburn y Givenchy formaron un tándem personal y profesional que dio como fruto algunas de las imágenes más icónicas del séptimo arte en películas como Una cara con ángel (1957), Encuentro en París (1964) o Cómo robar un millón (1966).

vestidos Audrey Hepburn

A la izda., célebre taje de satén negro que lució Audrey Hepburn en “Desayuno con diamantes” (Givenchy, 1961). En la imagen de la dcha., vestido de Givenchy lucido por la actriz en “Cómo robar un millón” (1966). Autora: Samia Benaissa Pedriza.

La trayectoria de Givenchy solo se puede interpretar dentro de un contexto histórico determinado. Como cuenta el propio diseñador, la alta costura era posible cuando existían clientas fieles a un estilo propio y a un diseñador.  Audrey Hepburn fue sin duda alguna la que mejor se identificó y entendió la iconografía del diseñador. “Es él quien me ha dado un look, un estilo, una silueta propia”, reconocía la actriz, fallecida en 1993.

Vestido rojo Audrey Hepburn

Vestido de noche en raso rojo con cuerpo de plumas y fajín de lentejuelas que perteneció a Audrey Hepburn. Es un Hubert de Givenchy conservado en el Museo del Traje/CIPE (1992-1994). Autora: Samia Benaissa Pedriza.

La casa Givenchy alcanzó su máximo esplendor en los años sesenta. Las mujeres con influencia y proyección pública de la época -princesas, aristócratas, primeras damas, actrices de Hollywood- querían ir vestidas por el modisto de la mañana a la noche. Ello posibilitó la elaboración de varias colecciones al año que se vendían para ser lucidas en el día a día de sus dueñas y no solo en ocasiones especiales.  Givenchy recuerda ahora con nostalgia aquella época y se lamenta de que las casas de alta costura se dediquen más a otras cosas (venta de perfumes y complementos): “Para mí, la moda es el pasado”, afirma el modisto.

vestidos Jerry Hall y Wallis Simpson

Vestido de noche en punto de seda de Jerry Hall, modelo y exesposa de Mick Jagger, perteneciente a la colección de invierno de 1975. A la dcha., vestido de luto encargado a Givenchy por Wallis Simpson para el entierro de su esposo, el duque de Windsor, en 1969. Autora: Samia Benaissa Pedriza.

Los años setenta y ochenta dieron lugar a más diseños innovadores como el traje saco, el uso del cuero en el prêt à porter o los trajes de novia en rosa. Y todo ello sin olvidar los espléndidos trajes de noche en negro del maestro Givenchy elaborados en materiales nobles y formas limpias.

trajes de novia Givenchy

Trajes de novia de todas las épocas de la “maison”Givenchy (1984-1995). Autora: Samia Benaissa Pedriza.

 

trajes prêt à porter Givenchy

Trajes de la colección “prêt à porter” de Givenchy en cuero (piel de cordero) de 1991.

vestidos noche Givenchy

De izda. a dcha. trajes de noche de la colección Hubert de Givenchy de 1987, 1995 y 1994. Autora. Samia Benaissa Pedriza.

A mediados de los años noventa, con 68 años, Givenchy decidió retirarse con un desfile en el que participaron tanto modelos icónicas (Carla Bruni) como costureras anónimas para el gran público pero que habían acompañado al modisto en su larga andadura profesional. Posiblemente Givenchy cerraba no solo un desfile sino también el final de una época.

En este otoño-invierno de 2014 las tendencias en las pasarelas se centran en la comodidad y el estilo trendy. Karl Lagerfield (Chanel) ha presentado sus propuestas para la primavera-verano de 2015 con un desfile reivindicativo sobre los derechos de las mujeres en las calles de París. La casa Schiaparelli -donde Givenchy comenzó su carrera- acaba de rescatar la alta costura tras décadas de ostracismo y Riccardo Tisci, el actual sucesor de Givenchy en su maison no goza de la simpatía del maestro. Con la ausencia de Balenciaga e Yves Saint Laurent y con Givenchy jubilado, ¿es el signo de los tiempos o es que realmente estamos ante un nuevo tiempo entre costuras?

+ info:

Exposición Hubert de Givenchy. Museo Thyssen-Bornemizsa. Paseo del Prado, 8. Madrid. Hasta el 18 de enero de 2015. Horario: lunes a domingo de 10:00 a 19:00. Viernes y sábados: de 10:00 a 21:00.

Los diseños de Givenchy se exponen junto a quince obras pictóricas del museo Thyssen de Zurbarán, Rothko, Miró, Delaunay y Georgia O´Keeffe. Las obras también han sido elegidas por el propio modisto para ser mostradas junto a sus vestidos en la exposición.

→Ver fotogalería de la exposición.

→Ver video de la exposición. Fuente: RTVE. Duración: 01:17 minutos.

video Hubert de Givenchy

¿Por qué lo llaman “it girl” cuando quieren decir “pija”?

5 May

Autora: Samia Benaissa Pedriza

Anuncio publicitario protagonizado por Miranda Makaroff.

Anuncio publicitario protagonizado por Miranda Makaroff. Fuente: Facebook.

Estos días inundan las páginas de revistas y suplementos dominicales unos anuncios de la marca Tampax protagonizados por la “it girl” Miranda Makaroff. Muchos se preguntarán qué es eso de “it girl” y quién es Miranda Makaroff. Buena pregunta porque, por muy “in” o moderno que uno quiera parecer, lo cierto es que ni una ni otra cosa están claras.

La expresión “it girl” comenzó a oírse en boca de personajes vinculados a la moda y la publicidad hace algunos años. Después pasó a los medios de comunicación quienes lo generalizaron sin discriminación y ahora se escucha en todo tipo de conversaciones entre cool y de andar por casa. Para ser sinceros nadie tiene un conocimiento exacto del significado de la famosa expresión. Ni siquiera su creadora Elinor Glyn, quien en la década de los años veinte publicó un artículo de revista en el que definió el genérico “it” como  “esa cualidad que poseen algunos que atrae a todos los demás con su fuerza magnética. Con “eso” se gana a todos los hombres si eres mujer y a todas las mujeres si eres hombre”. Una definición cristalina, como se puede comprobar.

El artículo de Elinor Glyn inspiró una película -“It protagonizada por la estrella de la Paramount Clara Bow, de donde parece surgir el modelo de chica para todo con carisma pero sin exuberancias ni demasiadas estridencias.  O sea, nada de “material girls” o “suicide blondes”. Aunque en el inicio de los tiempos la propia Clara Bow identificara a Marilyn Monroe como una “it girl” (ni ella misma sabía por dónde iban los tiros).

Con el tiempo fueron surgiendo “it girls” por doquier en función de  las exigencias de la popularidad de cada época: desde la andrógina Edie Sedgwick, niña bien californiana, modelo y musa transitoria de Andy Warhol, hasta las groupies y novias de estrellas del rock como Annita Pallenberg (pareja de Keith Richards, de los Rolling Stones), pasando por la incombustible y longeva modelo de los noventa Kate Moss.

De repente un día hago de actriz, otro hago otra cosa…”, dice Miranda Makaroff. Y la marca de tampones para la que ha prestado su imagen lo recalca en su publicidad: “la it girl Miranda Makaroff puede hacerlo todo con Tampax Pearl”. En eso sí parece que algo ha cambiado, porque frente a las it girls de la primera mitad del siglo XX, que surgían sin excepción de los estudios de cine hollywoodiense (Audrey Hepburn, Brigitte Bardot), las actuales son unas auténticas desconocidas por el gran público.

Y en la actualidad, prima además la dispersión: Olivia Palermo, Alexa Chung, Poppy Delevingne o la propia Miranda Makaroff no tienen una profesión definida. Son “blogueras”, diseñadoras a ratos, actrices eventuales, pincha discos ocasionales, modelos publicitarias a tiempo parcial y en definitiva, celebrities con tarifa plana y mucho tiempo libre. Resulta revelador que entre las últimas generaciones de it girls no haya mujeres médicos ni abogadas o ingenieras, por poner un ejemplo. “El arte y la fantasía son mi vida, lo irreal y la magia es lo que me hace más feliz y es lo que me gusta transmitir al mundo a través de lo que hago” asegura María Forqué, otra it girl hija de famosos que va a debutar en el cine en la próxima película de su padre, el director de cine Juan Luis Iborra.

→Ver vídeo “It girl” del guionista y realizador Oriol Puig Playà emitido el 05-03-2014 en el programa Alaska y Coronas en la cadena de televisión La 2. En el corto se parodia el mundo de las denominadas it girls. Duración: 03:01 minutos:

El reino de las it girls del siglo XXI parece estar localizado en ese “país de nunca jamás” que es la moda. Un mundo de fantasía, irreal, desconectado de la realidad cotidiana -aunque quizás no tanto, no hay más que ver a sus últimas musas y a sus cientos de imitadoras, la mayoría sin medidas de pasarela-. Es un universo de reinas al servicio de las casas de moda y que sublima la imagen de la mujer normal proyectada a través de cientos de looks diferentes. Son tantos los outfits que desde sus blogs de moda nos proponen las it girls que a veces no pueden evitar repetirse (que se lo digan a la it girl -a su pesar- nacional Paula Echevarría).

Si lo pensamos bien, el fenómeno it girl es tan viejo como la moda y la propia publicidad. Ahora nos lo venden como algo sofisticado, glamuroso y sobre todo moderno e innovador. Pero que nadie se engañe: no es más que otro truco de mercadotecnia. It girls, chicas populares o simplemente “pijas”, lo que de verdad importa es que vendan. Lo que sea y como sea pero que vendan.

+ info:

Las it girls actuales rondan los treinta años de edad y se las puede clasificar en función de su propio estilo, que se esfuerzan en definir con ahínco.

Miranda Makaroff, de treinta años de edad,  es hija de la diseñadora de moda española Lydia Delgado y del músico argentino Sergio Makaroff.

María Forqué, de veinticinco años, hija de la actriz Verónica Forqué y del director de cine Juan Luis Iborra es otra it girl nacional conocida por su participación en el polémico anuncio de los bolsos “amazona” de la marca Loewe. La casa de moda reunió a un ramillete de jóvenes indolentes de buena familia para promocionar su campaña de 2012. El vídeo fue duramente criticado por la excesiva frivolidad que transmitía.